jueves, 26 de julio de 2012

Un Billete de Cien

Gobernar ya queda enorme, administrar está claro que no rinde. Sólo queda hacer boludeces para pasar el rato, arengar a los monos de la patria contratada y plantear juicios de valor sobre cosas que no deberían ser siquiera materia de debate. Cris dio una nueva exposición de oratoria en la que anunció una medida revolucionaria para manejar la economía. Más allá de la gansada de presentar como producto de la modernidad un billete concebido con las medidas de seguridad de 1952, que el mismo había sido diseñado para eternizar a Eva Duarte después de su fallecimiento -y que no se puede explicar por qué no salió entonces, si el golpe fue tres años después- hay algunos puntos que no cierran. No sé si Cristina lee siquiera los diarios, más allá de buscar deudores, dado que reivindicar la soberanía del Estado en el monopolio de impresión de papel moneda en tiempos de Boudous y Ciccones, es como que Nilda Garré nos dé una charla sobre el buen gusto a la hora de elegir el vestuario.

En relación a esto, voy a romper con la costumbre de divertirme con los hilarantes y lisérgicos discursos de la Presi y tomaré sólo dos frases que no dan para dejarlas pasar. A pesar de que se me ocurrieron muchas formas de aprovechar su afirmación de que "el embutido viene de salame" en medio de la presentación de un billete, Cris marcó dos parámetros que me sacudieron un poco de la modorra y me borraron el buen humor: primero mencionó su intención de no polemizar al afirmar que cree que Eva tiene más méritos que Roca...porque es mujer. El segundo punto es la pregunta que hizo Cris: "¿Para quién trabajar, para qué trabajar, cuál es el objetivo y la dirección que tiene que tener no solamente un economista, sino un político o un gobierno?"

Por empezar, si la intención es no polemizar, lo último que se puede hacer es borrar a un personaje de la historia polémico para colocar a otro aún más polémico. Podrían haber creado un nuevo billete de 200 o 500 pesos, que mal no vendrían, en lugar de sacar a Roca para colocar a Evita. Los militontos, progresistas y demás pelmazos afines, festejaron la medida de eliminar de lo cotidiano, del día a día, a Roca. Burros e ignorantes de la historia, ponen a Roca a la altura de un genocida, un tipo sangriento que exterminó pueblos originarios que habitaban pacíficamente por sus propias tierras. Otros, un poquito más ilustrados -deben de haber leído el reverso del billete de 100- lo llaman facho milico. El uniforme debe haber ayudado a la definición. Algunos más colocan a Roca y a toda la generación del 80 bajo el rótulo "oligarquía" y lo dejan ahí, como si la palabra fuera autosuficiente, como si la construcción de lo que hoy llamamos historia no fuera la sucesión de hechos concatenados en un contexto político determinado, en una coyuntura internacional específica y donde influyen factores socioculturales. Lo que no pueden explicar es por qué Juan Domingo Perón le puso esos nombres tan cipayos al símbolo nacionalista por excelencia: el ferrocarril.

Cris se pregunta para quién trabajar y cuál es el objetivo de un gobierno en el mismo acto en el que pretende borrar de la historia al Teniente General Julio Argentino Roca, uno de los contados militares argentinos que llegaron a ejercer la Presidencia sin dar un golpe de Estado. Porque resulta ser que Julio Argentino Roca fue el que definió la nacionalidad. Porque resulta ser que el Teniente General Roca fue el que combatió a la oligarquía porteña -nétamente mitrista- por considerarla contraria al concepto de nación. Porque resulta ser que el expresidente Roca concibió un Estado moderno, laico, independiente de la iglesia, políticamente liberal, económicamente desarrollista. Porque resulta ser que Roca pensó un Estado que colocaba al capital a su servicio, garantizando el libre desarrollo de la actividad comercial y empresarial y, al mismo tiempo, llevando a que el Estado se hiciera cargo de lo que no era productivo para ningún inversor como, entre otras cosas, la construcción de ferrocarriles en zonas improductivas. 

El progresismo medio pelotudo, que en vez de buscar el progreso, se dedica a juzgar sucesos de hace siglo y medio, lo putea por genocida. Pajeros aburridos con apellidos bien europeos que se hacen los boludos cuando el gobierno reprime a los Qom, se irritan cuando hablan de Roca, al que consideran un tipo que bañó de sangre inocente el territorio argentino. Un territorio argentino que no existía hasta el arribo de Roca. Si entendieran el concepto de contexto histórico, les resultaría fácil asimilar que los mapuches son originarios, pero de Chile, que así como aniquilaron a los tehuelches, luego se dedicaron a saquear zonas productivas, choreando ganado y demás pertrechos que luego vendían en el naciente país trasandino y que mina que encontraban, mina que se llevaban. Si tuvieran un atisbo de comprensión hacia la situación reinante en las Provincias Unidas del Río de la Plata, se darían cuenta que más allá de la zanja de Alsina, el país no existía y era, literalmente, tierra de nadie, dado que los mapuches no concebían el concepto de Estado, ni el de territorialidad, ni mucho menos el de derecho. Si tuvieran un puchito de intención de saber de historia, no andarían por la vida puteando a un "genocida" que según sus camaradas "no tenía las pelotas para ejecutar gente" y que por eso nunca sentenció a muerte a nadie. En un contexto en el que se daban situaciones como una invasión a cargo de Cafulcurá que concluyó con 500 cautivos, 300 muertos y el choreo de 150 mil cabezas de ganado violando un tratado de paz, el resultado final de lo que definen como masacre y no como conquista, es tan bajo que podría decirse que Roca les hizo precio a los mapuches y a los chilenos, dado que frenó su avanzada en la cordillera.

La ausencia de coherencia es un factor congénito y un requisito imprescindible a la hora de incorporarse a las filas del progresismo vernáculo y así andan, vitoreando a quienes dicen pertenecer a una ideología a la que el progresista siempre despreció por considerarla facista. Si fueran coherentes, ya le habrían entregado sus viviendas a los aborígenes que aún quedan en el país sin haberse integrado a la sociedad civil. Deberían pensarlo: un acto humanista, entre lágrimas, dando la llave del departamentito mal habido, comprado a sabiendas de haber sido construido en tierras usurpadas a los pueblos originarios. Y de ahí volverse a España, al menos hasta que salten los visigodos a reclamarles que se retiren por ser descendientes de galos, o a Italia durante el tiempo que tarden los Etruscos en darse cuenta que son descendientes de esos putos invasores latinos. Puede ser que por último terminen en el Cuerno de África, comiendo las sobras que encuentran. 

Sé que pedir coherencia a un progre es tan al pedo como pedirle a Aníbal Fernández que deje de putear a todo el mundo, pero con pedirlo no perdemos nada más que tiempo. Ese "ejército moderno" que Roca utilizó para combatir al indígena fue construído por el mismo Roca, a quien se lo puede considerar sin temor a equivocarse como el auténtico padre del Ejército Nacional. Si hubieran agarrado algún libro de historia que no estuviera escrito en ruso -y no fuera de Pigna- en vez de putear a Roca le agradecerían por esa escuela pública a la que defienden, a pesar de enviar a sus pibes a colegios privados, y por haber sido el primero en garantizar la educación laica, provocando un cisma dentro de la Iglesia Católica. Si a esos autores que reivindican por ser "padres del pensamiento nacional y popular" los leyeran denserio, no podrían justificar cosas como las siguientes:

«La campaña de Roca, ganando tiempo, ante las urgencias de Sarmiento que lo apremia, ignorante de que el general construye su ejercito sobre la marcha, disciplinándolo y acondicionándolo como un ejército moderno, termina en la batalla de Santa Rosa donde el ejército nacional entierra definitivamente al ejército de facción. Hay ahora en el ejército un sentido elemental de la política nacional que se irá perfilando con la marcha de su conductor. También hay otro estilo que no es el de los degolladores. El general Francisco Vélez refiere cómo el general Roca hizo fusilar, bajo la presión de sus consejeros, a un supuesto espía, que después resultó que era verdaderamente agente de enlace de su amigo Civit. Agrega Vélez: "Es fama que Roca sintió entonces profundo horror y que formó el propósito de no firmar otra pena de muerte, propósito cumplido religiosamente durante su larga actuación en la jefatura del ejército y del Estado." Esa nueva promoción que tiene a Roca como conductor careció de una teoría nacional de la política y de la economía. Sólo le fueron dados atisbos parciales de la realidad; no así liberarse de las supersticiones ideológicas, pero con todo, su carácter nacional la hizo contrabalancear a los agiotistas y especuladores del puerto de Buenos Aires y posibilitar algún desarrollo industrial. Esta época y la de sus continuadores fue también de enajenación de los ferrocarriles nacionales y de concesiones leoninas al capital privado. Pero cumplió, en cambio, una política ferroviaria de sacrificio a cargo del Estado, que tuvo en cuenta las fronteras y estabilizó el norte argentino y la conexión con Bolivia. Pero lo fundamental es que con Roca vuelve al país el concepto de una política del espacio. Vuelve con un auténtico hombre de armas y vuelve porque ya hay un ejército nacional y la demanda mínima de este, la elemental, es la frontera.»

