lunes, 28 de mayo de 2012

El sol del 25 no asomó

Con Cristina en cama por gripe un mes después de vacunarse contra la misma enfermedad -ya no se puede confiar en nada- la semana anduvo tranquilísima. Hubo algún que otro sobresalto, como el dólar rozando los seis pesitos que fue minimizado por el oficialismo -aunque al bajar veinte centavos, hablaron de "derrumbe del dólar paralelo"- o la rescisión por parte del Estado de la concesión que le hicieran a TBA para operar el Sarmiento y el Mitre. Que se hayan tomado tres meses para demostrar que 51 muertos están muertos, es un dato menor. Que le entreguen la concesión al Grupo Roggio tres días después de que la Anses lo denunciara por evasión fiscal, también. Por lo demás, la ausencia de Cristina se sintió fuerte en el vacío auditivo diario.

Boudou, por su parte, salió de turismo aventura por las tierras de Bolivia, país al que le dedicó más piropos que a la colorada de su pareja por cuestiones de hermandad latinoamericana, origen en común y otras boludeces como agradecer a Bolivia el apoyo por la soberanía en Malvinas. Sí, al país que nos choreó en 1825 -ocho años antes que Malvinas- la provincia de Tarija y que si no fuera por Rosas, también nos sacaba Jujuy y media Salta, para luego entregarnos como parte de pago una Atacama ocupada por chilenos, tenemos que agradecerle su respaldo por Malvinas. Nunca está mal contar con esta clase de apoyos de peso diplomático internacional y de gran poderío militar, como el Cuarto Distrito Naval "Lago Titicaca" de la Marina Armada de Bolivia.

Mientras la Presi seguía recuperándose, los paladines de la economía argentina no descansaron y ya consiguieron nuevos destinos para expandir nuestras fronteras comerciales: Argelia, donde a los periodistas opositores los echan del país; Vietnam, donde vas en cana por pensar distinto -como en cualquier país comunista-; Azerbaiyán, considerado uno de los países más autoritarios por Amnesty International; y Jordania, donde la tortura está permitida, las mujeres pueden ser legalmente "corregidas a golpes" por sus maridos, los hombres no son condenados si mataron a su esposa por adúltera, no existe el derecho a reunión y cualquier persona que haga pública su disidencia con el oficialismo -un rey- va en cana por "difamación". Por si fuera poco, a excepción de Jordania, el resto de los países nombrados se encuentran entre los más corruptos del mundo, sólo superados por Angola. Lindos destinos está buscando el gobierno para asociarse. 

Finalmente, el viernes 25 de mayo, Cris apareció en público para oficiar su sesión de terapia patriótica. No lo hizo en Baires, no por una cuestión tradicionalista, sino porque se le cantó. El día de la bandera lo festeja en Rosario "porque ahí es donde se izó por primera vez", el día de la independencia lo celebra en Tucumán "porque ahí se firmó el acta de independencia", el 25 de mayo lo hace en Bariloche porque es el lugar más lejos que pueda encontrar de los porteños. 

Sé que otras veces dije lo mismo, pero esto habla bien del espíritu de autosuperación de nuestra Excelentísima Señora Presidente: fue el discurso más lisérgico que le escuché a la fecha. De 46 minutos de discurso, le dedicó 20 a Néstor, 10 a hablar de lo que ella cree que son sus logros de gestión -habría que ver qué piensan los Qom de eso del respeto por los pueblos originarios- y el resto los repartió en partes iguales entre la justificación de su viaje a Angola y el rol de los negros en la guerra de la independencia argentina. De la Revolución de Mayo, sólo nombró a French y Berutti por aplicar un derecho de admisión y a Mariano Moreno como un periodista que "lamentablemente, ya no escribe diarios". No aclaró bien el motivo, pero desde aquí suponemos que permanecer los últimos dos siglos en la condición de muerto, influyó en el silencio profesional del doctor Moreno.

Luego de brindar un catálogo de logros de su gestión, la Presi pidió que no la saquen del tema de la Patria -sic- porque no quería utilizar el acto patrio para hacer propaganda, tras lo cual retomó el curso de historia afirmando que lo más importante es que el kirchnerismo nos ha devuelto a los argentinos la Patria que nos habían arrebatado. Aún no sabemos con quién se enojó, pero pidió que por favor contemos la historia como corresponde, y con cara de bragueta nos reveló algo que nos ocultaron siempre: que el Sargento Cabral era negro. Si bien se le pasó el detalle de que Jauretche ya nos hablaba en la década del ´50 sobre las milicias revolucionarias compuestas por libertos -y sinceramente, a los que no discriminamos, nos chupa un huevo su color de piel- lo presentó como factor vital de su visita a Angola. Luego de las medias Clarín Miente, de revolear las cachas entre las angoleñas y de oficiar de martillera pública anunciando los tres trajes y cuatro vacas que llevaron en la misión comercial, resulta que el verdadero motivo de la visita al país gobernado por un dictador multimillonario, fue una reparación histórica hacia los negros de la patria. Si fuera por eso, con que se acercara al barrio de Montserrat, en Buenos Aires, le alcanzaba para el homenaje, dado que ahí es donde el INDEC y la Universidad de Tres de Febrero encontraron a familias que conocen de sus antepasados afroamericanos coloniales -el resto de los sobrevivientes militares, se perdieron en el mestizaje- o también podría darse una vuelta por Ensenada, donde encontrará una comunidad de caboverdeanos que no habrá llegado en el siglo XVII, pero que desde el 1900 viene haciendo patria, laburando y pagando impuestos. 

En el marco de las curiosidades, Cristina hizo referencias a dos de los hombres que más han hecho por ella y su difunto marido, aunque evitó nombrar a los dos. Contó cuando en enero de 2002 el Congreso eligió a un Presidente -que no quiso decir que era Duhalde- y un empresario amigo -que no quiso decir que es Cristóbal López- le dijo a Máximo que había que comprar dólares porque estaba a 4,80 y se iba a 10 pesos y que "finalmente nada de eso pasó y hoy la historia se repite." 

Luego de hablar hasta el orgasmo de la sólida economía argentina, se quejó por la traba a la exportación de los limones y comparó a la revolución de mayo con la revolución norteamericana, la francesa y...la rusa, no sin antes afirmar que Néstor nos enseñó qué era la Patria, aunque no ahondó en el concepto, por lo que suponemos que hacer patria es utilizar información privilegiada para comprar dos palos verdes antes de devaluar y dedicarse a la administración hotelera y explotación de terrenos comprados a precio fiscal mientras se da algún que otro discurso antiimperialista.

