martes, 29 de noviembre de 2011

Discriminación Igualitaria

Con todo respeto.

Hace un tiempito, ya, que nos hemos sumergido en un individualismo colectivista muy particular, donde lo habitual pasa por la autodiscriminación absoluta del yo. Se han creado cientas de figuras pseudolegales que no se encuentran contempladas por legislación argentina alguna, pero que muchos utilizan para fines que aún desconozco. Presos de una conducta rara, podemos llegar a ser acusados de desalmados por decir ciego, sordo, mudo o paralítico, dado que no hemos utilizado el término políticamente correcto y aprobado por la moralina de quienes luchan contra los parámetros de la moral ajena: personas con capacidades diferentes. De este modo, el ciego dejó de ser ciego para pasar a ser un no vidente, aunque sigue sin ver; el sordo es una persona con la capacidad auditiva reducida, aunque siga sin escuchar; el mudo es un ser incapacitado en el habla, aunque tampoco pueda hablar con esta definición; y el paralítico, aunque le llamemos persona con movilidad reducida, no podrá caminar. Hemos cambiado el término por su definición, como si ello modificara en algo la realidad de quien posee alguna de estas discapacidades físicas.

A mi amigo Juancho no le digo "persona con disminución visual extrema" o "no vidente", porque me resulta tan ridículo como que el me llame "sujeto de metabolismo lento" o "boludo con exceso lípido abdominal", en vez de llamarme, lisa y llanamente, gordo. Tampoco le digo ciego, dado que no tengo porqué llamarlo así. Para mí es Juancho y punto. Quienes se enojan, indignan y sufren pidiendo que se lo llame de otro modo por ser una "persona con capacidades diferentes", no tienen en cuenta ni siquiera la opinión de Juancho, quien considera que llamarlo "diferente" no ayuda precisamente a integrarlo.

Al matrimonio homosexual, le llamamos matrimonio igualitario y diferenciamos a los homosexuales en gays, lesbianas, travestis y transexuales, con lo que, si existiera alguien con un gusto tan amplio como para entrarle a todos, deberíamos llamarle polisexual. Cuando nos referimos a un aborigen, debemos llamarle "pueblo originario" o "ancestro", aunque nuestro apellido sea MacAllister y los originarios hayan llegado junto con los españoles. Tan complicados somos que al referirnos a un sujeto proveniente de algún país limítrofe, decimos "de nacionalidad boliviana". Nos complicamos al hablar y escribir, como si utilizar un gentilicio fuera insultar a quien, en definitiva, no siente vergüenza por haber nacido en su país. 

Llegué a la conclusión, hace ya tiempo, que quienes dan tantas vueltas para evitar llamar a las cosas por sus nombres, no es para no discriminar. Sienten culpa de sentirse diferentes y la canalizan proyectando en el otro un espíritu discriminativo que ellos mismos poseen. Disimulan con un trato de inferior al otro, al que es distinto pero hay que hacerle sentir que no lo es discriminándolo lo más que se pueda. ¿Quién dice qué es normal y qué no? ¿Acaso yo soy igual a usted, gentil lector que está leyendo estas líneas? ¿Nadie se dio cuenta que con tanta sobreespecificación al momento de definir a una persona, se lo está separando aún más del resto, como si fuera un marciano? 

Evidentemente, no. Nadie se ha dado cuenta. Al menos ninguno con poder de decisión. Ya nadie tiene humor. Ni siquiera se pueden hacer chistes de humor negro sin que nos denuncien ante el Inadi. Reemplazaron la discriminación despreciativa hacia el distinto, por otra diferente: la discriminación culposa.

Y así andan por la vida, creando nuevos derechos cuando tan sólo deberían velar por el cumplimiento de la constitución argentina, que nos dice que todos somos iguales ante la ley. Se sienten Juana de Arco liderando al ejército francés en el sitio de Orleans por el sólo hecho de presentar un proyecto de ley que otorgue mayor protección jurídica a quien, supuestamente, tiene capacidades diferentes que lo llevan a desempañarse en la sociedad en igualdad de condiciones con los demás. Así vemos cómo, los que no tenemos ningún problema con nadie y que no discriminamos, de pronto dejamos de tener igualdad ante la ley, y la prioridad la tiene otro porque a un sesudo legislador se le ocurrió que, por sentirse culpable de poder hablar, oír, caminar y ver, los que no pueden hacerlo merecen un trato preferente y no igualitario. El que no crea que esto funciona así, que me explique por qué una persona con empleo bien remunerado, puede viajar gratis por usar bastón blanco, silla de ruedas o no poder oír. Esta normativa que, cuando fue decretada por Videla -sí, Videla- establecía la gratuidad para los viajes a establecimientos educativos o laborales, desde 2002 abarca a toda actividad que quiera realizar el individuo, tenga o no trabajo. 

Los que nos saltan a la yugular por plantear estas dudas, deberían explicarme dónde entra el concepto de "integración" cuando una persona cuya discapacidad no le impidió obtener un título ni conseguir un empleo, es eximida de pagar el boleto del bondi como cualquier hijo de vecino. En vez de salir a cazar brujas, deberían calentarse en que la totalidad del transporte público nacional cumpla de una vez por todas con esa ley vigente desde 1981 y se adecuen a las necesidades de las personas con discapacidad motriz ¿O van a esperar otros treinta años más, mientras esperan currar con otro subsidio? 

En los últimos tiempos, quizás promovidos por feministas tardías, ha surgido la sobreprotección a la mujer. Como si el sólo hecho de haber nacido con útero las convirtiera en minusválidas ante la ley, ni se ha sometido a debate el tema y se da por sentado que la mujer necesita un tipo de protección especial frente al avance machista en una sociedad tan fálica que no se explica cómo es posible que tenga de Presidente a una mujer...

Puede ser que no ayude mucho que una mina que dice que todas las cagadas que se manda su gobierno, no son culpa suya, sino palos en la rueda que le ponen los opositores machistas por su mera condición de mujer, pero ahí está, reelegida para un segundo mandato por el 54% de los votos del electorado ¿De qué sociedad machista me hablan?

Como el tema del voto femenino ya está dirimido hace 60 años, y de la reforma del Código Civil llevada a cabo por Borda pasó casi medio siglo, hoy estamos en búsqueda de otro tipo de derechos, para lo cual primero hay que extender un mal, deformarlo de su definición, y hacerlo abarcativo a cualquier hecho: la violencia de género.

La mentada y, últimamente famosa, violencia de género tiene una definición clarita y está contemplada por las Naciones Unidas desde hace casi dos décadas: es todo acto de violencia que se ejerce por parte de un hombre sobre una mujer, teniendo por fundamento su sola condición de mujer. Un tipo que mata a su pareja femenina por celos, no cometió violencia de género, está loco. El que tenga alguna duda, que  piense qué pasa si, en una pareja homosexual, uno mata al otro, o una mata a la otra. La prensa tampoco ayuda demasiado. Comprendo que somos muy burros, pero hay límites. Titular una noticia como "Crece la violencia de género", y mencionar a un tipo que acuchilló a una mujer y a otro tipo, es como mucho.

Lo que me preocupa de este tipo de modas, es el resultado. El juez que interviene en el cuádruple homicidio de La Plata pidió que se cree la figura de femicidio y que la misma posea penas más duras. ¿Acaso vale más la vida de un hombre que de una mujer? Está claro que no, pero al igual que sucediera con las ya olvidadas leyes Blumberg, es más cómodo endurecer las penas que ponerse a laburar. Parece que no importa investigar las particularidades del hecho, sino que es más práctico imputar el odio hacia el sexo opuesto como causal de delito, y caso cerrado. 

Según la hipótesis del hecho comunicada por el propio juez, un tipo despechado va a matar a su ex pareja y elimina a las otras tres personas presentes en el domicilio a fines de perpetrar la impunidad. Hasta donde me enseñaron en la facultad, todo esto está contemplado en el Código Penal y conlleva la pena de prisión perpetua. ¿Acaso la pena tendría que ser distinta si los testigos asesinados hubieran sido del sexo masculino? ¿De qué carajo están hablando?

La violencia de género existe y sucede, pero para quienes crean que todo entra en esa bolsa, les recomiendo chusmear los crímenes de la ciudad de Juárez, México, o las mutilaciones, vejaciones y asesinatos que sufren las mujeres en otros lares del mundo, por haber "fallado al honor familiar" al no haber podido esquivar a un violador, o pretender ser feliz sin el metecuernos del marido, o por el sencillo hecho de haber nacido sin algo que le cuelgue entre las piernas. Chusmeen y recién ahí me cuentan.

