miércoles, 29 de agosto de 2012

Turismo Aventura

Hablar de lo que habla la Presi -el relato del relato- ya no tiene gracia. Antes, ella decía gansadas y desde aquí refutábamos, analizábamos y -boludeo de por medio- nos reíamos de ella. Hoy nos entrega el material editado, la edición final. Hasta tiene, incluso, un gran suplente en Amado Boudou, quien en el acto en conmemoración del Éxodo Jujeño, afirmó que aquella epopeya en la que los habitantes del noroeste de las Provincias Unidas prendieron fuego sus siembras, envenenaron sus pozos de agua y se fueron con lo puesto para luego resistir y vencer a los godos, tiene su correlato en la lucha que lleva adelante el gobierno nacional por liberarnos del yugo del colonialismo económico impuesto vaya a saber uno por cuál potencia extranjera. Se ve que la lucha hoy pasa por forrarse en guita y la resistencia es más efectiva desde Puerto Madero. 

Sin embargo, a Cris podrán imitarla, pero jamás igualarla. Repuesta de otra lipotimia -para el que no entienda, a grandes rasgos, es que no le llega agua al tanque- el viernes homenajeó al Gaucho Rivero en el marco de la campaña por la reivindicación soberana de nuestro país sobre las islas Malvinas. Antes de arrancar, festejó que se encontrara presente un delegado de Cuba, que aún hoy -cincuenta y tres años después- es gobernada por quienes se cagaron en nuestra soberanía -y en la de un par de países más- sistemáticamente y a lo largo de unas décadas, al financiar y entrenar grupos guerrilleros que buscaban la toma del poder por las armas. En este marco, la Presi dio su particular versión de la resistencia de don Rivero y hasta llegó a comparar el heroísmo de los aborígenes charrúas con el de los tupamaros uruguayos -otra banda de delincuentes dispuesta a matar a al que se cruzara en el camino de la implementación de la verdad marxista- en un acto que habría dejado boquiabierto hasta al mismísimo Fernández Huidobro. 

Luego, afirmó que las condiciones climáticas de la Patagonia no son como para ir a hacerse rico, sino para ir por un ideal. Si el ideal es rajarse de la represión militar de Buenos Aires para ir a ejecutar hipotecas con la 1050 de pechera y levantarla en pala desahuciando a familias, mejor. Y así, mientras nos contaba que uno de los estandartes patrios que flamearon en Malvinas se encuentra en el humilde mausoleo de Néstor, afirmó que el gobierno de facto de Onganía "no fue una dictadura, sino una dictablanda," para regocijo de los cientos de docentes, científicos y estudiantes que tuvieron que marchar al exilio y para el placer de todos los reprimidos y muertos durante el Cordobazo y el Rosariazo. De un modo curioso, se reivindicó la dictadura del General de Brigada que quería reestructurar la sociedad y, para ello, sostenía que debía quedarse en el poder hasta el 2013, algo que no sucedió porque Lanusse decidió reemplazarlo por Levingston, además del contratiempo que tuvo don Onganía al fallecer en 1995, hecho del que aún no pudo sobreponerse.

El derrotero histórico no terminó allí, y afirmó que, de todas las grandes épicas militares argentinas, la única comandada por un hombre de armas fue la de San Martín, dado que el resto fueron "políticos devenidos en militares." Parece que el libro de historia se le acabó cuando llegó a la parte de Guerras de la Independencia, o la de los enfrentamientos contra Paraguay o Brasil. Tal vez es por eso que no registra al  General Carlos Alvear, quien junto al Almirante William Brown capturaron la ciudad de Montevideo, la cual ya se encontraba asediada por el General Artigas, a cargo de una cuadrilla enana de ciento ochenta tipos. Alvear, unos años después, fue el responsable de hacer retroceder al ejército del imperio brasileño. O Bernabé Aráoz, Manuel Dorrego y Juan Ramón Balcarce, responsables de la reconquista de Tucumán. Quizás tampoco cuenta lo hecho por el General Mansilla, genio detrás de la resistencia en la Vuelta de Obligado, esa misma epopeya que Cristina reivindicó payasescamente hace unos años. La Presi arrancó un acto con la reivindicación de un tipo al que quisieron "anonimarlo", tal como ella se refiriera a la desaparición del Gaucho Rivero en la historia argentina, y se encargó de "anonimar" a varios.

La extraña situación de escuchar que la Presi no se desvía del motivo del discurso, viró hacia la normalidad cuando la genia de la vida que nos supimos conseguir, cagó a pedos a los que calificaron a Marcó del Pont como la peor responsable de un banco central en el mundo. Como argumento, refirió que los mismos que la calificaron -entre ellos, el Banco Mundial- son los que en 1998 decían que Argentina tenía una economía sólida. Pensé que iba a mencionar nuevamente a Stiglitz -que como vicepresidente del Banco Mundial en 1998 era quien decía, precisamente, que Argentina era el "mejor alumno"- pero se ve que eso no estaba incluido en el contratito de 100 lucas gringas que le pagaron al buenote del premio Nobel para que venga a hablar bien de Cris y su modelo de inclusión con base en impresión de billetes. 

No es joda, sino una imagen creada por La Cámpora de Córdoba
Para redondear, la Presi defendió a los chicuelos de La Cámpora y pidió "que los dejemos tranquilos", para luego afirmar que esta juventud al menos se dedica a militar y no a locuras como secuestrar un avión de Aerolíneas Argentinas para irse a reivindicar nuestros colores. Sí, lo dijo en el mismo acto en el que homenajeó al Gaucho Rivero. Sí, calificó de locura la idea de repetir lo mismo que hizo Dardo Cabo en los sesenta, y lo dijo cinco minutos después de contar que la bandera que Cabo izó en las islas, se encuentra en el Taj Majal del sur. Los pibes, sin embargo, no entendieron si con lo de copar un avión de Aerolíneas para defender los colores patrios, la Presi se refería a la epopeya de Marianito Recalde y sus amigotes, cuando fueron a ver Argentina-Uruguay a Montevideo en un avión de bandera, financiados con la tuya y la mía.

El lunes empecé a preocuparme por mi futuro. ¿Cómo hacer para seguir adelante con este blog, si la Presi pide cadena nacional para mostrarnos una videoconferencia con motivo de la compra de un pabellón en la Bienal de Arte de Venecia? ¿Qué puedo agregar cuando afirma que en 1901 se cumplió el primer bicentenario de la Revolución de Mayo? Atentan contra mi laburo y nadie dice nada. Pensé que después de tamaño show pedorro, la próxima aparición de la Presi sería para jugar al Tutti Frutti vía Skype con Alicia Castro en Londres pero, si bien le pifié en el pronóstico, Cris se encargó de sorprenderme (nos) una vez más. 

En el lanzamiento del Plan de Marketing Internacional 2012/2013 -en 2014 veremos qué pinta- la Presi  sentó entre el público a Taleb Rifai, secretario de la Organización Internacional del Turismo, a quien le mostró como "maravilla argentina" una pantalla en la que aparecía Urtubey en videoconferencia. Pobre Rifai, llegué a compadecerme de él cuando Cris mostró el mayor orgullo de la semana: una multinacional va a fabricar un autoradio con GPS en Argentina. A Rifai le contó que le ganamos la pulseada tecnológica a China gracias a treinta y seis ingenieros que generaron un programa para el funcionamiento del dispositivo que hizo quedar a Curiosity como un autito a control remoto con el que los yankis juegan a los niños exploradores. Y la Presi contó que es tan moderno y asombroso el aparatito que hasta reproduce discos compactos y pen drives. Mi compasión por la desgracia en la que calló Rifai aumentó cada vez que le mostraban como funcionaba un interruptor de luz en una casita inaugurada en Ameghino, en vez de exhibirle todos los lugares turísticos del país. Calculo que Rifai tiene luz eléctrica en su casa y doy por sentado que su principal interés en el turismo del país no pasa por organizar visitas guiadas a la fábrica de estereos "que le ganó a los chinos." 