Más allá de todo, me quedó picando eso destacar la revolución rusa al momento de hablar de las mejores revoluciones de los últimos siglos y que nadie haya puesto el grito en el cielo. No digo en la audiencia, compuesta por zurdos arrepentidos que prefieren llamarse progres, funcionarios acomodaticios que ya no recuerdan a cuál partido están afiliados, y aplaudidores oficiales, sino en el resto de la sociedad. ¿Qué es lo que hace aceptable a una revolución que reemplazó un gobierno asesino que se cargó a seis mil opositores en 100 años por otro que se cargo a millones en un par de años, sólo para arrancar una cuenta que terminó unas cuantas décadas después? 

En Argentina, el progre da por sentado que cualquier expresión que no sea de izquierda, es de corte fachonazi, o sea, de extrema derecha. Sin embargo, no aplican el mismo criterio al reivindicar a la peor expresión de la extrema izquierda. Las matanzas provocadas por fusilamientos o hambrunas, los millones de seres humanos masacrados en pos de la salvación de la humanidad, son sólo errores, desvíos involuntarios que han tomado quienes llevaron adelante esos cambios revolucionarios, pero que no manchan el verdadero espíritu de aspirar a una sociedad en la que todos podamos cagarnos de hambre por igual. Obviamente, no es lo mismo Lenin, Stalin y sus millones de muertos, que Hitler, Mussolini, Franco y sus millones de muertos. Unos lo hicieron porque creyeron que era lo correcto, los otros también. En Argentina -donde cualquier libro de extrema derecha se encuentra prohibido- nos hemos debatido sobre si estaba bien que un tipo como Vargas Llosa pueda hablar en la Feria del Libro, pero cualquier panfleto pedorro que reivindique la revolución cubana, china, rusa, vietnamita o norcoreana es de libre circulación. 

Actualmente, no ser progre, socialista o troscorevolucionario, convierte a cualquiera en un digno representante de Massera, a pesar de ser un groncho de Mataderos con muy pocas probabilidades de pasarla bien en un régimen que pregona la superioridad racial aria. Sin embargo, no conozco ni un sólo partido de izquierda que pregone una metodología de administrar al Estado sin la violencia como medio válido para alcanzar el objetivo. Y el que no lo dice abiertamente, lo defiende tácitamente al tomar como referencia a regímenes tan asesinos como aquellos que usan de referencia para encasillarnos por no estar de acuerdo con un piquete en la Panamericana a las siete de la mañana.

La Presi pidió que aprendiéramos un poco más de historia y reivindicó la revolución de octubre, mientras hablaba de estos tiempos maravillosos de libertad. No sé si lo hace de cínica o de ignorante, aunque me inclino por una tercera opción. 

Lunes. Me fui por las ramas.

martes, 22 de mayo de 2012

Relato Vintage

Según la liturgia kirchnerista, este viernes se cumplen nueve años de la venida del mesías, ese semidios al que los opositores llamaron animal político, los tibios calificaban de estadista, los adeptos de la primera hora -cinco o seis, no más- denominaban amigazo generoso de la guita ajena y los fans post mortem invocan como al creador de un universo tan perfecto que recién podremos verlo cuando estemos preparados para ello. Aquel histórico día en el que Néstor recibió la banda presidencial y el bastón de mando de manos de Duhalde, no existían la Kolina, Página/12 no sabía a qué iba a jugar, Lanata estaba en el aire, Clarín no era ni de lejos La Corpo, Tognetti era un cultor del periodismo antiperonista, TVR era conducido por Gianola y Morgado -y todavía no padecía la censura de Graña, el que se quiera acordar, que se acuerde- Timerman integraba las filas de Carrió, y los muchachos de La Cámpora se dividían entre los que estaban en la primaria y los que ya se la paspaban traficando videos para adultos. Néstor cerró aquel discurso con una frase choreada y que hoy decora remeras y pintadas varias: vengo a proponerles un sueño.

Los balances generalmente se hacen al finalizar un ciclo, pero como es obvio que estamos en piloto automático, supongo que no vendría nada mal efectuar, al menos, una comparación entre aquel sueño propuesto y los objetivos alcanzados. El primer lineamiento que marcó fue la intención de "construir prácticas colectivas de cooperación que superen los discursos individuales de oposición", dado que "en los países civilizados con democracias de fuerte intensidad, los adversarios discuten y disienten cooperando." En virtud de ello, nos convocó a todos a inventar el futuro. Que Fidel Castro se encontrara entre los que escucharon eso de democracias de fuerte intensidad y blablablá, es un detalle menor. Acá, lo que importa es destacar que a lo largo de casi una década, la idea se mantuvo, como cuando se decidió por plebiscito -dos votos- que la relación con los opositores se manejarían bajo el parámetro "si no se le gana, se lo encana", doctrina de patente pendiente.

A continuación esbozó una de sus primeras predicciones, la cual no entiendo cómo es que no la utilizan sus seguidores para demostrar que Néstor fue un adelantado a su tiempo: "cambio es el nombre del futuro." Cualquiera que haya transitado por Florida o Libertad, o haya intentado comprar cinco dólares, me dará la razón al afirmar que en este punto, el horóscopo se le cumplió al pie de la letra. Luego, el entonces Presidente electo manifestó su disconformidad con las políticas que medían su éxito en base a las ganancias de los grupos concentrados, a la ausencia de corridas bursátiles y a la magnitud de las inversiones sin que importara la consolidación de la pobreza, la condena a millones de argentinos a la exclusión social y el interminable endeudamiento externo. En eso fue tajante y los resultados de los últimos años demostró que supieron tener la madurez suficiente como para tomar lo bueno y modificar lo malo: finalmente, luego de años de lucha contra los agoreros de siempre, pudimos exterminar esa idea y hoy gritamos con orgullo que aniquilamos la inversión extranjera y que nos va de puta madre, a pesar de las corridas bursátiles, la consolidación de la pobreza que deviene en exclusión social y el interminabe endeudamiento externo.

A partir de allí, el discurso de Kirchner entra en una recta impiadosa en la que esgrime conceptos tales como que son necesarias reglas transparentes y racionales, que el éxito de un gobierno se mide desde la capacidad y eficacia para encarar los cambios, que los anuncios de obras grandilocuentes sólo traen frustración, que no es bueno pasar de un Estado ausente a uno que asfixie la actividad privada, y que un gobierno no debe distinguirse por el discurso de sus funcionarios. Es aquí cuando uno se pregunta si la oradora namber uan, la genia de la oratoria, la master of the universe de la palabra prestó atención a los dichos de su difunto marido o miraba con odio la cintura de Karina Rabolini.