Pareciera ser que somos todos tan iguales que debemos ser discriminados indiscriminadamente. Por cada derecho "especial" que se aprueba, hacen retroceder cinco casilleros a quienes la reman todos los días por ser iguales en una sociedad individualista. Del mismo modo que se idealizó el concepto progresista de discapacitado al que hay que discriminar del todo para que se sienta integrado a la sociedad, también se idealizó la teoría de la mujer que debe contar con un cuerpo jurídico propio que la proteja del homo superior, a la que hay que ayudar porque todo le cuesta el doble, a la que no hay que criticar para no ser machista.  

Ya nada escapa de esta lógica y todo debe ser discriminado para protegerlo. En la discriminación indiscriminada, llevaremos un cartel luminoso que nos defina como seres distintos a los demás a los que hay que proteger de otros, que ya se encuentran protegidos por ser distintos a nosotros. A pesar de la Constitución Nacional, pareciera que ese es el ideal: que todos seamos distintos para la ley. Sólo nos queda Dios para sentirnos iguales. En el caso de que seamos creyentes, claro.

Martes. Hoy cosecho enemigos. En cuanto consideren una ley que proteja a los hombres con tetas, dejo de pagar el subte. 

viernes, 25 de noviembre de 2011

Puchereando

Se pasaron de rosca o no entendieron el mensaje. Ahí la tienen, sacada, a los gritos por televisión en el horario de la merienda. Cualquier excusa es buena para putear cuando uno está enculado, pero aprovechar la inauguración de un hangar que tiene veinticinco años, es un poco mucho. En el barrio siempre se dice que no hay que hablar en caliente, porque no se piensa lo que se dice. 

Dos gremios, uno amigo y otro comandado por un exfuncionario oficialista, se ponen de culo contra el hijo del abogado de la máxima autoridad sindical argentina y, el titular de la CGT en vez de poner paños fríos, se caga de risa. El muchacho blanco de los dardos es tan pecho frío que tiene que dar una conferencia de prensa con Julio De Vido, que remozó el "ramal que no rinde, ramal que cierra". Los mamertos de Carta Abierta, que seguramente se masturban frente al espejo, mantuvieron la sintonía popular que caracterizó al sector pensante a lo largo de los últimos tiempos y, siendo los sostenes intelectuales del movimiento Nacional y Popular, emitieron su dictamen -que nadie les pidió- sobre el conflicto suscitado entre los trabajadores y la patronal: se pusieron del lado de la patronal. 

Como cantar "se va a acabar la burocracia sindical" daba muy vintage, tildaron a los que reclaman como "viejas fuerzas reaccionarias" que quieren desprestigiar a una nueva generación. La victimización como forma de invalidar al agresor no es nueva en su concepto, pero si en su aplicación. De la Presi que afirma que le pegan porque es mujer, pasamos a Marianito Recalde, agredido por ser jóven. Aquí se plantea una curiosa incoherencia: Nicolás Avellaneda y Julio Roca asumieron sus respectivos mandatos presidenciales con 37 años. Fue en el siglo XIX. O la juventud de entonces estaba más capacitada, o por ser jóvenes eran oligarcas, vaya uno a saber que pasa por la compleja máquina intelectual de un filósofo del tercer milenio. 

Marianito Recalde está a un paso de cumplir los 40. Está más cerca de tener problemas de próstata que de tener acné como para que sigan tratándolo de pendejo brillante al que hay que cuidarlo porque su inteligencia no puede contra la fuerza de los viejos reaccionarios. Por ahí su madurez intelectual no se condice con su DNI y se manifiesta en actitudes de adolescente tardío que dice no entender porqué le hacen un conflicto gremial a la Presidente a una semana de haber ganado las elecciones. 

Con este quilombito golpeando la puerta, después de una corrida cambiaria, con la soja en caída libre y con 800 millones de dólares disponibles para pagar vencimientos por 2 mil millones, convengamos que ponerle un micrófono a la Presi debería considerarse un exceso.

Ni bien arrancó, pidió que recordáramos que ella tomó la decisión de recuperar Aerolíneas Argentinas cuatros días después de la finalización de la "crisis más grave que ha vivido la Argentina en las últimas décadas". Consternado, descubrí que los acuartelamientos carapintadas, los saqueos, la hiperinflación y las jornadas de diciembre de 2001, fueron un poroto al lado de un conflicto sectorial por una retención impositiva. Más sorprendido quedé cuando caí en la cuenta de la confesión presidencial: suponer que Aerolíneas les resbaló y que salieron a comprarla de raje para dar un golpe de efecto, es algo muy distinto a escuchar a la Presi reconocerlo.

Después dijo que cada vez que está en alguna actividad, le dicen "el último que lo hizo fue Perón", lo cual le da cosita. A esta altura debería estar acostumbrada, si era exactamente lo mismo que le decía Néstor a Menem cada vez que pisaba Santa Cruz. La siguió al mandar al frente los salarios que percibe cada trabajador de Aerolíneas, para después putear porque se enteró que un piloto de una empresa norteamericana le echó la culpa al Estado argentino por no contar con el catering para el vuelo. ¿A quién querrá que le eche la culpa? ¿Al sindicato que bloqueó las distribuidoras, o al Estado que no garantizó la libre circulación? 

Lo que sí quedó claro es que se sacó y les pidió a los trabajadores de la patria que se notifiquen que "cuando todo esto se acabe, a ustedes se los van a llevar puestos", para luego aclarar -a Dios gracias- que ella va a seguir comiendo y viviendo. Al borde de un colapso nervioso y a los gritos, se enojó porque le hacen quilombo como si la empresa todavía fuera de la española Marsans. También se enojó de que no le respetaron el duelo a todos los argentinos y le hicieron un bardo a siete días del fallecimiento de Kirchner. Lloró, bajó el tono, volvió a gritar, se le quebró la garganta, y dijo que no pudo tomarse "diez, veinte días o un año, como hacen los demás", mientras la cámara enfocaba a una boluda que lagrimeaba sin tener la más puta idea de cuántos días corresponden a una licencia por fallecimiento de cónyuge. 

A primera vista, podríamos suponer que todas las necesidades del resto de los habitantes de la patria pueden esperar a que a la viuda le pase el duelo. En un segundo vistazo, caemos en que cada conflicto sindical es contra ella. Si lo que esperaba era reforzar la imagen de Marianito Recalde, no creo que sirva de mucho hacerlo quedar como un pelotudo inoperante al que hay que defenderlo por televisión con un discurso de media hora. Sobre todo si a la salida del mitín los titulares de todos los gremios -inclusive del que estuvo presente en el acto, APA- dicen que los salarios que perciben son exactamente la mitad de los que la Presi dijo que cobran, leyendo los datos de la planilla que le dio Marianito.

Mientras todo esto pasaba, Moyano aclaraba que sus únicos aliados son los trabajadores, Plaini afirmaba que con el gobierno coincide en lo estratégico, pero no por eso van a dejar de reclamar la ley de reparto de ganancias, y Alberto Fernández sostenía que al modelo le quedaba muy poco de modelo.

Para distraernos un poco, los que hace un mes votaron a Scioli, ayer se encontraron con el alza impositiva provincial; los que hace cinco meses votaron a Mauri, hoy se encuentran con un alza del Alumbrado-Barrido-Limpieza que podría alcanzar el 300%. Por ahí, en una de esas, el gobierno de la Ciudad empieza a alumbrar, barrer y limpiar, pero por lo pronto seguiremos acopiando leña para el invierno, velas para la noche y polenta para sobrevivir cuando nos lleguen todas las cuentas juntas, sin subsidios, pero eso sí, con el mismo servicio de mierda de siempre.

Y nosotros sin nadie que nos represente. Más que el pueblo, los que tienen el gobierno que se merecen son los miembros de la oposición. La oposición constructiva es otro mito presentado como ideal a alcanzar. Es una fantasía, la oposición se opone y punto. Si no, por una cuestión básica de definición semántica, deja de ser oposición. No hace falta ser golpista y desestabilizador para oponerse, sino, tan sólo, saber escuchar y representar a esa porción del electorado que votó una opción distinta a la que triunfó en los comicios. Ser constructivo es no destruir lo que creo que está bien, no asentir con la cabeza cada medida que toma el oficialismo por temor a represalias. Pareciera que algunos prefieren evitar insultos de los oficialistas -como si no los putearan de todos modos- que cuidar el interés del pobre pelotudo que confió su voto para que accedieran a sus cargos.