«Está la frontera con el indio, abandonada desde Caseros, cuando éste vuelve a rebalsar y hasta interviene en nuestras luchas civiles: Mitre ha traído a los indios a La Verde como los llevó a Pavón seguramente para replantear el dilema de civilización y barbarie a favor de la civilización, del mismo modo que Brasil llevó sus esclavos a la lucha por la libertad de los paraguayos. La primera tarea que realiza el ejército nacional es la conquista del desierto. El plan de operaciones repite el de la Confederación, con medios más modernos pero con la misma visión nacional. Lleva implícita la ocupación de la Patagonia –que se realiza– y la definición de la frontera con Chile que obtiene solución favorable y definitiva por la Política Nacional de las fuerzas armadas que representa el fundador del nuevo Ejército Nacional. Ella no hubiera sido posible sin la construcción del mismo, por encima de las facciones y sometimiento al mitrismo; la extensión vuelve a formar parte de la Política Nacional que se irá complementando hacia el norte, con los expedicionarios del desierto que en Chaco y Formosa consolidan, con la ocupación hasta la frontera del Pilcomayo. Toca también al ejército nacional resolver la cuestión Capital que algo aliviará al gobierno argentino de la presión constante del círculo de la oligarquía porteña. Frente a Avellaneda vacilante ante la insolencia de Tejedor y los demás mitristas, Roca expresa la posición firme de lo nacional y la decisión del Ejército Nacional de no aceptar más retaceos a la República. Este es el momento decisivo y es bueno señalar lo que destaca Ramos: al lado de Roca está Hipólito Yrigoyen, jefe del futuro gran movimiento nacional. Durante el período del mitrismo no fue carencia: hubo política antinacional consciente y deliberada, que se sostuvo en la inexistencia del Ejército Nacional, reemplazado por una milicia de facción. Con Roca y la reconstrucción del Ejército Nacional empieza a definirse una Política Nacional, zigzagueante entre la comprensión parcial de los hechos y el adoctrinamiento antinacional de los ideólogos, pero hay por lo menos una Política Nacional, la del Ejército, expresada por su fundador, el general Roca, que tiene una Política Nacional de las fronteras y una política económica a la que falta mucho para ser nacional, pero ya retacea el librecambio impuesto por los vencedores de Caseros en obsequio de los “apóstoles del comercio libre”»

Arturo Jauretche. Ejército y Política. 1958.



Pero de Jauretche sólo leen lo que les conviene, y lo bien que hace, dado que no podrían digerir conceptos de don Arturo como que la izquierda argentina es antinacional y estúpida. Sin embargo, lo que más molesta no es que estas actitudes las tome un progre, sino que el gobierno que se dice peronista se preste a un manoseo tan dañino de la historia. Quisiera suponer que lo hacen de puro brutos, aunque esto sería algo más jodido ("no hay nada peor que un bruto con pretensiones" decía John Sunday Cangallo) y no adrede, aunque el hecho de forrear, ningunear y putear a uno de los militares y políticos a los que Perón admiraba, me genera mis sospechas. Porque Perón no era peronista, era nacionalista. Peronistas eran los que lo seguían al general. Y Perón, como militar y político nacionalistas, no sólo admiró a esos hombres que forjaron lo que hoy conocemos como país, sino que los reivindicó colocándolos en billetes y bautizando con aquellos apellidos a los símbolos de su gobierno. Para él, los pilares de lo que hoy llamamos Nación Argentina, fueron cinco políticos, cinco generales al igual que él. Y en honor a ellos nombró a los ferrocarriles y hasta lo dejó expreso en los considerandos del Decreto 20.024/1948: «es un deber del gobierno mantener vivo en el pueblo el culto a la memoria de los forjadores de la nacionalidad, como tributo de gratitud a sus patrióticos afanes y para fortalecer los sentimientos de solidaridad con nuestro pasado.»

El evitismo es un manotazo de ahogado para quienes no pueden explicar nada. Aquellos que alegremente aseguran que Perón se hizo popular gracias a la figura de Eva, además de boludos felices y conscientes, son tan cínicos que prefieren creer que una actriz de radioteatro tenía más fama que con la que contaba un tipo por el que se habían movilizado millones de laburantes antes que siquiera se casara con Eva. María Eva Duarte se convirtió en la Evita intocable cuando a su apellido anexionó el de su consorte. Su labor incansable e indiscutible, y su personalidad confrontativa y discutible, sólo pudieron desarrollarse gracias a ese tipo de uniforme.

Evitismo es una técnica de boludeo que se acarrea desde los tempranos años setenta. La figura de una mujer fallecida a los 33 años, bella y sin formación política, era compradora para la pendejada. Evita no envejeció, Evita murió joven y dejó un cadaver bello. Evita fue nuestra primera rockstar. El evitismo es el recurso al que apelan quienes se disfrazan de peronistas, los que de Perón sólo reivindican haber dado espacio para que Evita desarrollara su labor social y cada tanto citan alguna frase que les resulta simpática. En una época en la que la mujer no tenía ni acceso al voto, suponer que Eva podría haber hecho todo lo que hizo sin un dorima que la protegiera, es de una mentalidad más pelotuda que inocente. El evitismo surgido entre ese oxímoron que resultaron ser las agrupaciones peronistas de izquierda -esas que asesinaron a Vandor por pretender un peronismo sin Perón y luego querían asesinar a Perón por pretender un gobierno peronista- se daba en la medida de un factor básico e imprescindible: Eva estaba muerta y no podía opinar. Con esta gran ventaja a su favor, si Evita viviera, sería montonera y habría intervenido para que el General aceptara el camino hacia la Patria Socialista, esa patria hacia la que marchaba antes de que lo volteara la Fusiladora en 1955, a pesar de que Perón no se daba cuenta por esa costumbre que tenía de encanar a los zurdos aliados a la embajada de Estados Unidos.

El evitismo resulta cómodo, mucho más cómodo. Primero, porque Evita pasó a la inmortalidad a las 20,25 de un día como hoy de hace 60 años y no pudo presenciar como su marido mandaba a tomar la leche a la muchachada que lo tildaban de gorila -qué cosa esa de llamar gorila al que piensa distinto que no se salvó ni Perón- y segundo porque de este modo pueden seguir en el bondi del peronismo sin sentir que desentonan, después de todo, Eva también se apellidaba Perón.

Hoy, a seis décadas del fallecimiento de Eva, el gobierno la vuelve a exponer a la controversia, utilizándola como caballito de batalla para provocar y abriendo la puerta a que todos los que comulgan con otra ideología se hagan la fiesta, mientras que borran al tipo que materializó ese concepto de Nación que todavía conservamos. Dos en uno, no cualquiera. Hay que ponerle garra para hacer tanto con tan poco esfuerzo. 

Jueves. Si Evita viviera, Isabelita seguiría soltera.

martes, 24 de julio de 2012

Desanimados y en cadena

La nueva moda es la sonrisa. No es que no hayan probado con eso de mostrarse como la buena onda frente al resto del país, los amargados, pero la Presi está cerca de quedar con contractura facial. Quizás fue que le dieron algún relajante, tal vez le compraron un colchón nuevo o, sencillamente, leyó las últimas encuestas que decían que, en pleno conflicto por el pago de los aguinaldos, Scioli subía en imagen positiva mientras que la de la Cris descendía. Lo cierto es que, el jueves pasado, la Presi se mostró más contenta que Diana Conti suelta en una bodega. Exultante, montó todo un operativo mediático para aparecer sonriendo al lado del Gobernador bonaerense luego de habilitarle 600 palitos de la Anses en concepto de préstamo. Cris aprovechó la ocasión para hablar de sus anécdotas en Bolivia, como si hubiera ido en plan de turismo aventura, y de paso nos contó que con Brasil ya no tenemos una relación de disputa comercial, sino una de mutuo apoyo y colaboración para el crecimiento. Mientras Scioli la miraba como Michael Douglas a Glenn Close, la Presi aprovechaba una exposición en materia de lo que ella denomina "soberanía hidrocarburífera y autoabastecimiento" para informarnos que el viaje a Evolandia fue un éxito, que a partir de ahora importaremos todavía más gas y que podremos reducir un poquitito las importaciones de gasoil. Un hitazo del modelo.