Otra opción no explica qué fue lo que pasó en el camino del quiero al puedo, dado que Néstor expresó, entonces, su idea de que "es el Estado el que debe viabilizar los derechos constitucionales protegiendo a los sectores más vulnerables de la sociedad: los trabajadores, los jubilados, los usuarios y los consumidores," y de allí pasamos a esta realidad donde hay plata para inutilidades pasatistas, pero no para una jubilación del 82% móvil, donde los trabajadores son saqueados por el impuesto a las ganancias y donde los usuarios viven el hermoso círculo de la vida a bordo de un tren, desde el momento de la concepción vía apoyada de bulto multitudinaria, hasta llegar al fin del ciclo vital con una plácida muerte ferroviaria.

De un modo extraordinario, Néstor dedicó un párrafo entero al apego a las normas como garantía de calidad institucional, porque entendía -decía entender- que Argentina no puede aparecer ante el mundo como el lugar donde la violación de las leyes no tiene castigo legal ni social, que la gobernabilidad no puede ser sinónimo de impunidad y que la seguridad jurídica debía ser para todos y no sólo para los que tienen poder y dinero. Es aquí donde le anoto otro poroto a una prédica que se cumplió implacablemente, cuando manifestó que "no habrá cambio confiable si permitimos la subsistencia de ámbitos de impunidad." Su concepto en materia de seguridad ciudadana, en cambio, no fue bien comprendido, ni siquiera por él. Una realidad consuetudinaria de los últimos años que nos demuestra que es más fácil ganar el Quini 6 que encontrar un patrullero a las dos de la matina y que el que no conoce a alguna víctima de inseguridad es porque vive en la Isla Martín García, choca de frente con la voluntad expresada por el entonces flamante Presidente de utilizar el monopolio represivo para aplicar un sistema de premios y castigos en el marco del cumplimiento de la ley, aunque esta actualidad sí cumple a rajatabla con afirmación de que en este país cumplir la ley no es reconocido y que una sociedad con desigualdad, desintegración familiar y falta de horizontes no tiene con qué combatir a la inseguridad. 

En materia económica, aquel domingo de mayo de 2003, Néstor afirmó que no entendía un Estado que gaste estúpidamente y sin planificación, ni que emita moneda sin control para tapar los agujeros de la economía, así como tampoco concebía una administración eficiente sin estabilidad de precios y con rigidez cambiaria, dado que -para el Néstor de ese día- un país crece si tiene una economía seria y creíble. Esta descripción del Disneyworld al que nunca llegamos, se completa con la promesa de una nueva Ley de Coparticipación Federal que hoy, nueve años después, sigue en el baúl de las buenas intenciones, al lado del tren bala. 

Finalmente, y para terror de los fieles de la Iglesia del Néstor de los Últimos Días, Kirchner afirmó que eran cosa del pasado los líderes mesiánicos y fundamentalistas. El paso de los años, en cambio, nos demostró que esta clase de dirigentes no sólo no han quedado en el olvido, sino que son el último grito de la moda, santificándolos por lo que dicen que ellos fueron, aunque la realidad no resiste ni un archivo tan mínimo como un discurso de asunción. El tiempo voló, y aunque muchas cosas parecen haber cambiado, todo sigue tan igual que hasta Timerman cumple 36 años en el oficio de justificar dictaduras asesinas.

Néstor nos habló de sus ganas de que los hijos vivan mejor que los padres, pero hoy tienen que elegir entre alquilar o esperar al juicio de sucesión. Nos dijo de combatir la corrupción y de los peligros del neoliberalismo y hoy tenemos a Boudou de vicepresidente de una mina que multiplicó su patrimonio -el que nos cuenta- hasta el infinito. Nos habló de seriedad, de respeto a los derechos inalienables del hombre, de fortalecer el intercambio comercial, de apreciar al ahorrista, de proteger al trabajador, de fomentar la inversión extranjera, de respetar a las democracias más serias, de abrirnos al mundo, de entablar una relación respetuosa y madura con los Estados Unidos y con Europa. Nueve años después, nuestra Presi fue a repartir medias y vender espejitos a Angola. Del sueño de una industria nacional fuerte a la reivindicación de La Salada, de  la promesa de transparencia a la normalidad de funcionarios multimillonarios, de la propuesta de un gobierno de hechos con visión a futuro a esta administración dedicada a hacer lo que se pueda mientras se pueda, de "Argentina, un país en serio" al menos ambicioso "Argentina, un país con buena gente". Lindo balance.



Martes. Vinieron a proponernos un sueño. El tema es que para soñar, primero nos durmieron.

viernes, 18 de mayo de 2012

Es lo que hay

Cuando en diciembre afirmaba que este año sería divertidísimo, no esperaba tanto. Lo que se ve en estos días podría ser una fiesta, si no fuera porque en la joda nos llevan puestos a nosotros. Ni bien pasó las elecciones, Cris ya mencionó por primera vez la palabra “sintonía fina”, lo que para ella significaba algo así como cambiar algunos repuestos del motor del modelo para que siga caminando sin hacer demasiada fuerza. El problema es que el motor del modelo es como la cosechadora de producción nacional, que no solo no funciona sino que resultó ser un Fiat 600 con pollera adentro de una carrocería pegada con Voligoma. 

Cualquier proyecto económico necesita modificaciones sobre la marcha para que no rompa biela. El tema es que acá le mandaron aeronafta a un gasolero: parece que caminaba, pero lo estaban reventando. La sintonía fina se convirtió en ajuste grosero. Y digo grosero porque no fue de frente y planeado, sino a la que venga, revoleando el subte que nunca quisieron entregar, eliminando subsidios al transporte –menos a los Cirigliano, vaya a saber uno por qué- amagando a reventar el precio de los servicios y, curiosamente, ajustando salarios, a pesar de que se crean que no lo hacen, porque dar un aumento del 21% a los estatales, cuando la inflación fue del 30%, es un ajustazo, y no tocar siquiera el minimo no imponible del impuesto a las ganancias, da una suma que hace quedar al 13% de la Alianza a la altura de un pedido de donación del vuelto para alguna fundación. 

Si bien ya está recontra entendido que cualquier medida presentada como nacional y popular obedece a otros factores, sea la adquisición del pasivo de Aerolíneas en medio post 125, sea el aumento de caja vendido como redistribución de la riqueza de la misma 125, sea la recuperación de las AFJP pintado como justicia jubilatoria, sea la expropiación de lo que queda de YPF presentado como reivindicación de la soberanía hidrocarburífera (?), la necesidad de juntar un billetín hace estragos en otros ámbitos que no miden. Bancar la cobardía de no querer enfrentar la realidad cerrándole la canilla a las provincias, no sólo es de maricón, sino que también es de imprudente. 