Por curiosidad llamé a mi amigo, el ministro de Turismo Meyer, quien me dijo que yo estaba equivocado y no entendía nada, que la posta hoy está en el turismo aventura, como salir a caminar por el conurbano, alquilarte un departamento en Recoleta o tomarte un tren. Adrenalina pura. En otro orden de cosas, me informó que también garpa mucho el turismo humanitario. Parece ser que los aburridos europeos se cansaron de boludeces como las misiones que se dedican a acariciar negritos desnutridos en África o en Haití, y que están ansiosos por probar la experiencia de ver a los mismos desnutridos en una provincia con pleno empleo, como Chaco. Incluso, parece que podríamos volver a ser el país cosmopolita que supimos ser, dado que no en cualquier parte del mundo se puede pasar de la arquitectura francesa e italiana de finales del siglo XIX, a un paisaje africano con tan sólo cruzar avenida del Libertador. También se puede explotar el costado más antropológico entre quienes pagarían unos buenos mangos para estudiar el vanguardista sistema carcelario, donde pueden encontrar más fotos de funcionarios que en el archivo de un diario. Es un gol de mediacancha: te recibe el director del Servicio Penitenciario disfrazado de Hombre Araña mientras suena una murga de fondo, te llevan de paseo a San Telmo y, con suerte y viento a favor, quizás terminás sentado en la Casa Rosada, o tomando mate con un asesino múltiple, o las dos cosas.

Al fin y el cabo, los muchachotes de Vatayón Militante podrían convertirse en una fuente de ingresos por turismo. Y yo que pensaba que estaba equivocado al creer que la marginalidad, por definición, está al margen de la sociedad. y que darle rango de cultura a lo marginal es algo tan denigrante para el humano, que convierte en orgullo algo que debería ser una vergüenza, como lo es haber sido condenado por atentar contra la sociedad. Convengamos que cuando uno lee la carta de presentación de los muchachos y se encuentra que "Vatayón se escribe con V porque es la V de la victoria, de la vuelta, de la verdad, del valor, del voto, del vino, de la verga, de la vagina y de la vida", puede llegar a tener sus serias sospechas sobre la seriedad de estos muchachos. Sin embargo, cuando vemos que organizan charlas de política con expositores de la talla de Camilo García -el panelista de Viviana Canosa- podemos quedarnos tranquilos. 

Después de la charla para promocionar el turismo mediante un estéreo para el auto, Cris se dirigió al ministerio de Trabajo, donde la esperaban Carlos Tomada junto al ballet estable de la CGT Balcarce, la CTA Rosada y los empresarios con los que armaron el concejo del salario. Desde el gobierno habían sugerido un mínimo de 2.900 pesos, pero los duros sindicalistas no quisieron abusar de la dádiva de Cristina y cerraron por 2.875, pero eso sí, en dos cuotas. Esto es un aumentazo si tenemos en cuenta que a seis pesos diarios, una familia tipo gasta sólo veinticuatro pesitos por día para alimentarse, pudiendo ahorrarse 2.155 mangos al mes. Y después dicen que el gobierno no dignifica al laburante. Acá le va mal al que quiere.


Güednesdei. Seguramente hoy, al igual que todos los días, anunciarán algo tan loco que en otro momento sorprendería. Sin embargo, después de lo visto hasta la fecha, hasta la declaración de utilidad pública de la TV por cable me parecería algo factible. De tan delirantes ya son previsibles y esto se pone aburrido. En la próxima, armamos quilombo. 

jueves, 23 de agosto de 2012

Todo Pasa

Entre todas las enseñanzas que nos inculcaron los tipos más controvertidos de Argentina, el "Todo Pasa" grabado en el anillo de Julio Grondona es, quizás, uno de nuestros mayores castigos. Él lo tiene en un anillo para recordarse que no recordamos, para recordarnos que no recordamos, que todo pasa. El escándalo de ayer, hoy nos parece una fiesta de infantes con pelotero y animadoras, frente al nuevo suceso que nos indigna y que mañana, tal vez pasado, sea recordado como una picardía al lado de otro hecho que nos indigne. La indignación, por su parte, crece y decrece de un modo inversamente proporcional a la gravedad de los hechos. Más bochornoso es lo de hoy, menos nos calienta, y así.

El jueves pasado, con motivo del tratamiento en la Cámara de Senadores de la expropiación de la Calcográfica Ciccone, me senté a degustar los discursos de los legisladores. Fue una orgía en la que los oficialistas jugaban a las víctimas y los opositores se creían grosos del universo, mientras brindaban un espectáculo tan flojo como la defensa de Boquita. Debo reconocer que Aníbal Fernández descolocó a todos cuando, al borde de las lágrimas, confesó que él también formó parte de la depredación de la Casa de la Moneda. Esto se debió a un Decreto firmado por el expresidente Duhalde y que llevó, también, la rúbrica del entonces ministro de la Producción, o sea, Anibaúl. Pobre Senador, juro que daban ganas de abrazarlo y hacerle subundrule en el bigote para consolarlo. Fernández es de tomarse un tiempo prudencial para sacar afuera el dolor: recién en 2009 puteó a Menem y en 2012 acusó a Duhalde. A este ritmo, para el 2025 podrá decir que desde el kirchnerismo le secuestraron un bonsai para obligarlo a integrar la secta del Néstor de los Últimos Días. 

Luego de las no explicaciones del Senador Fernández sobre el porqué nos desvolvería la soberaenía monetaria la expropiación de una imprenta de la que ni sus dueños se quejan, el resto fue aburrido. Hasta que llegó Sanz. El ídolo de los niños se mostró indignado por todo este tema, aunque manifestó no estar en contra de la expropiación, sino en contra de la "ausencia de verdad." Este es un criterio tan copado que uno sospecha que, en caso de encontrarse con su señora encamada con el mediocampo de Deportivo Italiano, Sanz se enojaría por desconocer los nombres de quienes están practicándole una rectificación lumbar a su señora esposa. Entre el humor de Sanz y el Stand-up de Luis Juez, no hubo tiempo para relajarse. El senador cordobés avisó que también estaba en contra de todo, pero que votaba a favor. A esa altura, Boudou ya estaba cansado de sonreír permanentemente -movilizar 17 músculos durante diez horas, no es fácil- y abandonó el recinto por unos instantes, no sin antes instruir a sus asesores para que lo despierten a la hora de la votación, o antes, si es que pintaba algo divertido. No pasó: le cedieron la palabra a Giustiniani.

A su regreso, Boudou no tuvo tiempo de lavarse la cara que ya estaba el Senador Pichetto dando clases de ética política francesa. "No pedimos inmunidad para los funcionarios, sólo inmunidad hasta que terminen sus funciones", dijo el Isidoro Cañones de la cámara alta, para luego recordar que en Francia, Boudou no habría sido acusado de nada. Uno considera que poner como ejemplo un país en el que en una mala noche, te prenden fuego todos los autos del centro parisino, es un poco fuerte. Asimismo, considero que fue prudente tomar el ejemplo de Francia y no el de Japón, dado que no estamos en condiciones de tolerar una ola de suicidios honorables que diezmen nuestra población. 

Ofuscado, luego de criticar la pesada herencia recibida de gobiernos anteriores -nueve años después- redondeó al afirmar que prefería no meterse con la Alianza para no tener que extender aún más su discurso. Mientras Juan Manuel Abal Medina, Majo Lubertino, Diana Conti, Nilda Garré, Eugenio Zaffaroni y Martín Sabbatella -entre otros prohombres que la miraban por TV- respiraban aliviados, Pichetto cerro su discurso con carita de puchero y agradeció a Boudou por el coraje demostrado al presidir la sesión de la Cámara. Finalmente, con cuarenta y cuatro votos en contra y veinte a favor, el oficialismo obtuvo lo que buscaba y todo pasó a Diputados, donde la historia fue mucho más breve y aburrido. La excepción fue el discurso de Pino Solanas, quien con la chata incorporada, se enojó y no sabemos con quién, para luego afirmar, entre gases y babeos, "con esto se acaba la mafia." De este modo, anoche ya teníamos a Ciccone y sus impresoras bajo la salvaguarda del Estado, garantizando de este modo la soberanía testaferra.