Ante la necesidad de mostrar gestión -si hay miseria, que no se note- anunció que abrió un sobre para inaugurar de modo simbólico un llamado a licitación. Si, denserio. La mentada obra consistiría en una escuela que se sumaría a otras 23 a licitarse proximamente. En medio de la emoción de los burritos de la patria, acto seguido las dio por inaugaradas sólo por tener la intención de, si pinta, construirlas. Y todo en el mismo párrafo. Con esta perspectiva, no resultó extraño que dijera que nunca en la historia de Argentina los jubilados fueron tratados como durante su gobierno, con la excepción de "los dos primeros justicialistas". Al tercer gobierno de Perón no lo nombra, pero no porque se trate del gobierno en el que el General manifestó su disconformidad con que el Estado perpetúe el monopolio previsional, dado que difícilmente lo sepa. No lo nombra porque, al negarlo, se ahorra dar muchas explicaciones. En definitiva, tiene razón en eso de que ningún gobierno trató a los jubilados como el de Cristina. Cavallo al menos les pedía disculpas a Norma Plá y amigos. Cristina los trata de viejos amarretes.

Otro punto en el que tampoco hay mucha diferencia es con el sindicalismo amiguero, esos que no tienen drama en sentarse a jugar al truco con el gobernante de turno, sea en Campo de Mayo, en Villa Marteli o en la Rosada. A ella le gusta que el movimiento obrero organizado esté unido. Unido y organizado, como menciona cada vez que puede desde que el nuevo eslogan oficialista se hizo carne en los militantes facebookeros. Los muchachos de los gremios le hicieron caso y, viendo como venía el paño, ya están negociando con Moyano, pidiendo pista para volver. Tiene lógica: si por decirle que sí a Cristina, el gobierno les paga quitándole el control del APE a Viviani y reventando la caja mágica de los subsidios de la UTA, a Moyano lo ven como a un adonis pacifista, un pater familias bondadoso y generoso.

Ayer, la Diosa se sintió muy dadivosa y, como siempre que está generosa, repartió de la ajena: en la inauguración de una línea de producción de electrodomésticos, pidió que se sorteen los productos que estaban en exhibición para que "los que hinchaban con el cierre de las importaciones, ahí tengan". Luego de utilizar el ejemplo de esa misma fábrica de 800 trabajadores para responder "a los que dicen que acá no hay producción", le pegó a Prat Gay y a Hernán Pérez -o Martín Redrado, o Hernán Martín Pérez Redrado- por estar "enfermos de importancia" al pretender arrogarse políticas económicas que no fueron tales. Yo creo que a Redrado hay que hacerle un monumento por sobrevivir varias semanas durmiendo en el sillón de la oficina, con la exmujer rompiéndole las tarlipes y sabiendo que Luly Salazar lo esperaba en tanga -hacía frío y no se quería engripar-, sobreviviendo a fuerza de delívery -generalmente pizzas, lo único que pasaba por debajo de la puerta del despacho- y con una sola corbata.

Pero el delirio no se quedó ahí: acusó a los españoles de haber invadido muchos países y que ahora están intervenidos por el FMI, que reprimen a los que reclaman porque tienen que tapar los negociados que llevan adelante y que ella no está en la Rosada para sentarse a ver cómo pasan las cosas. Todo junto y rodeada de lavarropas, heladeras y, lo que es lo mismo, funcionarios. Para ponerle onda, en otro pasaje charló con una joven pareja de laburantes en plena inauguración de una fábrica de cosméticos de Berazategui y le preguntó a uno de los chicos si él era el que le llenaba el pomo a la compañera. Ni una diva total, ni una mujer fatal, es Cristina, es siempre igual. 

Mientras todo esto pasa, quienes deberían ser la oposición natural, se encuentran retraídos, al borde del ostracismo, austenes en su mayoría o presentando medidas tan alegres como la genial idea de la diputada Laura Alonso, que propone que se elimine la Cadena Nacional por ley. En este punto, creo que tengo la autoridad moral suficiente para opinar al respecto, dado que me fumo en pipa cada discursete: la Cadena Nacional es un mecanismo institucional necesario y valedero. El hecho de que la Presi haga uso y abuso de la misma para canalizar sus necesidades de atención, no implica que deba suprimírsela. Si vamos al caso, a la Constitución Nacional se la pasan por donde no pega el sol, y no por ello estamos pensando en pasarla a mejor vida.

Hoy la oposición real sale de la fábrica del gobierno. Hoy la verdadera oposición somos los que seguimos resistiendo desde nuestros lugares, hablando boludeces -como en mi caso- protestando en la cola del banco o puteando en el taxi, haciendo campaña desde nuestros lugares. ¿Por quién? Eso va en cada uno, lo que sí sabemos es por quién no. Mientras quienes están cobrando un buen sueldo sienten que libran un combate abierto por mostrar un índice paralelo de medición inflacionaria -que ya a nadie le importa- los que los votamos nos hemos convertido en los verdaderos opositores, ante la ausencia manifiesta -sea por cagazo, por connivencia o, sencillamente, por incapacidad- de quienes creen que tienen lo que hay que tener para gobernar el país. En un contexto político sano, con opositores con cojones, un sindicalista no sería el único que se le atreve al gobierno. En el barrio les llamamos cagones. Ahora, por una cuestión de decencia, decoro y respeto a las investiduras, sencillamente les decimos señores cagones.

Pero Cris no discrimina y la cagada a pedos también forma parte de algún plan "para todos y todas". Nos mete en la misma bolsa y nos nombra como “el club del desánimo”, lo que es una definición más que interesante a la hora de analizar el fenómeno del desarrollo kirchnerista. Porque resulta ser, estimado lector, que existe una definición en materia de economía política que ha sufrido numerosas variaciones en su nombre, pero que conserva el mismo concepto despreciable. A quienes califican para ese rubro, se los ha llamado históricamente como desanimados. El nombre cambió en los tiempos del desempleo del último menemismo a “inactivos”. En ambos casos, el nombre refería a aquel sector poblacional con las capacidades y habilidades necesarias para ser económicamente activos y que, por distintas razones, no estaban en la búsqueda activa de empleo.

Esta definición, obviamente, excluía a jubilados –aunque quisieran laburar para llegar vivos a fin de mes- a los estudiantes –aunque buscaran desesperadamente laburo para bancarse los estudios lejos o cerca del hogar- y a las amas de casa. El concepto era necesario para separar de las mediciones de desempleo a quienes vivían de rentas o a los crotos, pero precisamente por ello es que resultaba –a veces- polémico. Ejemplo: A Juan le llega el telegrama de despido un viernes. El lunes, a las seis de la matina, ya está bañado, afeitado y bien vestido yendo a golpear las puertas de viejos conocidos. Al finalizar el mes, no pasa naranja y se gastó una buena moneda en viáticos al pedo. El siguiente mes, Juan sale con los avisos clasificados a buscar laburo. No pasa una goma y a los viáticos le sumó el gasto en periódicos. Algo cansado, imprime una veintena de currículos para tirar en las recepciones de diferentes empresas. No sólo no pasa uán sino que se gastó unos buenos morlacos en impresiones al cuete. Finalmente, no sólo no encontró laburo sino que, encima, tiene que lidiar con las bolsas de empleo online que le ofrecen empleos de tester humano de pruebas radiactivas, el turno de 0 a 9 del puterío de Villa Diamante, o mula para la agrupación La Medellín, con viáticos Buenos Aires-Madrid incluidos (abogados por cuenta separada). Es lógico que, al quedarse con tres chauchas y dos palitos, decida guardarse lo poco que resta para paliar lo que seguramente será una dura temporada. Juan ya no busca empleo, aunque para el sistema de medición, puede seguir en la búsqueda activa, sólo le resta aprender telepatía y conseguir una casa de cambio que le cambie chauchas por monedas para el bondi. Juan perdió el ánimo de buscar laburo. Juan es un desanimado, pero no un desempleado. 

