jueves, 28 de junio de 2012

La Plaza de Moyano

Ya no doy más. Suponía que este año se venía divertido, pero jamás me esperé esta fiesta permanente, día a día. La Presi, que hizo mutis por el foro durante todo el conflicto de la semana pasada, reapareció recién el sábado para condenar el "golpe de Estado" en Paraguay. Se ve que es selectiva a la hora de encarar las prioridades y prefirió opinar sobre la política de otro país, antes que atender el incendio que se desataba en su propio rancho. El procedimiento de juicio político de paraguay será más rápido que Claudio Paul en sus años mozos, y sospechamos que un poco carente de garantías, pero si la Constitución de Paraguay lo permite, no es un golpe de Estado. Más allá de eso, da la sensación de que si los campesinos muertos hubieran caído en Chile, estarían expulsando a Piñera del planeta Tierra por facho genocida. Lugo, en cambio, era un Obispo que se encamaba con feligresas y les hacía pibes de puro jodón, dado que no los mantenía y se hizo cargo cuando la justicia se lo impuso, y que desde el poder mandó a reprimir salvajemente al campesinado. Encarna lo peor de lo que se le critica a la Iglesia, pero es de izquierda. Pensé que con tamaño arranque delirante, Cris ya habría canalizado su bronca, pero me equivoqué.

El martes la Presi mandó una cadena nacional para criticar tantas cosas que ella también hizo, que por momentos parecía que hablaba de sí misma en tercera persona, como Román. A los abuelos les contó de las injusticias cometidas por los usureros que se aprovechaban y les cobraban el 159% de interés. Para solucionarlo, lanzó una tarjeta de crédito para jubilados -Argenta- con la cual los gerontes de la Patria podrán comprar con descuentos aún no determinados, una serie de productos tampoco especificados, en locales que todavía no definieron. Las cuotas serán con interés, más bajo que el del mercado, pero con interés al fin. Sabiendo que los fondos vienen de la Anses, la ecuación nos dice que los viejos pagarán intereses por usar la plata que aportaron durante cuarenta y pico de años. Para el 82% móvil no hay, pero como tampoco alcanza para pagar la fiesta y la Anses ya se está secando ¿Quién mejor para refinanciar la joda que los mismos viejos? Negocio redondo disfrazado de benevolencia.

Luego de anunciar que el primer sorteo de viviendas entre todos los desesperados se llevará a cabo el mes que viene, habló maravillas del Primer Ministro de China, aunque se le pasó eso de las libertades democráticas y derechos humanos que tanto mencionó al referirse a Paraguay. Pero como Cris dijo, estaba "ambivalente" y se le piró para el lado que más nos entretiene.

Después de putearnos porque se tuvo que venir de Brasil por culpa de una huelga de Camioneros, se calentó mal porque murieron siete gendarmes que habían mandado a Chubut para reprimir una toma. Aclaró que los tuvieron que sacar de sus tareas específicas en la ciudad de Rosario -¿estaban protegiendo la frontera que divide a Rosario de Granadero Baigorria?- con el objeto de mandarlos a Chubut, para luego decir que se mataron camino a Mendoza, por culpa de un camionero. Después se calentó porque hay sectores gremiales que se desprenden inorgánicamente por revoltosos, como si todos tuvieran que agachar la cabeza ante una conducción inútil, y terminó lamentándose por lo poco que le pagan los marcianos negreros a los pobres gendarmes de la Patria.

El cuentarevoluciones ya estaba en rojo y la Presi la encaró contra los que se quejan por el "Impuesto a los Altos Ingresos" -sic- mostrándonos datos de un país distinto al que nos cuenta a menudo, refiriendo que sólo hay nueve millones de trabajadores registrados y que, de ese número, "sólo el 19%" paga ganancias, agregando que hay un estimativo del 32% de trabajadores en negro. Lo interesante del asunto es que nos demostró que no le mienten, que no le ocultan la información, que no la asesoran mal, sino que ella es plenamente consciente y nos verduguea descaradamente con versos del poder adquisitivo y de los salarios "a idénticos niveles de 1974." Si el 19% paga ganancias -y suponiendo que todos los trabajadores están casados y tienen dos hijos- quiere decir que el resto de los trabajadores registrados no llega a fin de mes sin cortar clavos con el ocote, con una canasta real que ya ronda los seis mil pesos y los alquileres por la estratósfera.

En pleno delirio dijo que, como es peronista, cree en el "fifty-fifty", para luego reivindicarse como buena gorilona y quejarse de que los médicos cobran menos que los trabajadores por culpa de los sindicatos que extorsionan a la sociedad. Esto ya era de por sí extremo, pero la Tolosanian Girl, recién arribada de otra galaxia, afirmó que "no se puede hacer socialismo con la plata ajena y después llamarse peronista." Y lo dijo en el mismo acto donde anunció una tarjeta de crédito con nuestros aportes y  una rifa de viviendas construidas, también y para variar, con nuestros aportes. 

Al borde de romper biela, la Presi nos contó de todas las empresas que reciben subsidios para no despedir gente, demostrándonos que somos todos estatales, sólo que algunos no se dieron cuenta, y nos recordó que tenemos el salario más alto de Latinoamérica, como si ese factor no fuera una constante desde 1860 a la fecha. A título personal, me importa un choto cuánto gana el barrendero de Sucre, el tachero de Caracas o el cagatintas de Cuzco. Vivo en Buenos Aires, Argentina, con una historia de clase media fuerte, donde los laburantes rasos tenían casa propia, un auto en la puerta y un rancho para vacacionar o rascarse el higo. Para mí, no es consuelo saber que gano más que el plomero de Guadalajara, cuando no tengo la historia familiar, ni el contexto cultural, ni las pretensiones de ese buen hombre. Nací acá, crecí acá, vivo acá y quiero tener el poder adquisitivo que mi esfuerzo se merece, sin tener que pedirle disculpas al Estado por querer hacer con mi plata lo que se me cante. Pero esto es lo que pasa cuando se compara el crecimiento económico con el de Europa y los salarios con los de Bolivia: te surgen ideas delirantes que te llevan a afirmar que "en Europa no se cierran aumentos por el 20%" y omitir que en Europa no hay una inflación del 30% anual. 