La Presi, totalmente en otra, hizo un acto por un llamado a licitación de una obra que anunció -acto mediante- en abril de este año y que ya había anunciado -también con sus respectivos actos- en otras oportunidades. El discurso, como era de esperar, fue casi calcado del que brindó en abril, con algunas diferencias: otra vez avanzó con el cuentito de los megavatios que se tiran al mar y la cantidad de plata que nos ahorraríamos en gasoil al usar energía hidroeléctrica. Asimismo, agregó un par de anécdotas mal contadas, recordó a Néstor a un promedio de una velocidad de 160 néstores por hora y otra vez se olvidó de explicar si el motivo del encarecimiento de la obra nunca terminada, se debe a que ahora se llama represa Néstor Kirchner.

Más tarde le rindió homenaje a Cacho El Kadri por haber sido el primer kirchnerista de la historia, aunque nunca se haya enterado. Cristina habló más de Néstor y sus ideales, que de las circunstancias personales del homenajeado, y hasta recordó ante los deudos de un tipo que se comió cana y tortura por quilombero, guerrillero y rebelde, que Néstor estuvo en la Plaza de Mayo en 1973 "cantando consignas." No vaya a ser cosa que la gente se olvide que él también fue un valiente. Para terminar el homenaje a Néstor del que dejaron participar a la familia de El Kadri, la Presi recordó que Kirchner sumó de a miles -se refería a los militantes- y que el Gobierno de la Ciudad debería implementar un 0800 para denunciar dónde se vende droga y no para escrachar a militantes adolescentes. Alguien quiso avisarle que los ciudadanos contamos con el 911 para denunciar donde venden droga, pero que desde el ministerio de Seguridad dicen que ya tienen las provisiones necesarias para el resto del año y no dan bola.

Esa cosa que tiene la Presi de pedir que se implementen medidas pelotudas contra quien pone un freno al avance de las políticas oficialistas, a veces trasciende a la Casa Rosada y termina con ejemplos como el de Agustín Rossi y su idea de "eliminar las barreras arquitectónicas" en los barrios cerrados, porque el espacio público, es público. Son ideas sádicas ¿No querés que te forme un camporita en tu familia y me ponés un 0800? Te escracho en público. ¿Te cansaste de que tus hijos no puedan ni salir a jugar a la vereda y te fuiste a un barrio cerrado? Vení, corazón desertor, que esta sociedad debe ser peligrosa para todos. Ayer, el Chivo Rossi dijo que lo malinterpretaron, aunque no aclaró en qué parte, y pidió disculpas.

Los que todavía no pidieron disculpas son los preservativos vencidos que militan en La Cámpora y que, cansados de no poder triunfar en las facultades, salen a buscar militantes que puedan ser convencidos. Arrancaron con las secundarias, pero resultó un estándar demasiado alto, por lo que recurrieron a un sector más acorde. La primaria tampoco prendió demasiado y ya recurren a los jardines de infantes, donde tienen la esperanza de que la Agrupación Salita Verde pronto logre imponer una agenda por la reimplementación de las galletitas Lincoln en el desayuno y/o merienda. Así y todo, desde La Cámpora no descartan extender aún más las redes y ya apuntan a los Jardines Maternales, aunque reconocen las limitaciones a la hora de entablar comunicación con los militantes de la primera infancia. "Con el Nestornauta veníamos bien, pero le pusimos la carita de Cristina a la panza de Barney y estos babosos no reaccionaron", reconoció, desahuciado, un representante de la cada vez más juvenil agrupación kirchnerista, a la vez que reconocía que entre los militantes mayores se generaban ciertos inconvenientes. "Están tan acostumbrados a tragar sapos que vienen a las guarderías y hay que esconder los muñequitos de Pepe."

Algunos padres, preocupados, ya giraron a los establecimientos educativos la expresa negativa a que sus hijos presencien eventos o charlas organizadas por La Cámpora. El gobierno de Macri lanzó un 0800 para que cualquiera pueda denunciar en caso de ver algún movimiento militante en los establecimientos educativos. Desde la agrupación ultraoficialista respondieron que a ellos les gustaría un 0800 para denunciar que en muchos establecimientos religiosos se adoctrina a los jóvenes en doctrinas místicas, con lo que demostraron que los conceptos de privacidad y patria potestad les exceden tanto como la idea del ridículo. A pesar de todo esto, en un par de semanas, meses, nadie se acordará de nada.

En diez años cerraron 121 frigoríficos y cayeron 75% las exportaciones. Las fábricas fluctúan entre la suspensión de personal y el despido. Ayer cerró la planta de Swift en Venado Tuerto y dejó a 600 tipos en la calle. No pasó nada. Hace seis meses, en el corazón geográfico de la mayor urbe argentina, ahí, donde vivimos casi el 50% de los habitantes del país, un tren se estroló y aniquiló la vida de cincuenta y un laburantes. Hace seis meses, desde el gobierno se nos cagaron de risa y destinaron perros oficiales para detectar dólares en aeropuertos y no para buscar a Lucas Menghini Rey. Hace seis meses, Cristina se escondía en el sur para luego reaparecer a llanto pleno y afirmar que ahora irían por todo. Quienes protestaban, indignados, por lo sucedido, pedían a gritos una movilización y después se quedaron en sus casas "porque no resulta seguro." No pasó nada. Antes y después hubo muchos más accidentes ferroviarios, más afortunados. Incluso, este último fin de semana un tren se llevó de paseo un puesto de comida al paso en la estación Buenos Aires. Si bien algunos lo consideramos un accidente más, hay quienes sostienen que el gobierno quiso darle un toque de glamour al barrio de Barracas con un restó ambientado en un vagón, pero que no entendieron bien el mecanismo para implementarlo. Lo que vale es la intención.

En Buenos Aires hay un homicidio día por medio. Desde mi última entrada hasta estas líneas, las estadísticas me dicen que murieron cinco personas sólo en este lado del país y por razones delictivas. A estas cifras hay que sumar los veintidós laburantes de uniforme que murieron por arriesgar sus vidas a cambio de un sueldo de mierda. En menos de 36 horas, los festejantes del balompié, los muchachos del paravalanchas, mandaron al hospital a tres policías con heridas graves. No sólo no pasó nada, sino que Hinchadas Unidas Argentinas -una organización delictiva un escalón más arriba que "Vatayón Militante" en la evolución darwiniana de la marginalidad- se manifestó en las calles para terminar con la persecución de la que son pobres víctimas. No pasó ni pasará nada.

Hace no mucho, en Avenida de Mayo y 9 de Julio, estaban los Qom de acampe. Venían desde Formosa y no fueron a protestar a Lugano o Villa Soldati. Estaban en pleno centro porteño, a la vista de todos y todas. En dos días pasé seis veces, con lo que me vi tentado a ir a charlar con ellos. Un par de días después, en una actitud tan cobarde que resultó bien digna de los cagones de La Cámpora, fueron expulsados de la zona, cargados en micros y llevados de vuelta a Formosa. ¿Qué querían? Hablar con la Presidente por unos temitas que tenían que ver con el derecho de los pueblos originarios, el derecho a la propiedad privada, la represión ilegal y asesina de las fuerzas de seguridad formoseñas, la usurpación de tierras, la miseria y el despilfarro de guita de la hermosa gestión de Gildo Insfrán. Cris estaba muy ocupada para recibirlos, así que pidió correrlos. Y los corrieron de la agenda y de la vista de cualquier transeunte porteño. Los Qom también son pobres. Pobrísimos. Y no vi a ningún compatriota convocar a una marcha en defensa de estos tipos en situación indefensa. Quizás es porque no estaba al aire el programa de Lanata, pero no pasó nada.