Propio de quienes vienen a traernos la alegría de vivir, el kirchnerismo entendió que este sistema de medición estaba obsoleto y que no reflejaba para nada esta nueva argentina en la que todo es tan subjetivo que existen dos formas de ver cada cosa: dos cotizaciones del dólar, dos mediciones de la inflación, dos estadísticas de pobreza y dos realidades, una realidad paralela y una realidad real realista. El concepto de inactivo daba muy menemista y hasta pintaba a vagancia, y la vagancia está reservada a la militancia –se ve que lo relacionaron por cuestiones lingüísticas- pero tampoco daba como para quedarse con un concepto tan vintage como “desanimado”. Desanimado da a tristón y acá todos somos felices, incluso los que se cagan de hambre. Y como la onda venía de ponerle nombres raros a las cosas –recomiendo investigar conceptos como “ley de soberanía hidrocarburífera” o “modelo de crecimiento con inclusión social y redistribución de la riqueza con base en matriz diversificada”- la nueva forma de chamuyar en materia de desempleo no se podía quedar atrás. Dentro de la Población Económicamente Activa, se separa a los desocupados disponibles que no buscaron empleo. A esto se resta que los económicamente no activos incluyen a los desocupados “desalentados” –los que se cansaron de buscar laburo- los “inactivos marginales” –que no buscan porque hay poco laburo (¿?) y los “inactivos típicos”, que son los que no buscan laburo porque no quieren, como mi amigo Ernesto. El resto, encuadra en las definiciones de siempre: jubilados, estudiantes, amas de casa, rentistas, discapacitados y pensionados. Pero claro, cuestionar este tipo de situaciones nos llevaría a que nos amenacen con una nueva "batalla cultural" para cambiarnos la costumbre de llamar a las cosas por su nombre.

Los gobiernos de Néstor y Cristina siempre que se le encarajinaban las cosas, la encararon para el lado de “la batalla cultural”, encarando un concepto tan extraño como lo es suponer que toda una cultura está equivocada y que ellos vienen a marcarnos el nuevo rumbo. Entre sus notables triunfos sobresale que un grupete de exfrepasistas, exalfonsinistas, exmenemistas, exliberales y eternos progres llamen gorilas a los viejos peronistas, o que el movimiento obrero organizado sea la nueva oligarquía. Como colocar a Lorenzo Miguel y a Rucci en el mismo estante que Videla no alcanzó, la batalla cultural la encararon para el lado de qué es nacional y popular y qué no, generando conceptos tan extremos que llevan a afirmar que un programa de televisión con 3 puntos de rating –de los cuales más de la mitad pertenece a neogorilas que lo sintonizan sólo para divertirse, como yo- sea considerado “popular” y que el pueblo ama a Cristina sólo porque tres de cada diez ciudadanos habilitados para votar metieron la boleta de la Presi hace más de 10 meses. 

La última batalla cultural encarada por el oficialismo se da en el terreno del dólar, lo que no hay que confundir con batallar el consumo. Le explico: el gobierno quiere y desea que usted gaste y gaste y gaste, porque cree que la riqueza no se genera, sino que se redistribuye. O sea, usted gasta, ese dinero entra al Estado, de lo que quede de la repartija va a obra pública y distintos planes, y con la impresión de billetes sin respaldo usted sigue meta gastar. Y los precios suben. Y usted busca refugiarse en el dólar. Y el Gobierno se lo impide. Lo curioso es que el Gobierno pretende que usted no compre verdes bajo el argumento de que “hay que cambiar la cultura del dólar”, a pesar de que la mayoría del consumo se mide en dólares. Entonces, la batalla cultural para combatir al dólar se suma a la batalla cultural del compre argentino, restringiendo las importaciones. Para esta batalla cultural, vale todo. Si no consigue respuestos para la Gillete, rescate los ejemplares de Legión Extranjera que sobrevivieron a sus épocas de colimba: acá no se fabrica nada, pero eso no es motivo para que usted le haga el juego a las potencias extranjeras que pretenden colonizarnos culturalmente usando las armas de los productos de primera, segunda y tercera necesidad.

La próxima batalla cultural se dará en el futuro, cuando tengamos que reivindicar nuestra teoría de que para progresar hay que laburar y que el Estado está para igualarnos las oportunidades, no para ser socio 50-50 de nuestros ingresos. Ahí sí que va a estar peliagudo el tema, cuando haya que convencer a nuestros amigos, parientes, vecinos y eventuales transeúntes que lo ideal no es precisamente lo normal, que vivir encerrados, dar tres vueltas manzanas antes de entrar a casa o diagramar un cronograma de arribo para poder salir a laburar o a morfetear un asado, no son cosas que tengamos que seguir tolerando. Va ser jodido reeducar a los que vivieron de la teta del Estado los últimos años, pero más jodido va a ser convencernos de que no tenemos por qué acostumbrarnos a ver familias durmiendo en la calle y que no tenemos por qué pedir permiso para usar nuestro dinero bien habido en lo que se nos cante el ojete. Y la lucha será larga, porque después de eso tendremos que batallar por aquellos detalles de los que ya nos olvidamos: que la escuela privada era una opción familiar y no una mera garantía de aprendizaje, que el trabajo no era un castigo ni una necesidad, sino un requisito para recibirse de persona, que a los Presidentes se los respeta porque se lo ganaron y no porque sí, y que a los amigos no se les pide carnet de afiliación partidaria ni se les pregunta a quién votaron como requisito para sentarse en la mesa.

Yo le sumaría una batalla para que se pongan las pilas, se dejen de joder con la cerveza sin alcohol y fabriquen una que no engorde, pero no quiero resultar egoísta.

Martes. No me desaniméis. 

martes, 17 de julio de 2012

Buscando Nuevos Logros

Buscan romper todos los records, otra no queda. Dos cadenas nacionales en dos días es demasiado, incluso para mí, que soy un masoquista tan grosero que hasta estuve casado. Sin embargo, la Presi no le hace asco a la medida comunicacional de emergencia y le entra como Boudou a la impresora, aunque da la casualidad que siempre es en momentos en los que se necesita hablar de otra cosa. Para cortinas de humo, Néstor generaba agenda, polémica, pero nos tenía a todos sacándonos los ojos para hacer valer nuestra opinión, mientras del quilombo no se acordaban ni los imputados. Con Cris para tanto no da. Plata no queda, las ideas no caen y, dado que la idea de laburo es un concepto difícil de dimensionar para quienes cobran fortuna por tomar café con masitas, sólo queda demostrar lo que no está, festejar el campeonato en la tercera fecha, una fiesta de egresados en cuarto año. Y la Presi lo demostró el jueves, cuando tapó las elecciones de la Confederación General del Trabajo inaugurando "Tecnópolis II, Lo que la Crisis no se Llevó": le entregó una netbook a una toba sin luz, bailó con una comparsa de Gualeguaychú y se fue a charlar con Bolívar y San Martín.

Randazzo, en sintonía con la Presi, también rompe records: en menos de dos meses al frente de la cartera de Transporte, Floppy se puso de culo a los camioneros, ligó tres paros de sus amigos de la UTA, logró reducir el déficit tranviario subterráneo quitando una veintena de formaciones completitas a los ya atestados subtes y, como lograzo, presentó el servicio rápido del Ferrocarril Roca entre Constitución y La Plata, que es tan veloz que tarda una hora en completar un tramo de cincuenta kilómetros. Y así es como pasamos de debatir por el tren bala a habilitar un servicio digno de finales del siglo XIX, horas después de inaugurar una feria de tecnología donde podemos ver "la Argentina del futuro."

Uno ya no aspira a mucho. Antes, deseaba que la Presi se dé cuenta de algún pifie. Después, pasé a conformarme con que no mandara al carajo a cada tipo que pensaba distinto. Hoy, con que no hable me conformo. Por eso ya no me afecta que en menos de cinco minutos se burle gratuitamente de un funcionario extranjero y le tire con la Afip a un perejil con ganas de opinar. Y es que ese es el paradigma madre del modelo: la base es hacer lo imposible para cagarla, si así y todo no la pueden estropear, es un logro; si en cambio se va todo al joraca, la culpa será de algún otro, por acción golpista, o por falta de compromiso con el modelo. Es un orden lógico en una corriente compuesta por adolescentes tardíos con complejos de edipo no resueltos y comandada por una mina tan traumada que tiene que recordarnos a todos que ella viene de un barrio del conurbano plagado de costumbres de clase media, aunque ese mismo barrio no lo pise ni para recordar las ganas que tenía de no volver a ver never in the puta life a esas cajetudas conventilleras que quedaron en otro estrato social.