"Por eso lo que deben cesar son las operaciones, porque esta Presidenta no es operable, no por lo menos políticamente. Sí físicamente, me falta una glándula. ¿Cómo se llama que no me acuerdo nunca? Tiroides. Es una negación, eso en psicología se diría negación."

Finalmente, largando aceite y agua por la tapa de cilindros, la maquinaria presidencial nos reescribió la historia de algo que pasó hace no más de diez años, acusando a los diarios de haber festejado las muertes de Kosteki y Santillán. Lo que no mencionó es que fueron esos mismos diarios los que aportaron las pruebas para que apresaran a los canas. El poder político hizo el resto, impunidad de gobernadores y funcionarios actuales inclusive. Avisó que le duele la ausencia de Néstor y amenazó con que vendrán por la mano de obra barata cuando ella ya no esté. Saludó y se fue con cara de culo a prepararse para la inauguración más grande del año, un evento digno de la altura de la gran Estadista: una chanchería en un pueblo de 350 habitantes, y que ya había sido inaugurada un año atrás.

A la Plaza llegué tempranito y ya estaban los parlantes pasando AC/DC, Manal y Pescado Rabioso para amenizar la espera. Debo confesar que con tamaña cortina musical, si no fuera por la humareda de los puestitos choripaneros, habría pensado que me equivoqué de acto. El paisaje pintaba a evento peruca de entrada, aunque con notables diferencias. No es que le tenga rechazo a los morochos -si fuera así, estaría afiliado a otro partido, convengamos- pero no es lo mismo ver a la gronchada sudorosa y laburante, que a los acarreados de la corriente cristinista del afroconurbano: los primeros son los que le levantan el ánimo a lo guaso hasta a la mina más fea chiflándoles desde la cabina de un Scania mientras labura, los otros son los que te manguean para la birra, el faso y el alto guiso. Podrá ser muy básica, pero esa es la esencia de la diferencia: no es lo mismo un laburante que un mantenido con la nuestra.

La primera columna que llamó la atención fue la de la Juventud Sindical de Facundo Moyano, que portaban una bandera que hizo calentar por igual a los camporitas y a los viejos peronistas, aunque luego 678 quiso dibujar como "una disidencia con Moyano". Sin embargo, se la perdonamos porque vinieron acompañados de la Agrupación Culos Peronistas -que no entiendo como todavía no tienen un sindicato propio- para deleite de la muchachada que venía detrás. Entre las curiosidades del evento, llamó la atención una bandera de adhesión gigante colgada por la Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos, o sea, la monada de la Afip, y un grupo de personas con cacerolas y cucharas de madera. El único hecho cercano a la violencia que se vivió, se debió a un forcejeo horas antes del acto. Pensamos que se debió a la ortiba negativa de los compañeros Cerveceros de traerse algunos tubos, pero sólo se trató de un escaramuza por acercarse al palco.

Como a la Presi se le ocurrió hablar a la hora que había anunciado Moyano, el comienzo del acto se dilató unos minutos que alcanzaron para escuchar frases maravillosas provenientes de San Luis: "Cuando los veía ahí chiquitos a los cerditos que me llevaron, me hacían acordar a Babe. ¿Se acuerdan de la película? Me daba cosita". "La vaca también es simpática, la vaca da la leche". "Porque es como dice refrán 'cada lechón en su teta', pero sin embargo se peleaban entre ellos ya por cuestiones de liderazgo, así que, como verán, los chanchitos son muy parecidos: hay unos chanchitos más lindos, otros más feos, pero bueno todo chanchito está feliz." Si sobrevive a la sobredosis de ansiolíticos de ayer, no se muere más.

El acto en la plaza se inició con el Himno Nacional Argentino -original style- y luego de recordar a los 51 fallecidos en el desastre del tren Sarmiento, se dedicó un minuto de silencio a los siete trabajadores del arenero hundido hace dos meses, "trabajadores de los que la Presidenta nunca habló". El discurso fue dilatado, cargado de frases que son difíciles de escuchar en el resto de la oposición anodina y tibia. Quizás sea eso lo que tentó a los que siempre miraron de coté al sindicalismo: Moyano es el único que le dijo a Cristina que es una soberbia, que con la dictadura se fue a hacer guita al sur explotando la usura bajo el amparo de Martínez de Hoz, que todo el que se gana el mango honestamente es un laburante, aunque se trate de un comerciante, un empresario, un administrativo, un médico, un gendarme, un camionero, un docente, un telefonista o un policía. Y se lo dijo en la Plaza de Mayo.

Le respondió a Cristina varias veces, algunas directamente, y otras con tiros por elevación, como cuando le revoleó el peronómetro por la cabeza al decir que al mirar la foto de la nota de 1974 -en la que decía que la Juventud Sindical salía a cazar Montoneros- lo único que ve es que estaba más flaco, más joven y con menos canas. Mientras la monada cantaba "yo no soy golpista, soy obrero peronista", el Negro acusó al gobierno de criminalizar la protesta, de explotar a la clase media y de nunca hacerse cargo de la vivienda del laburante, que vive hacinado, en una villa o, en el mejor de los casos, trabaja para pagar el alquiler. También afirmó que la ayuda social es necesaria, pero no es trabajo digno, que un reclamo laboral no es un intento golpista sino un acto amparado por la Constitución Nacional, que espera que entre los subsidios pagados con ganancias no estén los bingos y casinos, y que no se puede discriminar a cuál trabajador darle asignación familiar y a cuál no.

Si bien llevé el celu, saqué pocas fotos por una cuestión de paranoia. No es que entre compañeros no nos respetemos, pero el lugar estaba lleno de peronistas. La pasé muy bien, me reencontré con compañerazos de otras épocas, amigos de toda la vida y hasta pude darme el gusto de volver a la Plaza con mi viejo, que además de putear por el descuento de ganancias en la jubilación, es un buen peronista. Lo que opino de Moyano, ya lo saben -y lo pueden consultar en la entrada anterior- pero ayer viví algo más que un quiebre: ayer vi un montón de trabajadores de sindicatos que hacía más de una década que no coincidían en pensamiento y accionar. Ayer vi un montón de personas independientes y de ideologías ajenas al peronismo hermanarse en sonrisas cómplices con gente que hasta hace no muchos meses, se puteaba. Ayer vi un acto como hacía mucho, pero mucho tiempo que no vivía.