No se trata de las limosnas que le tiran a algún municipio para que pague los sueldos, es la guita que le corresponde a las provincias. Buenos Aires ya mando a imprimir sus Patacones, si Córdoba todavía no lo hizo, anda por ahí. Scioli se dedica a ver de dónde exprimir una moneda, al mismo tiempo que Mariotto le serrucha el piso acusándolo de traidor y, mientras el vicegobernador defiende a Boudou, afirma que a Scioli le falta peronismo. Para poner paños fríos al asunto, la eterna empleada estatal de Cristina aparece vestida en 5 mil euros para afirmar que le molestan los sindicalistas ricos, Aníbal Fernández desconfía de Macri pero "recontra confía" en Boudou, Guillermo Moreno sigue boludeando con el "Clarín Miente" al mismo tiempo que afirma que la inflación del mes de la yerba mate a 30 pesos, fue del 0,8%. Para finalizar, el gobierno que ha utilizado el factor dictadura para reventar toda normativa, de pronto afirma que la Ciudad de Buenos Aires es dueña del subte desde que la Nación le cedió el control en 1979, cuando no había autonomía administrativa y la Constitución Nacional estaba bien guardada junto con las urnas, todo mientras la demócrata y humanista de Cristina marcha hacia Angola, un país al que vamos en camino de alcanzar en materia de calidad institucional, aunque ellos nos llevan años luz: allá el Presidente elije a voluntad a los jueces, pero por ley, ahorrando un fangote de guita en sobres y mariconadas como el Consejo de la Magistratura. 

Ante este panorama, ser un defensor del kirchnerismo debería ser considerado trabajo insalubre, aunque algunas declaraciones juradas me hacen suponer que el ítem ya lo tienen bien cubierto. El antiguo apoyo sustentado en el pragmático resultadismo, en la realidad, fue reemplazado por la cultura del aguante, el sistema barrabrava pero de pólvora mojada: prenderse de cualquier kiosquito que haya dando vueltas y aguantar los trapos desde la popular de espaldas al partido. Al gobierno no hay que bancarlo por los resultados -si fuera por ello, ya serían sólo una referencia en la Wikipedia- sino por los lemas repetidos hasta el infinito y más allá. No es que desde 2003 el kirchnerismo puso el piloto automático de la economía mientras se dedicó a pelotudear en eventos, sino que nos devolvió la dignidad. Este gobierno no se peleó con la prensa por conflictos de intereses, sino que entabló una lucha contra las grandes corporaciones económicas. Fue una sola corporación y lo hicieron después de cinco años, pero eso alcanza y sobra para recuperar los ideales de un idealismo setentista que había perdido una batalla pero no la guerra.

La parodia es total y, mientras Antonio Cafiero podría ser considerado un gorila si llegara a cuestionar algún acto gubernamental, quienes integran el gobierno hacen todo el mérito posible para que los contreras agradezcan a todos los santos que los originales no hayan llegado al poder cuando lo quisieron. Tanto boludear con que son los representantes de aquellos jóvenes -frase que le encantaba repetir al exvivo expresidente Néstor Kirchner- que propios y ajenos ahora creen que la patria socialista -concepto ya bastante pelotudo en esos tiempos industrializados y de pleno empleo- consistía en el reparto de planes sociales, la protección de las corporaciones adeptas, el capitalismo de amigos, el enriquecimiento ilícito y el ocultamiento de la pobreza. 

Los resultados de tanto boludeo verbal, de tanto onanismo ideológico, son tan versátiles que incluso yo, que nunca me pude fumar un Monto, terminé respetándolos. No es que ahora me caigan simpáticos, si estoy más cerca de usar bigote anchoíta y gomina ortodoxa que bigote morsa, pero a la distancia -bien a la distancia, por las dudas- no me queda otra que respetarlos. Y eso es otro logro del kirchnerismo, porque al lado de esto que vivimos, de esta abulia total disfrazada de ideal, de este pasado imperfecto, irreal, lacónico, ridiculizado y contínuo, me quedo con ellos, con los boludos que se tomaron el bondi del peronismo pensando que los llevaría a la patria socialista y terminaron muriendo en la suya. Si me dan a elegir, me quedo con aquellos, que proviniendo de familias acomodadas, vivían en la austeridad porque sólo creían en la organización armada, frente a la organización contratada. Prefiero a los que militaban por llegar al poder y no los que desde el poder se hacen los megamilitantes. 

Sin ir al extremo armado, incluso me quedo con los militantes de otras corrientes de aquellos años, con la Juventud Peronista que puteaba a Perón y la Juventud Radical que apretaba a Balbín, los que no confundían fidelidad a un proyecto con sodomización consentida. Me quedo con los que cuestionaban cuando veían que algo no se condecía con la doctrina proclamada y no con los que atacan a los que cuestionan que sus propios líderes no cumplen lo que profesan, los que apoyan a un bacán derechoso de Puerto Madero mientras acusan de bacanes derechosos a los que se quejan por no poder comprar diez dólares. 

En definitiva, aquellos fueron lo que quisieron ser. Violentos, pretenciosos, con una notable falta de evaluación del poder de fuego del enemigo al que enfrentaban y una ridículamente graciosa ilusión de que el grueso de la sociedad preferiría la dictadura del proletariado frente a las comodidades de acceder a la vivienda propia antes de los treinta años, pero fueron lo que quisieron ser, sabían las consecuencias y aceptaron el destino. Y eso, en esta realidad de boludos que acusan a los de afuera por las cagadas que se mandan los de adentro, ya es mucho. 

Viernes. Si Evita viviera, Isabelita sería soltera.

lunes, 14 de mayo de 2012

Demo Gracia

Argentina se encuentra bajo un manto místico revelador. Eso, o la onda de Lilita se puso de moda y todos salen a practicar revelaciones. Graciela Ocaña afirmó que el error de tipeo en el currículo de Reposo demuestra que es un trucho, la ministro de Gobierno de Scioli sostiene que Mariotto le quiere poner palos en la rueda al Gobernador y Nilda Garré afirma que Macri se dice lo que dice porque quiere ser candidato opositor. Siguiendo este orden de cosas, no se descarta que en los próximos días la Nilda afirme que existen homicidios porque hay personas que matan a otras.

Sin embargo, en esta andanada de revelaciones pelotudas, la Presi no pudo quedarse afuera y afirmó que nadie estará en el Proyecto X a no ser que se encuentre "en cosas raras". Si bien podemos asegurar que un aparato de inteligencia ya fracasó si es que lo explica la Presidente, resulta inocente afirmar que no estaremos en él, si es que no merecemos estar en él. Pero si ya daba cagazo suponer qué considerará Cris como "cosas raras", convulsioné cuando la escuché pedir que se la añadiera la palabra "democrático" al Proyecto X. Realismo mágico: si es democrático, no es malo.

