miércoles, 28 de diciembre de 2011

Matar al Mensajero

Los hijos de Ernestina no resultaron ser los nietos que buscaban las Abuelas de Plaza de Mayo. Mientras Carlotto daba la noticia, ya había algunos que se preguntaban si podían empezar a putearlos por ser herederos golpistas, mientras otros gritaban "Nietos igual". Falló, pero nadie pidió disculpas y cuestionan al que pregunta qué onda.

Un flaco de 34 pirulos, funcionario público nacional, aparece muerto en su habitación de hotel, en pelotas y ahorcado. El parte oficial no existe. Algunos dicen que se suicidó. Otros, conspiracionistas, sostienen que lo carnearon. Hubo un par que plantearon la posibilidad de una pajota exótica. Quienes preguntaron al respecto, fueron insultados.

Un periódico da a conocer que la Presi se compró un bulincito en Puerto Madero por la módica suma de nueve millones de pesos. Nadie entiende la lógica de Cris: al lado de lo que se patina en Aerolíneas por día ¿Qué son nueve palitos? Un vuelto. Ningún vocero presidencial tiró una línea que pretenda justificar el capricho, pero quienes plantearon sus quejas, fueron agraviados.

Para este gobierno conservador, es mejor decir que un pibe brillante se quitó la vida antes que reconocer que murió mientras disfrutaba de su sexualidad. Un tanto exótica, convengamos, pero su sexualidad al fin. En idéntico sentido, es preferible ningunear el temita de los estudios de filiación negativos de los hijos de Ernestina, antes que reconocer un error. También es mejor irrumpir con Gendarmería en las oficinas de una empresa, basurear a los trabajadores -laburantes como vos y como yo- y armar una campaña antimonopólica, antes que disculparse por haber autorizado por Decreto Presidencial la fusión de las dos megaoperadoras de televisión por cable de Argentina. Obviamente, es mejor cargar contra el diario que dio a conocer la noticia de la nueva escritura de la Presi, que codear al de al lado y hacerle montoncito con los dedos mientras preguntan "¿Qué nos perdimos?". Pero el gobierno no ofrece disculpas y sus militantes no se las exigen. Y ahí están, asesinando mensajeros. 

A última hora de anoche, nos enteramos que Cristina tiene carcinoma papilar, lo que antes llamábamos, vulgarmente, cáncer de tiroides. Inmediatamente salieron muchos afiliados al Sindicato de la Culpa Constante a exigir que se deje la política de lado por un tiempo, ante la enfermedad de Cristina. Al igual que con la muerte de Néstor, la caída en desgracia de la intimidad pareciera tener un factor exculpante único, como si en la oficina nos permitieran mandarnos todos los mocos juntos porque estamos dolidos, o si la AFIP no nos preguntara de dónde sacamos esas tres propiedades con nuestro sueldo de barrendero, por el sólo hecho de presentar un certificado médico. 

El cáncer ha sido el leit motiv de la parca en mi familia por generaciones, y lo sigue siendo. Lo aclaro porque en tiempos en los que te juzgan desde las más obvias subjetividades, es mejor no dejar nada por supuesto. Dicho esto, debo aclarar, también, que no festejo ni festejaré el cáncer: sólo me pregunto qué catzo tiene que ver que la Presi tenga un carcinoma con que no se la pueda mandar a visitar la entrepierna de su progenitora por seguir forrándose en guita, mientras da discursos contra la clase media egoísta que no quiere entender que hay que compartir para que el modelo llegue a todos. 

Sin embargo, ante la patología de la Presi sale a flote esa gran falencia del verso oficial -a esta altura, llamarle relato es demasiado lujo- que es el glorioso sistema de salud argentino. Que Cris elija el Hospital Universitario Austral para atenderse, supera con creces a la Clínica Los Arcos de Néstor, en contraposición al descarte del Hospital Argerich. Preguntar qué pasa que ningún acólito puede explicar cómo es que la líder del movimiento Nac&Pop atiende sus dolencias en el hospital del Opus Dei, es de golpista. No es a nosotros a quienes deberían exigirnos disculpas, sino que deberían preguntarle al gobierno qué onda. 


Creo que ahí radica el punto más conflictivo de este entuerto. Que nosotros exijamos disculpas, es casi infantil. No tiene sentido pedir explicaciones razonables a quienes no nos respetan. Y a mi, particularmente, no me importa. No es a nosotros a quienes deberían pedir perdón por restringirnos la compra de dólares, sino a sus seguidores que se creyeron el verso de la economía imbatible. No es a nosotros a quienes deberían pedir perdón por restringir la importación de productos que acá no se fabrican ni se fabricarán, sino a los militantes que se tragaron el verso de la revolución de la industria nacional. No es a los hijos de Ernestina a quienes deberían perdir perdón por haberlos paseado en cámara, haber husmeado sus bombachas y haber tomado prestados sus cepillos de dientes para un examen que de antemano no iba a funcionar, es a los pelotudos que se pasaron gritando "devuelvan a los nietos" detrás de cada móvil de Todo Noticias. No es a nosotros a quienes deben pedir perdón porque la Presi se compró un departamentito de nueve palitos en Puerto Madero imposible de justificar, sino a los monitos que cantan contra el estereotipo de ricachón, el mismo estereotipo en el que Cris cuadra perfectamente. No es a nosotros a quienes deberían pedir perdón por una ley antiterrorista, retrógrada e impuesta por un organismo financiero internacional, sino a todos los boludos a cuerda que repiten hasta el orgasmo que "este gobierno no reprime la protesta social" y que acaban en seco cada vez que la Presi critica a los organismos financieros internacionales. 


Se definen como la alegría, pero perdieron el humor que tenían cuando hacían chistes sobre los riñones de Lanata. Se autoproclaman patriotas revolucionarios, mientras sostienen a un gobierno represor de docentes, asesino de indígenas, proteccionistas de megamineras extranjeras y lobbistas de empresas foráneas que monopolizan las comunicaciones. La coherencia se la olvidaron en el útero y andan por la vida señalando con el dedo, tanto al que actúa distinto, como al que hace lo mismo que ellos pero desde otra vereda. 

Se sintieron muy tranquilos con la fuerza del amor, de Él y del 54% de los votos, sin tener en cuenta que, cuanto mayor es el porcentaje obtenido -y más en una reelección-, menor es la paciencia del electorado a la hora de esperar respuestas. Antes se les plantaba uno o dos impresentables solitarios en alguna comisión de la Cámara de Diputados. En aquellos años del 22% de los votos, donde hasta Clarín era oficialista, el único refugio donde podíamos encontrar voces disonantes era en internet. Ahora, con el furor del triunfazo reeleccionista, se pusieron de culo a todos los que los apoyaron de entrada. Con este panorama, vemos que hasta José Pablo Feinmann se les anima y dice que le gustaría que alguien le explique cuáles fueron los mecanismos con los que el matrimonio Kirchner amasó la tremenda fortuna que ostenta. En pleno siglo XXI, en un país en el que las estadísticas nos cuentan que todos conocemos a alguien que ha fallecido, la está remando o ha sobrevivido al cáncer, imponer el escudo de una patología médica para frenar los "ataques" de los enemigos que ellos mismos construyen -y cuando no están, los inventan- es, cuanto menos, una falta de lógica propia de otro estadio de la evolución de los homínidos.

Exigen respeto, gánenselo. 



Último miércoles del año. Mientras yo pensaba todas estas cosas, el programejo televisivo 678 no salió al aire. En su lugar pusieron una repetición que probablemente no revisaron antes: Eduardo Aliverti puteaba a los medios por dudar de la salud de Néstor Kirchner. Y el jodido soy yo...

jueves, 22 de diciembre de 2011

Comunicado

Ante la nueva normativa emanada por el Congreso de la Nación Argentina en materia de terrorismo, el señor conocido por su seudónimo "Relato" -de ahora en más "el autor" o, sencillamente, "el boludo que escribe"- considera menester aclarar determinadas cuestiones respecto a la funcionalidad del presente sitio. Asimismo, es dable dar a conocer una lista de conceptos a modo de guía, para que el eventual comisario político que lea, sea por costumbre, por que le pasaron un link, o por mero azar, sepa interpretar correctamente el sentido de las palabras aquí escritas. 

A saber:

1.- Es de público conocimiento que el texto normativo que diera motivo al presente comunicado, sostiene que se considerará terrorismo utilizar información privilegiada no pública con fines bursátiles, los cuales podrían llevar a una desestabilización financiera. Cuando el autor refirió que si Néstor viviera, con esta normativa estaría a la altura de Bin Laden, no quiso acusarlo de terrorista, ni tampoco quiso hacer referencia alguna a aquella vez en la que el excelentísimo expresidente de los argentinos compró dos millones de dólares un día antes de que se depreciaria la moneda de curso legal en nuestro país. La vinculación con el, también extinto, lider talibán fue a modo jocoso, distante de la falta de respeto y cercano a una comparación del tipo "Néstor se inmoló por nosotros".