Nadie sabe bien qué es lo que pasa por su cabeza cuando habla y ni tampoco tenemos bien en claro a quién le habla. El martes pasado, en la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas, contó que las hipótesis de conflicto cambiaron y, a los dos minutos, destacó el rol del ejército en la contención social de las villas, con lo que se podría entender que la nueva hipótesis de conflicto es el estallido social, algo muy difícil de explicar para quien pregona no haber reprimido nunca la protesta social, a pesar de la criminización de los reclamos sindicales, los bastonazos de los gendarmes a los veteranos de guerra y los docentes, y algún que otro indiecito muertito por balitas estatales. 

Otro momento mágico de la semana pasada se vivió cuando la Presi se enojó porque hay gente que le miente al Estado mientras que ella da cuenta de hasta el último acto que lleva a cargo. Se me ocurrieron muchos chistes al respecto, pero ninguno podría superar la mera idea de saber que no puede justificar el 90% el patrimonio declarado y que, mientras hubo pudor, las declaraciones juradas de ella y el marido las efectuaban los contadores de la Afip, dibujando más que caricaturista de peatonal. En el mismo discurso volvió a plantear que la provincia de Buenos Aires está mal administrada porque no tiene para pagar el sueldo anual complementario como la Nación, que los paga con la plata que no genera.

Tanto pegarle a Scioli, parece no alcanzar, dado que el Gobernador provincial demuestra que sigue fiel a la definición "si llueve no se moja, si hay fuego no se quema." Sin embargo, plantear en dos oportunidades que la provincia se encuentra mal administrada, no es moco de pavo y explica la supuesta pasividad de Scioli, tal como se sugiere por los pasillos de 6 y 53: una revuelta en el conurbano, un motín carcelario catastrófico, una situación calamitosa o un colapso social, sumado a una "mala administración", califica para habilitar la intervención federal y mandar a Scioli y sus aspiraciones de vuelta a La Ñata o a La Rosadita. Por ahora, lo más divertido del conflicto es ver a Mariotto jugando a la poronga atómica, protegido por el Gobierno Nacional y desafiando a personas que tienen más combates que el General Patton. Que el Vicegobernador planteara una comparación entre Scioli y De La Rúa dio risa. Pero que un Senador Provincial le respondiera "si cree que es De La Rúa, que imite a Chacho Alvárez y renuncie", fue una muestra más de la rapidez marca registrada del peronismo. 

El caso Mariotto es otro ejemplo de que este país se merece muchos reformas, pero que la primera debería ser la implementación de un examen psicológico antes de asumir la función pública. Si se exige para otorgar la licencia de conducir a un profesional que transporta ochenta pasajeros ¿Por qué no exigírselos a los que conducen los destinos de una provincia o un país? Más allá de eso, Mariotto es el tipo con más culo político desde que Duhalde saltó de una intendencia a la vicepresidencia de la Nación: de Concejal a Vicegobernador en menos de un lustro. Tanto laburo parece que no permitió que Mariotto leyera ni siquiera los diarios de Szpolsky, si no, habría notado que, mientras él le pega a Scioli por sacarse fotos con famosos, Cristina tiene un álbum de figuritas con personalidades que van de Bono a Madonna.

Algunas luminarias todavía creen que al gobierno nacional y popular lo votaron por sus políticas de inclusión o por la conducta reparadora hacia los derechos humanos de hace más de tres décadas. Incluso hay algún valiente que sostiene que es porque este gobierno nos devolvió la soberanía, la alegría y el orgullo de vivir en Argentina. Si así fuera, si hubiera tanta adhesión ideológica, 678 tendría más rating que Showmatch. Si hay una actitud post electoral realmente peligrosa, es creer que la gente brindó su apoyo a un gobierno de manera incondicional, una actitud tan suicida que lleva a que un grupo de imprudentes se sientan con licencia para hacer lo que se les canta, total "a nosotros nos votó el 54%". Las declaraciones de Mariotto respecto a la alta imagen positiva que tenía Fernando De La Rúa al momento de asumir, debería haberlas meditado aunque sea un par de segundos, dado que no es muy distinta a la imagen que tenía Cristina a la hora de presentarse a elecciones nuevamente. Chupete se fumó la imagen en doce meses y sobrevivió otro año. ¿Cuántos meses llevamos?

Mientras creen que el 54% es eterno, evitan sacar cuentas que arrojarían que, de ese porcentaje, la mayor parte provinieron de una provincia en la que sus votantes apoyaron más la reelección del gobernador que la de la Presidente, y donde la inmensa mayoría -y por inmensa, me refiero a casi tres cuartos- cree que la culpa del descalabro económico provincial, es de Cristina. Es en estos casos en los que me pregunto si realmente buscan una reforma constitucional que permita una recontrareelección, o si tan solo están sentados esperando a ver qué pinta. Deberían ponerse las pilas, y ya no por decencia, si no por instinto de supervivencia ¿O acaso tipos como Bossio, De Pedro o Larroque creen que podrían conseguir un laburo sin la protección de mamá Cristina? 

Otro ítem del muestrario es la opinión que tienen del laburante sindicalizado, desmereciendo a los gremios "pequeños" y olvidándose que esa gente también labura. Antes que nada, debo reconocer que pocas veces tuve una semana tan sindicalista como la pasada, paseando por las 62 y participando del Confederal. En las 62 tuve el agrado de escuchar a Venegas afirmar que "los que mataron a Rucci para pegarle a Perón, poco pueden venir a opinar sobre el movimiento obrero organizado", entre otras perlitas. En el Confederal, en cambio, el clima fue más festivo. 

Probablemente, el hecho de haber estado sentado en la tribuna de Camioneros haya influenciado en que cambie mi percepción sobre su dureza. Aunque el comentario "sos demasiado rubio para estar acá", me preocupó un poquito, la fluidez con la que me habilitaban los sánguches y las latas de cerveza hicieron que a los pocos minutos estuviera como en mi salsa. Mientras los congresales votaban en el microestadio de Ferro, en la cancha sólo se escuchaban quejas por las asignaciones familiares, ganancias y demás cosas que el gobierno considera "reclamos de Magnetto." 

Al momento de conocerse el resultado electoral, agradecí a Dios, Alá, Mahoma, Buda y Krishna -en ese orden- poder presenciar ese momento: un estadio enterito cantando "es para vos, Cristina puta, la puta que te parió". Si bien es cierto que los Gordos ya se habían abierto antes de las elecciones, tanto festejo tenía su razón de ser: con el 57% de los votos, Moyano no necesita de la convalidación del Gobierno para permanecer al frente de la CGT. Posteriormente, al escuchar el nuevo organigrama de autoridades -qué gremio quedó a cargo de cada área- comprobé que no hace falta tener "a los gremios más populosos" para generarte flor de quilombo: en los cargos más altos se acomodaron los judiciales, los portuarios, los petroleros, los bancarios, los peones rurales y, obviamente, los camioneros, un equipito capaz de generar un caos de proporciones apocalípticas en sólo un par de horas de huelga.

Para compensar esta situación tan antidemocrática como lo es que los congresales voten autoridades a sobre cerrado y no a mano alzada, Cris se reunió con los gremios que se apartaron de Moyano y que irán a elecciones en octubre. Tan perdida estaba la Presi que, a lo largo de su discurso alegórico, mencionó que a ella le gustan los sindicatos unidos, recordó cuando participó de una reunión de la Organización Internacional del Trabajo -donde ahora fue denunciada por judicializar una huelga- y llamó necios a los que quieren una CGT divididad -o sea, los que no la obedecen- todo mientras le preguntaba cosas a Gerardo Martínez, que en ese humilde acto paso de ser buche del 601, a buche de Cristina. Nobleza obliga, teniendo en primer plano la difícil caripela de maquinista del tren fantasma que porta el compañero Lescano, es lógico que centrara su vista en el morocho Martínez. Al momento de generar unidad, el gobierno de la lealtad, el que te voltea por no compartir un concepto de alineamiento tan básico que consiste en aplaudir las gansadas de la Presi, no se anda con medias tintas y se apoya en tipos tan complejos como Viviani, que traicionó a Moyano sobre el pucho. Nosotros creemos que es una cuestión básica y elemental de inconsistencia, pero obviamente, no estamos en la misma sintonía de quienes sostienen que se es joven por estar en La Cámpora y que escrachan por "poco progre" al tipo que fuera Jefe de Gabinete de Néstor y de Cristina, Alberto Fernández, la auténtica viuda de Kirchner. 