Cuatro de cada diez argentinos es pobre. Como cuatro de cada diez suena flojo, les digo cuatro millones cada diez millones, que suena más contundente. Dieciséis millones de argentinos son pobres. En diciembre de 2001, el 40% de los ciudadanos estaba bajo la línea de la pobreza, pero éramos menos. Hoy, con el maravilloso modelo de inclusión social, sumamos cada vez más pobres. Repito, dieciséis millones de personas que apenas logran satisfacer sus necesidades básicas. Lanata todavía no lo dijo, por ahí lo dice el domingo que viene. Hasta entonces, estaremos hablando de la pobreza en Formosa -como si nos hubiéramos enterado recién este domingo que Formosa es una joda loca- y entonces destinaremos nuestra indignación hacia el nuevo quilombo que nos muestre la pantalla del 13 el domingo a la noche. Después pasará, como todo.

Pasó Skanska, pasó Antonini Wilson, pasó Varizat -con camioneta y todo- pasó Béliz, pasó Axel Blumberg, pasó Candela, pasó el chofer municipal y empresario Rudy Ulloa Igor, pasaron D´Elía y el incendio de la Comisaría 24a -y nunca apareció el Quinquela Martín- que fue premiado con la designación de D´Elía como subsecretario, pasó la millonaria gestión de Jaime, pasó Juan Pablo Schiavi, pasó Quantín, pasó la bolsa de Felisa Micelli, pasó la toma del Indoamericano, pasó Jorge Julio López, pasó la denuncia de sobreprecios que hiciera Lavagna antes de renunciar, pasaron los Schoklender, mamá Hebe y sus negocios compartidos, pasó el incendio de la estación de Haedo, pasó la toma del Hospital Francés, pasó el Tuto, pasaron los piquetes de la abundancia, pasó Luciano Arruga, pasó Tartagal, pasaron las declaraciones juradas de los funcionarios, pasó María Cash, pasó la fusión entre Cablevisión y Multicanal, pasó la agresión a Jorge Rivas, pasaron los radicales K, pasaron los peronistas disidentes, pasaron -y seguiran pasando- los destrozos periódicos después de cada fecha de fútbol, pasó la estatización de la deuda privada de Aerolíneas, pasó la estatización de las AFJP un año después de que Néstor asegurara que tenemos derecho a elegir, pasaron veinte mil personas asesinadas en hechos delictivos desde 2003 a la fecha -es estimativo, dado que de un modo increíble e inexplicable, no cuentan los datos de la provincia de Buenos Aires- y pasaron cientos de miles de robos, violaciones, secuestros extorsivos, como también pasaron miles de chicas que se van y no vuelven, y ni siquiera sabemos qué fueron de sus vidas. 

No es que acá nunca pasa nada. Acá pasa de todo. Y todo pasa.

Jueves. "El pueblo que no lucha por su derecho, no merece tenerlo." Rudolf von Ihering.

martes, 14 de agosto de 2012

Relato a la Calabresa

Como la inmensa mayoría de los argentinos, mi apellido tiene origen europeo, más bien italiano, puntualmente del Reggio Calabria, exactamente de Gioiosa Ionica. Gioiosa es una urbe pequeñísima que alguna vez supo ser un marquesado del Reino de las Dos Sicilias, pero con una prolijidad tan asombrosa que se refleja hasta en sus libros: he encontrado registros de antepasados que se remontan varios siglos en el tiempo. A mediados del siglo pasado, espantados por la hambruna de finales de guerra, la mia famiglia emigró buscando nuevos rumbos. Algunos embarcaron en Napoli con rumbo a Buenos Aires, previa escala en Río de Janeiro. Todos mis parientes gioiosani, cercanos y lejanos, residen entre la Capital de la República, su conurbano y la provincia de Mendoza. El resto embarcó del mismo puerto, pero con rumbo a Nueva York. En Calabria no quedó ni el loro, al menos ningún loro con mi apellido, claro está.

Unos años atrás, mi primo Mario tomó el camino inverso y se las picó hacia l’Italia. La crisis que nos dio la bienvenida al nuevo milenio fue demasiado para él y con los pocos ahorros que le quedaban –y corriendo con la ventaja de no contar con vástago alguno- armó las valijas y se fue a probar suerte a la tierra de donde venía il nono. Bueno, il nono no conocía Roma ni por fotos, pero no vamos a entrar en detalles. Mal no le fue, dado que agarró todos los laburos que acá le repugnaban y con el tiempo pudo armarse una economía aceptable en base al rol que él denomina “emprendedor autónomo de la construcción”. Suena mejor que maestro mayor de obra, convengamos. A Marito lo quiero bastante, es un tipo macanudo y lo recuerdo como un goleador nato a la hora de encarar mujeres y un gran jugador de póker, siete y medio, punto y banca y cuanto juego timbero –e ilegal- pudiera armarse. Hoy es un hombre que se casó con una argentina que conoció allí y es padre de dos niñas preciosísimas. Semanalmente nos intercambiamos correos electrónicos o nos vemos vía Skype y charlamos de bueyes perdidos: él me cuenta de los pormenores de su familia y yo lo tengo al tanto de cuán arruinadas están sus exféminas.

Últimamente, Mario anda preocupado porque la crisis en Italia le enfrió la economía lo suficiente como para tener que achicar algunos gastos. Este último sábado me hizo una pregunta inesperada. Mi primo Mario quería saber si es cierto que acá estamos tan bien como le pintan en la colectividad de argentinos arrepentidos culposos que residen en Italia y como sugieren otros italianos que nos miran como "el camino a seguir". No supe por dónde arrancar, pero básicamente le dije que prefería su poder adquisitivo de crisis europea que el mío de bonanza argentina. Me puteó por hablarle irónicamente. Cuando logré hacerle entender que hablaba en serio, inició una tibia serie de preguntas inquisidoras que derivó en una andanada de afirmaciones que podrían convertirlo en un cuadrazo de lujo para las fuerzas oficialistas.

Pero claro, Mario no volvió a Argentina ni a traernos un prosciutto di San Daniele, ni un quesito caciocavallo. Debe ser por eso que se quedó perplejo cuando, luego de espetarme que en argentina casi no hay desempleo, le pedí que se imagine qué sera eso de tener un desempleo en un dígito y una pobreza en dos. Pensé que con eso alcanzaría, pero me arremetió conque esos datos son los que proporcionan los opositores y que por leer diarios contreras me hago más malasangre de la que debería. Me costó hacerle entender que por más contreras que sean los diarios, utilizan las mismas mediciones que el gobierno abandonó por "poco realistas" y que en realidad eran los mecanismos con los que se midieron los índices hasta no hace mucho. Porque, más allá de lo fácil que resulta comparar el ingreso a modo nominal con los de la década del ´90, o los números de paz con los de la crisis de 2001 -todo comparado con la nada, es positivo- hasta se han tomado la molestia de garantizarse datos acordes a la nueva argentina: nueva política, nueva forma de conducir, nueva forma de medir. Lindo paisaje: se usa nuevo reglamento para ganarle la pulseada a los que ya jugaron con el viejo.

Sin embargo, Mario no se notaba muy convencido y no era para menos, dado que la noche anterior se había deleitado siguiendo la última cadena nacional. Se ve que en Roma no hay nada mejor que hacer un viernes a la madrugada, o el discursete de la Presi ya califica como programón: los viernes Cadena Nacional, los sábados Saturday Night Live, y así. En base a esto, me recordó que cuando partió a Europa, Aerolíneas Argentinas e YPF estaban en manos extranjeras. Le recordé que cuando se fue a Europa teníamos autoabastecimiento energético y Aerolíneas daba menos -muchísimas menos- pérdidas que ahora. Se ve que la afirmación que Cristina hizo el viernes encadenada nacionalmente de que en economía "cada vez que se toca algo hay que hacerlo sutilmente", lo entusiasmaron y me lo hizo saber. Sinceramente creo que para tocar las cosas sutilmente es más peligrosa que neurocirujano con mal de Parkinson, pero yo no veo las cosas desde afuera, como sí puede hacerlo mi primo Marito.