2.- Cuando el autor manifiesta "que los legisladores penen las mesas de dinero y otros mecanismos clandestinos de enriquecimiento financiero, es igual a que Diana Conti se manifieste a favor de la Ley Seca", bajo ningún punto de vista quiere dar en suposición presuntas maniobras fraudulentas de enriquecimiento ilícito, como así tampoco quiere afirmar que las mesas de dinero son a los senadores lo que una juguetería a un infante, ni nada que se le parezca. Entiéndase "bajo ningún punto de vista" como "nunca jamás" o "never in the puta life". Del mismo modo, el autor quiere dejar bien en claro que no duda de la sobriedad de la doctora Diana Conti, como así tampoco de su entereza moral y hepática, cuya supervivencia confirma que tiene un hígado a prueba de thinner o es abstemia. 

3.- Ante la posibilidad de encontrar diversos adjetivos aplicados como sustantivos para denominar a la Excelentísima Señora Presidenta de Todos y Todas los Argentinos y Argentinas, el autor quiere aclarar que no busca faltar el respeto a la Excelentísima Señora Presidenta de Todos y Todas los Argentinos y Argentinas. Cuando se lee "la viuda pasea al muerto más que Juana la Loca", no se sospecha, ni se quiere hacer creer nada que respecte a la probada salud mental de la Excelentísima Señora Presidenta de Todos y Todas los Argentinos y Argentinas. En todo caso, se sugiere interpretar estas calificaciones en tono de modismos de jerga barrial del tipo "es una loca linda" o un "qué personaje es nuestra Excelentísima Señora Presidenta de Todos y Todas los Argentinos y Argentinas".

4.- El autor quiere manifestar su beneplácito ante la novedad de que será considerado un acto terrorista cualquier acto que se realice con fines de intimar a las autoridades a que hagan o dejen de hacer algo. Es un gran avance del modelo que nos llevará por la senda de la paz y la fraternal convivencia hacia un horizonte progresista, donde hallaremos la tierra prometida, sin estúpidos que cuestionen lo incuestionable y con todas las libertades garantizadas para poder llevar adelante nuestro modo de vida bajo la doctrina que el verdadero pueblo quiere, que está más que claro que es el Kirchnerismo Fundamentalista de Tercera Generación, Corriente Cristinista Progresista, Tendencia Juvenil Sub 50, Línea Fundadora Reformista. 

5.- Respecto de lo referido en el punto anterior, el boludo que escribe desea expresar que, si bien toda protesta tiene por fin intimar a una autoridad a que haga o deje de hacer algo, no por ello considera que se esté criminalizando la protesta social. El concepto es más que claro: si vivimos en el paraíso, sólo los terroristas pretenderán comer la manzana prohibida, el lomito prohibido, el costillar prohibido, la docena de facturas prohibidas, o lo que simbolice a la tentación del demonio fascista. El que termine en cana, algo habrá hecho.


6.- Respecto de lo referido en los dos puntos anteriores, el autor quiere destacar que confía plenamente en la impoluta justicia argentina y, por ende, en la incuestionable sana crítica de los magistrados y demás funcionarios judiciales que la componen. Es en este ítem donde el boludo que escribe desea despejar todas las dudas que pudieran surgir respecto de la consideración que tiene el autor respecto del Poder Judicial de la Nación y, fundamentalmente, sus máximas autoridades, entre las que se destaca el gran jurista Eugenio Zaffaroni, quien ha demostrado no temer a la iniciativa privada para solventar sus excéntricos gustos, a pesar de los medios corporativistas que se empeñan en desprestigiar sus negocios. La probidad de la organización judicial ha quedado empíricamente demostrada en la causa de la efedrina, procesando a un candidato opositor cuando todos las sospechas indicaban la complicidad de toda la Casa Rosada, ordenanzas, granaderos y sus caballos inclusive. 


7.- Cuando el autor pareciera reírse de la idea "se hacen los porongas nacionalistas con el Fondo Monetario Internacional, pero al Grupo de Acción Financiera le tiran la goma", no debe interpretarse como humorada, ni como concepción contraria a los fundamentos que sostienen la doctrina del cuadro político gobernante. En todo caso, la acción de tirarle la goma al GAFI, bien podría significar una solicitud de corrección de las políticas financieras y sus organismos de control, tal como lo ha expresado en numerosas exposiciones internacionales nuestra Excelentísima Señora Presidenta de Todos y Todas los Argentinos y Argentinas, haya sido en la Asamblea General de la Organización para las Naciones Unidas, en el Grupo de los Veinte, en el Grupo de los Setenta o en el Grupo de Scouts de Florencio Varela. 

8.- El boludo que escribe quiere resaltar que nunca quiso comparar la persecución de las ideas contreras con los tribunales de la Inquisición, ni con los juicios de Salem. La referencia a Giordano Bruno fue meramente decorativa y bien intencionada, dado que el astrónomo napolitano del siglo XVI bien se la buscó con sus teorías heliocéntricas. Su extinta vida en manos de una hoguera fue un hecho que él mismo podría haber evitado si se hubiera dedicado a pensar en idéntica dirección al oficialismo de la época. 

9.- Es menester destacar que cuando el autor manifestó "con esta ley antiterrorista los oficialistas obtuvieron carnets profesionales de gorilas", no quiso hacer referencia alguna a contrariedades en el discurso oficial respecto de patriotas y cipayos. El término "gorila" no se encuentra dentro de la designación dada a los seguidores del Almirante Rojas y sus herderos ideológicos, sino que quiso hacer alusión al poderío descomunal y la fuerza extrema de la que es capaz el más grande de los homínidos.

10.- En relación a lo expresado en el ítem que antecede, el boludo que escribe considera necesario aclarar que todo adjetivo calificativo de tinte onanista mencionado en referencia a los integrantes de La Cámpora son anteriores al deceso del Subsecretario de Comercio, por lo cual no se encuadra en la figura de broma, ni nada que se le asemeje. En idéntico sentido, las referencias onanistas hacia los miembros de la agrupación oficialista, lejos están de tener sentido despectivo, sino que contiene un dejo freudiano sobre la inmadurez, que en este caso es sólo respecto de la notable juventud de sus cuadrazos.

11.- Respecto del punto anterior, el autor aclara que cuando hace mención expresa a la edad de los referentes "jóvenes" y adhiere a continuación diversas expresiones que muchos han interpretado como "cercanas a la jubilación", se tratan de meros malentendidos. Es más, el autor considera que el concepto de juventud debe aplicarse en su acepción más altruista y hacer referencia a la juventud del espíritu, como el del joven Boudou, el pendex Abal Medina o la eterna quinceañera, nuestra Excelentísima Señora Presidenta de Todos y Todas los Argentinos y Argentinas.

12.- Cualquier inconveniente o contratiempo que pudiera surgir a futuro en relación a las ideas expresadas en este sitio y a las palabras utilizadas para escribir las mismas, seguramente tendrán una interpretación patriótica. Es más que necesario resaltar que el boludo que escribe no tiene ninguna intención de fomentar acto terrorista alguno. Si después de todo consideran que el autor es un terrorista, con gusto lo aceptará si le prometen las setenta vírgenes. 

Cualquier duda, consultar con el boludo que escribe. Atentamente, RDP.


Salutaciones:

Este sábado es nochebuena. Quizás por pérdida de costumbres, tal vez porque la vida nos cagó a palos, porái porque sentimos que el Tata Dios nos soltó la mano hace rato, muchos de los cristianos nos hemos olvidado de esa etapa de nuestras vidas en que todo era puro y las peleas familiares ni las notábamos. Esos años en los que esperábamos recontra ansiosos a la medianoche para que algún tío o abuelo nos dijera que había visto a Papá Noél en el living dejando los regalos y ni siquiera sospechábamos de que había sido el propio tío. Ya más grandes, algunos porque se los dijeron, otros porque se avivaron que era el borracho del tío el que colocaba los regalos a tres metros del arbolito, conservábamos muchas de las expectativas de esa noche. La experiencia de estar en libertad con los primos sin que ningún adulto nos retara, las travesuras, el morfi, la cara de asco por equivocarnos de vaso, todos tenemos algún recuerdo de momentos más felices. Por ahí esa felicidad se debía a la falta de conocimiento de la dureza de la vida. Yo, en cambio, prefiero creer que esa alegría, esa ansiedad incontenible, se debía en parte a ese espíritu que llevaba a que dos hermanos que se odiaban, al momento del brindis se olvidaran de las diferencias y se fundieran en un abrazo. 

A todos los creyentes, les deseo una preciosa Nochebuena y una muy feliz Navidad. A los que no son creyentes por motivos religiosos, personales o lo que fuera, también les deseo que pasen una noche de puta madre con sus seres queridos. No se olviden que a todos nos falta alguien, pero todos tenemos a alguien. A no bajar los brazos y a seguir adelante. Un cálido abrazo a los que pasan por acá, a los que conozco personalmente, a los que puteo, a los que me putean y a todos los que hacen que este humilde espacio sea divertido. 