Al no ser oficialistas ni opositores, son la nada misma. Y así se comportan, boyando entre la complacencia boluda y el silencio total. ¿Qué es esa pajereada de anunciar por Twitter que renunciaron a los subsidios, cuando viven en Barrio Parque o Puerto Madero y no necesitaban renunciar? ¿Con quiénes quieren quedar bien, con los que los votaron, o con los que los tratan gorilas y/o fachogolpistas? ¿Hay que dar el ejemplo patriótico? ¿Dónde está la gesta patriótica de renunciar a algo que nunca pedí? 

La única coherente es la Piba Bullrich que, fiel a su costumbre, se toma el palo del espacio en el que fracasó. A veces me pregunto si habrá sido así desde chiquita, si era de las que se iban de los asaltos antes de que arrancaran los lentos, de las que se van de un asado antes de que repartan los gastos, o de las que ven un espectáculo callejero y se rajan cuando el artista pasa la gorra.

Viernes. Pechos fríos al poder. 

lunes, 21 de noviembre de 2011

Todo Legal

Una mañana cualquiera, en una esquina azarosa de Boedo, Pedro charla con su kioskero amigo sobre el accidente de tránsito que acaba de ocurrir ante sus ojos. Un auto había embestido una moto y la policía ya estaba en el lugar. Pedro, indignado, repetía una y otra vez que no puede creer que le den el registro de conducir a cualquier imprudente. De pronto, se le acerca el Inspector Gómez, de la Federal, y lo obliga a ser testigo. De mala gana, Pedro firma el acta junto con Flavio, el conductor del automóvil, quien salió ileso del choque. Para sorpresa de Pedro, quien había cruzado en rojo había sido el motociclista. Finalizado su acto cívico, Pedro se va presuroso a trabajar. 


El Inspector Gómez, aprovecha que está cerca de su casa y le pide a su compañero que lo cubra un par de horas, que tiene que hacer un trámite bancario y luego volverá a la Comisaría. Gómez se dirige a su departamento para buscar el dinero que necesita para el mentado trámite, pero lamentablemente, al ingresar a su edificio se encuentra con Rosita, la encargada. Cualquier vecino que le pare la oreja sin querer, es receptor de los chismes de esa señora de pelo corto, escasa altura y abundante cintura. El pobre Gómez tiene todos los números y, absolutamente contra su voluntad, escucha las quejas de Rosita sobre su blanco favorito, o sea, el vecino del quinto piso, a quien acusa de ser un vago que pide médico varias veces al mes para no ir a trabajar y salir de joda. Luego de despachar a Rosita, Gómez nota que cuenta con poco tiempo, así que toma su dinero y sale presuroso hacia la sucursal bancaria. Al llegar, saluda a todos y aprovecha su uniforme para zafar de la cola y realizar el trámite lo más rápido posible, antes de que alguien note su ausencia en la seccional. Más allá de alguna pequeña y aislada queja, todo sale bien y Gómez retorna a su actividad.

Un par de horas después, sobre avenida Independencia, una mujer se encuentra en una esquina esperando un taxi. Al cabo de quince minutos de mala suerte, cruzando Jujuy aparece el deseado vehículo de alquiler. El chofer, presuroso de obtener el primer pasajero de la jornada, acelera para no perder al eventual cliente. Al detenerse, mientras la mujer subía por la puerta trasera, el conductor nota la presencia de un agente de tránsito del Gobierno labrándole una multa. El chofer desciende del auto, se dirige al agente, mira su chapa identificatoria, y le pide una explicación llamándolo por su nombre, como para entrar en confianza. El agente, con cara de nada, le indica que su imprudente maniobra podría haber ocasionado un accidente de tránsito grave, además de violar las normativas de tránsito. El taxista le entrega su licencia mirando a los costados, mientras le sugiere al agente una forma simplificada de solucionar el inconveniente. El agente agarra viaje, le reintegra el documento y el taxista vuelve hacía su vehículo, con la sonrisa propia de quien acaba de burlar la ley. La sonrisa le duro poco. Con bronca, Pedro nota que, además de arrancar tarde la jornada, no sólo se quedó sin billetes de cincuenta, sino que tampoco conservó la pasajera. 


Eleonora es empleada en una dependencia judicial en la que se desempeña resolviendo situaciones de violencia familiar. Hace años que lidia con progenitores irresponsables, violentos o abandónicos. Vive indignada y ante cada resolución favorable siente que ha salvado al mundo de una nueva amenaza. De vez en cuando se deprime ante la crudeza del alma humana. A cada víctima le afirma que puede ponerse en sus zapatos, dado que ella cría a su hijo en soledad luego del abandono de su ex pareja. Una tarde de descanso, Eleonora mateaba en el hospital donde estaba de guardia Sandra, su amiga de toda la vida. Luego de quejarse por lo que le costó conseguir un taxi para tener que buscar otro por culpa de un agente de tránsito, Eleonora es interrumpida por Sandra, quien dispuesta a aprovechar los pocos minutos libres de su guardia, intenta distraerla refiriéndole que a la mañana tuvo que soportar a un loco que arrancó a los gritos en el banco, y sin embargo está de buen humor y con ganas de contarle un notición: está pronta a casarse con su novio de años. Si bien sabe que su trabajo de enfermera tiempo completo no es compatible con los horarios de chofer larga distancia de su futuro marido, está orgullosa de aquel hombre rubio, fornido y respetuoso de la ley. 

Juan se encuentra juntando orina en la cola de un banco. Tiene el numero 53 de la serie C y al mirar la pantalla indicadora, nota que van por el 14A. Al cabo de una hora, y con la cruel pantalla anunciando un lapidario 21A, Juan es testigo de un hecho que lo saca de quicio: un oficial de policía acaba de llegar, saluda al personal del banco y es acompañado a la primera caja que se desocupa. Juan arranca su catarata de quejas, pide por el gerente y asegura que el oficial sacó ventaja de su condición de policía y que tendría que hacer el trámite como cualquier hijo de vecino. Luego de ser atendido de mala manera, finalizar su transacción y retirarse, Juan se dirige a renovar el registro de conducir. Sin haber sacado turno previamente, camina hacia una ventanilla y pregunta por un amigo que le aceleraría la incursión burocrática. Lamentablemente, Flavio no fue a trabajar ese día, ya que había pedido licencia médica por segunda vez en el mes. 

Nacho llega con una ambulancia a la guardia de un hospital. Acaba de tener un accidente conduciendo su moto y le están haciendo unos chequeos para verificar cuán barata la sacó. La enfermera que lo atiende le da charla para mantenerlo entretenido. Por curiosidad, le pregunta que pasó por su cabeza para cruzar en rojo el semáforo de una avenida. Nacho le refiere que tiene demasiadas preocupaciones dado que su ex pareja no le permite ver al hijo que tienen en común y que la justicia se desempeña muy lentamente. La enfermera se compadece y le ofrece el contacto de Eleonora, una amiga de ella que trabaja en una dependencia judicial que se dedica a atender este tipo de reclamos. Luego de describir a Eleonora como una mujer atenta y que se preocupa más de la cuenta por este tipo de injusticias en las que las únicas víctimas son los niños dada su condición de madre soltera, la enfermera insiste en que Nacho anote su número. Nacho le agradece, pero no necesita ningún número para hablar con la justiciera madre soltera, dado que la ve cada vez que quiere sacar a pasear, infructuosamente, a su hijo. 

Dos semanas más tarde, Andrés desciende con su madre del micro que los trajo de sus vacaciones. Al salir de la terminal, nota con horror que, en una parrilla, un sujeto rubio y fornido con uniforme de chofer de micro, está amenizando las costillitas de cerdo con una botella del vino de la casa. Su madre le pide que no le de importancia y que le responda de una vez por todas cómo hizo para invitarla a un viaje de quince días cuando percibe un sueldo de agente de tránsito. Andrés le propone contarle su técnica si ella le enseña a fingir licencias médicas para poder irse de viaje. Rosita ríe sonoramente, le da un abrazo a su hijo y para el primer taxi que la llevará de regreso a su rutina de encargada de un edificio en Boedo. El taxista le pregunta a la pasajera si la pasó bien con su hijo Andrés. Rosita, consternada, quiere saber de dónde conoce a su hijo. El chofer sonríe y le dice: usted sólo mandelé saludos de parte de Pedro. 