De aquel discurso recuerdo algunas burradas interesantes, inexactitudes históricas que muestra como epopeyas simples actos administrativos. Sin nombrarlo, recordó cuando Lavagna propuso que todo el transporte público funcionara a gas natural comprimido (GNC) y se sintió orgullosa al decir que Néstor se opuso, y lo bien que hizo, dado que hoy estaríamos sin gas en el país. Que no mencionara que dependemos de la canilla de Evo Morales para calentar la pava del mate, es un detalle. Que tampoco colocara la anécdota en el contexto histórico de un gasoil disparándose y una producción de gas natural que hasta daba para la exportación, es de tendenciosa. Que mucho menos mencionara que en 2005, su exvivo expresidente consorte fue el responsable de aniquilar en un par de meses esa megaproducción, lo entendería como un acto de prudencia para cuidar el relato, si no fuera porque es tan cínica que tergiversó las cosas para hacer quedar a un dilapidador analfabestia de la política energética como un Estadista con visión a futuro.

A Mario pareció no importarle mucho este tema y tiene algo de lógica, dado que no pudo vivir en carne propia la alegría de la patria kirchnerista, donde la gente se siente tan segura que hasta renuncia al derecho humano a la vivienda digna, para irse con los bártulos, la jermu y los hijos a pernoctar en las galerías de Paseo Colón y, de paso, tener bien cerca la oficina de la Presi, para sentir que los cobija por las noches. Marito, en cambio, supone que toda mi negatividad se debe a que Clarín me lava la cabeza. Ni me calenté en recordarle que cuando el vivía acá compraba el gran diario argentino de lunes a lunes y que más de una vez me comentó las columnas de Marcelo Bonelli contra el gobierno de Menem como si de la verdad revelada se tratara. Quizá fue por eso que me extrañó que se hiciera eco de lo manifestado por la encadenada nacional al exigir una ley de ética periodística, dado que considera que si "el primer poder, el segundo y el tercero, deben presentar declaraciones juradas, el cuarto poder, o sea, el periodismo, debería publicar de qué empresas reciben dinero." Y sí, lo dijo el día que presentó su declaración jurada, dos meses y una semana después de la fecha de vencimiento para el resto de los mortales que habitan suelo argentino.

Es probable que la Presi haya quedado maravillada con la historia de Edmund Burke y la Revolución Francesa, pero que emita tamaña afirmación da más a pelotudez supina que a picardía de gran conductora de los destinos del país. Porque da la casualidad que en las relaciones entre privados, siempre y cuando no se infrinja ninguna ley, el Estado no puede meter ni la uña del dedo meñique en virtud de lo dispuesto por la Constitución Nacional de nuestro ispa. Y pareciera mentira, pero al chusmear ese librito uno se entera que atrás del preámbulo vienen un puñado de artículos interesantes, que hablan de boludeces tales como derechos, obligaciones y garantías, además de contarnos cómo se compondrá esa inmensa maquinaria de cagarnos la vida que la modernidad ha dado en llamar "gobierno". Suponiendo que me había olvidado de algo -y con Marito corriéndome por izquierda- corrí a buscar el librito. Revisé al derecho, al revés, lo di vuelta, leí de atrás hacia adelante y, más allá de un mensaje satánico en el artículo de cómo se compondrá la Cámara de Diputados, no encontré nada que dijera que la Prensa es uno de los poderes que compone la República. Sin embargo, hallé seis artículos -14, 28, 32, 33, 43 y 75, para quién le interese- que garantizaban la libertad de prensa y la imposibilidad del Estado de entrometerse de forma alguna para regular el libre ejercicio de este derecho.

Pero Marito insistió en que lo de Bonelli es de garca. Independientemente de la discusión de si es mejor creerle ciegamente a la Presi que a Bonelli -o viceversa- le conté a mi primo Mario que existe un programa llamado 678, que lo pagamos todos los boludos que vivimos en sociedad -desde el ejecutivo de Port Madero, hasta el linyera que compra un cartón de vino- y que se compone de un puñado de pelmazos con currículos que brindan una dudosa autoridad moral, y de los cuales la inmensa mayoría -productor general incluído- prestaron servicios a Clarín hasta que el gobierno les puso más plata. Mario insistió en que, más allá de todo, Cristina tenía razón respecto de Bonelli. Me sentí un poco cansado y le respondí que él tenía razón, que en realidad estábamos tan, pero tan bien, que el éxito o fracaso de la micro y macroeconomía local e internacional dependían de los dichos de un periodista.

No es cosa menor el tema de la libertad de expresión. No es que crea en la censura, no al menos en lo que nosotros concebimos como censura. Algún que otro detalle, defecto de fábrica del modelo nacional y popular, habrá, como eso de que no se pueda sintonizar el programa de Jorge Lanata en algunas provincias. Nimiedades que quedan minimizadas ante la máxima "acá no hay censura, Cristina te da libertad de expresión," enunciado repetido más de una vez por la propia mandataria, lo que genera una pequeña duda: Si gracias al favor de Cristina -yo, tu, Néstor, nosotros, vosotros, Néstores- gozamos del derecho a la libertad de expresión ¿Qué onda cuando la Presi se levante con la pantufla izquierda?

En el árbol genealógico de los derechos inalienables del hombre -a.k.a. Derechos Humanos- la libertad de imprenta -o de prensa- desciende de la libertad de expresión. Y por una cuestión lógica, ésta última es hija directa de la libertad. Por ende, si partimos de la base de que el primer derecho humano comprende vida, libertad e igualdad, todo lo que se diga después es al pedo. Yo no le debo mi libertad a nadie. Sólo por nacer humano ya soy libre y todo lo que digan en contrario, puedo considerarlo una violación a mi derecho natural a hacer lo que se me canta el ocote mientras no invada el derecho a la libertad del otro. Esto es algo que la manga de trogloditas enrolados en el oficialismo, huérfanos patológicos y voluntariosos que no conciben el orden del universo sin la dirección de mamá Cristina, no entienden. Por las dudas, lo repito: mi libertad no se la debo a nadie. Va de vuelta: mi libertad es mía, mía, no me la regaló nadie y no debo dar gracias por ella.

Está claro que Bonelli no es Bob Woodward -de hecho, todo lo actuado en el Watergate, acá sería una picardía cotidiana- pero acá no podés levantar el copete que enseguida te escrachan por cadena nacional y te revolean la Afip por la cabeza. Y está más que claro que, a esta altura, preferimos que vuelvan a poner el delito de calumnias e injurias en el código penal, antes que nos manden la Afip. Pero que la Presi exija una ley para que cada periodista manifieste públicamente su ideología política, y que a esa ley la llame de "ética", es casi tanto una payasada, como un coletazo de nerviosismo. Porque la libertad de decir lo que pienso, incluye también el derecho a callar lo que no me interesa que trascienda, incluyendo a quién pienso votar en las próximas elecciones. A esta intención de pedir a todo el que quiera escribir que manifieste cuál es su afiliación política o quién le paga en privado, la Presi lo define como "profundización de la democracia." Esto, a Marito le parece maravilloso.

Anoche, mi primo Mario me pidió que me conectara. Quería saber si había visto la charla que dio la Presi en presencia de Joseph Stiglitz. Con ánimos de cantarme la posta sobre lo que el ve de afuera y yo vivo a diario, Marito me dio a entender que si un premio Nobel nos elogia, es que los contreras estamos del tomate. Podría partir de la base de que el Nobel hoy tiene menos chapa que el Prode entre las loterías, y que hasta Obama recibió el de la Paz en medio de la negromanía. Podría, también, recordar que Stiglitz cambia de discurso casi a diario y que, así como acá dijo que Argentina es el ejemplo a seguir por Europa, allá dijo que en nuestro país algo falla, dado que "si hay alta inflación sostenida en el tiempo, anda mal la macroeconomía."

Sin embargo, ahí andaba el buenazo de Stiglitz, con auriculares y una sonrisa amena que variaba entre el asombro y la carcajada. El tipo, sin dar muchas vueltas, aseguró que uno de los índices que demuestran la gravedad de la crisis europea es "el alto nivel de deuda en relación al PBI". Esto me resultó raro, pero no porque Stiglitz me desagrade, sino porque fue él mismo quien hace no más de dos años afirmó que evaluar la economía de un país en base a su PBI es "inadecuado y contraproducente”, dado que "no se toma en cuenta la calidad de vida" y que "un crecimiento del PBI puede disimular una degradación violenta del bienestar de la población." Está bien que quisiera ser diplomático jugando de visitante -y con todos los gastos pagos por la nuestra- pero de ahí a cambiar tanto de opinión para no ofender a la reina del "crecimiento sostenido mais grande do mundo", da para sospechar de la buena voluntad del señor economista.