Casi Viernes. La panza ya la tengo. Me falta una barba al estilo Pérsico y ya puedo currar sacándome fotos en algún shopping. Hay que llegar a fin de mes...

lunes, 19 de diciembre de 2011

Recuerdos del Huracán

Diciembre había arrancado caldeado. El primer día hábil del mes, nadie pudo sacar más de 250 pesos. Siendo, por aquel entonces, empleado judicial de la provincia de Buenos Aires, la restricción me importó poco y nada: hacía varios meses que percibía mi sueldo en Patacones. 

Al vivir en Capital, ir a laburar a Lomas de Zamora era toda una aventura por aquellos días. Ahora también lo sigue siendo, pero Camino Negro no era lo que es hoy. Además de no tener luces, era angosto, con semáforos que funcionaba cuando la municipalidad quería y uno tenía que ir con el auto esquivando caballos que cruzaban a buscar pasto del otro lado. Ahora que lo pienso bien, no cambió mucho, sólo lo ensancharon. 

El lunes 17, al llegar a mi laburo, me encuentro con los partes preventivos del juzgado de al lado -informes mal redactados y con errores de ortografía que envían desde las seccionales cuando toman parte de un hecho- entre los cuales había uno que me llamó la atención: habían saqueado tres supermercados. Y cuando digo saqueo, me refiero a la mayor dimensión posible. No habían dejado ni los motores de los refrigeradores. Lo que podían llevarse, lo llevaron. Lo que no, lo rompieron. El desprecio por el laburante -¿Acaso un comerciante no es eso, también?- era notorio y así comprobamos que lo que había pasado en Rosario unos días antes, se generalizaba en todo el país. Finalizada la jornada, emprendí mi vuelta a casa. Camino Negro ya no estaba tan negro. Una sucesión de fogatas habían iluminado el trayecto desde Larroque hasta el puente de la noria y la gente se congregaba alrededor de las mismas, sin cortar la ruta, demostrando su presencia, nada más.

El martes 18, al tomar el camino hacia la parte de Banfield que nadie quiere conocer, las fogatas se habían multiplicado. La gente presente, también. En el Juzgado las caras de preocupación abundaban. El Secretario, tan joven e inexperto como brillante, comentaba sobre el programa de la medianoche anterior de Daniel Hadad -tenía uno en América, si mal no recuerdo, llamado "Después de Hora"- y repetía preocupado lo que había aumentado el riesgo país. El Oficial Mayor, al borde de la jubilación, le respondía que todo se iba al carajo y que Hadad era un mercenario, mientras le jugaba las cuatro cifras del riesgo país a la cabeza. Perdió. Antes de retirarnos a nuestros domicilios, el Juez nos llama a todos los "extranjeros" -los que no vivíamos en Lomas- para informarnos que al día siguiente esperáramos el llamado del Secretario antes de emprender el viaje a Tribunales.

Como la suerte siempre me lleva a vivir momentos interesantes, olvidé el celular en la oficina. Así fue que el miércoles 19 de diciembre de 2001, a las siete de la matina, tomo un Camino Negro con piquetes que restringían el tránsito a un sólo carril por mano. Debo confesar que la mirada amenazante de la muchachada intimidaba a cualquiera. Al llegar al Juzgado, el Secretario me insulta de arriba a abajo por pelotudo y me sugiere de un modo poco amistoso que me retire ya mismo a mi hogar hasta nuevo aviso. Era demasiado tarde.

Camino Negro ardía, la Policía que intentaba poner orden era corrida con fuego -de verdad- y opté por la opción más suicida, por lo que me metí con mi auto por Villa Albertina rumbo a Camino de Cintura, con la esperanza de encontrarlo en mejor estado. La radio transmitía constantemente las novedades del momento, mientras yo me sumía en una hilera eterna de automóviles practicando turismo aventura por las calles de tierra. Fue en ese momento en que un hombre golpea la ventanilla de mi auto y me ofrece tres conejos por diez pesos. Y me los mostraba, carneados, ideales para hacerlos a la cazadora. 

En Camino de Cintura el panorama no era muy distinto, pero al menos se podía circular a paso de hombre. Al llegar a La Tablada, escuché por radio a un locutor afirmar que los saqueos eran producto del hambre, mientras mis propios ojos veían como del Auchán ubicado a mi derecha, retiraban televisores, equipos de música, microondas y otros electrodomésticos. Supuse que de tanto hambre la gente se había acostumbrado a comer placas de video, microchips y cables, y continué viaje esquivando patrulleros, carritos de supermercado, cubiertas incendiadas y otros obstáculos. Ocho horas después de salir de Lomas de Zamora, conseguí llegar a mi hogar en Flores, para comprobar el contestador automático plagado de mensajes de mi hermano, quien me anoticiaba que en la zona noroeste del conurbano el panorama se había puesto tan fulero que quedó refugiado en la casa de unos amigos en Tortuguitas. Bondis no había y el tren era lo más parecido a un suicidio. Tomé el auto y fui a buscarlo. 

La puta radio contaba que el Congreso seguía aprobando leyes -iban más de quinientas en una semana- y los movileros daban cuenta que la marea de saqueos alcanzaba a todo lo que considerábamos civilización. Tomé la panamericana y duré poco: habían dado vuelta un camión frigorífico y varios cargaban en sus hombros una media res, mientras dos pibes parados en la caja del camión volcado disparaban sus pistolas al cielo. Grave error cometí al creer que avenida Márquez estaría más tranquila, ya que encontré otro grupo de zombies cometransistores saqueando un camión de una cadena de electrodomésticos -no recuerdo bien, pero creo que era Rodó- mientras los patrulleros pasaban a la mayor velocidad posible con rumbos más urgentes, supongo. 

Los informes del tránsito que vomitaba la radio se resumían en "todos moriremos a la medianoche", por lo que uno los podía armar de acuerdo a las noticias de los saqueos. Por ejemplo: piquete en Márquez y Roca, vuelta en "U" y derechito hasta Márquez y Libertador. Medio conurbano después, al tomar Libertador la radio informa que están incendiando un ovni en el ramal Tigre de la panamericana, por lo que se sigue por donde se puede hasta la 197. Despejado, fantástico, le pego derecho hasta ruta 8. No, en Ruta 8 están saqueando un mayorista, vuelvo a panamericana. La gente se manda en contramano por la autopista, mandémonos en contramano, no más, que en la mano contraria interceptaron un camión de vacunos y están guiando a los animales hacia los mataderos hogareños. 

Luego de recoger a mi hermano, siendo ya de noche, la radio nos escupe que De La Rúa, rapídisimo de reflejos, tardó 72 horas en decretar el Estado de Sitio, pasando por arriba del Congreso y violando la Constitución Nacional. La cámara de diputados le respondió con la eliminación de los superpoderes. En los parlantes del auto se escucha "a partir de este momento transmite LRA1" y chupete nos cuenta que la culpa es de cualquiera, que todos son violentos y que pronto retomaremos el camino del crecimiento. Subir a la panamericana de regreso fue lo más parecido a Mad Max que pude presenciar en mi vida. Autos en llamas, camiones volcados, vacas sueltas y el cielo iluminado por las fogatas pintaban un panorama desolador. Nuestras familias nos llamaban preocupadas y sabía que debería viajar a casa con lo puesto. 

Avenida Lugones. Bajar en 9 de julio era el suicidio asegurado y Buenos Aires flotaba en furia. El puerto oscuro en la medianoche parecía un camino paradisíaco. Mientras en Plaza de Mayo se congregaba una multitud de violentos, desestabilizadores y golpistas, una oficina de Comodoro Py permanecía iluminada. Servini de Cubría estaba de turno. La radio nos avisa que Cavallo acaba de renunciar justo cuando la autopista a La Plata nos aleja del caos y nos promete el reencuentro con nuestros seres queridos en mi  Mar del Plata, que también era un caos, pero al lado de Buenos Aires, parecía un oasis. 

Volver a Baires era más divertido. De la Rúa había renunciado y el Adolfo era Presidente, anunció el default, fue aplaudido por todos, convocó a Grosso por el currículum y no por el prontuario, y a Matilde Menendez ni la llegó a nombrar. La gente se pone nerviosa, el Adolfo convoca a una reunión urgente de gobernadores peronistas, Reutemann y Kirchner pegan el faltazo, el Adolfo renuncia. Año nuevo nos trajo como regalito a Eduardo Duhalde de Presidente y los reyes magos nos ofrendaron la devaluación asimétrica el 6 de enero. 

No soy de recordar esos tiempos muy a menudo, dado que no los tengo almacenados con cariño. Sin embargo, los aniversarios redondos nos obligan, sin quererlo, a rememorarlos aunque no lo querramos. No estoy de acuerdo con que haya sido la peor crisis económica de la historia argentina. Quizás los números son crueles, pero el impacto de aquellos tiempos fue aún mayor porque la crisis económica se conjugó con la crisis social y la crisis política. El voto bronca fue la estrella del país tan sólo dos meses antes de la caída de De La Rúa, el "que se vayan todos, que no quede uno solo" se convirtió en el hit del verano y el cartoneo era la salida laboral más pujante.