Este texto sencillo que escribí para matar el tiempo una noche sin internet -si, a veces soy demasiado fiestero- está basado en hechos verídicos a los cuales encadené para jugar. Viene a relación de diversos y eventuales debates de los que fui testigo y/o participado sobre cuestiones legales. Partamos de una base: en este país nadie puede arrojar la primera piedra al momento de referirse de respetar la ley. Más de uno, en algún momento de su vida, se ha sentido Butch Cassidy atracando una formación del Unión Pacific, por el sólo hecho de cruzar un semáforo en rojo, o esconder el cadaver de un paquete de papas fritas en la góndola de un supermercado. En mayor o menor medida, todos hemos recibido una queja por ruidos molestos, o sacamos la basura en horarios no permitidos, o estacionamos en doble fila -y si es en la ochava, mejor- o arreglamos con el comerciante una rebaja a cambio de no emitir facturación. 

El que no coimeó a un policía o a un zorro, probablemente llamó a un amigo para que le acelere un trámite, o mintió una dolencia para no ir a trabajar, o manejó hablando por celular, o evitó pagar el boleto del tren ante la ausencia de guardas, o compró algo trucho, o adquirió una película pirateada, o descargó música "gratis", o cualquier otro producto protegido por la ley. El que diga que no hizo nada de lo que estoy enumerando, miente.

Todo esto apunta uno de los grandes dilemas argentinos: lo que se debe hacer vs. lo que creo que podría hacer. Este fin de semana, sin ir más lejos, se armó revuelo por una demanda del canal de televisión abierta Telefé hacia el portal Cuevana, por violar derechos de propiedad intelectual. Muchos de los usuarios frecuentes de Cuevana manifestaron su indignación por tamaña afrenta a la libertad de consumir sin pagar lo que a otros les sale plata producir. 

[Nota del Autor: Si alguien pidiera que el que esté libre de choreo intelectual arroje la primera piedra, los productores y autores de cine y televisión argentina estarían al final de la cola, después de los suplentes. Sin embargo, esto no quita la ilegalidad del asunto y la falta de coherencia de quienes defienden la libertad de consumir sin pagar. Si nadie pagara por consumir productos, esas mismas series las produciría cadorna ¿O acaso alguien está dispuesto a trabajar gratis?]


El creador del portal, en una actitud bien argentina, cree que los derechos de autor son para los giles, y ha afirmado que en su vida aceptará pagar derechos por una película o una serie y que, el que quiera reclamar, que le reclame a otro. Sin embargo, en medio de su pedantería, el joven argentino disparó una frase demoledora: Nadie en Argentina considera grave descargar contenidos sin pagar. 

A partir de esta frasesita suelta, me abro de un debate al pedo -si Cuevana resulta ilegal, lo es y punto- se disparan muchas vertientes. Cruzar un semáforo en rojo no es grave, si primero miro a ambos lados y no hay ningún policía cerca. Almorzar en las góndolas del súper mientras hago las compras, no es tan grave, si total, al supermercado no le resulta una pérdida significativa. Coimear a un poli no es tan grave, si el que pidió la plata fue él, o si evité un perjuicio económico mayor. Y así, cientos de casos.

Pero este es nuestro perfil, nuestra esencia. Más allá de llenarse la boca hablando de valores, muchos cumplen con la ley sólo si alguien puede descubrirlos en infracción. Eterno adolescente de escuela secundaria, el argentino todavía esquiva al preceptor como actitud frente a la vida. Antes, para fumar en el baño del colegio, ahora, para que no nos agarre en orsai. 

La picardía concebida como la trampa inocente para esquivar lo legal, debería ser registrada como marca país antes de que nos la roben los tanos. Todos nos morimos de risa cuando escuchamos una anécdota de algún amigo, pariente o compañero de trabajo, sobre cómo hizo algo inocente para no cumplir con su deber. 

Si todos coinciden en que nuestra sociedad es así -y sé que coinciden- no entiendo dónde está la sorpresa cuando vemos que la corrupción no se encuentra entre las principales preocupaciones de nuestra sociedad. ¿A quién le puede importar si acá nadie cumple la ley a no ser que lo obliguen? 

Cada vez que sientan que el que te gobierna es un marciano que vino a cagarnos la vida, miren al primer chico que se crucen y piensen cuántas infracciones o delitos "no tan graves" ve por día a sabiendas de que no pasa nada. Ese chico forma parte de la generación que nos gobernará mañana. 

Lunes. Me voy que terminé de descargar el último capítulo de Fringe. 

viernes, 18 de noviembre de 2011

Política de Suicidios

En 2004, cuando el retraso tarifario interno obligaba a Metrogás a colocar parte de su producción en el exterior con el objeto de financiar a la empresa, el Gobierno decidió enchufarles una módica retención del 45%. El resultado inmediato fue una interrupción en el proceso de exploración y la caída de las reservas de gas de proyecciones a diecisiete años, a tan sólo nueve. En 2005, se rehabilitó la conexión del gasoducto boliviano para importar gas de nuestro vecino y poder abastecer el mercado interno. Para terror de los militantes Nac&Pop, el gasoducto transnacional se había cerrado porque Argentina había alcanzado el autoabastecimiento. Fue en 1999. El costo de esta importación -el Evo no hizo, precisamente, precio de amigo- llevó a que en 2008 empezáramos a importar gas licuado a pesar de ser productores, un récord que no se si da para festejar.

Respecto de la energía eléctrica, cabe destacar que incluso en el terrible 2001, la inversión privada en el sector eléctrico resultó rentable, gracias a un sistema que fijaba el costo fijado por las empresas, lo hacía en relación al precio de la generadora energética que seguía a la que tenían en funcionamiento, con lo que se incentivaba a la inversión permanente. Durante el primer año siguiente a la salida de la convertibilidad, la diferencia costo-precio final, fue cubierta gracias a las reservas acumuladas por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista de Eléctrico -Cammesa- y desde 2004 (adivinaron) intervino el gobierno con un resultado previsible: desinversión más subsidios compensadores.

Entre los factores que influyen en el aumento de costos en la generación eléctrica -algo que nunca se detuvo- figuran el incremento en el precio de los combustibles derivados del petróleo. 

Y ya que hablamos del petróleo, al hacer un poquito de historia notamos que la producción de crudo -que había aumentado de los 30mil barriles en 1992, a 55mil en 1998- no sufrió retenciones significativas hasta (adivinaron de vuelta) 2004, cuando los precios internacionales del barril empezaron a traspasar la barrera de los 40 dólares y el Gobierno introdujo un sistema de retenciones móviles. Desde entonces, dicho sistema permite que, si el precio internacional del barril es de 80 dólares, la empresa productora cobra 42. Y si el precio internacional es de 180 dólares, la empresa cobra 42. Un negoción. El tema es que, así y todo, para que el precio interno del combustible fuera medianamente accesible, se firmaron acuerdos entre el gobierno y las empresas del sector. Para compensar las pérdidas, se subsidió. 

El martes, los compañerazos Boudou y De Vido anunciaron, sonrientes, la quita de subsidios al consumo residencial de gas y luz. Para disfrazarlo de medida popular, dijeron que era una quita del 100% para los vecinos de Barrio Parque, Puerto Madero y los countries de la patria, generando terror entre los militantes del peronismo cardón y de la agrupación Bolche & Gabbana. Como sucediera en el primer anuncio, la sorpresa no fue que quitaran los subsidios, sino que nos dijeron en la cara que estuvieron subsidiando durante casi una década a los sectores más pudientes de la sociedad argentina. 

Lo interesante de todo esto es saber que todos los aumentos que tienen previstos las empresas ya sin subsidios, son sólo para mantener el actual balance. Si esperan inversión, compren velas, abanicos para el calor, y olvídense. El detalle que más me intriga es qué va a pasar con la energía eléctrica si gran parte de los actuales generadores funcionan gracias a combustibles que ya no costarán lo que cuestan hoy en día. 

Cuando en la facultad me explicaron qué era y cómo funcionaba un subsidio, lo primero que me metieron en la cabeza es el carácter de momentáneo y extraordinario de la medida. No ha existido lugar del mundo donde un subsidio prolongado en el tiempo no repercuta en desinversión. Cualquier política generalizada de subsidios extendida indeterminadamente por años, es un suicidio financiero. Luego de ocho años de fiesta, el costo a pagar por la quita es difícil de dimensionar. 