Y a los militontos y demás afiliados a la agrupación La Justificadora, les ahorro la puteada fácil, la chicana barata y la especulación: fui con la columna de las 62 de Venegas y en la plaza me sumé a los Camioneros, se me puso la piel de gallina al ver a los viejos gritando "Saúl Presente", aplaudí cuando mencionaron a Lorenzo Miguel, puteé a Cristina y volví a aplaudir cuando Moyano pidió respetar a las autoridades policiales, calificando a las fuerzas de seguridad de "instituciones". Si les parece demasiado facho, vayan a leer el Manual de Conducción Política y La Comunidad Organizada, y luego acérquense al psicólogo amigo con una foto de Perón vestido de uniforme militar, que esto no es un centro comunitario de terapia ni yo tengo matrícula para curarles el trauma de no saber dónde están parados.

Va con onda.

Miércoles. "El salario no es ganancia ni el país es tu estancia." Lejos, la mejor frase de la jornada de ayer.

jueves, 21 de junio de 2012

Se puso Negro


Dos semanas atrás el Sindicato de Camioneros avisó que iniciarían una serie de paros sorpresivos. El Gobierno, totalmente en otra, no le dio bola mientras buscaba de qué manera seguiría la revolución del modelo de redistribución de los aportes patronales con base en impresión de billetes diversificada. Presentaron como medida innovadora un paquete de créditos para la construcción de viviendas. Innovadora es. Entre las diversas locuras manifestadas en el anuncio, surgieron algunas novedades que revolucionarán las políticas habitacionales de la humanidad. Axel Kicillof dijo que el piso de ingresos para acceder a los créditos es muy bajo. Y por bajo, el Elvis marxista se refirió a cero pesos. Como esta guita sale de la Anses, podemos afirmar que el crédito surca los límites de la continuidad espacio tiempo, con lo que el dinero para que hoy se puedan levantar viviendas, lo prestamos nosotros desde el futuro, accediendo a vivir de lo que podamos mendigar. 

Otra gran novedad tiene que ver con la habilitación de terrenos fiscales para la construcción de las viviendas, por lo que este gobierno se convierte en el primero de la historia en saquear las jubilaciones futuras para incentivar a que la gente levante sus viviendas en terrenos públicos. Ante este panorama, los habitantes de cada villa urbana debería sentirse un pionero trabajador autónomo. Por último, que el anuncio de créditos se efectuara un par de días después que el lanzamiento de los hipotecarios blandos del Gobierno de la Ciudad, no sorprende tanto como la creencia de Cristina de considerar que los créditos porteños contribuyen a una burbuja inmobiliaria, término acuñado para describir la situación que precedió a la gran crisis norteamericana de fines de la década pasada. La Presi, evidentemente, cada vez que dice que el mundo se derrumbó como una burbuja -aún no entiendo como nadie se le cagó de risa- no tenía idea que esa crisis se produjo, precisamente, por otorgar créditos a quienes no podían pagarlos.

Con tamaña evidencia de haber hecho papelones en todas y cada una de las cumbres internacionales de los últimos cinco años, Cris partió hacia México, a defender la soberanía nacional y nuestro derecho inalienable de cagarle la vida a tres mil quinientos kelpers sumándolos a nuestra virtuosa economía. Y nos dejó a Boudou.


Este es un gobierno que nos ha dado más de un motivo para descostillarnos de risa, si no fuera porque en la joda nos llevan puestos a nosotros. Sin embargo, en estos últimos días me he divertido tanto que tengo miedo de que no me puedan borrar la sonrisa. Porque una cosa es ver a Boudou ladrando con La Mancha de Rolando en cuanto acto pedorro se encuentre, o dando clases de militancia popular desde la Unidad Básica de Puerto Madero, y otra es verlo apretar a Moyano a través de un noticiero. Si bien ver al Vicepresidente boquear contra el lider de Camioneros es como tener a Polino puteando a Maravilla Martínez, peor es saber que Boudou ya merece una mención en el libro Guinness, en el rubro "Botón, Alcahuete y Traidor": en menos de tres meses, denunció por tráfico de influencias a Righi, quien lo había asesorado en numerosas ocasiones, mandó al muere al titular de la Bolsa de Comercio, con quien tenía teléfono directo, y se olvidó que Moyano fue el único que lo apoyó en su idiota ambición de presentarse a competir por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El conflicto, a simple vista, no era muy complejo: un sindicato que todavía no arregló el aumento salarial para el año que corre, reclama el 30% de aumento salarial con intenciones de cerrar en un 25% si alguien se hace cargo de lo que descuentan por el impuesto a las ganancias. Hasta ahí, nada muy complicado de resolver en un país en el que crecimos a tasas chinas de forma continuada a los largo de nueve años, récord en la historia de la Vía Láctea, tal como dijera Cristina en su exposición ante el G-20 hace menos de 48 horas. Pero el Gobierno tiene intenciones de que nadie firme por un aumento superior al 21% y que el impuesto a las ganancias lo paguen hasta los estibadores del puerto. El sindicato tira de la soga, el Gobierno les moja la oreja, el sindicato amenaza con un paro, el Gobierno les arroja una conciliación obligatoria, el sindicato se la pasa por el ocote y el Gobierno los manda a visitar la entrepierna de sus madres. 

Arrancaron con un paro de camiones transportadores de combustibles y les tiraron con Gendarmería y hasta el carapintada Berni para garantizar el abastecimiento de combustible en Capital y alrededores, y que el resto del país se cague. Entiendo que el Gobierno suponga que si La Cámpora se pone a llorar porque la bonaerense no los deja entrar a la Legislatura provincial, todos sean igual de maricones, pero no me entra en la cabeza cómo se puede ser tan mamerto de suponer que una muchedumbre acostumbrada a reventarse a trompadas con quien se le cruce, podría llegar a amedrentarse por la presencia de los enanitos verdes.