Diez años después, muchos sostienen que, a pesar de todo, estamos mejor. A mi humilde entender, creo que nos acostumbramos. La crisis económica no terminó nunca, ni siquiera en los papeles y hasta el mismo congreso la prorroga año a año, a pedido del Poder Ejecutivo. La crisis política jamás pasó de moda y no es tan solo patrimonio del peronismo, donde los opositores de ayer, hoy son oficialistas y los oficialistas de hace un par de semanas, hoy son opositores. Un radicalismo que no consigue llamar a una tregua interna sin que salga Leopoldo Moreau a oponerse, eternizando la interna que viven desde la revolución del parque, un socialismo que está a favor o en contra de las medidas del gobierno, dependiendo de cómo reaccione la gente, y el PRO que no quiere ser oposición. Y la crisis social que nunca se fue, ni se calentaron en combatirla. Comprar a los piqueteros no dio resultado, sólo permitió que haya una fuerza de choque paraestatal que permitiera recuperar la Plaza de Mayo. El odio hacia el que tiene lo que el otro desea, nunca mermó. La violencia delictiva es fruto de este odio, más allá de la droga, la pobreza, la educación y el resto de las boludeces que digan los progresistas de cotillón para justificar al delincuente frente a la sociedad que lo margina. La falta de respeto hacia el que tiene algo, así haya laburado horas extras en tres empleos durante diez años, radica en el odio y la permisividad del Estado, culposo de reprimir lo que no puede evitar. El saqueo del 2001 se institucionalizó y ya no es necesaria una horda para vaciar un supermercado. Cualquier pibe es una PyME en potencia y cualquier boludo que circule por la calle y aparente llegar a mitad de mes, es una fuente de producción.  

Ayer Victor Hugo Morales mostraba en su programa de Canal 9 un informe con "postales desde el infierno". La misiadura que pretendía demostrar, no hacía falta ir a buscarla a ningún archivo de hace una década. Con sólo filmar el Paseo Colón de noche, alcanzaba. Con recorrer cualquier villa, sobraba. Y con visitar Tucumán y buscar algún niño desnutrido como la que nos asustó por televisión aquella vez, tenían material para hacer un especial de tres meses, veinticuatro horas en continuado. 

Una década después, los salariazos de las paritarias apenas alcanza para correr atrás de la inflación, con lo que los trabajadores reciben hoy el aumento que necesitaban el año pasado. Dos lustros después, sigue haciendo falta la implementación de planes sociales para paliar infructuosamente la miseria de los sectores más vulnerables. Ciento veinte meses después y cualquiera que desee comprar dólares es considerado un terrorista que practica la fuga de divisas para desestabilizar al gobierno. Quinientas veinte semanas transcurridas y la pobreza nos sopapea en cada esquina, debajo de cada puente, en el pasillo de cualquier subte. Tres mil seiscientos cincuenta y dos días y todavía utilizan los números macroeconómicos para decidir si estamos bien o estamos mal, mientras la desnutrición continúa en su costumbre de hacer estragos. Sin embargo, varios pibes que por aqullos años ni se enteraban de qué sucedía puertas afuera de sus departamentos, hoy creen que salimos de un infierno que nunca conocieron y nos putean por no entender lo bien que estamos.

A grandes rasgos, nada cambió. Nada, sólo nos acostumbramos. Treinta y nueve muertos y cientos de heridos al pedo. Diez años al pedo.




Lunes. Una buena mentira maquillada, no deja de ser una falta de respeto, un chamuyo en continuado, un relato del presente.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Moyaneando

Convengamos que se veía venir. Lo sucedido hoy en el estadio de Huracán era un hecho de antemano, aunque ni los más visionarios se imaginaban que fuera para tanto. El Hugo Moyano se copó con las renuncias patrióticas de los artistas gubernamentales y se mandó. No seran los subsidios, pero renunció al Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires y a la mesa del Justicialismo nacional.

El discurso estuvo más entretenido que una de acción en 3D. No es que uno sea morboso, pero pocas cosas son tan divertidas como las peleas peronistas. Conciso y rápido, quizás ayudado por la amenaza de lluvia -no es que los agremiados no sean fieles a Moyano, pero tampoco da para darse una ducha en medio de la semana- el Hugo disparó, sin dar nombres, a un blanco más que obvio, en una cancha repleta y con una bandera más que sugestiva: "Evita hay una sola". 

La raíz del conflicto no hace falta buscarla muy atrás. Moyano quiso hacer valer sus ocho años poniendo la caripela para contener el reclamo sindical -¿O realmente se creyeron que los laburantes no tenían nada para quejarse?- y le pagaron con tres chauchas. El Hugo exigió el 33% de las candidaturas en las listas electorales y terminó padeciendo lo que padeció el resto del peronismo: quedar al fondo de la cola gracias a los monitos de la última hora.

Ambos bandos apostaron fuerte. Cristina se apoyó en la fuerza del 54% de los votos, como si eso le hubiera alcanzado a De La Rúa para que no le rompieran las tarlipes. En el reparto del poder, el hada madrina de la juventud sub 50 priorizó a sus muchachos y les otorgó lo que quisieron. Una pequeña cajita de varios millones de dólares en Aerolíneas, cargos ejecutivos, lugares en las listas y puestos en cada gobernación, intendencia o legislatura.

El gobierno nacional tampoco se comportó de forma coherente. Cuando los reclamos sociales son contra gestiones de otro signo político o contra empresas no alineadas a la lamida de ocote, las protestas son legítimos reclamos del sector productivo. En cambio, cuando las protestas son contra alguien de la cofradía cristinista, son chantejes, extorsiones e intentos desestabilizadores. 

El factor militante también se ha llevado su parte en esta obra de teatro. Los feligreses cristinistas, han adherido a la obsesión presidencial por revivir una historia que se dio en otro contexto, otro país y otro momento histórico. Conscientes o no, la adaptaron. A la Presi le gusta jugar a que es lo que nunca fue. Quizás con un dejo de culpa consciente -y desconociendo sobradamente la historia del país- quiso encarar una reparación histórica. Ella no jugó para el sindicalismo que la sostuvo y le permitió sobrevivir, sino que decidió apoyar a los muchachos que descubrieron en Néstor "un estadista que sacó adelante al país" recién cuando el expresidente ya estaba frío. Y ante el apriete del sector marginado, jugó exactamente al revés: Cristina echó de la Plaza al Movimiento Obrero Organizado que hizo más confortable su estadía en el poder.

Los mocosos que hoy se referencian con la versión que creen cierta del peronismo setentista, son más light. Poner caños es trabajoso, vivir en la clandestinidad no garpa y un "Néstor Vuelve" resulta poco probable. Por eso prefieren boludear en las redes sociales. Sin embargo juegan a la revolución con cantitos y gritos de guerra. Lo que no tuvieron en cuenta es que, mientras ellos boludean imitando una juventud que no fue tan romántica como la pintan, en la vereda de enfrente tienen a alguien que no imita a la burocracia sindical que rodeó a Perón en los setenta, sino que realmente fue parte de la corriente ortodoxa que buscó depurar al justicialismo de lo que Perón dio a llamar la infiltración marxista.  Por aquellos años, cuando la maravillosa juventud idealista, hoy glorificada, salía a intentar la guerrilla urbana y a atentar contra las instituciones de un gobierno democrático, Moyano ya los estaba corriendo. A ese tipo negro, sindicalista, bonaerense, camionero, ortodoxo y gran aliado de la CNU de los `70, quisieron sacarse de encima. Pero nada es gratis. 

Que Moyano diga que el Partido Justicialista está vacío de peronismo, suena a perogrullada. Pero no por eso deja de impactar que manifieste su conocimiento de numerosos dirigentes peronistas que no se encuentran contenidos y que llame a reconstruir al peronismo, después de renunciar a la conducción legal del aparato. 

Ahora que el Hugo está fuera del juego oficialista, la duda es si la Presidente se sostendrá sobre un grupejo de nenes de mamá que lloran porque la Policía los empuja o que necesitan de un acto de Cris para que los defienda de los sindicalistas extorsionadores y chantajistas. No la veo tan fácil. Si Moyano, con todas las causas paradas que tiene, decide patear el tablero, es que ya no le importa nada. Y en el Gobierno calculo que ya habrán tenido en consideración que el Secretario General de la CGT no es Zanola: el negro levanta el teléfono y en menos de cinco minutos el país se paraliza, esté o no esté en cana, adhieran o no adhieran los demás sindicatos. Sólo un camión atravesado corta una ruta. 