Ante todo este esquema que Macri -si, Macri- calificó de maravilloso, equitativo y reparador de injusticias sociales, Boudou sostuvo se dio "otro paso en busca de una sociedad más igualitaria", como si los subsidios a la riqueza y a la renta extraordinaria hubieran sido impuestos por Videla en 1977. Luego aclaró que el resto de los mortales que no viva en Barrio Parque, Puerto Madero -o alguna villa- podrá renunciar voluntaria y patrióticamente a los subsidios. El que no quiera, deberá firmar una declaración jurada en la que justifique por qué necesita que el Estado le regale parte de la tarifa. Para que la gente entienda el nuevo sistema de ahorro estatal, utilizarán Fútbol para Todos para difundir la medida. Si, parece joda, pero no lo es. 

Yo propongo algo mucho más revolucionario: quiero que eliminen la totalidad de los subsidios, acompañado de una reforma tributaria que me reintegre el poder adquisitivo perdido a través del 50%  de los ingresos producto de mi laburo que entrego al Estado compulsivamente en concepto de impuestos. Les puedo asegurar que no harían falta subsidios. Lamentablemente, esto tiene un costo: no alcanzaría el dinero para financiar a todos los militantes de la vida que el Estado contrató en los últimos años, pero es un riesgo que estoy dispuesto a correr. Sáquenle los subsidios que reciben todos los medios adeptos disfrazados de pauta publicitaria, y veamos quién carajo les defiende el modelo. 


Otro tema:

Ayer, mientras los integrantes del Crispasión & Nestornauta Fans Club Oficial celebraban el día del militante sin saber de qué se trataba, Defensa Civil -y no la policía- encontró muerto a Tomás, un niño de nueve años que había desaparecido dos días antes, mientras se dirigía de la escuela a su domicilio materno. Preliminarmente, y hasta tanto surja otra información, se sospecha que podría haber sido Adalberto Cuello, ex pareja de la madre de Tomás, por lo cual no hay forma de vincular responsablemente al gobierno de Scioli, a no ser que se pretenda contar con un policía personal cada uno para prevenir ataques de psicópatas sin antecedentes, más allá de la curiosidad que generó escuchar a Scioli y Casal afirmando que se sospechaba del entorno familiar, pese a la desmentida del Fiscal. 

Sin embargo, es interesante el debate colateral disparado por este hecho. Entre todas las posiciones que escuche, la que más me movilizó fue la de la pena de muerte. Considero que es un debate que nos queda gigante. El principal sospechoso es Cuello, pero muchos pidieron la pena capital contra este sujeto cuando la única prueba en contra que conocemos es la opinión acongojada de Cristina Pérez desde su nuevo rol de jueza multifacética y fiscal de la Nación. No dijeron nada de Estelita, una nena de cinco años que desapareció también esta semana, para luego aparecer muerta y violada. Claro, fue en la provincia de Chaco. 

El resto de los periodistas dedicados al género policial, han colocado a Enrique Sdrech a la altura de Truman Capote. En quince minutos resolvieron el caso y dictaron sentencia. Un notero de Telefé Noticias, desde el lugar del hecho, dijo que un pariente de Tomás había atestiguado que "Cuello lo miraba raro". Una boluda con carnet de periodista sostenía que se trató de un caso de "violencia de género indirecta", por tratarse de una venganza machista contra la madre del niño asesinado, creando un tipo penal novedoso. Otro cronista que lucha contra la lengua castellana con claros indicios de poder ganarle algún día, sostuvo que "los vecinos de Lincoln piden justicia y más nada". Su compañero agregó "una justicia que en este país no funciona".

Entre todo este barullo y en caliente, pedir la pena de muerte mientras se putea a la Justicia, es cuanto menos incoherente. La Justicia que esta semana largó a un tipo que se morfó cuatro años en cana por error -repito, cuatro años en cana por error-, es la misma Justicia que tendría que decidir a quién le quitan la vida y a quién le permiten sobrevivir a la espera de un abogado con más cancha o mejores contactos. Esta misma Justicia, compuesta por tipos que se copian en los exámenes, que tiene cargos vacantes ocupados por otros tipos que ni siquiera tuvieron que copiarse porque no rindieron la evaluación, que libera a psicópatas y encarcela a inocentes, es la misma Justicia que tendría en sus manos el poder de acabar con una vida. 

Imagínense si, además, aplicáramos el sistema de juicios orales con jurados, como reza nuestra Constitución Nacional. ¿Usted se sentiría seguro si su libertad o vida dependiera de personas que ya condenaron a un tipo en base a las declaraciones de Mauro Szeta o Cristina Pérez?

No digo que la ex pareja de la madre de Tomás sea inocente, pero tampoco puedo decir que es culpable. Quizás, cuando estén leyendo este texto ya exista alguna prueba contundente que vincule a Cuello con el homicidio de su hijastro, pero al momento de escribir estas líneas, lo único que tenemos es lo siguiente: un chico apareció muerto en un terreno descampado -terreno que dieron por sentado que es propiedad de la familia Cuello- a escasos metros de la calle; testigos que dicen que la madre había recibido amenazas de su ex pareja, que no las denunció y que así y todo permitía que el chico volviera caminando sólo del colegio, y un tío que dice habla de la mirada rara del acusado. 

Un par de horas después, el padre biológico de Tomás dice que no sospecha del detenido, el Fiscal de la causa informó que el terreno no es propiedad de la familia Cuello, y aclara que no puede dar por válida ninguna hipótesis, dado que no se hizo siquiera la autopsia, por lo que la única prueba con la que cuentan los medios para seguir ratificando la teoría de la "violencia de género indirecta", es la mirada rara del sospechoso hacia la víctima contada por un tío a un notero.

Repito, si mañana, pasado o en un rato, Cuello confiesa, o aparece un video, o las pruebas son irrefutables, opinemos lo que querramos, aunque si vuelvo a escuchar a la misma persona que está a favor del aborto, manifestarse en contra de la pena de muerte "por no respetar la Convención Interamericana de Derechos Humanos" podría darme un ACV. Sin embargo, la cuestión de fondo nadie la quita. ¿Es esta Justicia la indicada para administrar la pena de muerte? O les redoblo la apuesta: ¿Es nuestra sociedad de seres leche hervida, calentones y ciclotímicos, la indicada para debatir si corresponde o no la pena de muerte?



La gente se esconde, o apenas existe. Se olvida del hombre, se olvida de Dios. (Charly García, Desarma y Sangra)


Viernes. Los leo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Enojada

Si algo hemos aprendido en los últimos años es que cada vez que un gremio recurre a la huelga, los únicos que se enteran son los usuarios del servicio que se ve afectado por el paro. Desde 2003 para acá, han habido innumerables huelgas en distintos sectores, que no han trascendido porque los medios no les dan cobertura, quizá considerando que si no hay un paro general, no pasa naranja. 

Incluso dentro de un mismo gremio, se ha convertido en habitual el individualismo por supervivencia al corporativismo amiguista, y se han producido paros en determinadas dependencias, no adhiriendo otras áreas afiliadas al mismo sindicato. A pesar de graves falencias denunciadas, tremendos agravios al asalariado, se ha vuelto algo normal que una dependencia estatal, o sucursal privada, recurra en soledad a la huelga, con la sóla representación del delegado gremial y sin apoyo del resto del aparato. 

Muchos sostienen que se debe a que la cercanía entre el titular de un sindicato con la patronal, elimina de plano el corporativismo verticalista al momento de solidarizarse con un reclamo dentro de un sindicato. Como eterno afiliado a cuanto sindicato se me cruce, puedo dar fe de otra campana de la misma iglesia. La cercanía entre la cúpula directiva de un sindicato con la patronal se ha convertido en una cuestión más de supervivencia y los paros sectoriales cuentan con la venia de la máxima autoridad gremial, como válvula de escape a la presión interna y como un mecanismo de advertencia. 

Hace pocos días hubo un paro de empleados en la AFIP. Los únicos que se enteraron del paro, son quienes tuvieron la desgracia de recurrir a realizar un trámite ante alguna seccional de la administración. En el Gobierno de la Ciudad, cada dos por tres hay paro en alguna dependencia del ministerio de Justicia y Seguridad y las únicas personas que saben del mismo, son los que tuvieron la mala fortuna de ir a presentar un formulario. Ejemplos como estos hay miles. Cada una de estas áreas del Estado tienen sus gremios, pero van al paro solitos.