No todos los días se tiene la oportunidad de contar con la presencia de un Nobel en economía, pero acá trajeron a Stiglitz para que hable de la crisis europea y la compare con lo que acá pasó hace diez años, con lo lindo que sería que nos explique cómo hace un país para no enfriar su economía aumentando el gasto y, al mismo tiempo, controlar la inflación sin inversiones, cuando la única forma de aumentar el gasto sin inversión es emitiendo moneda. Nadie le preguntó. Como tampoco le preguntaron si el creía que estaba bien decir que nuestra deuda es el 10% del PBI cuando el gobierno decidió no sumar lo que le debemos al Club de París, ni la que le debemos al Banco Nación, al Central y a la Anses. Mucho menos le preguntaron si quería probar la técnica argentina para comer cuatro comidas con seis pesos diarios.

Después de Stiglitz, tomó el micrófono la mina a la que nos vendieron como la mejor oradora de todos los tiempos y, convertida en Enciclopedia Británica parlante, abordó tantos temas que pasó de su peculiar versión de la historia económica europea a los refranes vernáculos. Mientras afirmaba que el genocidio nazi surgió como la excusa nacionalista para frenar la crisis económica alemana -genia total- Stiglitz sonreía. Otra no le quedaba: ya tenía dos granaderos impidiéndole la huida.

Cristina, valiente y temeraria, afirmó que en Europa no hay liderazgo político. Mientras intentaba chequear si Angela Merkel se puso a llorar con esta afirmación, la Presi afirmó que "no se puede frenar el consumo y que la gente no pueda comprarse la casa". Gracias a Dios nuestro modelo es distinto y lo único que hacemos es consumir para no perder lo que no podemos ahorrar, mientras esperamos que nuestros viejos pasen a mejor vida y de este modo heredar una vivienda propia. Luego, nuestra primera mandataria afirmó que "el dinero no se reproduce empollándolo como gallinas," y si bien no aclaró como se hace, suponemos que desde la nursery de la maternidad de papel moneda Ciccone, saben como parir los suficientes billetes como para aumentar en un 40% la base monetaria de Argentina.

¿Cómo hacía para explicarle todo esto a mi querido primo Mario? Él está maravillado y tiene ganas de venirse. Sólo para no escucharlo quejarse, le dije que sí, que se venga pero que tenga en cuenta que las extracciones de su cuenta en euros será en pesos y a cotización oficial. También le expliqué que si puede comprarse una casa medio pelo y un auto, deberá pagar impuesto a la riqueza y que con un ingreso mensual equivalente 1.200 euros, tendrá que dejarle una parte al Estado en concepto de impuesto a las ganancias. Por último, le pasé un listado de precios del supermercado. Luego de darse cuenta que en Argentina, con 1.200 euros mensuales no llegaba a mantener el nivel de vida de su familia, me preguntó qué es eso de pagar impuesto a las ganancias en un salario que no llega a cubrir los gastos propios de una familia tipo de clase media. "Eso forma parte del encanto de la Argentina del siglo XXI, Marito, donde sos rico para pagar impuestos y pobre para sacar un hipotecario."

Dijo que lo iba a pensar.



Martes. Fidàrisi è bbona cosa, non fidàrisi è mmegghiu.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Percepciones

Se trata de una cuestión geográfica. Desde hace ya varios años, las ideas, las opiniones, tienen valor depende del lugar desde el que se hagan. El contenido ya no importa, lo único que cuenta es quién dice qué, a cuál espacio pertenece. En estos parámetros, la Presi no marca ninguna diferencia con el resto y se comporta como líder espiritual de quienes usan archivos con beneficio de inventario, esos ejemplares que más de una vez nos hemos cruzado y que se reconocen por la facilidad que tienen para intentar refutar nuestras ideas y que, al tercer argumento fallido -hay casos, incluso, que con el primero basta- pasan al insulto desacreditador y a la acusación confusa de afiliaciones políticas presuntamente delictivas en sus locas cabecitas.

El lunes, desde los estudios del canal rosado en Balcarce 50, la Presi montó otra de sus presentaciones mediáticas -y van- para presentar la segunda etapa del Plan Nacer. Entonces recordó que el primer atendido del plan, se dio en la provincia de Tucumán. "Porque las cosas hay que decirlas y contarlas, pero una cosa es contar y decir y otra cosa es exhibir y enrostrar morbosamente", dijo enojada la Presi, en plan de matar al mensajero. Más allá de que en los primeros tiempos del gobierno de Néstor, Página/12 también exhibía "morbosamente" estas cuestiones, la preocupación presidencial ya no pasa por las estadísticas en materia de desnutrición, dado que la doctrina impulsada por el ministro Manzur lo solucionó al estilo Indec, sino porque haya contreras que se empecinen en contradecir esas estadísticas. Algunos hacen investigaciones periodísticas. Otros, mucho más tendenciosos, golpistas y desestabilizadores, son capaces de morir de hambre con tal de pegarle al gobierno nacional y popular.

Cris tambió dio una muestra de lo fácil que resultar distorsionar la propia percepción de un acontecimiento gracias a no estar al tanto de nada. Al decir que Néstor estaba muy conmocionado al contarle que ya habían agarrado a los responsables del asesinato de Mariano Ferreyra, es más que probable que tuviera razón. Al igual que cuando cita al mudo de su hijo con eso de que "fue una bala que rozó el corazón de Néstor." Independientemente de haberse cagado en la memoria de un pibe que falleció al protestar por la injusticia de una legislación laboral absolutamente modificable para el gobierno, la Presi interpretó que Néstor estaba conmovido porque habían ubicado a los autores. A la luz de los acontecimientos posteriores, suponemos que estaba conmovido, de la construcción verbal "se me frunció el totó", en virtud de la cercanía del gremialista acusado con el gobierno nacional y, cuando no, la foto de Boudou con el presunto asesino.

Probablemente, Cristina haya sido sincera en su recuerdo, después de todo, la memoria se llena de las imágenes que nosotros mismos nos construimos de situaciones vividas. En todo caso, esta afirmación demuestra que nunca tuvo la más puta idea de quiénes eran y son los verdaderos resortes de poder detrás del poder. Esto, sumado a su necesidad patológica de hablar mucho, la llevan a decir cierres como "Néstor era una locomotora", justo al hablar de este temita.

La necesidad de comunicar permanentemente es confundida con acción de gobierno. La gestión se convierte, entonces, en hablar mucho, rápido y al pedo. Esto, obviamente, genera perlitas como la siguiente: 

«¿Vos de dónde venís, Coqui? ¿Vos sos morocho, pero no sos de pueblo originario? Este es morochón y parece medio indígena, pero no se engañen, eh, este viene de Europa, de la Europa media xenofóbica. La mayoría de los europeos son xenofóbicos.» Después quiso arreglarla y afirmó que no quiso decir que todos los europeos sean xenofóbicos sino que a la inmensa mayoría "no les gustan los morochos" y hasta agregó que tiene un amigo boliviano. Ídola de la vida. Podría decirse que rompió su propia marca de la semana anterior, cuando afirmó que su gestión hace cosas porque "no es un gobierno mongo". 

Todo se da dentro de los parámetros conceptuales de cada uno y la Presi no escapa a esta regla. Si partimos de la premisa básica de que todos escuchamos lo que queremos escuchar y vemos lo que queremos ver, la batalla mediática por el control de quién tiene la razón tiene un resultado de empate de antemano. En la actualidad, y dentro del profesionalismo, podríamos decir que las dos facciones están encarnadas por tipos que hicieron lo que jamás nos imaginamos que podrían haber hecho: Diego Gvirtz laburando para el Gobierno y Jorge Lanata para el Grupo Clarín.