Mariotto -a quien en honor al Hugo, pasaremos a denominar Piñón Fijo- fue en helicóptero hasta la planta de YPF en La Matanza, con la intención de aparecer en los medios al lado de uniformados de verde, con cascos y armados, dispersando a la multitud y permitiendo la "salvación de la Patria", como definiera el vicegobernador bonaerense en un delirio que lo lleva a comparar un apriete al sindicato con la liberación de Argel. Como bajó del helicóptero, se subió y se fue. No son tiempos de valientes. Berni, por su parte, presentó como un logro del gobierno la liberación de ocho camiones con 300 mil litros de combustible, que alcanzan a duras penas para llenar el tanque de 6000 autos, el 1% de los 600 mil que circulan diariamente por el área urbana de Buenos Aires. Los muchachos del camión se lo tomaron un poco a mal y avisaron que a partir de la medianoche, pararían los camiones de correo. 

Hugo Moyano, por su parte, siguió con la corriente militante que los psicólogos deberían bautizar como "Te Provoco en tu Resentimiento" y armó un picadito con Daniel Scioli -quien es el ideólogo de la teoría, una especie de Lacan de la rosca política de los últimos meses- en el que se sacaron fotos levantando la Copa de la Lealtad Gabriel Mariotto. Y mientras en la Rosada todavía trataban de digerir que el gobernador bonaerense hiciera con su imagen pública lo que le parezca, Moyano se acercó al canal emblema de La Corpo para acusar al gobierno de haberse convertido en "lo peor del gorilismo", llamar "Piñón Fijo" a Mariotto y decir que "Cristina es tan soberbia que cree que es la reina y dueña de todo lo que pasa en el país". Desde 678 respondían -a la misma hora- que Moyano se había aliado a Clarín y Barrionuevo para voltear al gobierno, definiéndolos como la nueva oligarquía. A esta altura, han creado tantas nuevas oligarquías, que esta vendría ser algo así como Oligarcas VI, El Retorno de los Negros. 

Randazzo, de tanto querer diferenciarse de Boudou, se mandó un moco tan caro como el precio de sus relojes: denunció penalmente a los Moyano -Hugo y Pablo- e instó a que Scioli, el tipo al que le niegan la guita que le corresponde para pagar los salarios de los trabajadores bonaeresnses, haga lo mismo "en defensa de los intereses de su provincia." Scioli está de vacaciones, así que mucho no debe haberse preocupado. Moyano se enteró al aire, en TN, y le respondió a Randazzo con la nacionalización del paro mientras le mandaba un tiro por elevación a su alcahuetería recordándole que su hijo no toma ninguna decisión, sino que la huelga es orden suya. Finalmente, y mientras Cristina se arrancaba la última extensión de cabello, el Hugo anunció una movilización a la Plaza de Mayo, invitando a todos los sectores a que adhirieran: cinco minutos después, ya se habían sumado la CTA, los judiciales y los ferroviarios. 

Cristina no lo puede ver a Moyano, y esto no es de ahora. Nunca lo tragó, por negro y por hinchapelotas. En la época de Néstor gobernador, el sindicato de camioneros realizó uno de los bolonquis más recordados en la historia de la provincia de Santa Cruz. Aunque no fue en contra del entonces gobernador, los empresarios damnificados eran todos amigotes de Néstor, con lo cual el conflicto se volvió casi personal. Néstor, vivo y consciente de la vitalidad de tener a los sindicatos tranquilos en pos de poder completar un gobierno, supo limar las asperezas. Cristina, rencorosa y resentida como siempre -y al igual que como hizo con todos los cercanos al difunto marido- jamás pudo tolerar a Moyano.

Hay distintas formas de construir, ampliar y conservar el poder. Cristina lo heredó, nunca le interesó ampliarlo y ni siquiera tiene idea qué carajo es eso de conservarlo. Nunca pudo aceptar que llegó a Presidente por ser la mujer de Kirchner y, en su loca cabecita de eterna quinceañera toloseña con aspiraciones de high society, siempre supuso que a la máxima autoridad del ejecutivo se la obedece y admira porque sí. Tal como insinúa cada vez que puede, ella está ahí "porque Dios quiso". Y sus seguidores adhieren a la teoría de la Reina Sol: creen que gobierno y Estado son la misma cosa, el concepto de contrato social les resulta tan aburrido y desactualizado como La Comunidad Organizada y, desde esa ignorancia perpetua y voluntaria, defienden a Cristina porque hay que defender al gobierno y la Patria. Cristina lo es todo. 

Nunca se preguntan cómo es que llegó el kirchnerismo al poder, porque eso demostraría que en 2003 no los votaron, que Néstor pasó de ser un ignoto gobernador con un apellido impronunciable a entrar al ballotage gracias al laburo de los sindicatos y al padrinazgo de Duhalde, y que no podría haber sobrevivido un año en el poder con un 22% de los votos, sino hubiera sido por la mano gigantezca que le dio la CGT de Moyano para frenar los reclamos sociales. 

Anoche, y en menos de cinco minutos, ya calificaban a Moyano de "traidor", mientras se mofaban de forma de hablar, en un claro acto de clasismo. A Cristina la apoya su pueblo, dicen sus militontos, con lo cual surge una gran pregunta: Si el concepto de pueblo excluye a los ricos que más guita aportan en impuestos; a los productores agropecuarios que emplean a más de un millón de personas; a la clase media que banca esta joda día a día a fuerza de impuestos tan ridículos como el de la "riqueza" de tener un auto, un departamento y una choza en Mar del Tuyú; a los caceroleros porque son de zona norte; a los que se quejan de la inseguridad porque son unos fachos tremendistas a favor de la mano dura; a los jubilados porque son unos viejos amarretes; a los usuarios de ferrocarriles porque viajan en el primer vagón para hacer más rápido; a los trabajadores de prensa porque mienten; a los docentes porque laburan cuatro horas; y a los sindicatos porque son la neo oligarquía traidora ¿Para qué pueblo gobiernan? ¿Para los indigentes que esquivan cuando salen de la Rosada? ¿Para los indígeneas que matan de hambre, cuando no los corren a tiros? ¿Para los pobres a los que les tiran tres billetes de Roca por mes y les rompen el culo cobrándoles el 21% de IVA en un litro de leche? ¿Quién es "el pueblo"? ¿Para quién gobiernan?