Al revisar un poco la historia de los orígenes del sindicalismo argentino tal y como lo conocemos hoy -al menos en la teoría, no en las personas- es necesario remitirnos a mediados de la década del ´40. El que a esta altura crea que los sindicatos se hicieron automáticamente peronistas con la llegada del Coronel Perón a la Departamento de Trabajo en 1943, necesita urgentemente agarrar un libro de historia. Le hicieron la vida imposible y el único respeto que le tuvieron en un principio, se debió a que Perón intervino para que la Revolución de Junio dejara de reprimir a bastonazos cada protesta sindical. El 17 de octubre de 1945 fue un quiebre para la historia política, pero no tanto para la relación sindical entre Perón y los sindicatos. Si bien la Confederación General del Trabajo (CGT) ordenó el paro nacional y la movilización hacia la Plaza de Mayo, no los unió tanto el amor por Perón, sino el espanto a la posibilidad de volver a la informalidad, el trabajo en negro y la lucha salarial constante. Si Cipriano Reyes y Luis Gay vivieran, podrían dar fe de lo que fue la lucha por los espacios en el poder entre el movimiento obrero y los primeros años del peronismo.  

Con las políticas de seguridad y blanqueo laboral, los sindicatos engordaron su número de afiliados y apareció la tan temida burocracia sindical, entendible y lógica ante el tamaño de los gremios. Suponer que un sindicato con 150 mil afiliados debe aplicar la democracia directa para dirimir sus intereses, es pretender lo imposible. La profesionalización de la carrera sindical, la implementación del bienestar gremial y el crecimiento de las obras sociales, hicieron el resto. Así y todo, cabe destacar un pequeño detalle: entre 1946 y 1955 se produjeron 470 huelgas y sólo en la ciudad de Buenos Aires. Para quienes crean que, por ahí, los que fueron a la huelga eran gremios todavía no cooptados por el peronismo, agrego que los que más paros realizaron fueron los metalúrgicos, los petroleros, los textiles, Unión Ferroviaria y UOCRA. Incluso, un año antes del golpe de Estado de 1955, el movimiento obrero se convulsionó en protestas contra las patronales, dejando una y otra vez en claro que los reclamos salariales poco y nada tenían que ver con el respeto al entonces Presidente.

Que el aparato burocrático sindical -y no la lucha de los jóvenes idealistas- haya sido el principal actor en el retorno al país de Perón y el levantamiento de la proscripción, nunca quiso decir que le fueran a permitir hacer lo que quisiera. Eran años en los que fidelidad y obediencia debida eran dos términos que no se confundían en el entendimiento de la gente y la relación era como la de los miembros de una familia normal, en la que se mataban a insultos y reclamos, pero de la puerta para afuera se defendían entre ellos.  Obviamente, todo tiene un límite y ese se llamó Celestino Rodrigo, pero es parte de otra historia que mejor ni recordar.

Hago un per saltum y aparezco en los albores del siglo XXI, con un gobierno que creyó hacer equilibrio entre la burocracia sindical y el progresismo. En los últimos años se estableció la teoría de la no represión de la protesta social, que en un principio sonó a comprensión del reclamo, pero que con el tiempo se convirtió en un sencillo desinterés por todo aquel que se queje de algo. Esto, claro, tuvo algunas excepciones que van desde la burla hacia todo gobernador medio contrera que sufriera una protesta, hasta la represión brutal y violenta de las que les tocaban a ellos.

Del mismo modo que los hechos graves los han minimizado, los conflictos mínimos o impopulares los han magnificado de un modo infantil. Incluso el mal llamado lock-out patronal contra Cristina en 2008 fue un berrinche comparado con el que encabezaron los productores de 1976 y del que participaron comerciantes, industriales y otros prohombres de la democracia, varios de los cuales hoy son amigos íntimos del gobierno.  

El conflicto gremial de moda, el de Aerolíneas Argentinas, lo es porque lo tenemos en la puerta de entrada al país y porque quienes lo representan, han sido cercanos en algún momento a la gestión kirchnerista. Para quien no comprende la magnitud del reclamo, hay que aclarar que los dos gremios que protestan -APLA y APTA- están enfrentadísimos entre sí y, sin embargo, coinciden en este reclamo. En dos cartas distintas, los titulares de cada gremio -Jorge Perez Tamayo y Ricardo Cirielli, respectivamente- le pasaron factura a Marianito Recalde por haber suspendido dos vuelos a Madrid y por no haber cumplido con el 90% de los compromisos de inversión para reforzar talleres de reparación. 

Desde Aerolíneas esquivaron el bulto y dijeron que los que protestan son verdaderos parásitos prebendarios que amasaron fortunas incalculables. Que esto lo diga un pibito de La Cámpora que juega a ser ejecutivo, es como escuchar a Maradona quejándose del "café veloz", o a Silvia Süller acusando de trolas a las chicas de hoy en día. El Secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi no quiso quedar afuera de la ronda de chistes, y contó que Aerolíneas perdió 20 millones de dólares por el paro. Sacando cuentas de lo que se va de subsidios para que Aerolíneas funcione, el paro les hizo ahorrar 10 millones de dólares a razón de dos palitos por día, pero esos datos no son buenos comentarlos a la hora de putear a los sindicalistas.

La Presi acusó recibo. Enculada, puchereando y enfundada en un batón negro, utilizó la reapertura de la planta Newsan en Ushuahia -donde según sus propias palabras, "fabricarán esos televisores planitos"- para retar a todo el mundo, desde la clase media a la que tildó de boluda por dejarse llevar por el viento, hasta los empresarios, la prensa y sindicalistas. A estos últimos, les pidió que cuiden las fuentes de trabajo y que dejen de ser funcionales a intereses sectarios, contrarios al país. 

Partiendo de la base de que un sindicato existe, precisamente, para cuidar los intereses de un sector, acusarlos de hacer lo que les corresponde hacer debería ser tomado para la joda. Por otro lado, considerar que un reclamo sindical contra una empresa a la que acusan de inútil, ineficiente y corrupta, es afectar los intereses del país, es confundir el interés colectivo con el individual, el beneficio de todos con el de ella. 

Más allá del reclamo sindical de un sector, el funcionamiento de Aerolíneas Argentinas es una joda. No puedo pensar otra cosa si consideramos que no hacerle paro a AA es cuidar los intereses del país, mientras que los cipayos apátridas de los que protestan exhiben documentación que prueba que se pagan 300 mil dólares mensuales por dos aviones que dejaron de prestar funciones hace cinco meses. 

A mi, desde el punto de vista de usuario, el conflicto de Aerolíneas me importa menos que la tasa de turismo en Guinea Bisseau, pero al ver que la fiesta la garpan con la mía, me empiezo a calentar. Lo divertido del asunto es ver como los mismos gremialistas que antes eran amigazos del modelo, hoy se les plantan de mano y el gobierno se siente traicionado. ¿En serio se creyeron que eran incondicionales? ¿De verdad pensaron que los podían tener por siempre de su lado como hacen con los monitos que contratan? En serio lo pregunto: con el poder que tienen los gremios -y la caja que manejan- ¿De verdad se lo creyeron?

Los gobiernos pasan, los sindicatos quedan y sus caudillos no dejan de tener poder ni en cana. A los gobernantes se los llevan las crisis, a los sindicalistas, la muerte. No es muy difícil de entender, menos habiendo vivido en Argentina las últimas décadas ¿No?




Martes. Dos posts al hilo. Me siento con quince años.

Catedrática

Ahora que Berlusconi se sumó al listado de dirigentes políticos que se van por culpa de la crisis económica europea, hay quienes empiezan a mirar con cariño los consejos de nuestra mandataria. Si Il Cavaliere hubiera prestado atención a las formas de gobernar aplicadas por el kirchnerismo, quizá hoy estaría aún en funciones. La crisis económica no la habría solucionado ni ahí, pero un buen Guglielmo Bruno que dibujara los indicadores económicos a beneplácito del primer ministro italiano, le habría ahorrado más de un dolor de cabeza. 

El que la tuvo clara a la hora de copiar a nuestros gobernantes, fue el griego Papandreu, que se reunió con Sarkozy, le prometió cumplir con un pacto financiero y se hizo el otario en menos de tres días. La técnica de endulzar al presidente francés y dejarlo de garpe funcionó por estos lares, pero podía fallar. Y falló. Hoy Papandreu se encuentra rascándose la pelada mientras la gente en la calle no sabe si festejar o prender fuego todo. 