Adhiero a los que manifiestan sus dudas sobre quién asesora a Cristina. Solo una delirante egocéntrica y desconectada de la realidad sería tan suicida de provocar a un tipo al que Néstor Kirchner calificaba en la intimidad como "el más poderoso de Argentina". Hace un par de horitas, la dama de negro llevó adelante otra presentación del velorio itinerante de Néstor, esta vez en la planta de Toyota, en Zárate, acompañada del felador político compulsivo Daniel Scioli. Curiosamente habló poco, normalmente lloró mucho, festejó el hallazgo de los restos de Vargas Aignasse, plantó un árbol y, en un delirio de desconexión sideral, afirmó que hay que profundizar las políticas de asistencia social para combatir al clientelismo. De Moyano, no habló.  

El Hugo se da un chapuzón y arranca un maremoto: Hebe de Bonafini, bien ubicada en tiempo y espacio, tiró que "al país lo construyen los trabajadores como en la epoca de Perón", para luego rematar que "lamentablemente, Moyano se parece más a los peronistas que a los kirchneristas", en un claro intento por superar los titulares en tono jocoso de la revista Barcelona. Luis Barrionuevo, acostumbrado a tirar frases demoledoras, dijo que se encolumna nuevamente tras Moyano y "agradeció" a Cristina por haber reunificado al movimiento obrero. Desde el radicalismo, Ernesto Sanz demostró una vez más que no le carbura bien y dijo "no entender el conflicto entre Cristina y Moyano" y que cree que el problema podría deberse a un conflicto interno dentro del justicialismo. Por último, Facundito Moyano trató de "imberbes" a los que no entienden que los trabajadores son la esencia del movimiento. Combo completo. 

Lo divertido arrancó. De un lado, el movimiento obrero organizado. Del otro, la patria contratada y los estudiantes unversitarios crónicos. Yo ya compré pochoclos, esta no me la pierdo, aunque, lamentablemente -y como decían los viejos perucas- cada vez que el Justicialismo se da un baño de limpieza, el agua nos salpica a todos. 

Jueves. Levanto apuestas. 

lunes, 12 de diciembre de 2011

Entronización

Un nuevo mandato. En medio de la algarabía oficialista y la incomodidad opositora, la Presi tomó juramento por un nuevo período al frente del Poder Ejecutivo. Vestida de riguroso luto -vestidito negro con transparencias, brillos y lentejuelas- juró por Dios, la Patria y Él, para delirio de la monada y tranquilidad del gabinete: la patria está en otra, Néstor no aparece y Dios no nos da pelota hace rato. Cual entrega de diplomas, eligió a la hija para que le coloque la banda presidencial y arrancó con su discurso/sesión de terapia número 660.

Puchereando y en un claro ejercicio de querer demostrar todo lo que no fue ni es, le chupó las medias a Dilma Rousseff, hizo mención a las víctimas de la última dictadura, festejó que le pusieran el nombre de una desparecida a un asteroide y celebró el fin de la impunidad, mientras Bonasso, Kunkel, Garré y Gullo le guiñaban un ojo a Carlos Saúl en agradecimiento por el indulto 1003/89 que benefició a los revoltosos cumpas peronistas opositores a Perón, además de algún que otro trosco. 

La primera mitad de las palabras presidenciales fueron destinadas a citar frases de discursos pasados y convertir en profeta a Néstor, que el 25 de mayo de 2003 dijo "cambio es el nombre del futuro", y vaya si no le pifió que hasta tenemos dos cotizaciones de cambio paralelas. Después, más de lo mismo: que el crecimiento a tasas chinas, que la reestructuración de la deuda externa, que el progreso económico más sostenido desde la llegada de Juan de Garay al estuario del Río de la Plata, que las reservas del Banco Central, que la reducción de los índices de pobreza y toda la sarasa que hacían llorar a los militantes que la veían a través de una pantalla gigante en una colmada Plaza de los Dos Congresos, y que desconcertaba a todas las familias que duermen bajo esos árboles y que todavía no se enteraron que ellos son los grandes beneficiados del modelo. 

Para no romper con la costumbre, siguió tirando las certezas de los números del INDEC, le pegó a Clarín, puteó al default que le permitió a Néstor laburar sin pagar deuda, dio consejos a los europeos para salir del terremoto financiero y se cagó de risa de la crisis, refiriendo que en Argentina no pegó y que se puede ver en el nivel de consumo que mantiene el pueblo argentino. Estamos seguros que las familias del impenetrable chaqueño sacudirían sus costillas en muestra de alegría. Si tuvieran tele, claro.  

A efectos de ejercitar la contradicción, criticó a los que dicen que este año el congreso fue el que menos leyes sacó desde 1983, al afirmar que es mejor calidad que cantidad, para luego putear por tener un congreso opositor y pedir que no creamos en las letras de molde. La que viaja en helicóptero para ir de Olivos a a la Rosada, nos solicitó que prestemos atención a la realidad de la calle. Después le pegó tanto al gobierno de De la Rúa que los ex funcionarios aliancistas Lubertino, Zaffaroni, Garré y Conti clamaron piedad o una nueva ronda de Jack Daniels. Ya que estaba en cuestiones legislativas, le dio a los diputados que sacan leyes infantiles que declaran de interés nacional cualquier cosa, mientras Lubertino twitteaba que declararán personalidad destacada de la cultura al doctor Cormillot. 

Quizá contagiada por Dilma Rousseff, continuó con sus reivindicaciones de "o mais grande do mundo" y afirmó que su gobierno tuvo que lidiar con la crisis más grave desde el advenimiento de la democracia, como si una resolución ministerial que dispara un paro agropecuario estuviera a la altura de los conflictos carapintadas. 

Mientras los muchachos coreaban "Punta del Este sí, Colonia no", Cris dio una muestra de fidelidad a la Barrick Gold al referir que ella no es la Presidente de las corporaciones. Entre reivindicaciones de banderas revolucionarias y luchas setentistas por un lado, y críticas a la usura y la utilización del aparato del Estado para beneficio de determinados sectores por el otro, a la multimillonaria empleada pública solamente le faltó putear a la Asignación Universal por Hijo para completar un combo de cinismo. Ella, que en los setenta se rodeaba de rugbiers y se tomó el palo cuando sonó el primer chasquibum para ir a levantarla en pala al sur, bajo la protección de la 1050 y la usura como bandera de la victoria, se tomó la molestia de atacar a todos los que hicieron -en mayor o menor medida- lo mismo que ella y su difunto marido.  

En tren de boludeces, pasó a las confesiones humorísticas y recordó que en la década del ´90 ella era oficialista, pero que lo "hacía para pelearla desde adentro". Una genia. Mientras a Barone se le caía un orgasmo en seco, llegó el turno de sacarse la careta. Enojada, se hizo la irónica y dijo "me contaron que en la Constitución de Perón no había derecho a huelga ¿Será posible? Ah! No había conflicto con Perón". Mientras los monitos de los balcones gritaban orgásmicamente y algunos pedían un habeas corpus para dar con el paradero de Hugo Moyano -gran y simbólica ausencia- nadie se tomó la molestia de tirarle un manual de historia por la cabeza: los dos primeros gobiernos de Perón se caracterizaron por la conflictividad extrema y cotidiana con el sindicalismo. Efusiva, manifestó que "esto es para los que revindican a Perón y nos critican: con nosotros tienen derecho a huelga", olvidándo por completo que el derecho a huelga es un mandato constitucional y no una dádiva presidencial, y que ese famoso derecho a huelga fue incorporado por primera vez por una convención constituyente sin respaldo legal y en un gobierno de facto: el que había volteado a Perón. 

Al llegar a la parte educación, Jacinta Pichimahuida recordó el millón de computadoras entregadas, la Asignación Universal por Hijo, y nos leyó los números del progreso educativo -confeccionados por el gobierno, claro- de los cuales quiso destacar el alto porcentaje de evolución en el estudio de las Ciencias Naturales, dado que ella es "una fanática de la tecnología"... 

Finalizado el acto, salió a recorrer la caravana que la lleva del Congreso a la Casa Rosada en una sucesión de hechos históricos notables. Boudou y Lorenzino cantaban contra los gorilas, los pibes de La Cámpora bailaban murga e Ivan Noble recibía a la Presi en Plaza de Mayo ladrando "Avanti Morocha", para el suicidio de la peluquera presidencial que gastó cinco horas de su vida para lograr ese tono borgoña en la melena oficial. Mientras algunos consideraban que cantar "hasta los más mancos la siguen remando" en presencia de Scioli es una falta de respeto, otros aseguraban que la ausencia de Julio López en la fiesta popular era una prueba de su espíritu trosko desestabilizador. 

Ya en el salón de actos del Museo del Bicentenario, Cristina le tomó juramento a los Ministros, quienes prefirieron utilizar la fórmula de la santísima trinidad kirchnerista -Dios, patria y Él- para después volver a la Plaza de Mayo y dar su discurso número 661 a la muchachada presente. El panorama era pintoresco: marionetas del Nestornauta se mezclaban con banderas y un muñeco inflable de un pingüino. Curiosamente, entre tantos trapos de "La Cámpora", no se vio ni una sola imagen del dentista que fuera Presidente por 49 días, los suficientes para hacer concha la lucha legal contra la subversión. 