Por último, vaya una aclaración personal. Muchos tienen miedo de sentir simpatía por Moyano bajo la teoría de que "el enemigo de mi enemigo, no es precisamente mi amigo." Mis extremos no son tan extremos. No considero al gobierno un enemigo, sino una manga de payasos impresentables, incapaces de ganarse el mango en la calle y con serios complejos de Edipo no resueltos, huérfanos patológicos que necesitan de una mamá que les diga qué hacer, los cague a pedos y los ridiculice en público. No los odio, me cago de risa de ellos. Y si pasé tantos años puteando por la estupidez colectiva de la oposición, no pienso ni tengo ganas de ponerme en contra de un reclamo de los camioneros que es idéntico al mío: que dejen de cagarme la vida haciendo bosta el salario que me pagan porque lo trabajo. Para muchos, Moyano es Dios, para otros tantos, un garca. Pero al día de hoy es el único dirigente con convocatoria que salió a pelear la calle. Es lo que hay, pero no es poco.


Jueves. Lo digo desde hace siete meses, pero cuando hablo pasa un tren: acopien alimentos no perecederos y leña para pasar el invierno. 

lunes, 11 de junio de 2012

La Correcta Incorrección Política

Acá no hay ninguna crisis ni nada mejor de qué ocuparse, así que la Presi se pasó una semana a todo culo: recibió a la voz de Calle 13, ascendió a Capitán de Corbeta post-mortem a un tipo que de no haber sido asesinado por las Fuerzas Armadas, habría sido indultado en 1990 luego de comerse cana por Montonero infiltrado y viajo dos veces en un fin de semana a Santa Cruz para traerse a Máximo en el avión que Salustriana todavía no conoce y que ninguna obra social cubre. Asimismo,  mostró su característico pragmatismo al crear el Ministerio del Interior y el Transporte, apenas siete años después del primer informe en contra de los ferrocarriles y habiendo transcurrido tan solo dos años del choque de trenes de San Miguel, un año y medio de la colisión ferroviaria de Palermo, un año del Sarmiento sacando a pasear al más allá a un colectivo lleno, y tres meses y medio de un accidente que se cargó a medio centenar de personas. Con tamañas medidas acordes a la realidad, reina el optimismo y se baraja la posibilidad de que para el 2069 creará una comisión plurijurisdiccional que tendrá por objetivo analizar qué carajo pasó con el Indec, siempre y cuando la sociedad, la salud y la inmortalidad la acompañen. 

Después de la ¿creación? del Ministerio del Interior y el Transporte, y superada la sorpresa inicial de notar que Floppy Randazzo sigue vivo, me pregunté cuál es el criterio para crear un nombre que combine Transporte e Interior, sobre todo si el primer -y probablemente, único- fin del mismo, sea manejar la red de transporte de la ciudad de Buenos Aires y su conurbano bonaerense. Así y todo, agradezco que la dibujen con la cartera del Interior, dado que el resto de las combinaciones posibles, serían más preocupantes: Educación y Transporte es un dolor de huevos en un país en el que los registros de conducir los rifan; Economía y Transporte no pega, más si consideramos que la fiesta de subsidios es muy poco económica; Ciencia, Tecnología y Transporte, sería un insulto a las locomotoras diesel que aún tiran de los antiguos coches, arrastrándolos por vías a nivel del tránsito vehicular y con barreras que funcionan cuando tienen ganas. Quizás, Seguridad y Transporte habría andado de lo lindo, sobre todo porque no hay momento que unifique tanto a las clases sociales, como el instante en el que se sufre una buena pungueada, un patriótico abuso sexual, o un glorioso choreo con una buena golpiza nacional y popular.

Así y todo, el jueves demostraron que todavía les queda algo de cuerda e inventiva, cuando anunciaron la renuncia de Reposo en medio de un cacerolazo y le aliviaron a la corpo mediática oficialista la tarea de tener que dibujar noticias en el mientras tanto. Luego de ver el desenlace de la cuestión del aspirante a Procurador General de la Nación, no me queda otra que pensar que fue todo adrede: un tipo más impresentable que Guillermo Moreno en un seminario sobre pacifismo, que ostenta tantos méritos para acceder a tamaño cargo como los que tiene Nilda Garré para consagrarse como la Cola Reef del verano, se presenta en el Senado impostando la forma de hablar de Néstor y es incapaz de responder algo tan básico y elemental de la carrera de Derecho, como lo son las teorías de la suspensión de juicio a prueba. Que un grupo de legisladores kirchneristas, que han votado a favor de peores cosas, adelanten que no lo apoyarán, aumentó mis sospechas. Finalmente, que el vocero oficial estuviera al borde del ACV por intentar leer el compilado de errores de ortografía y atentados a la gramática castellana justo en medio de una protesta molesta, me terminó de cerrar. Al día siguiente, el gobierno propuso a Gils Carbó, que por el sólo hecho de defenestrar a todos los eventuales enemigos del gobierno, ya debería ser descartada, pero que al lado del mamarracho anterior, pareciera ser una creación artificial con los genes de Dalmacio Vélez Sarsfield, Carlos Tejedor, Juan Bautista Alberdi, Guillermo Borda y Sebastián Soler. Quien pareciera no haberse enterado aún, es el pobre Reposo, que en su renuncia tiró tanta bronca como intentos de asesinato a la lengua de Cervantes, y a poco estuvo de refregarnos que tenía un currículum aún mejor para presentar, pero que nosotros no lo merecemos.

En otro orden de cosas, el gobierno antikirchnerista de Cristina se encuentra cada vez más distanciado de quien fuera el principal aliado de Néstor en materia sindical, y también de su vicepresidente, actual gobernador bonaerense. Moyano y Scioli demostraron que están realmente preocupados por el accionar de Cristina y se jugaron un picadito, cagándose de risa de la Presi, de quien Moyano dice que se alejó del movimiento obrero, en un claro error de interpretación: Cris tiene más fotos con empresarios inaugurando sus pedorras líneas de producción, que con obreros de carne y hueso, y lo más cerca que estuvo de interactuar con un trabajador real, se trató de un dirigente kirchnerista disfrazado de minero. La fascinación oficialista por frenar cualquier proyecto de ley que beneficie a los trabajadores, también va en ese sentido.

Es el mismo error que se comete cuando dicen que Cris se alejó del Partido Justicialista, como si alguna vez le hubiera importado, más allá de usar la Lista 2 para prenderse de los votos de Carlos Saúl con el objetivo de mostrar su gran oratoria en alguna banca legislativa. Hoy, hasta Julio Alak tiene un camporita metido en la mesita de luz, contándole las costillas y decidiendo por él lo que hay que hacer. 