Un error común que cometen los comunicadores informales –cualquiera que exprese su opinión de algún modo medianamente público, sea en la cola del banco o en Twitter- tanto opositores como oficialistas, es suponer que el aparato Gvirtz-Szpolski, o el tanque comandado por Lanata, están cambiando las cosas por efectuar las denuncias que hacen, o por mostrar los archivos que exhiben. Esto sólo sirve para arengar y/o indignar aún más a quien lo ve. Es tan básico que hasta se puede comprobar con ver los comentarios en cualquiera de las entradas de este blog: algunos con excelentes argumentos defienden sus posturas a rajatabla, los que coinciden conmigo me leen porque sienten algo de empatía, los que no, lo hacen para indignarse, reírse, putearme, para saber qué está pensando el enemigo, etcétera. Sin embargo, a ninguno le cambié la opinión. El acto de crear consciencia sólo puede darse cuando el receptor de la información no tiene opinión formada y asimilada sobre determinado tema, y tendrá éxito si la info se encuentra en sintonía con sus valores morales –lo vivido y lo mamado desde la infancia. Si estos valores se condicen en cierta medida con lo que percibe del comunicador, la información se procesa y se asimila en cierta medida, pero nadie puede modificar una opinión ya formada. Ni yo podré convencer jamás a un hincha de River para que se haga bostero –y la pase mejor- ni el Cuervo Larroque podrá convencerme de que vaya a militar con La Cámpora. Es algo tan básico que no es necesario ahondar mucho más. Por eso es que ni Gvirtz, ni Victor Hugo, ni Tognetti se la mandan a guardar a la opo, ni Lanata se la mete en seco al Gobierno: los que se sienten afectados, los putean por vendidos y funcionales, los que se sienten identificados no vieron nada que los afirme aún más en su posición de desprecio al oficialismo. Y los que no cazan una de política, no los ven. 

Ejemplos sobran. Algunos se indignaron y/o cagaron de risa cuando escucharon que la Presi nos colocó en un grupo que conforma la quinta potencia económica del mundo. Otros organizan charlas debate en la Universidad y hasta suman el tema como punto a tratar en la reunión de consorcio, con el objeto de analizar qué tan altos están en la escala de felicidad, siendo “Diana Conti con Ley Seca” el mínimo y "Boudou luego de la expropiación de Ciccone" el máximo aspirable de alegría. En ambos casos, todos los actores tienen su opinión formada, y el que no, difícilmente escape de sus valores a la hora de procesarlo. Y este es uno de los mayores errores que cometen los medios oficialistas y opositores: suponer que el otro le lava la cabeza a la gente. Los medios pueden imponer agenda, pueden decirnos qué pensar, pero nunca podrán decirnos cómo hacerlo. 

Todo es una cuestión de apreciación y no hay mejor ejemplo que la oleada revisionista de los últimos años, la cual se dividió entre los que instalaron a la década del setenta como el edén al que debemos aspirar, y los que la plantearon como una década estúpidamente perdida. Algunos vieron al tercer gobierno del Yeneral como una forma de darle un boleo en el ocote a la juventud desbocada que creyó entender que ese tipo empomazurdos de los ´50 evolucionaría en la patria socialista, y lo odian por ello. Otros pensamos lo mismo y, precisamente por eso, lo amamos. Ni Pigna me pudo convertir al evitismo, ni el Tata Yofre logró rehabilitar a un zurdo. Y los que no tenían mucha idea de la temática -o se les olvidó porque estaban en otra- se alinearon atrás de cada línea argumental en base a sus propios valores para la vida.

Discutir no es al pedo. Pretender convencer al ya convencido, sí. No hay bala que le entre a quien está enamorado, y el que es oficialista convencido, está enamorado de la trola del barrio: reseteó el contador a cero y, para él, no tiene pasado. Por eso no les importan ni las fotos, ni los videos, ni las declaraciones de quienes saben qué hicieron todos y cada uno de quienes representan al gobierno. Discutir para perfeccionar el argumento, para pulir las ideas o, sencillamente, para hacer catarsis, es otra cosa. Es básico plantearse de antemano qué es lo que se busca al hablar sobre estos temas. Si la intención es hacerse la fiesta pegándole al otro, está todo piola, gato. Si en cambio se busca captar adeptos para la causa, el blanco no es el que piensa distinto, sino el indeciso, el que no sabe bien qué onda, y lo que pasa en el país le importa lo suficiente como para tantear qué puede pintar, el que no sabe lo que quiere, pero sí tiene bien en claro qué es lo que no quiere. Este tipo, generalmente, está asustado, cansado de las peleas o las dos cosas juntas y le va a escapar al más agresivo, viendo al otro como el mal menor. El indeciso es como el benjamín de un matrimonio que se está divorciando: necesita que al menos una de las dos partes haga las cosas como corresponde. Si en cambio ve que los padres se agreden de un modo más infantil que el que percibe en los recreos de su escuela, es más que probable que elija quedarse con el que le regala alguna boludez de vez en cuando.


RDP International:

El departamento Relaciones Exteriores de RDP Consultating tiene el agrado de acercar a sus lectores esta joya hallada en el vecino país de Brasil. El nombre suena parecido y hasta su pasión por el verde la asemeja a nuestra benemérita mandataria. Pero a no confundirse, la original es la nuestra. 




Efemérides:

Un día como hoy pero de 2008, Emanuel Ginobili encabezaba la delegación argentina en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing, Sbatella se iba del gobierno puteando a Guillermo Moreno, el gobierno de la Ciudad anunciaba un aumento en los peajes, Diego Gvirtz preparaba otro informe para darle duro y parejo al gobierno nacional desde TVR por la pantalla del solcito y Luciano Gallende saludaba desde Mañanas Informales por Canal 13. Aquel día en el que la Federal pertenecía a Aníbal y el Jefe de Gabinete era Sergio Massa, este blog abría sus puertas por primera vez. 

Cuatro años han pasado desde aquel viernes 8 de agosto de 2008, en el que pasadas las 5 de la tarde tiraba las primeras líneas. Cuarenta y ocho meses en los que cambiaron tantas cosas que ni yo soy el mismo de entonces. Mil cuatrocientos sesenta y un días en los que tantas cosas siguen iguales, que todavía tengo material para tirar al techo. 

A los que me leen desde aquel entonces, a los que se sumaron en el camino, a los que recomendaron de boca en boca esta página a todos sus contactos, a los que me putearon y aún me putean, a los que se cagaron de risa conmigo y de mí, a los que tuve el placer de conocer personalmente, a mi vieja que no me dio ni cinco de pelota cuando le comenté de esto y el año pasado me recomendo la página "para que lea algo que me va a gustar", al resto de la familia que se divide entre los que les pasan mis posteos hasta al carnicero y los que ni se enteraron a qué me dedico, a los que desayunan con estas líneas, a los que leen para hacer que trabajan mientras cuentan los minutos para salir del laburo, a los que con sus comentarios arman unos debates de antología en cada nota, a los que con sus comentarios arman una batalla campal en cada nota, a los radicales, a los socialistas, a los libertarios, a los peronistas de Perón línea ortodoxa no reformista, a los peronistas avergonzados, a los que no militan, a los que militan, a los que todavía confían en mí, a los que me llaman para tomar un feca, a los que me ofrecieron ayuda, a los que me amenazaron, a los que me felicitaron, a los que me hacen reir a diario, a los que me hacen pensar siempre, a los talibanes de mis amigos...