Son cosas que por más ridículas que suenen, no dejan de ser obvias, como el revuelo armado por la ley de identidad de género: no veo cuál es el escándalo de que podamos llamarnos como querramos si el gobierno hace rato que nos aplica la identidad de clases, moviéndonos de la media a la pobreza y de allí a la riqueza, dependiendo de si haya que pagar impuestos o comprar dólares. Pero eso sí: con democracia. 

Desconozco en qué momento pasó -y me da fiaca ponerme a investigar- pero en algún momento de la historia pasamos a confomarnos con migajas o con mucho, pero sin libertad. En los tardíos setenta, entregamos todo porque había orden, luego porque había plata y ahora porque hay democracia, todo depende del mensaje que nos transmita el oficialismo eventual. Cualquier garompa atómica que nos enchufe el gobierno, tiene valor en el factor etimológico, no en el real. Un negoción propagandístico con la transmisión del fútbol, es un acto reparador porque es "para todos", un camión pedorro con tres kilos de carnaza desfilando por la sabana del conurbano es una gran medida porque también es para todos, al igual que la combi con dos cornalitos y un filet de merluza que paseó por el conurbano septentrional. 

Ni siquiera considero que hayan reducido la palabra democracia a su más mínima expresión: la ridiculizaron, la convirtieron en la nada misma, en una fantochada, en una pretensión de que cualquier dádiva o montaje es un acto de democracia y que debemos dar gracias por ello, aunque no sepamos para qué. Por eso veo más factible una resignificación de la palabra democracia, dado que ya no la utilizamos para lo que fue concebida. Nosotros no tenemos un sistema de gobierno indirecto, mediante el cual los ciudadanos eligen políticas públicas representadas por personas que las llevarán a cabo, sino que nos dedicamos a subsistir dando gracias por la buena onda de poder comer de vez en cuando algún menú de esos que nos preparaban cuando éramos píbes y un asadito era algo que podían comer los albañiles en la obra y no un banquete de lujo. 

Blanqueemos y aceptemos que no vivimos en democracia, sino en demo gracia. No solo damos gracias voluntariamente, sino que hasta la Presi nos lo ha exigido en numerosas ocasiones. Ella no aclaró bien el porqué, pero a lo largo de sus cientas de exposiciones orales podemos aseverar que quiere que le demos gracias por un sistema judicial adepto y garante de impunidad propia y ajena, pero democrático. También pretende que le demos gracias por brindarnos negociaciones paritarias todos los años, aunque eso signifique que la inflación real nos devora los bolsillos y que lo que nos aumentan hoy lo necesitábamos hace un año. Cree que es menester que le agradezcamos por la no represión de la protesta social, a pesar de que las fuerzas del gobierno reprimen a troche y moche con bastones democráticos y balas de goma con garantía de derecho humano. Supone que debemos agradecerle porque llevan nueve años en el gobierno y no consiguieron -ni quisieron- modificar una sola estructura del poder real, permitiendo que los grandes empresarios amigos sigan forrandose en guita, pero democráticamente. 

¿Qué es la democracia? ¿Qué entienden por democracia? ¿Dónde está lo democrático de un sistema de espionaje? ¿Acaso van a llamar a plebiscito para que decidamos a quién le pinchamos el teléfono, a quien le interceptamos los mails y a quién le reventamos la reputación por pensar distinto? Hay que ser hipócritas, otra no queda. Si no, no se entiende que le llamemos democracia a esta comodidad de ir a votar una vez cada dos años, si pinta, si no hace mucho frío, si no hace demasiado calor, si no llueve y si la cola no es muy larga, no está llena de viejos, ni de pendejos, ni de vecinos molestos. Si la democracia es el gobierno del pueblo, nosotros la reducimos a un trámite más, algo molesto que hay que hacer, como pagar el ABL, charlar de fútbol con hinchas de River o atender a la patrona. Mientras, confunden lo poco que quedaba sin mezclar y nos hacen comparaciones del neoliberalismo burgués de los ´90 con el gobierno democrático de hoy en día, como si las urnas hubieran estado bien guardadas durante una década. 

Ahora resulta que debemos dar gracias, también, porque tenemos una industria nacional igual de chota que siempre, pero que también da laburo a un montón de tipos que juegan a armar rompecabezas metidos en galpones convertidos en Jardines de Infantes para adultos, encareciendo lo que ya llegaba perfectamente fabricado del exterior y bancados con subsidios que salen de la tuya y de la mía. Tan pedorra es nuestra economía que la única forma de sobrevivir es prohibiendo todo lo que venga de afuera y arrojando el aparato del Estado a perseguir al pobre infeliz que pretende resguardar las tres chauchas y los dos palitos que le quedan, comprando dólares. Pero eso sí, es una prohibición y una persecuta bien democrática, tan democrática como las ganas de no laburar que tienen los trabajadores suspendidos en sus fábricas, como la voluntad de cagarse de hambre y de frío que tienen las familias que duermen en la calle y las poderosas ganas suicidas que tenían todos los que palmaron porque un tren no se enteró que el recorrido terminaba en Once. Si me van a correr por izquierda, centro y derecha afirmando que el discursete antimodelo garantiza mucha libertad, incluyendo la de cagarse de hambre, devuélvanme la libertad, que del hambre tampoco parecen saber mucho.

Hay que darles gracias porque se autodefinen democráticos y exigen el respeto del voto popular, nos refriegan el 54% como si el otro 46% no existiera, como si el 30% que ni quiso ir a votar, tampoco contara, pero luego se dedican a reventar esa misma voluntad popular cargándose a todo aquel que disienta un cachito, que se corra un centímetro o que no se siente a aplaudir a la Presi. El paroxismo lo están padeciendo actualmente los habitantes de la provincia de Buenos Aires, que votaron a una Presidente, pero también votaron a un Gobernador y que, ahora, se tienen que fumar que las aspiraciones presidenciales de Scioli sean castigadas por quienes no tienen aspiraciones, no tienen hambre de algo más. La comodidad de haber salido de la nada y ligar un contratito no se puede dejar pasar para quienes no saben ganarse cincuenta pesos honestamente en la calle. 