Mientras Cristina les pedía a los colegas del G-20 que cambien de técnica con los griegos y les den de la medicina argentina, los oyentes se preguntaban si en la Rosada hay, al menos, conexión a internet. En Grecia, un personal de maestranza de ferrocarril -un barrendero de andenes, por poner un ejemplo- percibe un salario superior que el de la media laboral de puestos administrativos de cualquier otra empresa privada. Allí, el dinero destinado a financiar el comodísimo sistema jubilatorio es abismal y los requisitos para dejar de trabajar, mínimos. En los últimos años, han creado numerosas empresas estatales, todas deficitarias, y el porcentaje de dinero público destinado para mantener empleados estatales es uno de los más altos del continente. Ante este panorama, más de uno habrá supuesto que darle a la economía griega una dosis de cristinismo intravenoso, habría generado una muerte por sobredosis. 

En el caso italiano -la tercera deuda pública más alta del mundo en proporción al PBI- los consejos de Cristina tampoco habrían hecho mucho, dado que la economía italiana no se movió, precisamente, dentro de los parámetros del anarcocapitalismo al que nuestra Presi acusa. Decir que un país que interviene las ventas al descubierto, que regula los mercados, que coloca bonos de deuda y que es la tercera potencia económica de Europa, debería adoptar un capitalismo en serio, es no entender un pomo. 

En nuestra tierra prometida hecha realidad, gozamos de restricciones a las compras de dólares, intervención en las mediciones de costo de vida, parámetros salariales dispuestos por el gobierno, e impuestos de ricos a sueldos de clase media. Asimismo, no contamos con la posibilidad de comprar legalmente lo que nos gusta comprar y se fabrica en el extranjero, el concepto gubernamental de crédito es para el consumo y las grandes empresas, aunque no alcance para los hipotecarios, y los sectores productivos deben pedir permiso para exportar, importar o aumentar precios. Ante todo este panorama, se produjo un ínfimo ajuste consistente en la reducción del 1% de los subsidios. Más allá de anoticiarnos de que estábamos subsidiando a las empresas mineras -y gracias al paquete de medidas, también nos enteramos que ni siquiera liquidaban divisas en el país- a los casinos de don Cristóbal y a otras empresas que, según el gobierno, no los necesitaban, pero que de todos modos los percibían, el ajuste no merece llamárselo así, dado que es inferior al dinero destinado a Futbol para Todos. Lo que se dice un auténtico y vernáculo capitalismo en serio.

No está mal ser admirador o detractor del sistema capitalista. Pero dar cátedra sobre lo que les pasa a los demás poniendo como ejemplo lo que ni siquiera estamos remotamente por hacer, es un poco mucho. Digo, de pronto, mmmme parece.


Breves: 

Subte. En el Gobierno de la Ciudad están preocupados por la custodia de los andenes de los subtes, ante el inminente traspaso del sistema ferroviario subterráneo al ámbito administrativo porteño. Si utilizaran el servicio de vez en cuando, ya se habrían dado cuenta que para igualar la actual seguridad, alcanza con cinco maniquíes pintados de azul. 

El Gran Capitán. El sueño del tren que une Buenos Aires con Posadas nuevamente demostró ser un fiasco. El Gran Capitán quedó varado una vez más en Corrientes. Desde el gremio La Fraternidad, dicen que la empresa que lo administra no cumple con normativas mínimas de un servicio decente, como el suministro de agua potable, el mantenimiento del sistema de frenados, o los seguros y servicios de asistencia ante emergencias. Desde la firma TEA -administradora del servicio- acusan al gremio de ser fatalistas, exagerados e incoherentes. Voceros de la empresa afirman que "a la velocidad que se desplaza el tren, no tiene sentido arreglar los frenos." 

Yaciretá. Denuncian que la represa no puede funcionar a pleno, debido a diversas fallas de la maquinaria provista por la empresa Siemens. Asimismo, el director de la obra hidroeléctrica sostuvo que cuando se prenden todas las turbinas a máxima potencia, la represa vibra. Curiosamente, en marzo del año pasado se habría denunciado que la obra tiene profundas fallas de infraestructura y que podría romperse. Ante la posibilidad de quedarnos sin luz o tapados por agua, desde el Gobierno estudian si nos conviene el plan Medioevo Para Todos o el plan Venecia Para Todos. Si bien el primero perfila como el más razonable, el segundo solucionaría diversos problemas de abastecimiento, dadas las posibilidades de poder pescar un buen surubí o dorado desde un balcón en Yrigoyen y Castro Barros. 

Marcha atrás. Cuando en 2010 le quitaron el control de las rutas aeronavegables a la Fuerza Aérea y lo pusieron en manos civiles, muchos hicieron saber su beneplácito por la medida. En septiembre de este año, Página/12 -de quienes me encanta encontrar archivos que después utilizan otros medios para hacerse los memoriosos- mostró las bondades de la medida en éste artículo. Cristina, en un acto difícil de considerar democrático, dispuso que la Fuerza Aérea vuelva a hacerse cargo de los controles aéreos en Ezeiza, mientras en el ministerio de Trabajo evalúan quitar la personería gremial a un sindicato por ir a una huelga calificada de extorsiva por el Gobierno Nac&Pop. Lo que es escupir pa´rriba...




Lunes. Permuto poder adquisitivo de crisis europea a cambio del de la bonanza kirchnerista. Pago la diferencia.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Recargada

La Presi volvió. Se nos fue de gira, dio cátedra ante el G20, criticó al anarcocapitalismo ante el B20, se sacó una foto con Obama, el primer mandatario nortamericano la trató de amiga de los Estados Unidos, y llegó al país recargada. Por estos lados, nosotros buscábamos infructuosamente un arbolito que nos vendiera diez dólares o, al menos, un paquete de polenta. 

Habló mucho, tiró varios números, y redondeó la idea de que los efectos de la crisis son inevitables, pero no nos afectará. El modelo está tan sólido que la Argentina pasó de ser un deudor neto a ser un acreedor neto del resto del mundo desde 2004. Para ampliar, estuvo a punto de decir quienes eran los principales deudores del mundo, pero no lo hizo para que no digan "qué ortiva la presidenta que anda contando todos los que deben." 

[Nota del Autor: Debo aclarar que muchas veces he puesto frases en boca de funcionarios, enunciaciones inexistentes a fines de joda. Este no es el caso. El que no me crea, puede buscar el discurso y escucharlo por si mismo]

También hizo referencia a que la deuda externa argentina es la más baja en relación al PBI desde la Baring Brothers de la década de 1820, lo cual estuvo bueno para el aplauso, la ovación y el griterío orgásmico de los burros que la escuchaban, pero que no deja de ser una exageración de una mina que quiere tanto a Dilma, que arranca por el ego brasilero de o modelo mais grande do mundo: en 1992, la proporción Deuda Externa-PBI era del 27% y recién se cruzó la barrera del 32% en 1995. No es para restarles méritos al kirchnerismo, dado que con la reestructuración de la deuda se bajó del 150% del PBI al 50% en menos de cuatro años, pero es precisamente por ello que no es necesario exagerar. Roca recibió el gobierno con una deuda del 360% del PBI y no hizo tanto escándalo, aunque tampoco había quién lo escuchara en cadena nacional.

Siempre revoltosa, y a pesar de sentir "un poquito de orgullito" -sic- Cristina no quiso devolverle el toque de Facebook a Obama y sostuvo que la amistad corre por cuenta de él, solamente. Curiosamente, en Washington sostuvieron la misma línea y dijeron que la amistad corra por cuenta de Obama, mientras ellos vetan dos créditos solicitados por Argentina. La prensa vernácula sostuvo que se trató de un castigo de la administración norteamericana. Timerman, por su parte, demostró su gran capacidad como Canciller y payaso internacional, y publicó un comunicado del Departamento de Estado yanqui en el que afirman que "de ningún modo los Estados Unidos castigaron a la Argentina, sino que tan sólo le vetaron dos créditos". Lo que se dice, un rotundo éxito de la gestión de nuestro queridísimo ministro de Relaciones Exteriores. 

En un artero intento de desarmar a quienes hacemos chistes sobre sus actitudes y frases, la Presi pidió que le permitieran ponerse en "Maestra Ciruela" y recomendó a los chicos que estudien ingeniería, que abogados sobran. Este concepto compartido por todos los que hemos tenido sexo no consentido en el estudio de algún letrado, disfrazado de liquidación de honorarios, fue reiterado en un discursó que brindó en el teatro Maipo, con motivo de la presentación del último libro de Adrián Paenza. 