Ante la monada que ya había seguido el discurso por altoparlante, repitió gran parte del mismo, aunque agregó que "Él vive en cada trabajador, en cada joven, en cada mujer", mientras todos se tapaban los bolsillos por las dudas. La confusión reinó cuando la Presi trató de trabajadores a la patria contratada, aunque luego suspiraron aliviados cuando marcó la diferencia entre jovenes y laburantes. Gracias por aquí, gracias por allá, y la joda siguió un par de horas más al cantito de "hay que saltar, hay que saltar, que el que no salta no cobra más" y "ya se acerca Nochebuena, ya se acerca Navidad, para todos los gorilas, un vice neoliberal".

A esta altura creo que es tan al pedo analizar las deudas pendientes y los desafíos por venir, como plantear el tradicional período de sesenta días de gracia a una gestión, cuando la misma no es nueva. Lo único cierto es que en este país nunca pasa nada relevante que permita dilucidar algún cambio político, sea para bien o para mal. Todo lo bueno que pase, será mérito exclusivo de Cristina, y todo lo malo, culpa de la oposición, la corpo mediática, la clase mierda, los gorilas, los golpistas y los contreras de siempre. 

El discurso fue clarito. La corrida bancaria la llevaron adelante los grandes holdings empresarios y no los laburantes, pero las trabas en la adquisición de divisas extranjeras recae en el pobre boludo que quiere comprar cuatro gambas gringas para resguardarse de la inflación. Las protestas sindicales son extorsiones y chantajes, no reclamos de un sector reconocido por el sistema jurídico argentino y con poder de representación sobre el laburante. La educación argentina está pasando por su mejor momento, afirma la Presidenta que confunde las ciencias naturales con las tecnológicas, en la patria donde cualquier wachiturro egresa de la secundaria sin saber la diferencia entre derechos y obligaciones o, al menos, saber escribir en castellano. La economía argentina es la más mejor de este brazo de la Vía Láctea, pero la "sintonía fina" es una orden presidencial que llega para hacer justicia con los oligarcas que llegan a fin de mes. El sistema financiero está de puta madre, a pesar de que el acceso al crédito hipotecario es un concepto arcaico más cercano al estudio antropológico que a la realidad social. Con un discurso así ¿Quién puede ser tan energúmeno de cuestionar que la Presidente hizo caso omiso a la inseguridad? 




Lunes. Arranca otro mandato. No se si será mejor o peor, pero que será divertidísimo, no tengo ninguna duda. 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Tiempos Berretas

Por repetida, una historia se vuelve aburrida. Una jura de autoridades que sólo renuevan sus bancas sin cambiar muchas caras, aburre. Ayer juraron los legisladores de la Ciudad de Buenos Aires, los Comuneros -también de la Ciudad- y los diputados nacionales. La fiesta de la democracia resultó entretenida, como una festichola de egresados. Muchachos que ayer no laburaron, cantaban desde los balcones, mientras los que legislarán los próximos años desfilaban. Mamertos de Etiqueta Negra se comprometían por la causa popular. Boludas de tiempo completo que en la década del noventa soñaban con que el marido les pagara un programita de manualidades en un canal de cable y que hoy sienten que participaron en la resistencia francesa al jurar "por las convicciones de Néstor Kirchner"

Un párrafo aparte merecería la fórmula utilizada por Gladys Soto. Para quien no la recuerde -o no quiera recordar- es la diputada a la que le encontraron sesenta y dos gramos de cocaína en el auto -con ella arriba-, y que tiene un hijo que le trae más de un dolor de cabeza por sus travesuras: atropellar a policías, amenazar con armas de fuego a la gente por la calle, unos robos a mano armada, algún que otro hurto y una pequeña acusación por intento de homicidio. La grosa diputada electa, se mandó un monólogo digno de Fidel y juró por el agradecimiento a la confianza que, como madre y amiga, le depositó Cristina. Mientras el servicio médico intentaba frenar el accidente cerebro-vascular en el que cayó el muchacho de ceremonial, el acto se convertía en una competencia por la fórmula más original y chistosa para jurar. 

Dios pasó de moda. Ahora, si no se jura por las convicciones de Néstor, o algo por el estilo -depende de la afiliación de la cuenta bancaria- no se está en la pomada. Así, notamos sin preocupación alguna que cada legislador juraba hacia su propio interés. Por los muertos de las instituciones, por la militancia, por el partido, por la mamá que hace las mejores milanesas del condado, por la novia que no escupe, etcétera. Esto tiene su costado positivo y efectivo en la honestidad intelectual. La hipocresía quedará para el resto de los discursos, pero por ahora, juramentan que van a hacer lo que se les cante hacer por el bien propio, y no por representación del pueblo, como manda la constitución. Seamos sinceros, eso es al pedo y ya ni se ve en el colegio. 

Fue lindo ver a los integrantes de la burocracia sindical callar a los monitos que levantaban sus fervorosas voces para idolatrar a Cristina. Casi tan lindo como cuando los muchachos respondieron con "Cristina corazón, acá tenés los pibes para la liberación". De un lado, los negros sindicalistas, representantes -para bien o para mal, pero representates al fin- del movimiento obrero organizado. Del otro, la patria contratada. 

Al igual que en aquellos años de idilio, muchos confunden los intereses. Entonces, la muchachada que clamaba "con las urnas al gobierno, con las armas al poder", pedían la liberación de una argentina en la que había pleno empleo, la pobreza era una excepción y, con crisis o sin crisis, la inmensa mayoría se iba de vacaciones, compraba un autito, se daba varios lujos y, encima, ahorraba. Hoy simplificaron las cosas. Con las urnas al gobierno, con los contratos al poder, y que la lucha sea para librar a esta patria de todo aquel que no sea cristinista, aunque esto incluya esos cerdos burócratas fascistas que se creen que por pertenecer a algún gremio pueden venir a cantarle las cuarenta a la maravillosa juventud que tiene por referentes a adolescentes tardíos. 

En aquel entonces, obligaron al lider del Justicialismo a tomar partido por un bando o por el otro. El viejo se tomó su tiempo -tres segundos- y les recordó a los pibes que, mientras ellos aprendían a andar en bicicleta sin rueditas, los sindicalistas estaban poniendo la cara, el culo y la vida para lograr el fin de la proscripción al partido, comiéndose cana -en el mejor de los casos-, o siendo torturados, fusilados o acribillados en algún que otro atentado.   

Cristina, pragmática como pocas, no se tomó la molestia de esperar a que alguien le de a elegir y nos privó del show de variedades. Hizo todo al revés de lo que cualquiera que entienda al peronismo como "el partido de los trabajadores", habría hecho. A los sindicalistas -que le dominaron la calle y le manejaron los reclamos sectoriales- y a los piqueteros -que le controlaron el conurbano y recuperaron la "plaza del pueblo" aquella noche de agrogarcas enojados- los marginó de los armados de listas, los ninguneó en los actos partidarios, los escondió durante la campaña, los borró del messenger, no les contesta los mensajes de texto y ni siquiera les responde los toques de Facebook. 

Cada gobierno tiene el peronismo que se merece. Tenemos un gobierno berreta, que nos trata de pobres sin poder de libertad cuando queremos comprar dólares, o de millonarios con decisión patriótica, cuando de quitar subsidios se trata. Una gestión que oculta las muertes por desnutrición, que desmiente la pobreza de quienes viven en las galerías lindantes a la Casa Rosada, que decide por nosotros qué podemos comprar y qué no, que nos acusa de oligarcas que boicoteamos al país, y que refiere que una familia puede vivir con cinco pesos diarios. De una administración así, no podemos esperar otra cosa que una cofradía de adolescentes tardíos con complejos de inferioridad -en eso también son fieles a la gran referente-  que repiten lo que dice Verbitsky para putearnos por repetir lo que dice Magnetto, que exigen pleitesía al gobierno por repartir la que nos recauda y que nos insultan por ser contreras, sin darse cuenta que de la nuestra salen los pesitos que cobran del uno al cinco de cada mes. Boludos que confunden Estado con Gobierno y que creen que a un país lo construyen los militantes y no los laburantes que se parten el lomo doble turno para que la AFIP les saqué la mitad de lo producido. Son los mismos que se dicen herederos de la militancia juvenil de los setenta. Probablemente, sentirían que tirar consignas en Twitter, está a la altura de la Toma de La Calera, pero no saben de qué se trata. 

Evolucionan rápidamente y acomodan su discurso con la misma velocidad con la que Conti liquida un Criadores. Así, pasaron de mataputos a luchar por la igualdad, de repudiar represiones, a desalojar por sus propios medios a los que les molestan. Toda queja o protesta, es un palo desestabilizador de algún interés mezquino, en la rueda de la patria del living la vida loca. Para ellos, la profundización del modelo consiste en llegar a diciembre de 2015. El futuro es este mandato, lo que venga, ya vendrá.