A nosotros, por lo pronto, sólo nos resta seguir en nuestra postura de acopio, mientras analizamos los amparos que nos brinda nuestra legislación para no cumplir con leyes que nos cagan la vida. Una buena rebelión fiscal nos queda enorme, dado que pagamos impuestos hasta para comprar un sachet de leche. Una huelga al consumo, es más complicada aún, sobre todo porque algo hay que comer. Por suerte, el gobierno se está encargando de cagarse la vida solo. Así como no hay mayor factoría de opositores que el propio kirchnerismo, la extinción del consumo viene de la mano de ellos mismos, de su policía tributaria, de su castigo al comprador y su persecución al ahorrista. Y así es como, mientras nos sumergimos en debates al pedo, al menos nos distraemos de la realidad que nos dice que para salir de esta, vamos a tener que sudar mucho.

Martes. Pero mucho, eh

lunes, 9 de julio de 2012

No somos latinos

Generalmente, los discursos de la Presi nos dejan algunas perlitas para reirnos y el de hoy no fue la excepción. Pese a ello, no quiero opacar el mensaje verdadero que nos envió Cris en la celebración del noveno aniversario de la llegada del mesías tuerto a la ciudad de San Miguel de Tucumán. De entrada, tiró que en 2003, cuando Néstor Kirchner fue a celebrar el primer Día de la Independencia de su mandato, el país estaba dado vuelta y no como ahora, que el país está al derecho y lo que está patas para arribas es el mundo. Suponemos que la Europa de 2003 padeciendo atentados terroristas y con sus economías abocadas a la guerra junto a Estados Unidos, no es lo más normal que podamos imaginar, pero tengamos en cuenta que, para la Presi, un luto de dos años con trajes de lentejuelas, es el metro patrón de lo normal. 

Disparó muchas frases que quedarían como gansadas, si no fueran porque aportan tanto a la fantasía. Que en 2003 el país profundo sí entendió a Néstor, que debemos buscar la unidad de todos los argentinos, que también debemos bregar por la unidad latinoamericana y que ella y su difunto marido vinieron a "romper un maleficio". Algunas dudas -¿Qué buscan los militontos cuando manifiestan su disposición para la liberación? ¿La liberación de la compra de dólares, o la de las importaciones?- y muchas certezas. 

La antigua y romana costumbre de hacer lo que uno dice y no lo que predica con el ejemplo, en estos casos llega a un paroxismo digno de patología. Y como los terapeutas no dan muy nacional ni popular, todos somos analistas y destinatarios de sus exposiciones narcisistas y mentirosas, de sus prédicas de pasados inexistentes, presentes imposibles de encontrar y futuros bastante más imprecisos de los que nos pinta la Cris. Al igual que la semana pasada, cuando nos reescribió la historia de la crisis económica de 2001, hoy nos pintó cualquiera de varios pasajes de la historia reciente y no tan reciente de nuestro país. Algunas cosas las edulcoró, otras las convirtió en épicas y del resto no habló. 

"No me importa el crecimiento económico por si mismo", afirma la misma mina que ante cada manifestación de pobreza, ante cada corrida cambiaria, ante el vaciamiento de los ahorros bancarios, ante las noticias de empresas suspendiendo personal hasta nuevo aviso, y ante cada reclamo sindical, nos responde con un "seguimos creciendo a un nivel nunca registrado en la historia del sistema solar". Y la afirmación la tiró al hablar del modelo que vino a proponernos Néstor en 2003 y que le costó el agravio de propios y ajenos. Todavía estoy buscando donde estuvieron los palos en la rueda, si de parte de la pesada herencia recibida en materia económica que le permitió acumular reservas sin pagar deuda gracias al default del Adolfo y del equipo económico encabezado por Lavagna, o del factor social, con la Federal y la Gendarmería de Aníbal Fernández reprimiendo cuanta protesta hubiera en Capital. Tamaña afirmación, como era de esperar, la decoró con un dato de la actualidad extraído de esa enorme caja de Pandora que denominamos Indec: la desocupación está en el 4%. 

Más allá de que un dato así en el contexto de las empresas ahogadas da para chiste -invito a que me comenten cuántas personas conocen cada uno de ustedes que esté teniendo problemas de expectativas y/o continuidad laboral, estatales abstenerse- les planteo una dicotomía que vendría a reemplazar la histórica duda de si es preferible ser feliz o tener razón: ¿Es preferible no ser pobre o tener trabajo? Porque hasta donde mi lectocomprensión me lo permite, en la historia del país, la pobreza comenzó a ser un problema de dimensiones considerables a finales de los ochenta, cuando emerge la marginalidad como fenómeno social incipiente. Antiguamente, se decía que el trabajo dignificaba, porque estar en calidad ociosa era lo peor que le podía pasar a un laburante. Claro, ese trabajador sin actividad, comer, comía igual y el techo lo conservaba. En este raro contexto en el que se contradicen los indicadores de pobreza y desempleo, y en el que presenciamos el raro privilegio de tener pobres con laburo, vuelvo a plantear la cuestión. ¿Qué es preferible, llegar a fin de mes o tener laburo? Saquen cuentas, y después me dicen.

"El proyecto de Él y el mío, además de democrático, es profundamente federal", anunció enojada, vaya a saber uno por qué, la heredera de la obra pública, planteándonos un debate sobre qué consideramos federalismo. ¿Es federalismo que cada provincia pueda progresar en base a su poder de producción, recibiendo la ayuda de las demás provincias para fomentar la infraestructura que permita que las antiguas economías invíables desarrollen una producción autosuficiente? ¿O federalismo es administrar las cajas provinciales y repartir plata a dedo, generando fenómenos tales como que el gobierno nacional pague con plata de San Juan el nuevo centro cívico de un pueblo perdido en el desierto santacruceño y que los bonaerenses financien el nuevo edificio municipal de un departamento cordobés que no figura ni en los GPS?

Un párrafo aparte se merece el análisis de nuestra Presi sobre los verdaderos motivos de la crisis mundial que "derrumbó a ese mundo que nos refregaron por la cara durante años". Pareciera que echarle la culpa a miles de millones de dólares regalados en créditos hipotecarios a insolventes, no es un buen motivo, a pesar de los gratos recuerdos que le genera. Sin embargo, la Presi se quedó en 2009 -cuando decía que no necesitábamos plan B, porque la crisis no nos iba a pegar- y hoy afirma que todo se debe a la "timba financiera y a los dineros virtuales, que nadie sasbe si existen o no". Sí, lo dice la misma mina que encabeza un gobierno que emite billetes a diario sin ningún tipo de respaldo. Sí, lo dice la misma mina que habla de los asombrosos niveles de acumulación de divisa en el Banco Central, y los cuales consisten en papelitos, en bonos, en dinero virtual. Y sí, lo dice la misma mina que es viuda de un tipo que ha hecho de la timba financiera y de los paraísos fiscales la otra pata de su fortuna, logrando que un matrimonio que sólo ha vivido del Estado -a excepción de una etapa no mucho más ética- se convirtieran en los dos presidentes más ricos de la historia del país. 

Nuevamente le pegó a los consultores económicos, que tanta bosta le tiran, por no haber dicho nada que avivara a la gente a retirar sus depósitos en los tiempos anteriores al corralito. Que se lo diga a la muchachada, compuesta en partes iguales por pendejos que en 2001 ni se enteraron porque vivían de los padres, y por tipos que para lo único que iban al banco en 2001 era para cobrar el plan social, es una cosa. Que lo transmita por cadena nacional y nos lo diga a nosotros, que padecimos a Laje y Hadad 24 horas al día con mensajes apocalípticos, es otra. También nos pidió que vayamos "a militar a los barrios como hicimos nosotros", con la misma carita con la que salía por los barrios a buscar deudores hipotecarios, para luego recordar que Néstor fue a laburar de diputado una sola vez, cuando votó a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. 

Más tarde se colgó de las tetas de Dilma al hablar del protagonismo regional en el mundo, y en el medio de la puteada a todo el que piensa distinto, pidió la unidad de todos los argentinos y la de latinoamérica. Entiendo que se busque un marco teórico y conceptual, un parámetro social para tanta latinoamericanización del país, pero una cosa es pedir unidad económica y unidad política, y una muy distinta es suponer que todos somos latinos. 

El concepto de latinoamericano es algo que hasta no hace mucho tiempo, me resbalaba lo suficiente como para dejarlo donde corresponde, o sea, en las charlas de la Fuba. Obviamente, como las troscas siempre -siempre- garpan, algún que otro libro he leído al respecto, como para ilustrarme a la hora de buscar qué picotear. Pero la sola idea de que por una cuestión de horizonte cultural, deba considerarme hermano de un hondureño, un paraguayo o un brasileño, de plano me choca. Lo único que tenemos en común con cualquier otro país de los denominados "latinoamericanos" es -en la mayoría- un idioma que ni siquiera se asemeja a como lo hablan los demás, y la pertenencia a una plataforma continental. 