Luego de afirmar que se sentía muy orgullosa de estar en el mismo escenario donde estuvieron "minones como Nélida Lobato y Nélida Roca", Cris agradeció a Paenza la invitación y la donación del libro para el programa Conectar Igualdad. Después, contó que el periodista y matemático le hizo llegar un sobre con un problema matemático...y otro con la solución. Para que no se prestara para chicanas, la Presi contó lo que todos sospechábamos: "En el colegio nunca me gustó la matemática por que no la entendía". 

En otro orden de cosas, mientras Cristina contaba que la forma correcta para que Europa salga de la crisis económica no es mediante ajuste, los empresarios del sector del transporte informaron que sin subsidios, el boleto mínimo del bondi se podría ir a cuatro pesitos. El secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi, dijo que todo se trató de un "acto terrorista mediático para enloquecer a los usuarios". Para llevar calma a la ciudadanía, aclaró que no se eliminarán los subsidios "por ahora". 

En idéntico sentido se pronunció Agustín Rossi, quien dejó bien en claro que el llamado a la institucionalidad y la austeridad propuesto por la Presidente hace menos de tres semanas, era sólo una jodita, que la partida de subsidios no se toca, y que el presupuesto del año que viene sale con superpoderes, o no sale.

Para festejar la bonanza económica, en la Bolsa de Comercio se dedicaron a jugar al Jenga con los pisapapeles y se les cayó el Merval unos 4,6 puntitos. En la otra punta de la rosca financiera, los bancos no entregan depósitos en dólares. Las diversas fuentes consultadas emitieron distintas opiniones sobre la negativa: porque se les cae el sistema, porque el Central no les manda verdes, porque no tienen ganas, porque son nacionalistas, porque son desestabilizadores, porque no da. Mientras tanto, los publicistas de la banca privada convertirían un spot televisivo en gráfico y lo pondrían al lado de la línea de cajas con la frase "Hoy no, mañana". 

Con la serenidad que me da tener un ministro de Economía que declara ahorros en dólares fuera del sistema bancario, un Vicepresidente del Central que considera que comprar verdes no es negocio y los cajeros de bancos privados ofreciéndome en voz baja comprarme dólares a buen precio, empiezo a considerar que los Patacones serie B que olvidé canjear en su momento, podrían salvarme el año.




Jueves. Con paciencia y con saliva, todo se puede.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Preguntas

Ayer se trató por primera vez la despenalización del aborto. Si bien faltan muchos pasos para que salga, es más que probable que así sea, como también es probable que Cristina le de bola a sus convicciones -siempre se manifestó antiabortista- y la vete. Sin embargo, pase lo que pase, la sola idea de tirar este tema sobre la mesa, despierta todo tipo de ideas, con lo que se genera un debate muy interesante. Pero a mi no me salen argumentaciones, sólo me surgen preguntas.

A los que tienen ideas políticas fanáticas del Estado intervencionista, quisiera preguntarles por qué ahora les importa los derechos individuales de las personas. No los entiendo ¿No tengo derecho a elegir quién me va a pagar la jubilación pero sí tengo derecho a decidir si continúo con un embarazo o no?

A los que tienen ideas liberales libertarias y afines, en cambio, quiero preguntarles si realmente están dispuestos a aguantarse lo que viene con el aborto legal, porque tampoco los entiendo ¿Mis impuestos tienen que pagar la interrupción de embarazos de personas que no conozco?

A los fanáticos de la defensa de los Derechos Humanos: La Convención Interamericana de DDHH, en el Artículo 4, inciso 1 del Capítulo III, dice que toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción, refiriendo, además, que nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente. ¿La Convención tiene aplicación cuando les pinta?

Más allá de una primera conclusión que me sugiere que todos somos libertarios cuando nos conviene y hablamos de respeto por los derechos humanos cuando coinciden con nuestras ideas, no puedo dejar de pensar en el grito de guerra utilizado por los pro abortistas desde hace años: Educación Sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

En las investigaciones encargadas por el Ministerio de Salud de la Nación en 2007, se puso en conocimiento de la sociedad que en Argentina se practican un promedio de 460 mil abortos clandestinos al año, con una tasa de mortandad de 60 cada mil. Si desmenuzamos un poco más, nos encontramos con que en Chaco, el 22% de las muertes producidas por complicaciones del aborto clandestino, se practicaron en menores de entre 10 y 19 años, lo que implica que muchos de ellos, podrían haber sido abortos legales (en Argentina es legal el aborto en caso de violación. Mantener relaciones sexuales con menores de 14 años en cualquier circunstancia, es violación). Evidentemente, la educación falla y mucho. Muchísimo, podría decir. 

Pero el axioma Educación Sexual para decidir, se me cae a pedazos cuando veo que el 62% de los habitantes de centros urbanos con mayor poder socio-económico y, por ende, mayor acceso a una mejor educación, también están a favor de la despenalización del aborto. Doy por sentado que la educación sexual para decidir, en este caso no cuenta. El fácil acceso a metodos anticonceptivos, tampoco. 

Las contradicciones son numerosas y, dependiendo de quién las afirma, suenan ridículas. Si el lema abortista tiene tres ideas concatenadas en orden de prioridades. Porái pelear directamente por la última, es reconocer que el Estado fracasó rotundamente en las otras dos. No sería mala idea, entonces, aplicar el mismo criterio para otros menesteres sociales, como Educación para no delinquir, resociabilización para reinsertar en la sociedad, pena de muerte para evitar males mayores. Es algo obvio que sabemos por dónde arrancaríamos ¿no? 

Del mismo modo, tampoco entiendo a los sectores ultraconservadores, que están en contra del aborto, pero también lo están de los métodos anticonceptivos y de la educación sexual. Señores: los únicos que no cogen son ustedes, el resto de los seres humanos lo hacemos cuando podemos y, si tenemos con quién, mejor. Estos integrantes de la sociedad, tienen sus congéneres en quienes bregan por el derecho a la vida de nonatos en vientres de mujeres que luego ignoran en la calle, en los trenes y en los bondis, cuando pasan mangueando una moneda para comprar la leche. 

Me confundieron tanto que ya no tengo una posición tomada. Argumentan tan mal sus posiciones, que no sé con cuál quedarme. Encima, todavía no decidieron si lo aprueban o no, pero ya tienen en claro que será público. Con mis impuestos les pago las pastillas anticonceptivas -gratuitas-, los preservativos -gratuitos-, la educación sexual pública -gratuita- ¿Ahora también tengo que pagarles los abortos para solucionar lo que pasó por no utilizar los otros elementos que también se bancan con la mía? Parece mentira, pero con cada medida o ley revolucionaria que se aprueba, reconocen tácitamente el fracaso rotundo del Estado.

Lo único que tengo bien en claro es que el orden de prioridades lo tienen tan, pero tan alterado, que aún no se dieron cuenta que, si en Argentina no existiera la desnutrición infantil, si la sanidad pública fuera sanidad y pública, si existiera igualdad de posibilidades de progreso en la escala social y, fundamentalmente, si hubiera un sistema de adopciones humano -y no ese engendro burocrático y enemigo de la integridad psicológica del niño- el aborto sería mucho más difícil de defender. O por ahí sí se dieron cuenta y sólo son fanáticos de la posición que defienden, vaya uno a saber. 

Vivimos en un país donde la muerte asistida es un tema tabú del que no se habla. Personas que tienen derecho a tener una muerte digna, que no quieren seguir con sus vidas en esas condiciones, familiares de personas que no tendrían forma de llevar adelante una vida sin asistencia mecánica y otros casos, deberán esperar otro turno, que el debate por el derecho sobre la vida propia y de terceros, hoy pasa por otro lado.

Quizás sea yo quien no entiende cómo viene la mano. Capaz que legalizando el aborto en provincias como Chaco, logran reducir el 29% de desnutrición infantil. En una de esas, si nuestros legisladores deciden que el aborto siga en la ilegalidad, seguro que se ponen las pilas y arreglan los cuadros de miseria, pobreza, falta de educación y salud -tache lo que no corresponda- aunque pecaría de iluso por pensar en ello. No estoy en contra del aborto, no estoy a favor del aborto, no lo sé, ya no lo sé. Convengamos que tener a Cynthia Hotton y Vicky Donda como representantes de las posiciones contrapuestas, tampoco ayuda mucho. Lo único que tengo en claro son todas las preguntas que me surgieron.

Miércoles. Si los antiabortistas utilizaran la décima parte de la energía que gastan en circo y lo dedicaran a mejorar las vidas de los niños que han nacido en pobreza, violencia, y desatención, podrían hacer un mundo maravilloso, dijo un abogado norteamericano que está, curiosamente, a favor del aborto.