Es por eso que no impactan los pedidos de reestructuraciones tributarias. Por más que Moyano insista con la quita del impuesto a las ganancias y una reestructuración del tributo a la riqueza, no va a conseguir una goma. Primero, porque es Moyano; segundo, porque es sindicalista; y tercero, porque el impuesto a las ganancias es una quita al esfuerzo laboral y el de la riqueza un castigo a la ganas de progresar. Y en este gobierno, nadie quiere progresar. Con esto no me refiero al progreso económico personal -de eso dan muestras a diario- sino a lo más humano de todo, a las ganas de trascender, de perpetuarse en la historia, de aspirar a más, de llegar lejos. Estos no pretenden nada, sólo que Cris siga en el poder para garantizarles y protegerles del flagelo de volver al llano de sus vidas de mierda, de sus hijos que los odian por ausentes y sus parejas frígidas por años sin amor. No tienen hambre de gloria, y eso en la política garpa mucho más que una buena agenda. Para el que gobierna, claro.


Lunes. Tenemo democracia. Demo gracia.

lunes, 7 de mayo de 2012

La Guerra Inútil

Debo confesar que no me gusta escribir sobre programas de televisión o textos ajenos. Me incomoda, y bastante. Sin embargo -y como de algo tengo que escribir- lo de anoche me dejó picando muchos temas. Antes que nada, convengamos que Periodismo Para Todos no es, precisamente, lo mejor que ha dado la cabeza de Jorge Lanata. Esto es un hecho que por ahí escape a la gran mayoría de sus televidentes, que descubrieron en el gordo al único opositor de peso -valga la redundancia- con agilidad para correr por izquierda y derecha al oficialismo nacional y que, además, no tuvo problemas en firmar contrato con Clarín. Todavía recuerdo cómo lo puteaban por inconformista en la década del ´90 algunos que hoy lo idolatran -los conozco, algunos son parientes míos- y cómo lo admiraban otros tantos que ahora lo acusan de vendido. 

Que Lanata termine trabajando en el medio menos pensado, es algo que me tiene sin cuidado. Es tan sólo un signo de estos tiempos donde las trincheras se han desdibujado y todos se confunden con todos. TVR de oposición recalcitrante a oficialismo asqueroso, Victor Hugo de crítico ácido e indignado a juez de toda moral ajena, son también claros exponentes de lo que pasa. Todo es reflejo de la misma desprolijidad política, donde contamos con un Canciller que fue candidato de Carrió, un puñado de exmenmistas y aliancistas conversos, algún que otro radical dando vueltas, todo sazonado con una pizca de socialistas arrepentidos.

Sin embargo, más allá del gusto personal -Lanata es gracioso contando las novedades y no lo es pretendiendo un monólogo- considero que el programa de Lanata es necesario y cumple con su cometido, a veces. Y digo, y asevero, y remarco que a veces, porque me cuesta creer que su propósito sea el de indignar por indignar, el de tirar fuegos artificiales que hacen ruido pero no iluminan, como la investigación de anoche.

El tema es así: encontraron cuatrocientos usuarios de Twitter con perfiles falsos, con fotos de personas que en su puta vida pisaron Argentina y de los cuales algunos no tenían idea quién corno era Cristina Fernández. Luego hicieron una presentación en la que mostraban cómo las fotos -que no coincidían- estaban numeradas entre usuarios, o sea, a Juan le tocaba el 01, a Pedro el 02, y así. El punto final fue la conclusión de que a esos tipos les pagamos nosotros y que no debemos creer lo que nos dicen.

La sensación de estar frente a un programa para la indignación de los indignados fue muy fuerte. ¿Qué buscó con esto? ¿Cuál era la idea, que los usuarios de Twitter sepamos que no debemos creer en el poder de convocatoria que nos enrostra un usuario con nueve seguidores? De los cientos de usuarios disponibles que fueron surgiendo, a excepción del que suplantaba a un cantante español, el resto no pasaba de los noventa seguidores, un número bastante choto como para considerarlo líder de opinión. Porái, el problema radicó en saber que eso lo hacen con la nuestra. Y eso es, precisamente, lo que más me desilusionó del programa de anoche.

La premisa básica de la comunicación política radica en que nadie escucha lo que no quiere escuchar. El receptor de la información coloca su mente en piloto automático cuando lo que le cuentan no le interesa. Nadie puede cambiar su ideología porque se lo digan cinco, cincuenta o tres mil personas al mismo tiempo. Si esto fuera así, Cristina tendría que haber ganado por el 90% de los votos en 2007, con todos los medios a favor. El que no crea en esto que digo es, precisamente, porque ya tiene su opinión formada, en base a valores inculcados y experiencias personales, y nada que le diga yo hará que cambie de parecer. O sea, porque leen y asimilan lo quieren leer y asimilar.

El informe se quedó corto, le pifió en el destinatario y generó una reacción desmesurada que contribuyó al interés del gobierno. Mientras todos putean por los usuarios truchos, la inflación avanza a paso de vencedores, el Central tiene menos reservas que el plantel de Atlas, de Schocklender nadie se acuerda, de Hebe tampoco, Famatina suena cosa extraña, la Barrick Gold quedó en el olvido, el departamento de Cristina está precioso, cada día van a parar más familias a la calle y cada noche Boudou duerme más y más tranquilo. 

Al principio del programa, Lanata mencionó que el informe rozaba a Abal Medina y me sorprendí. Pensé que finalmente alguien iría a hablar de la supuesta conexión entre las empresas que se dedican a estas cosas de mercadear en las redes sociales y la guita que sale desde Jefatura de Gabinete. Pero no, no pasó. Ni siquiera hablaron de los cientos de pibes que twittean en medias y camiseta desde su departamento como parte de su participación en agrupaciones o por algún contratito. Si, les pagan por muchas cosas, incluyendo boludear en Twitter. Supuse que iban a hacer alguna mención a los cerebros de la Secretaría de Inteligencia, pero no, tampoco pasó. 

Yo los padecí, no me lo contaron. Hace un tiempo, estando yo de visita en el bunker de Mr. Groncho, empezamos a comparar datos de usuarios que entraban a comentar a su blog y al mío de un modo agresivo, con data de nuestras personas, y que filtramos gracias a la moderación de comentarios. Contactos contactados, información informada, nos confirmaron sin confirmar que Observaciones Judiciales de la Secreataría de Inteligencia tenía un hermoso equipo al pedo, destinado a una actividad al pedo, que consistía en entrar al pedo, a comentar al pedo en publicaciones escritas artesanalmente y de motus propio. Esos son los dañinos, no un mono con una máquina y un programa automatizador que twittea solo. Los verdaderamente molestos son los entrenados por el Estado copiando el modelo del "Ejército de los 50 centavos" chino, tal como hizo el compañero bolivariano. Esos son los verdaderos Cyberkás, no un puñado de empresas que le venden a un funcionario un paquete de soluciones, -los hay acá, los hay en Venezuela, los hay en Cuba- con lo fácil que es venderle humo en materia de comunicación a un político. Recomiendo investigar casos como las "Primarias Federales" que le vendieron a Duhalde, o cuánta guita pone Bruera para hacer una campaña 2.0 que daría vergüenza a un adolescente con acceso a internet.