El horizonte cultural jamás puede estar fundado en un origen común, sino en el devenir histórico, en el todo. Nunca tuvimos como meta escaparnos en balsa, ni cruzar fronteras escapando de las patrullas norteamericanas, aunque ya estemos sacando cuentas de cuánto tenemos que remar de Ensenada a Colonia. No tuvimos tanto mestizaje como otros países, ni siquiera compartimos los mismos recursos. Nuestra historia está dada por una continuidad de oleadas inmigratorias europeas y ni siquiera podemos ostentar una historia folclórica que pueda remontarse más atrás de la primera mitad del siglo XIX. 

Argentina es un país que nació, se formó y se desarrolló mirando al norte, y por norte no me refiero a Venezuela o Ecuador. Fuimos hasta no hace mucho el terror de las industrias de la región y hasta en Brasil llamaban a combatir al "imperialismo argentino". A esta situación, algunos la presentan como un error de concepción, una falacia que consiste en aplicar en el país las soluciones de otros lares. Estos boludos, son los mismos que hablan de socialismo europeo, el modelo chino, la revolución cubana y la cultura soviética. Sucede que, para algunas cosas, sí es bueno mirar hacia el otro mundo. 

Este país se desarrolló con un modelo de infraestructuras de nación desarrollada, un plan de loteo y poblamiento modelo, un sistema penitenciario vanguardista y una urbanización que asombró a cuanto extranjero transitara por las calles argentinas. Nuestras inmigraciones selectivas -esas que los mamertos de apellido gallego, vasco, polaco, ruso o italiano critican- se debían al trazado de una meta de progreso inmediato y para eso no había tiempo de enseñarle a nadie. Los obreros de afuera, además de venir espantados por el hambre, las guerras, las persecusiones y la falta de oportunidades, traían la mano de obra calificada necesaria para poner en pie un sistema productivo y, de paso cañazo, enseñar a los locales como laburar. 

Mirar al norte no es sólo acordarse de cuando los Cantilo y los Alvear se iba a tirar manteca al techo a las ciudades europeas, sino que también consiste en reivindicar y hacer honor a los tipos que crearon ese país del que tanto hablamos, los extranjeros que forjaron esta patria tan multicultural que no cuadra en ningún concepto de latinoamericanización. Es, en definitiva, ser respetuosos con los que hicieron ese país que aún hoy, todavía, no han podido hacer desaparecer. Son los que fabricaron el sistema productivo que nos condena al éxito, las bases económicas que aún hoy impiden que este país no toque nunca fondo. Y eso que han hecho mérito para lo contrario. Nuestros salarios "más altos de la región", es lo que queda de aquella patria desarrollada, autosuficiente y soberana, donde la realidad del pueblo no se medía en si gobernaban los azules o los colorados, sino en el poder adquisitivo medido en techo propio, autito en la puerta y movilidad social ascendente, entendida como que tus hijos vivan mejor que vos, o sea, que suban en la escala social. Y esto era la envidia de lo que hoy llamamos latinoamérica.

La idea de pedir la unidad latinoamericana desde lo cultural, es un verso de tan imposible cumplimiento como lo es requerirle a la Presi que cierre la boca por una semana. No es una cuestión de resentimiento, sino de realidad y respeto por las demás culturas. Amo la calidez del pueblo colombiano, pero no por eso voy a querer que las arepas sean de consumo obligatorio en los comedores escolares. La diversidad cultural, lo distinto, es lo que nos atrae de otros pueblos, de otras culturas. Si somos distintos ¿por qué deberíamos buscar una homogeneidad que nunca existió?

A veces creo que es un discurso preparador, una suerte de colchón para cuando nos demos cuenta que de aquella potencia sudamericana, sólo quedan los salarios más altos de la región. Y es que, en defintiva, nuestros gobiernos se han encargado de dar el primer paso hacia la integración Argentina en latinoamérica y nos han llenado con todos los problemas de nuestros vecinos, contratiempos sociales, económicos y legales a los cuales nuestro país siempre había gambeteado. 



Lunes. Estos uruguayos también piensan como yo.



En el próximo post de la semana, les tiro las predicciones políticas y de qué se está hablando en algunas casas de gobierno. No, no es divertido. 

jueves, 5 de julio de 2012

Muñeca Brava

Al final, todo se debe a una cuestión de interpretaciones. La subjetividad de la verdad ha llegado a puntos tan extremos que hasta tenemos diversas formas de entender cuándo hay desnutrición y cuándo no. El gobernador Alperovich demostró que sus métodos para evaluar las mediciones sociales son tan simpáticas como el payaso IT. Según el otrora radical, el mejor modo de demostrar que no hay desnutrición es comprobar cuáles son los talles de guardapolvos que más se venden. Bajo este criterio, RDP Consultating ha elaborado algunas  metodologías destinadas a efectuar distintas mediciones buena onda. A continuación, dos técnicas que ya son aplicadas por papá Estado: 

- El consumo de marihuana se mide mucho más fehacientemente si se presta atención al saqueo de kioscos de madrugada. Si usted piensa que esto es una técnica para la chacota, es que nunca intentó acercarse a comprar puchos de madrugada al kiosco del barrio, ni se encontró con una cola de paranoicos aguantando su turno para adquirir tantos alfajores que podrían repartirlos entre los parientes y decir que recién llegan de viaje. 

- Antiguamente, la inseguridad se medía en base a la cantidad de intervenciones del Estado, sean judiciales o méramente policiales. Viendo que nadie se calienta en ir a denunciar una situación inferior a tres corchazos por un celular, consideramos que hay que elevar el piso de qué se considera hecho delictivo y qué no. ¿Le kirchnerearon el celular mientras enviaba un mensaje de texto para avisar que llegó bien? No pasa nada, después de todo, podés comprarte otro, nacional, choto y más caro, pero no quedarás incomunicado. ¿Le kirchnerearon la billetera en el bondi por pensar que sólo lo estaban apoyando? No es para tanto, las fotos de los nenes, la estampita de San Cayetano y los dos pesos que le restaban en la tarjeta SUBE, no son motivos para andar mariconeando. ¿Cómo hace para considerar que hay delito? Fácil, es delito si usted no tiene que hacer nada. Si lo último que recuerda es a un dos zombies con cejas depiladas y camperita polar dejándolo en calzones a dos cuadras de casita, agradezca a Dios y a la Virgencita. Basta de ir a putonear a las comisarías: Si no sobrevivió, la Prensa, el Estado y Burlando se encargarán por sí solo de hallar a todos los perejiles que hagan falta.

Si estos conceptos le parecen muy infantiles, debería ver cómo miden la inflación y cuál es el concepto que se emplea para considerar a un ciudadano como desempleado. Después de todo, el Modelo emplea técnicas tan locas que arrojan resultados tan simpáticos como que el país fue un éxito en el verano sólo porque el 1% de la población pudo irse cuatro días a buscar el suicidio compartiendo un metro cuadrado de playa con la bruja, los tres pibes convertidos en milanesas humanas, los dos perros y el culo de la suegra.

En este eterno festival de la alegría, la Presi anuncia que está todo bien, que el frío no duele, que la humedad no moja, que el fuego no quema y que el Máximo no está gordo. Y es así que no se le puede decir nada cuando, muy contenta, nos cuenta que como "en la France -sic, posta- la cuna de las libertades, están por aprobar el matrimonio igualitario", ella se siente orgullosa por ser vanguardista en la materia. Obviamente, está tan en pelotas que no tiene idea de que antes que Argentina, el matrimonio entre personas del mismo sexo fue aprobado por Holanda, España, Noruega, Suecia, Bélgica, Islandia, Portugal, Sudáfrica, Canadá y nueve estados de yanquilandia. 

Pero el acto, más allá de usarlo para congraciarse como una copada de la vida, le vino bien para promocionar la venta de muñequitos de trapo supuestamente populares. Desde aquí consideramos que el muñeco de Chávez hecho de tela, le hace más justicia que el G.I.Joe que venden en Venezuela con la figura del bolivariano. Hasta pensamos que fue un buen gesto confeccionar a Néstor con alitas en vez de bolsas de Juncadella y haber obviado fabricar a Cristina con cara de caucho. En este marco, la Pepona Presidencial destacó que hay otras desigualdades que aún restan subsanar, como los desdentados de la patria, los muertitos de hambre y otros detalles por el estilo, pero que por algo hay que arrancar: lo más barato.