Abro paréntesis. 

Y asimismo, cabe exponer esas cosas que surgen de tanto manoseo revanchista y parcialista de la historia. Menem ni bien asumió trató de armar cierta pacificación fuera y dentro del Justicialismo con eso de los indultos a troche y moche. Hoy, año 2012, hablar del rechazo de la sociedad a esas medidas es una falta de memoria que choca con el arrasador resultado electoral que obtuvo el entonces oficialismo seis meses después del último indulto, en las legislativas de 1991. Apuntar a un resultadismo motivado por la economía, también es incoherente de parte de quienes suponen que Cristina ganó en 2011 por sus políticas buena onda. Néstor, por su parte, en 2003 también hizo ese juego de mantener el equilibrio entre jóvenes revolucionarios devenidos en burgueses con problemas de próstata, y la ortodoxia peronista: se recontra pegó al verticalismo sindical y colocó al exbebé Righi en la Procuración General. 

Sin embargo, a poco de asumir y con la derogación de los indultos y otras leyes de obediencia debida y punto final, no faltó quien hiciera uso de este artilugio legal y promoviera causas, no contra represores de gobiernos de facto, sino contra funcionarios de gobiernos elegidos por un número que ningún otro gobierno jamás alcanzó. Y así fue que, mientras pedían la extradición de la expresidente María Estela Martínez de Perón, algunos muchachos fueron y levantaron la interrupción del expediente por el asesinato de José Ignacio Rucci, poco tiempo antes de que prescribiera. 

Tanto hablar de la represión ilegal, de llamar gorilas a los que no creen en esa ironía del modelo de redistribución de la riqueza en el país de la indigencia callejera y los desnutridos sin dientes, y de exhibir banderas de Perón, Evita y la patria pajerista, se les fue la mano y Myriam Brejman lo resumió cuando dijo "nos dimos cuenta que con la voragine de los pedidos de reapertura de causas, nadie se acordó de la Triple A". Y aparecieron los querellantes.

La semana pasada detuvieron a siete personas a las cuales, extrañamente y para variar, ya había marcado Página/12, entre ellos un yerno de López Rega y varios allegados más al exministro de Bienestar de Cámpora, Perón y su viuda. (Sé que el periodismo argentino no está pasando por su mejor momento, pero que en el día del periodista todos repitieran como loro que uno de los detenidos -Carlos Villone- era secretario privado de López Rega, cuando fue funcionario designado por Perón y llegó a ocupar un ministerio más tarde, no ayuda mucho. No era muy difícil, con consultar la Wikipedia, alcanzaba.) Entre los detenidos, también se encuentra Jorge Yessi, dirigente de la Juventud Peronista República Argentina, la contraparte del resto de las agrupaciones de Juventud Peronista encolumnadas tras el verso salamero de la Patria Socialista. 

Más allá de todo lo que se pueda llegar a decir sobre estos hombres, estaría bueno que blanqueen de una vez por todas hasta dónde tienen pensado llegar, porque todos los mencionados en el expediente -los vivos y los muertos- fueron funcionarios designados por Perón, otros fueron o son dirigentes sindicales, y algunos, inclusive, Perón tuvo que pedirles por favor que agarraran el cargo, como el caso del Comisario General Alberto Villar, asesinado junto a su esposa por Montoneros en 1974. 

Desconozco cuál es el verdadero fin, aunque lo intuyo. Encuadrar en lesa humanidad los crímenes cometidos por la "derecha" peronista porque algunos de sus miembros de la misma cobraban un sueldo del Estado, debería -por una cuestión de equilibrio jurídico, y no por mero revanchismo- habilitar a un accionar idéntico respecto a los crímenes cometidos por otros grupos, cuando Bonasso, Garré y Kunkel también utilizaban los recursos del Estado para obtener información y platita. 

Uno de los pocos momentos de la historia imposibles de ser sometidos al peronómetro son, por cuestiones básicas y mínimas de obviedad, aquellos en los que se pretende encuadrar los accionares de Perón. No pudo hacerlo Firmenich cuando en 1973 dijo que el General no era lo que ellos habían creído, ni tampoco pudo el gorila disfrazado de Ortega Peña cuando afirmó -desde su banca de diputado peronista, claro- que el responsable del asesinato de militantes del PST era Juan Domingo, difícilmente puedan hacerlo ahora estos cuatro de copas, pero lo intentan. Como cuando el filósofo devenido en señora de tetas caídas, José Pablo Feimann, define al peronismo del tercer gobierno de Perón, como el peronismo mogólico, con todas las incoherencias lingüísticas, históricas y políticas que ello infiere, entre las cuales se encuentra la afirmación -por decantación- de que todos eran peronistas, menos Perón, su gabinete, sus amigos, sus diputados, sus senadores, sus gobernadores, sus intendentes, la CGT, las 62 Organizaciones y el 60,12% del padrón electoral de septiembre de 1973. 

Para pelotudos como Feimann, la verdad es una construcción de pretensiones subjetivas y personales, de ilusiones y enamoramientos platónicos, pretendidas incorrecciones políticas que de tanto aplauso, se convierten en mera corrección, de mitos que triunfan sobre una realidad que dice que Perón invitó a irse a la casa a ocho legisladores que no quisieron sancionar una ley en contra de la subversión. Una realidad que nos muestra que Perón consideraba que Righi es un pelotudo. Una realidad que dice que Perón los echó de un acto por el día de los trabajadores mientras ellos, nenes de triple apellido que habían visto herramientas de trabajo sólo en el manual de Kapelusz de quinto grado, llamaban gorilas a los dirigentes gremiales. Una realidad que dice que Perón se vistió con su uniforme de Teniente General del Ejército -ese al que definía como "el puntal de la Patria" y el mismo que utilizó para recibir como camarada a Pinochet y visitar a Stroessner- para una cadena nacional en la que llamó a no descansar hasta haber exterminado uno a uno a los psicópatas que atentaban contra la soberanía de la República. 