Del otro lado, los que pusieron la fuerza de choque para reprimir sin usar a la Federal, y los que contuvieron los reclamos laborales en tiempos en que la juventud de Néstor la componían Máximo y Florencia, hoy no valen ni su peso en grasa. Así, con la alegría que da la fuerza de la juventud de tipos que podrían jubilarse en 15 años, celebran el toque setentista que faltaba: un Abal Medina de Jefe de Gabinete. 

[N. del A.: Juan Manuel, por transmisión genética, conserva la lealtad de su padre homónimo. De peronismo tardío, Abal Medina padre fue tan leal a Perón que, cuando la maravillosa juventud preguntó "qué pasa General que está lleno de gorilas el gobierno popular", él ya tenía promesa de muerte de los montos. Que el Junior sea impresentable, probablemente sea consecuencia de su fidelidad a un gobierno pedorro.]

Quienes hace no más de tres años juraban que never in the puta life votarían a esos fachos peronistas y hoy se sienten representados por el modelo Nac&Pop, hoy enfrentan a los peronistas en todos los ámbitos, pretendiendo controlar hasta la compra de resmas de papel. En la provincia de Buenos Aires, van por todo, ante la pasividad de Scioli, y consiguieron que el burro e inútil todo servicio de José Ottavis sea vicepresidente de los diputados bonaerenses. 

Y así están las cosas. Los que se alinearon atrás del modelo desde la primera hora, hoy son ninguneados. Que se jodan por pretender fidelidad recíproca de un gobierno compuesto por traidores partidarios y sectoriales que levanta la bandera de quien le mordió la mano al que le garantizó el aparato para que jugara a ser presidentes. El mismo que negó al que le dio de comer durante una década entera a fuerza de regalías.

Por lo pronto, estamos ante un espectáculo que resultaría entretenido si no fuera porque, en la joda, nos llevan puestos a nosotros también. 



Miércoles. A laburar que esta joda la pagamos nosotros. 

viernes, 2 de diciembre de 2011

Educando al Soberano

Se armó cachengue en la Legislatura Porteña en la última sesión del año y no fue porque nadie quisiera trabajar. Se debatió la reforma al Estatuto Docente y se llevaron negociaciones contrarreloj para sacar un proyecto que estuviera a la mitad entre el oficialista -eliminar las juntas de calificaciones- y el sindical -no eliminar un carajo- mientras afuera estaban los docentes que siguen y seguiran de paro, para la indiferencia del alumnado que ya no festeja no ir a clases, desde que podrían recibir a Papá Noel en las áulas. 

Cuando hablamos de velar por una educación pública y gratuita, nos olvidamos del factor calidad. Hace décadas que el sistema va para atrás. Un tipazo que tuve el placer de conocer hace varios años, fue la máxima autoridad de una Secretaría Legal y Técnica. Y lo fue durante 20 años. El único título que tenía, era el de Perito Mercantil, que lo habilitaba, automáticamente, para ser auxiliar contable. En 1999, un flamante egresado de una escuela comercial, no calificaba ni para contar los sobrecitos de azucar en un call center. Cualquiera que pise una facultad, podrá ver el nivel paupérrimo de los alumnos que ingresan, incapaces de responder preguntas que podrían hallarse en un cuadernillo del Carrera de Mente. 

Disléxicos por vocación, en plena era informática, donde el conocimiento está al alcance de las manos como nunca antes en la historia, los pibes no pueden escribir sin intentar asesinar a la lengua castellana en cada frase. Burros voluntariosos a los que el Estado no protege desde el rol educativo, pero les garantiza la "intimidad" -en un establecimiento público- prohibiendo cámaras dentro de aulas donde se registra cada vez más violencia y otros hechos delictivos. Hace una década, la escuela estaba para chorearla o ir a comer. Hoy, la escuela está para chorearla o ir a justificar la Asignación Universal por Hijo. Nunca para aprender. Garantizar el acceso a la escuela, no es garantizar el acceso a la educación. Las escuelas están llenas de alumnos y docentes, pero vacías de enseñanzas. Repartir computadoras a los chicos no sirve de nada, tampoco, si lo que se enseña sigue siendo una bosta. 

A los más jovatos, comparen las preguntas que hacía Silvio Soldán a los pibes que querían viajar a Bariloche, con las que hace Guido Katzka a los jóvenes de hoy. Dan ganas de pegarse un corchazo en la entrepierna ver que no pueden responder ni con un multiple choice una pregunta tan simple como qué se celebra el 25 de mayo. Y están egresando. Y son el futuro de la patria. 

La modificación del Estatuto Docente podrá ser justa o injusta, pero a nadie le importa. Y a nadie le va a importar, mientras sigan debatiéndose lo que para el común del vecino es una estupidez, dado que nada hará cambiar la factoría de burros y analfabetos sociales en que se han convertido las aulas de la patria. Y los que pretenden que la gente salga a bancar a los docentes, esta semana perdieron las pocas chances que les quedaban. Nadie se solidariza con una postura que le caga la vida. Cuando el subte va al paro, el millón y pico de pasajeros que llega tarde a destino -si llega- difícilmente entienda la razón de la huelga sorpresiva. Cuando no hay clases, los padres que no saben qué carajo hacer con los pibes, ni por asomo tendrán tiempo de ponerse a pensar si el reclamo es justo o no.  

En todo este embrollo, nunca faltan los mediocres que, en ausencia de luchas dignas de llevar adelante, se adhieren a cualquier reclamo, siempre y cuando sea en contra de un gobierno gorilogolpista, neoliberal, conservador y fascistoide, como suelen definir a todo aquel que les gana. Son los que callaron durante ocho años la represión a los docentes en Santa Cruz, son los que se hicieron los boludos cuando la policía del comandante Guildo Insfrán se cargó a un par de indiecitos -sólo son pueblos originarios cuando les conviene-, son los mismos que miraron para otro lado cuando los cagones de La Cámpora corrieron a esos mismos indiecitos que reclamaban que el gobierno les diera bola en uno de los reclamos más justos que se hayan visto por parte de comunidades aborígenes. También son los que de Mariano Ferreyra prefieren no hablar, pero que defienden este tipo de reclamos cuando es contra otro partido. Esta clase de gente es la que utilizó como ejemplo de resociabilización a Sergio Schoklender, a quien ahora llaman, nuevamente, parricida. Estos tipejos son los que sintieron que combatían en Bahía de los Cochinos por renunciar al subsidio que les facilitó la vida durante los últimos años en sus bulines de avenida del Libertador. Esta clase de gente, son los principales defensores políticos de quienes protestan contra la reforma del Estatuto Docente. Cómo no lo van a ser, si son los mismos energúmenos que llevaron adelante la totalidad de las reformas educativas de las últimas décadas. 

El progre siempre lucha por lo que él cree que está mal y no admite opinión en contrario. Si los demás ven todo bien, están equivocados. Y al hacer mierda, en pos de su ideología, todo lo que funciona, le echarán la culpa al establishment, al conservadurismo, a la derecha o a todo demonio que construyan en el momento para limpiar las culpas de sus propios fracasos. 

Quizás lo hacen de aburridos, de estar demasiado al pedo en sus viviendas paquetas, con sirvientas que les limpian la casa y les crían los pibes por dos monedas para que ellos puedan dedicar la totalidad del tiempo a quitarle la venda de los ojos a la adormecida clase media, esa que no ve que el mundo funciona mal, quizás porque se dedica a laburar para bancar los vicios románticos del progre argento.

Ponen el grito en el cielo y acusan de antidemocrático a todo el que ose decirles que no, pero se les pianta un lagrimón cuando cuentan las peripecias del comandante Che Guevara, sin darse cuenta que si el Che se cruzara con algún progre, lo fusilaría antes de gastar tiempo en intentar que se ponga a laburar en serio en pos de la revolución. En este mundo dado vuelta, podés fusilar, encanar, fajar, reprimir, censurar y enriquecerte ilegítimamente, que si lo hacés en nombre de la izquierda y el progresismo, serás considerado un revolucionario que está aquí para frenar el avance de la derecha tirana.

Etimológicamente, izquierda y progresismo son dos conceptos que no pueden convivir simultáneamente, al menos no en Argentina, donde los modelos de izquierda que se admiran, son los comunismos del siglo XX, a los que no se nombran porque son pianta votos. Curiosamente, nadie puede explicar dónde estuvo el progreso en las naciones que aplicaron el comunismo, países empobrecidos y con generaciones que ya crecieron amansadas y silenciosas ante un Estado que los cagó a patadas desde chiquitos por hacer preguntas, países donde sobrevivías al hambre siempre y cuando sobrevivieras primero a las matanzas pacificadoras. 

En gran parte debido a la historia reciente de Argentina, nadie en este país puede defender a la izquierda desde una cosmovisión pacifista, democrática y republicana, dado que han sido violentos, subversivos y con destituyentes de gobiernos democráticos, donde vieron que todo andaba mal, a pesar del pleno empleo y la tasa de pobreza más baja de la historia latinoamericana. El progresismo los defiende. Compuestos en partes casi iguales por ex guerrilleros y personas que estudiaron en la Universidad Católica durante la última dictadura, el progre es ciego para las represiones propias y se enerva contra la represión ajena, justificando todo tipo de violencia.