Diría que fue un error conceptual de los funcionarios, pero estos tipos que dedican su vida a cómo sobrevivir en el Estado sin conseguir un trabajo decente, a duras penan pueden conceptualizar que apretando "send" logran enviar un mensaje de texto. Difícilmente puedan entender que en Argentina hay poco más de un millón de cuentas habilitadas en Twitter, de las cuales un tercio se encuentran inactivas y otro buen porcentaje pertenecen a personas con dos o más usuarios. Mucho menos podrían comprender que es inútil moderar el humor social a través de un servicio que sólo usa un porcentaje mínimo de los habitantes de las zonas urbanas con acceso a internet. 

Quizás lo que más moleste de esta situación sea la guita que se va en esas boludeces, pero ni así da para indignarse tanto. Hay que tomárselo con humor, cagárseles de risa por ser tan básicos que se queman con sus propios errores -numerar las fotos es muy de pelotudo, muy mucho- y festejar cómo se las pusieron. Pero un ratito, más es desperdiciar energía. Si se utiliza esta información para ningunear a cualquiera que venga a cantarnos las cuarenta, buenísimo. Ahora, si en cambio es usada para indignarse cada vez más, es al reverendo pedo. La vida no pasa por Twitter y bastante mierda masticamos a diario con problemas reales como para calentarnos porque una empresa le sacó plata al Jefe de Gabinete ofreciéndole un servicio tan pedorro y tan básico que un tipo como Lanata, que no entiende como funciona Twitter, pudo deschavarlo. El resto, es indignarse al pedo, es meterse en una guerra inútil y calentarse por pelotudeces. Que puteen a usuarios inexistentes, no quitará que hoy dejen el sueldo en el supermercado.



Lunes. Si te gustó el texto, RT, si no, también.


PD: Ya que hablamos de Twitter, les dejo una linda nota que me hicieron unos amigachos que conocí por la red social, son de verdad y no cobran por esto, aunque doy por sentado que se venderían al mejor postor. Si querés leerla, click aquí.

martes, 1 de mayo de 2012

Señor Juez

Entiendo que jamás pudimos dimensionar la patología del adversario, pero convengamos que siempre dieron señales de que esto no daba para más y a las pruebas me remito, Su Señoría: Un gobernador petrolero, privatista, menemista y fan confeso de Cavallo se convierte junto a Palito Ortega y Carlos Ruckauf en uno de los principales soportes de la campaña presidencial de Duhalde en 1999, tres años después es el elegido por el exbañero cumpliendo el interinato presidencial y arma un gabinete que conserva a sus principales figuras, a las que añadió prohombres del progresismo, como el chupacirios del Opus Dei Gustavo Béliz. Este tipo es el que, ahora dicen, "vino a proponernos un sueño". 

Notará, Señor Juez, que le he puesto buena voluntad, incluso cuando me dijeron que Kirchner vino a diferenciarse de todos los demás en base a su política de no represión de la protesta social. Como soy un tipo que le gusta creer en las cosas con fundamentos, les pedí permiso para utilizar la memoria de la que han reclamado la propiedad intelectual, y me puse a bucear en mis recuerdos y encontré algunos sucesos que hablan del sentimiento pacifista del exvivo expresidente, como la represión amorosa en la legislatura porteña, donde los manifestantes la pasaron bomba lacrimógena. O cómo olvidar su manera de traer armonía al conflicto por el asesinato de Kosteki y Santillán, acaecido unos meses antes de asumir su mandato. En aquel entonces es recordada su actitud de consolar al Gobernador Solá, que andaba deprimido por que dos manifestantes cabecearon balas bonaerenses con la nuca. Si bien es cierto que Sobisch perdió la gobernación, la carrera y los bigotes por un hecho similar, no se puede culpar al exvivo exkirchner por no actuar del mismo modo, dado que Neuquén queda lejos y los docentes del sur son extraterrestres, como los de Santa Cruz, que encima practican el deporte de tirarse bajo las ruedas de los autos oficiales.

No todas fueron pálidas en este camino, debo reconocer. Hace poco encontré unos diarios viejos en casa y noté qué tan triste era la vida previa a la ley de medios y lo necesaria que resultó la misma para descomprimir el discurso homogéneo. Calculo que coincidirá conmigo, V.S. que nunca en la historia se había visto coincidir a Clarín y Página/12, como tampoco nos habríamos imaginado en otras épocas a un Presidente que no tuviera problemas en cenar indistintamente con Horacio Verbitsky o Héctor Magnetto. Gracias a la estoica actitud oficial, conseguimos que todo cambie y que los periodistas que antes eran oficialistas en Canal 13, ahora lo sean pero en Canal 7, con aquel breve impasse en el que vimos sufrir hasta las lágrimas a Diego Gvirtz por tener que ser opositor al gobierno Nacional y Popular. Ante este panorama concentrador de medios mediante el cual Clarín hace de las suyas a través de un diario, dos radios, un canal de noticias y otro de televisión abierta, no puedo más que sentirme aliviado por ese granito de arena que sumó el altruista compañerazo Cristóbal López al efectuar una oferta que Daniel Hadad no pudo rechazar. De este modo, sumó tres pequeñas radios, un pequeño canal de actualidad y un pequeño sitio de noticias a esta humilde trinchera de resistencia donde ya estaban la Revista 23, el diario Tiempo Argentino, el menú de rotisería El Argentino, la revista escolar Democracia, la televisión pública, el siempre difícil de leer Crónica, su versión histriónica televisiva, el Canal 9, los siempre fieles al poder de turno de los muchachos de Telefé, América TV, América Noticias, CN23, la Newsweek y el hitazo de ventas entre los más humildes, Página/12. 

No digo que no lo haya intentado. Juro que traté, Vuestra Señoría, de poner lo mejor de mí. Lo juro, como aquella vez en que intenté conseguir un kilo de caseritos a 2,50 y el panadero se me cagó de risa mal. También puedo mencionarle la ocasión en que fui a tramitar un préstamo hipotecario y me dijeron que para calificar al crédito, debía demostrar que no lo necesitaba y recién ahí me darían lo suficiente para comprar un monoambiente en Villa Culo, cuya deuda cancelaría después de pagarla tres veces y media, justo cuando ya pueda entrar en la sucesión de los hijos que no tendré, porque no me entran. Ni le cuento la oportunidad en que acompañé a un amigo a sacar su préstamo del Plan Hipotecario para Inquilinos –espero que lo recuerde, Señor Juez- para el cual presentó con esperanza su recibo de alquiler de un tres ambientes en Almagro y le ofrecieron veintinueve mil pesos en concepto del 75% de un inmueble. Pobre Fernando, espero que Dios lo tenga en la gloria.