Ante tanta evidencia documentada, el análisis político-filosófico de la coyuntura nacional aplicada al contexto histórico, les ha permitido llegar a la sesuda conclusión "Perón estaba gagá". Ese curioso e indescifrable mecanismo de sinapsis que permite desacreditar al otro por pensar distinto, es el mismo que hoy en día, mis queridos chichipíos, está de moda. Para no ser peronista, hay que ser fan de Cristina y de Mariotto, reivindicar a todos los compañeros caídos, a pesar de haber muerto -muchos- en enfrentamientos por atentar contra el gobierno de Perón, defender a Boudou y su Unidad Básica de Puerto Madero, tolerar a mercenarios multimillonarios y militar a favor de la patria contratada, con las comodidades que difícilmente podrían solventar un salario mínimo o un plan asistencial. Por contraposición, y al igual que entonces, para ser gorila, bastan con ser un laburante que pide que se la saquen un poquito, o un pobre pelotudo que pide que aflojen con el delirio progresista y dediquen la décima parte de esas energías a paliar la miseria.

Tanto manosear la historia, tanto revolver tarros llenos de mierda, tanto resentimiento inexplicable cuarenta años después, tiene sus costos. Tal como intuyo, el "vamos por todo", incluye a Perón en el paquete. 

Cierro paréntesis.

Lunes. "Todo fenómeno humano ha de juzgarse en sus condiciones de lugar y tiempo", decía un Teniente General nacionalista y tres veces presidente, pero como les resbala, va esta otra: "Es patético discutir lo indiscutible", Néstor Kirchner. 

lunes, 4 de junio de 2012

Es Cristina

Ayer, entre costillitas, achuras varias y cartuchos de Malbec vacíos, me puse a pensar en aquellos que creen que las cagadas del gobierno no son de Cristina, sino de quienes la rodean. Como primera conclusión, deduje que mis pasatiempos domingueros no son normales. Zanjado -y aceptado- este primer punto, intenté ponerme en la piel del kirchnerista nostálgico, aquel que cree que el gobierno es una bosta, pero no por culpa de Cristina sino a causa de sus juntas, y no me salió.

Pensé en Aníbal Fernández reconociendo que tiene verdes porque se le canta, pero que así y todo nosotros debemos pensar en pesos y ahí encontré un buen punto. Luego de descartar que el Senador se refiriera por verdes a alguna que otra planta todavía ilegal, o a una congestión mal curada, encontré en las declaraciones posteriores de Cristina un buen punto. Pero luego de tomarse a chiste la verborragia del dueño de los mayores bigotes patrios, la Presi dijo que los pesos son el futuro y no supe si cagarme de risa o atacarme la entrepierna con una engrampadora industrial. Descarté el caso: no es Aníbal, es Cristina.

El factor Guiyote Moreno, su compulsión patológica por putear a Clarín -sólo comparable con la de Víctor Hugo- su comportamiento poco sutil a la hora de negociar y su afición por dibujar los números del Indec, fue descartado de plano. Ejemplos abundan, pero que Cristina lea todos los meses el incremento de la recaudación por IVA y, en la columna de al lado, el siempre estático nivel de consumo, tira al décimo subsuelo cualquier posibilidad de que la Presi crea que no hay inflación. Descartado también: no es Moreno, es Cristina.

Luego de casi romper en llanto al ver a un colega del asado echarle un sifonazo a una copa de Luigi Bosca, pensé en Juan Manuel Abal Medina. Aunque por razones técnicas ya descarté de que vaya al mismo peluquero que Forrest Gump, su pertenencia al club de reidores oficiales de Cristina en contraposición a su más que frondoso historial académico, me generó sospechas. Sospechas que deseché cuando lo escuché -y lamentablemente, vi- exponer ante los Senadores su extraña teoría sobre nuestra obsesión por el dólar y la ridiculez de pagar en verdes una vivienda que se construyó en pesos: evidentemente, tantos títulos al pedo los obtuvo mientras se rascaba las pelotas viviendo de la plata del papá. Esto y la posterior defensa de la Presi al Jefe de Gabinete más ausente desde la creación del cargo en 1994, me llevó a otra conclusión: no es Abal Medina, es Cristina.

Fue entonces cuando pensé en los soldados de la Presi, esos tipos que se autodefinen como jóvenes a pesar de estar más cerca del papagayo y la chata, que de la bicicleta con rueditas. Me reí en soledad al recordar como juraron dar la vida por el modelo, para luego llorar y denunciar apremios porque tres policías no los dejaron entrar a la Legislatura bonaerense en diciembre pasado. Uno puede creer que son unos inútiles todo servicio, inconformistas de la vida que juraron nunca votar al fascista Justicialismo, pero que desde hace unos años "se sienten representados por este gobierno atacado por fascistas del Justicialismo de derecha", y hasta podemos debatir si dan pena o son tan sólo unos cínicos hijos de puta cuando hablan de inserción y movilidad social desde la Villa 31. Pero cuando vemos que un impresentable como José Ottavis le bastaron tres semanas al frente de la Dirección de Juventud del Gobierno de la Ciudad para llevarse las computadoras, el dispenser de agua y hasta los sobrecitos de azúcar y hoy es el referente de los legisladores jóvenes bonaerenses, cuando vemos a Kicillof compartiendo con sus dos patillas el segundo puesto del ministerio de Economía, cuando vemos que más de doscientos cargos públicos -designados por Decreto- son desempeñados por camporitas y camporitos, uno llega a la conclusión de que tampoco es La Cámpora, sino que es Cristina.

Entonces supuse que el mentado relato del presente -concepto que no entiendo por qué no patenté hace cuatro años- es responsabilidad de, precisamente, los relatores. Luego de descartar a la prensa adicta por razones más obvias que el conflicto de Nilda Garré para vestirse a la moda, pensé en Verbitsky y Gvirtz. Al segundo lo borré al instante, no tanto por trabajar directamente en Canal 7, sino por habernos enchufado al señil de Orlando Barone como formador de opinión. Respecto de Verbitsky, los motivos me los ahorró la Presi cuando concurrió a la celebración por los 25 años de la fundación de Página/12. Osea, tampoco es la prensa oficialista: es Cristina.