Una hora antes de que empezara a escribir estas líneas, en la Legislatura Porteña se estaba llevando a cabo el debate por la reforma del Estatuto Docente porteño. Un grupo de pendejos encapuchados, con banderas del Partido Comunista Revolucionario, creyeron que tenían derecho a romper las puertas de la Legislatura. Intentaron prenderlas fuego, arrancaron cestos de basura -que se repararán con tus impuestos y los míos- y los usaron de rompepuerta, mientras revoleaban cascotazos y palos varios. Un  par de horas antes, los sindicalistas habían acusado a Macri de enviar una patota para romper la protesta. Mientras todo esto pasaba, el arco progre -muchos de los cuales estaban dentro de la legislatura y no veían qué pasaba afuera- se indignaron por la represión policial "a los docentes". 

¿Dónde estaba el pacifismo? ¿Dónde estaba el respeto a la democracia que puso a esos legisladores en sus recintos? ¿Dónde estaba el respeto por el sistema republicano, que dicen defender, cuando no creen que el Poder Legislativo no tiene autoridad para decidir sobre una ley pedorra? ¿Está todo bien que haya docentes que se referencien públicamente con dictadores genocidas de izquierda? ¿Qué pasaría si hubiera un docente que defienda a Hitler o que manifieste cierta simpatía por Videla? 

Del mismo modo que entiendo que puede no gustar quién haya ganado una elección, ver a quienes están encargados de educar a las nuevas generaciones, rodearse de tipos violentísimos, marginados de la ley y apoyarse en ellos para llevar adelante un reclamo, no es precisamente lo que uno busca como ejemplo. Después se quejan de la violencia estudiantil y la falta de respeto a la autoridad. Ponganse de acuerdo, muchachos. Sé que hay docentes que cumplen con sus labores honestamente, con un alto grado de vocación, y conozco a muchos que son así. No quiero generalizar. Sin embargo, deberían tener en cuenta situaciones como las de anoche antes de quejarse por el desprecio de la ciudadanía. No le echen la culpa a la gente, son sus propios colegas y sus representantes quienes han hecho esto. 

Viernes. Minguito Tinguitella hoy no tendría gracia.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Conchetos

Da lo mismo caminar por Florida a las tres de la tarde de un jueves, que tomarse una combi a La Salada, o dar una vuelta por el barrio o, sencillamente, sentarse en el subte y esperar a que pase el vendedor ambulante. Todo es trucho. El valor asignado a lo real queda en segundo plano sobre el deseo de lo que se quiere conseguir aunque no dé el cuero. No  importa que no sea de verdad mientras lo parezca, se pueda lucir, disfrutar y, por qué no, ostentar. Ni siquiera se discute si es legal o no, aunque ver al poli tomando mate con el mantero en la puerta del Abasto mientras chusmea la remera Lacoste a treinta pesos, nos genera nuestras dudas.

La única certeza que nos queda es saber que si en este país se aplicara la ley de marcas, un cuarto del conurbano se queda sin trabajo y medio país sale a la calle vestido con sábanas viejas. Si hoy se prohibiera la venta informal -y todo tiene un mercado paralelo- a pocos les daría el cuero para vestirse. Del mismo modo, si controláramos la propiedad intelectual, no queda nadie en pie. Acá, el que no compró algo trucho, compró una peli pirateada, o bajó alguna obra por internet sin pagar un peso. Herencia de un pasado frívolo, hay gente que cuenta la monedas para viajar en bondi, pero lo hace luciendo una cartera Louis Vuitton y unos Ray-Ban comprados al puestero de Retiro. Son los mismos que están al día de los estrenos del cine, aunque la última vez que pisaron una sala fue para ver Los Colimbas se Divierten. Hoy, gracias al pibe que le vende la última novedad por tres pesos, se pueden dar el lujo de opinar que Medianoche en París es un bodriazo con una iluminación de porquería y que las pelis 3D no son la gran cosa.

Hay una gran diferencia entre aparentar ser lo que no se es y mostrar lo mejor de uno. En la primera, nos mentimos a nosotros mismos; en la otra, sólo exponemos lo que creemos que son nuestras mejores cualidades. Una de las consecuencias de la primera opción es la proyección, acusar al otro de lo que uno es, magnificar los defectos del otro para desviar la mirada de los propios. Estas personas, mayormente inseguras, intentar demostrar la perfección propia destruyendo lo que les genera odio, lo que los demás tienen de antes y que ellos desearon y no pudieron conseguir. 

La Presi inaugura un puente que comunica a un barrio con el resto de la ciudad, se queja de la inversión de 22 millones de pesos para los que más tienen -en vez de explicar por qué no lo evitó- y cede su palabra a "los conchetos de Puerto Madero", entre los que está Aimée Boudou, sonriendo como Conti en bodega. En nuestra jerga, se usa la palabra concheto para referirse a una persona que tiene o simula tener un alto nivel social y no tiene reparos en hacer las ostentaciones necesarias para dejarlo bien en claro en público. Que ese calificativo provenga de una mujer que se gasta cien lucas en zapatos en una tarde de shopping por París, que no repite un modelo de ropa ni en una pesadilla, que utiliza joyas que sacarían de la miseria a varias familias y que no volvió a su Tolosa natal ni a tomar mate, suena raro. 

Sonríe de costado para hablarle en público como una del pueblo, adornando su discurso con palabras en inglés y neologismos de factoría propia. Pretende saber de la realidad de los que viajan en transporte público y nos cuenta cómo era para ella tomarse el Roca cuando era chica, aunque si se subiera al actual pensaría que la conquista del desierto nunca se llevó a cabo. Caga a pedos al que no cree en el país, pero manda a su hija a estudiar al exterior. Dice proteger la industria nacional impidiendo las importaciones, pero la única marca argentina que utiliza es la del agua mineral. Y así, forrada en guita, fustiga a los que más tienen -y no son sus amigos- antes de irse a El Calafate a pasar el fin de semana en su mansión, mientras controla cómo va la recaudación de las veinticuatro propiedades y los hoteles cinco estrellas familares. 

Convengamos que no es la persona indicada para tratar de concheto a nadie, aunque habría que reconocerle la representatividad absoluta de este momento del país. Un juez que juró cumplir los estatutos de la dictadura y al que le descubrieron seis puticlubs en sus propiedades, es la máxima autoridad para hablar de terrorismo de Estado y trata de personas. Un diputado a quien Perón expulsó del partido por traidor, tiene el dedo acusador para señalar a quienes no fueron fieles al proyecto. Un ministro de Economía formado en la UCeDe, en contra de los juicios a los militares en los ochenta y que declara sus ahorros en dólares por fuera del sistema bancario, es un ícono nacional y popular con autoridad suficiente para acusar de especuladores a los que compran cien verdes para cubrirse de la inflación. En definitiva, un gobierno compuesto en partes iguales por menemistas y aliancistas, son los que llaman a cuidar lo obtenido para no volver a ese nefasto pasado inmediato.

Ante este panorama, cualquiera tiene autoridad para criticar a quién le venga en gana. Son todos conchetos en su acepción despectiva. Por eso les pinta lo del revisionismo histórico: si no resisten un archivo, que haya archivos que los justifiquen.


Breves: 

American Airlines presentó la quiebra. La muchachada agrupada en el Campora´s Fans Club festejan como el dueño del fitito que se alegra del vecino que vendió el BMW. Mientras Schiavi sostiene que si Aerolíneas Argentinas todavía no se fue a la quiebra es gracias a la gestión de Recalde, otras fuentes aseguran que si Marianito hubiera sido el responsable de la aerolínea norteamericana, las Torres Gemelas se habrían venido abajo sin la necesidad de Al Qaeda.

Daniel Scioli tiene problemas para formar nuevo gabinete. El tipo con menos carácter del protectorado bonaerense no logra imponer ni al cafetero de 12 y 51 sin pasar por algún filtro. El flamante vicegobernador Gabriel Mariotto desmintió estos roces y aseguró que ya tienen divididas las funciones de la gestión venidera: ellos se harán cargo de todas las cajas, mientras que Scioli y Casal pondrán la caripela cada vez que algo salga mal. 

Juraron los senadores electos. El momento más emotivo se vivió cuando la santacruceña María Esther Labado, en un claro acto de coherencia con su apellido, juró "por las convicciones de Néstor Kirchner", lo que disparó aplausos, elogios y voces a favor y en contra. Mientras algunos sostenían que tamaño compromiso obligaba a poner ya la lupa sobre su patrimonio, no faltó quien afirme que "seguir las convicciones de Néstor, es una garantía para hacerte rico chupando la teta del Estado".


Jueves. Hoy me rasqué el higo. Si me da el cuero, mañana actualizo.