Esto me hizo acordar, doctor, que en una oportunidad me hice eco de las palabras de la Presi y, a pesar de las experiencias previas, decidí apostar nuevamente por mí país y me dirigí a una concesionaria donde presenté mi recibo de sueldo y exigí que me entregaran un cero kilómetro que costara ocho de mis salarios. Si bien costó explicarle al joven vendedor que no llevaba ninguna cámara oculta, debo confesar que peor me fue al intentar explicarle al Subinspector Gutiérrez cuál era mi única y honesta intención.

Le puse garra, Señor Juez, Dios sabe que lo hice. Mis amigos socialistas de sobaco ilustrado y mis amigas progresistas de la corriente Paula Cahen D´Anvers podrían dar fe de lo que sufría cuando juraban no votar jamás al fascista partido justicialista. Lástima que no tengan tiempo ni ganas de declarar desde que dejaron de hablar conmigo por ser un gorila fascista que no le cabe el gobierno Nacional y Popular de la compañera Cristina. Es curioso, Su Señoría, pero aunque es notable el cambio de ideología de estas examistades mías, jamás cambiaron la escencia: por no creer en su versión de La Historia Sin Fin, nunca dejé de ser un fascista.

Nadie puede negar que me he comportado como un optimista del fracaso frente a las vicisitudes que me han tocado en suerte. Sin ir más lejos, cuando dos triunfadores del modelo me atacaron con una botella rota, a las pocas semanas ya pude reprimir y contener mis ganas de rociar selectivamente con napalm algunos sectores del conurbano. Cabe destacar, Su Señoría, que en esa ocasión se dio un hecho tan frecuente como anormal. Independientemente de los conformistas que me recordaban que tenía que agradecer a Juan Fumapaco y Pedro Poxirán por haberme dejado con vida, aparecieron los culposos que todos tenemos en nuestro círculo íntimo a enojarse por mi enojo, refregándome en la cara que sufrí lo que sufrí por mi culpa, por ostentar frente a los marginados sociales que fueron expulsados del sistema por personas como yo, a pesar que el gobierno que ellos votaron va por la tercera ronda. Es menester dejar en claro que no pude más que sentirme confundido al ser esas mismas personas las que me refieren que como ostento, me va bien y se lo debo al gobierno, como si llegar a fin de mes cortando clavos con el upite sea sinónimo de grandeza económica, como si comprar un LED en cuotas me obligara a rendir honores al mismo gobierno que subsiste gracias al 50% de mis ingresos anuales. Perdón que resulte insistente, doctor, pero nunca entendí por qué soy un boludo al que le roban por ostentar y al mismo tiempo un avergonzado consumidor que oculta su bonanza para no darle la razón al gobierno.

No sé si se habrá enterado, V.S, que la nueva forma de calificar a la clase media que no adhiere al gobierno, consiste en apelar al vocablo "rata". Así es que ahora me entero que soy una "rata" por no darle mi adhesión al gobierno Nacional y Popular. Me desconcierta tanta incoherencia, Señor Juez. ¿Cómo es que utilizan mi dinero para pagar una propaganda en la que me califican de amarrete? Con lo que me sacan compulsivamente en impuestos retrógrados e injustos no me han dado la opción de ser tacaño. Sin embargo, un curioso mecanismo de sinapsis les hace suponer que tengo que estar agradecido por sobrevivir a pesar de ellos. 

Tendría que ver, Señor Juez, la onda que le puse el viernes pasado para ver el acto que brindó Cristina en Vélez. El motivo, aun no lo sé. En teoría, tendría que haber sido con motivo del día del trabajador, aunque los afiches que convocaban me desconcertaron mucho. La JP Evita llamó a defender la soberanía, el Movimiento Peronismo Militante -que metió la asombrosa cifra de 230 personas- afirmaba que el acto era por el aniversario del primer paro general hecho contra la última dictadura militar, mientras que La Cámpora se dividió entre los afiches con un dibujito de Néstor que rezaba "vino a proponernos un sueño" y otro que nos avisaba de la nueva venida del mesías. Canal 7 tampoco ayudó mucho y, mientras hablaba Cris, dijeron que el acto era por lo noveno aniversario del triunfo de Néstor, luego afirmaron que era en el marco de la nacionalización de YPF. Sentado en un bar traté de pensar de qué iba todo, hasta que caí en porqué nunca celebran el 1° de Mayo: todavía les duele, Su Señoría, treinta y ocho años después, les duele. Para ellos, el 1° de Mayo es el Día del Imberbe.

Yo pensé que sería todo más sencillo. No digo que me regalaran nada, pero al menos que me permitieran el disenso. No hubo caso. Ellos que dicen tener el humor a flor de piel, se indignan cuando nos reímos. La Presi dijo que hace bien reirse de los defectos. Yo le hice caso y me recontra meo de la risa de ella, del look Forrest Gump de Abal Medina Jr, de la onda a naftalina de Nilda Garré, de los cuarentones autodenominados jóvenes, forrados en guita, neoliberales procesistas conversos vitoreados por pelmazos que no ven a un pobre ni aunque se tropiecen con una familia entera en Yrigoyen y Entre Ríos y por jovatos que están de vuelta de nada, porque nunca fueron a ningún lado y hoy pretenden contarnos cómo resistieron a la dictadura desde la pista de Pinar de Rocha o de Kokeshi.

Así estoy, Su Señoría. Pensé que sería más fácil que centro de Sosa-gol de Boyé, pero no hay caso. Esta noche me la pasaré viendo un compilado de discursos de nuestra Presidente a modo de experimento extremo. Si sale bien el proceso de acristinización, me convertiré en un integrante más de la orquesta del Titanic, festejando como un pelotudo alegre mientras los pobres se ahogan y los responsables se salvan, pero feliz de reivindicar la causa Malvinas y de ningunear a los veteranos, de celebrar la políticas comerciales mientras seco la yerba al sol, de ponderar la unidad y el sentimiento fraternal mientras puteo a el resto del país. 

Sé que es una prueba difícil y arriesgada. Si esta carta llega a sus manos, es que el experimento no dio resultado y me estallaron los testículos. Pido que se me recuerde como lo que fui: un blogger con tetas. Dígale a mi hijo que lo quiero mucho y, a mi señora, que me olvidé de pagar la tarjeta.

Sin otro particular, me despido. Dios guarde a V.S.

Martes. 1° de mayo 1974-2012. Feliz Día del imberbe.