Anoche, Jorge Lanata mostró su bronca por haber sido borrado de cualquier mención respecto de su rol fundador del periódico que oficiara de trinchera antimenemista en la década del noventa. Sinceramente, viendo en lo que se ha convertido su exdiario, yo no sé si da para gritar a los cuatro vientos quién fue el fundador y, aunque le entiendo la bronca, más me preocupa la enorme hilacha que mostró Cristina. Porque el hecho de que presente a Manuel Belgrano como abogado cuando pasó a la historia por ser el primer comandante de lo que puede llamarse un Ejército Nacional, a Cámpora como un líder de masas jóvenes cuando fue un conservador lacayo y alcahuete al que le coparon el gobierno, o coloque a Néstor en un pedestal tan inalcanzable que no somos dignos de llamarlo por su nombre, no es menor, pero tampoco es tan grave en comparación. No hay nada más fácil que modificar la historia, más si ya no quedan sobrevivientes de los años a moldear o si sus protagonistas ya no cuentan con posibilidades de brindar testimonios por esos contratiempos técnicos que genera carecer de signos vitales. Joder con la actualidad es el desafío que Cristina considera más entretenido y ha tenido de quién aprender. 

Néstor, en vida, hacía negocios con Franco, mientras le pegaba una y otra vez a un candidato a Jefe de Gobierno recordando que "Mauricio es Macri", como si la filiación fuera un delito. Luego se tocó el gobelino izquierdo en vivo y en directo para todo el mundo, mientras el expresidente Menem juraba como Senador. Algunos dicen que lo hizo para joder con la supuesta mufa que acarrea el riojano, aunque otros sostienen que se debe al tic de acomodarse el bolsillo para que le entre más guita, una compulsión nerviosa que le quedó de cuando visitaba la Rosada para pedir obras, regalías y fotos en la década de los noventa. 

No es nueva la negación constante y es lógico que tome aspectos ridículos. Si niegan la inflación, si niegan la devaluación, si niegan el faltante de divisa norteamericana, si niegan la miseria insultante y el hambre pornográfico, no hay que asustarse porque nieguen a las personas. Niegan a Julio López, Luciano Arruga y cincuenta y un muertos de un choque de trenes. Si niegan a los muertos ¿Cómo no negar a los vivos? Esta vez fue Cristina directamente, pero cuando son los demás, no hay que confundirse atacando al mensajero. Después de todo, Mariotto lo ha resumido de un modo muy sencillo: la que manda y decide es Cristina. 



De cacerolazos y otras yerbas:

La semana pasada surgió tibiamente una convocatoria a un cacerolazo, vía Twitter, Facebook, cadenas de mails y afines. Confieso que me sorprendió que esta vez fuera cierto, dado que al menos una vez al mes durante los últimos tres años, me han llegado más mails de cacerolazos que cadenas de cacerolazos. Al Grupo Clarín también lo sorprendió. Eso, o no quisieron quedar como agitadores. Si no, no se explica que no hayan conseguido un móvil para enviar y que la única imagen que mostraran fuera la de tres zombies y dos taxis desde una cámara fija en Paseo Colón. 

Siempre consideré que una protesta lo es por su motivo y no por la cantidad de gente que participa de la misma, por lo cual el cacerolazo, por más que haya sido en algunos barrios de Baires, la considero absolutamente válida, como también sostienen los que se ofenden porque el oficialismo minimizó la protesta por la cantidad de manifestantes, y luego se enojan porque cuatro gatos locos queman gomas para cortar un puente. 

En lo personal, además de no haber participado ni el jueves ni el viernes, el cacerolazo no me fue indiferente. Primero porque una vieja de mierda me trató de zurdito luego de manifestarle que me pareció un poco fuerte eso de que el resto de la ciudad no se sumó a la protesta "porque son unos negros de mierda que viven del Estado" -Premio Gorila de Oro 2012-, segundo porque una vecina me contó entre lágrimas que sufre día a día y semana a semana para poder cumplir con el tratamiento médico que la mantiene relativamente sana, que su peregrinación se debe a las restricciones de Cristina, que no da más de la bronca y que se cansó de estar cruzada de brazos. Y tercero, porque me dio un dèjá vú temerario. La última vez que la ciudadanía empezó a golpear las cacerolas, pasamos de putear por un corralito de noventa días, a querer serrucharnos el escroto con un tramontina oxidado gracias a una devaluación del 400%, quince días después de saludar a De La Rúa en el helipuerto de Balcarce 50.

El contexto es distinto, la bronca es distinta, lo sé. Y celebro las protestas porque prefiero a los calentones frente a los pasivos, independientemente de sus ideas. Pero por sobre todas las cosas, me alegra pensar en Cristina en batón y pantuflas, puteando porque hay gente que no la quiere, y al mismo tiempo saber que yo -y esto lo digo a título personal- tengo absolutamente claro que no quiero que se vaya. Por mandato Constitucional, por voto popular, por saber que en la línea sucesoria están Boudou y Rojkés de Alperovich y que en caso de Asamblea Legislativa, la mayoría es kirchnerista, o por el mero placer de disfrutar sabiendo que va a ser testigo de todo lo que provocó durante años de terapia televisada en cadena nacional y de accionares intempestivos y encabronados, no quiero que se vaya. Incluso es una forma de cumplir el deseo que expresó la semana pasada, cuando hipócritamente manifestó su voluntad de ser tratada con igualdad ante la ley. 


Hace un tiempo ya largo, Tzvetan Todorov, además de su delirio por insistir en que el liberalismo y el comunismo se parecen, nos tiró una enseñanza de esas que patean el tablero, de las incómodas: afirmó que es necesario conocer la historia, pero que por mucho que la conozcamos, no precisamente sabremos qué hacer con el presente, ni mucho menos con el futuro. En el kirchnerismo saben qué pasó hace un tiempito con eso de hacer pomada las libertades patrimoniales de la clase media, de hecho lo han repetido hasta el cansancio, pero no aprendieron una goma y hoy llaman ambición y egoísmo a lo que es lisa y llanamente libertad de hacer lo que se nos canta con nuestro dinero, como Aníbal. Espero que nosotros, además de saber qué pasó hace poco más de una década, hayamos aprendido y sepamos qué hacer con lo que deseamos. Por lo pronto, cada uno puede generar cambios, resistir, o al menos putear desde su lugar, sea con una cacerola, consumiendo menos, levantando la voz en la cola del supermercado, movilizándose en masa, militando donde lo crea conveniente, boludeando en una red social, o con un humilde blog. 






Lunes. "No se trata de establecer una verdad sino de aproximársele, de dar la impresión de ella. Esta impresión será tanto más fuerte, cuanto más hábil sea el relato." Sí, también lo dijo Todorov.