Mientras Cris se ocupaba de las cosas realmente importantes, la Nación le giraba a Buenos Aires un tercio de la guita que se necesita sólo para pagar aguinaldos. La movida es sencilla: Nación se queda con el dinero que le corresponde por coparticipación a la Provincia de Buenos Aires, Scioli pide que le tiren al menos para los postres, Cristina le dice mal administrador y le tira unas chirolas. Es igual a que usted me quite la billetera y cuando yo le mangueo treinta pesos para comer, usted me da un billete de Belgrano mientras me putea por no saber cuidar la plata. 

Los que creen que la única idea es pegarle a Scioli y ahogarlo financieramente, no tienen en cuenta un pequeño dato: según Aurelio, el 72% de los bonaerenses considera que el colapso financiero de la provincia de Buenos Aires es culpa del gobierno nacional. Como siempre, lo que presentan como una batalla épica -en este caso, matar al gobernador por tener el atrevimiento de soñar con la presidencia, como todos los políticos- es tan sólo lo mismo de siempre: ya no hay plata. 

En este contexto, Cris nos dibuja que está tudo bom sólo porque el país cumple con el pago de su deuda externa, aunque sea sólo de los intereses y a pesar de remarcarnos que somos libres porque cancelamos nuestra deuda con el Fondo Monetario Internacional y de ser la de menor monto en el universo de deudas que contrajo este país. 

"Las Lágrimas le pusieron... ¿Por qué? Ah, La Alegría, yo entendía Las Lágrimas, no La Alegría. Me preguntaba por qué la pusieron Las Lágrimas. No, se escuchaba Las Lágrimas o estoy medio sorda, yo. ¿Viste? ¿Estaré medio sorda, yo? Ah, son Las Lágrimas y La Alegría, dos son...los barrios...ah la parroquia es la que se llama Las Lágrimas. Ah, bueno, pero las casas son La Alegría, está bien. Habría que ir pensando, Monseñor, en cambiarle el nombre a la parroquia, también. Las Lágrimas, no. La Sonrisa, La Risita, qué se yo..."

Así arrancó la Presi su sesión de terapia del día martes, en la que aprovechó la firma de un convenio para construir viviendas, para pegarle a diversos sectores y, de paso cañazo, adjudicarse lo bueno de las ilusiones que vivimos a diario. Lo malo, es culpa de otros, lo que inventamos como copado, es gracias al Gobierno. Por eso es que anuncia como lograzo el pago de 2.700 millones de dólares de deuda externa "en un mundo que se derrumba a diario". El delirio es tal que llegó a afirmar sin ruborizarse -eso es lo que suponemos, aunque el enduído plástico facial complica el diagnóstico- que el superávit recaudatorio del 20% se debe al consumo interno porque estamos bien, y que la caída de las exportaciones es porque afuera no tienen la suerte de tener una Cristina, como nosotros. De la inflación, no habló. De que no nos compran un choto porque cerramos las importaciones, tampoco.

Ayer, luego de suspender un acto en Chivilcoy porque había mal tiempo -eso y porque no tenía ganas de verle la cara a Scioli- la Presi nos sermoneó de vuelta, pero ya no desde la buena onda, sino desde la implantación del cagazo, contándonos que en Alemania, un desocupado mató a la esposa y a cuatro rehenes, para luego suicidarse. Si bien en un principio sospeché que se trataba de una incitación a la reducción del creciente índice de desempleo -asesinato más suicidio, un desempleado y varios planes menos, dos pájaros de un tiro, valga la redundancia- sólo se trató de una introducción a una nueva demostración de "la fortaleza del modelo": inauguración de un frigorífico de capitales privados que había cerrado el año pasado, puesta en funcionamiento de una línea de producción de una metalúrgica -también de capitales privados- y una buena sobada de entrepierna a los grandes terratenientes agropecuarios del país.

[Joven argentino: si tienes entre 15 y 30 años y divides tu tiempo entre levantar minas del centro de estudiantes y participar de cuanta charla-debate setentosa se te cruce, te cuento que los Martínez de Hoz, los Anchorena y los Pueyrredón pasaron de moda, por más que insistas. Hoy, lo in en materia de explotación privada de la tierra, maneja nombres como Grobocopatel, y el acto de cagarse en el prójimo viaja en bultos de glifosato con un bruto sello de Monsanto, amigotes monopólicos del gobierno sojero]

En medio del discurso nacional, popular, monopólico y sojero, la Presi tiró que hay que salir a combatir los paraísos fiscales, con lo cual debemos suponer que no encontró los números de cuenta del exvivo expresidente. Sólo así se explica tanto desprecio por esos destinos carentes de toda ética y pudor al que fueron a parar unos pocos cientos de millones de dólares de Santa Cruz, para nunca jamás volver. El mismo desprecio demostró hacia los economistas, dado que "si supieran tanto de economía, serían millonarios, como Grobocopatel, que nunca estudió, pero apostó e invirtió."

El hecho de que una mina que se hizo empresaria y multimillonaria chupando la teta del Estado, sin arriesgar una chirola y utilizando todo lo que tuvo a mano para sacar provecho, se enoje porque nadie apuesta a la inversión, da para un manual de psicología.  Sin embargo, a menos de treinta segundos, y cuando aún no me recuperaba del cuasi ataque cerebro-vascular que me generó tamaña afirmación, la Presi intento un knock out, un gancho al hígado de la memoria, un cross de derecha al sentido común y un uppercut a la inteligencia colectiva: puteó a los economistas por no haber previsto que en 2001 todo se iba al carajo y por no avisar a la gente para que retirara sus ahorros de los bancos.

La reescritura de la historia es un vicio, y los atados de los setenta ya se les acabó. Pero si quieren reescribir lo que pasó hace una década, van a tener que desaparecer a todos los que hoy tienen más de 25 años. Si hay algo que caracterizó al segundo semestre de 2001 fue la constante y frenética cadena de noticias económicas en todos los medios informativos que uno pudiera encontrar en casa, en el taxi, en el bondi, en el kiosco de diarios y hasta en la cola del supermercado. El riesgo país se anunciaba a diario, la reestructuración de la deuda externa de la mano de Cavallo y su megacanje era el último grito de la moda puteadora y la emisión de bonos para pagar a proveedores y cuasimonedas para sueldos, era algo tan normal como ver a Antonito con Shakira. Pero en materia de ahorros, nadie puede decir que no nos avisaron: la caída de las reservas líquidas del Banco Central -en idénticos niveles que las de hoy- eran noticia de tapa en todos los diarios y periodicamente salía alguien del gobierno a avisarnos que podíamos quedarnos tranquilos, que había reservas y que los ahorristas no necesitaban retirar sus depósitos.

Que el verso sea el mismo que el de ahora -y duela- no quiere decir que no nos avisaron. Proponer una corrida bancaria retroactiva, además de ser un acto que atenta contra las leyes espacio-tiempo, es negar algo tan presente y recordado como las colas de personas yendo a retirar sus depósitos en dólares, además de olvidar que están vaciando de ahorros las arcas. Nos avisaron y lo hicimos, y los que no lo hicieron, perdieron. 

Para redondear el pelotudeo al que sometió a los oyentes, dijo que Estados Unidos es la máxima potencia en todo y le fue mal, y que a los argentinos, con todo el mundo en contra -pobre de nosotros, tan buenos- y sin poder emitir dólares, nos va mejor que a los yankis -juro que permuto el poder adquisitivo de la bonanza kirchnerista por el de la crisis norteamericana- para luego recordar que fue la "mano generosa de Néstor" la que levantó a los jubilados, abriendo un debate sobre si se puede llamar generosidad el reparto de guita ajena. Finalmente, recordó que puede que no haya hecho todo, pero que hizo mucho y nadie puede negarlo, y de este modo demostró una vez más que su gestión es el perfeccionamiento de los anteriores gobiernos democráticos: el delirio oral, el verso y la magnificencia injustificada de Carlos Saúl, y la economía, las relaciones internacionales y el vaciamiento institucional de Chupete. Todo elevado a varias potencias. Más no podemos pedir. 

"¿Cómo era tu nombre? Teresa, Teresa poné la mesa, como decíamos cuando éramos chiquitos. Ay, Teresa, ay, Teresa cómo me gusta la milanesa ¿Era una cosa así, no? Hay que ponerle un poco de alegría y de humos, a la vida y a todo también, a la gestión, si no sería todo muy difícil." 

Sí, Cristina, si hay algo que le sobra a tu gestión, es humo.



Jueves. Vayan ahorrando que esta la pagamos nosotros.