A todos ustedes que de forma periódica o eventual me dejan entrar en sus casas, oficinas o celulares, gracias por tanto. 


miércoles, 1 de agosto de 2012

Servicio Penitenciario Fernández

A esta altura habría que encarar una reforma por ley para que se elimine el latiguillo “hablar es gratis” dado que la Presi nos demuestra día a día lo caro que nos cuestan sus sesiones de terapia grupal televisada. Puedo tolerar que se crea su rol de quilombera superstar al hacer referencia a su pasado en el que “nos movilizamos para lograr el retorno definitivo del General Perón a la Argentina”, aunque lo más cerca que estuvo de eso, fue cuando jugaba con su Barbie Militante en el patio de su casa toloseña. Puedo aguantarme que recuerde cuando Néstor dijo en la Plaza de Mayo “volvimos” en referencia a la generación de la década del ´70, cuando lo más cerca que estuvo de la militancia real fue en alguna peña platense, donde el asado era gratis y había buenos culos. Puedo bancarme que su referencia a Perón finalice con su retorno al país –al igual que en la biografía de Pigna- y de ahí salte al retorno del cadáver de Evita, y que crea que es mucho más importante para el devenir político del país que la vuelta al poder de don Juan Domingo, dado que lo más destacable de su pasada gestión y la actual, fue el paso a la inmortalidad de su exvivo marido. Puedo soportar estoicamente que le de una charla a Hugo Chávez sobre cómo hizo Napoleón Bonaparte para descubrir la piedra roseta en Egipto de la mano del liberalismo y la vinculación que hizo de ese hecho con la gesta de la independencia argentina, para luego afirmar que le cae bien la primavera árabe que terminó volteando a Khadaffi, todo mientras comenta sobre la mirada distinta que tenía Néstor Kirchner. Ahora, que alguien diga que hablar es gratis, ya no. No es gratis por cuestiones de insumos -¿Alguien sacó la cuenta de la que se va en cada cadena nacional y en cada exposición oral pedorra?- ni por la guita que gastamos en analgésicos, ni por lo que nos cuestan sus fantásticas ideas. 

“Tecnópolis es una ventana al futuro del país”, afirman los funcionarios, repitiendo las palabras de Cris. Una ventana que debe tener los vidrios polarizados del lado de adentro, porque si lo que hay para mostrar incluye dos hélices generadoras de energía eólica que se desploman, no me quiero imaginar lo que debe ser el resto de las ideas que tienen para el futuro. Se ve que con viento no vale. Como nuestra sólida economía, que si hay "viento de frente", demuestra su precariedad latinoamericana complicando el abastecimiento hasta de respuestos de máquinas de afeitar. 

Este fin de semana nos enteramos que Sergio Schoklender tenía razón en cuanto a la utilización de presos con fines políticos. Algunos se horrorizaron, otros nos preguntamos en qué otras cosas más tendrá razón don Sergio. Más allá de este detalle, todos quedamos esperando las explicaciones de Cristina al respecto. Y las explicaciones llegaron en forma de cagada a pedos. Enojadísima se la agarró con Clarín –diario en mano- por el titular de tapa en el que escrachaban a Eduardo Vasquez –un tipo tan fogoso que fue condenado por prender fuego a la jermu y que además ya había cometido el crimen de tocar la batería en Callejeros- porque a pocos días de ser sentenciado, estaba participando de una jodita de la agrupación kirchnerista “Vatayón Militante.” 

Como defensa esgrimió un montón de argumentos que pasaron por putear al mismo diario por poner como noticia que Moreno acrecentó su patrimonio un 91% -no se haga ilusiones, no dio explicaciones de eso- y que la Anses estaba dilapidando la guita de los futuros jubilados –no, tampoco dijo nada al respecto- para luego pegarle al Servicio Penitenciario Bonaerense porque se les fugó un homicida hace unos días. Luego se quejó de que a las organizaciones no gubernamentales de derecha no le hacen cuestionamientos cuando llevan candidatos a diputados, pero a las organizaciones populares les pegan por sacar presos a pelotudear. Independientemente de que somos varios los que creemos que ser Diputado es tener un carnet para delinquir, la Presi tiene razón y predica con el ejemplo, no discriminando a nadie por ser de derecha o izquierda, siempre y cuando no le reclamen ni por el derecho a la vida. Como último argumento de lo grossa de la vida que es, contó que, hasta que llegó Roberto Pettinato a comandar el Servicio Penitenciario, los presos usaban traje a rayas y grilletes. Sí, fue hace 65 años, pero no vamos a restarle mérito a la última política penitenciaria seria y planificada que tuvo el país. 

Se quejó porque nadie en el Sciolismo dio explicaciones por el terrible hecho de que un tipo condenado a veintinueve años se fugara de la cárcel y que le duele en el alma que se utilice el dolor de las víctimas para estas operaciones. Que lo diga Pérez Esquivel, es una cosa. Que lo afirme la principal –y única referente viva- de una corriente politicofrénica (copyright RDP, registro pendiente) que sacó de la cárcel a un turro que fue condenado a 18 años por prender fuego a la jermu para llevarlo a pelotudear y divertirse, es otra. Más allá de que con Vásquez prendieron fuego la bandera de la violencia de género –vaya paradoja- la idea quedó ahí. No explicó, sólo puteó y pateó la pelota afuera al quejarse de los que patean la pelota afuera, porque acá no importa quién es responsable, sino encontrar a alguien que haga algo parecido, menor o superior, y que se la agarren con él. Lo interesante es que finalmente entendimos qué quiere la monada cuando canta "Cristina corazón, acá tenés los pibes para la liberación": sólo se trata de una cuestión penitenciaria. 

A continuación, salió Nilda Garré –que compite por el premio al ministro más al pedo de la gestión, contra Barañao, Lorenzino, Meyer, Giorgi y Alak- a fustigar la política de seguridad de la provincia de Buenos Aires. Para ello utilizó las palabras de su asesor estrella León Arslanián. Como no podía ser de otro manera, Garré dijo que la provincia tiene problemas de seguridad por culpa de la policía y la falta de control político sobre la misma, dado que cuando funcionaba de la otra forma, la situación era bien distinta. No sabemos si se refiere a los negociados millonarios que llevó adelante la gestión de Arslanián a través de las compras sin llamado a licitación, a los aparatos de comunicación modernísimos comprados en el primer mundo y que nunca llegaron, a la teoría progresista de cagarse en el personal dándoles chalecos antibalas vencidos y patrulleros con blindaje trucho o a la brillante idea de comprar un zepelín para el conurbano (si alguien lo vio, que chifle). Lo que sí sabemos es que para el discurso del gobierno, la culpa de la delincuencia ya no es la falta de inserción social, la carencia de oportunidades, la crianza en la marginalidad, la falta de acceso a la educación o el desempleo. Y es que este verso progre choca con el otro verso progre con el que nos taladran a diario: este es el mejor gobierno de la historia que luego de nueve años y medio de gestión no ha conseguido revertir ni uno solo de los factores que antes utilizaban para justificar la delincuencia. Ahora que les juegan en contra todos los chamuyos que esgrimían para que las víctimas se sintieran culpables por los pobres delincuentes, la culpa es sencillamente de la policía.

Cuando Cristina afirma que su gobierno ha hecho mucho para mejorar la calidad del Servicio Penitenciario Federal, muestra como logro que los presos que quieren laburar lo hacen en talleres dentro del penal y cobran el salario mínimo por ello. También dice que su sistema penitenciario es “modelo en el mundo” gracias a la inexistente superpoblación carcelaria y al bajo nivel de reincidencia “que ronda el 22%”, un dato que, gracias a la baja cantidad de denuncias efectuadas en virtud del cansancio de las víctimas –ya nadie denuncia un robo, a no ser que le rajen un tiro- resulta tan creíble como todos los que da el gobierno. Por último, le pega a Schoklender por ser "la excepción a la regla" de que la educación te salva de la reincidencia. Pobre Sergio: si hay alguien que realmente se resociabilizó en la cárcel, es el mayor de los Schoklender y no sólo por haber sobrevivido a más de ocho años de Hebe de Bonafini sin haberla carneado, sino por el hecho de ser uno de los pocos que entendió que, para encajar en la sociedad del siglo XXI, debía adaptarse a la Argentina del todo vale, del discurso berreta y pobrerista para conseguir la simpatía de los que serán cagados, del manejo de fondos públicos con fines personales, y del armado de negocios fantasmas para forrarse en guita. Definitivamente, Sergio Schoklender es un milagro de la resociabilización. 




Una de las tantas boludeces que hice en mi vida para matar el tiempo y ver si conseguía alguna chica –esta vez sí dio resultado- consistió en la investigación carcelaria. Debe haber todavía algún libro dando vueltas por ahí –ni se calienten, ni yo lo compré- de un trabajito efectuado con algunos colegas más que estaban tanto o más al pedo que yo. Por las razones expuestas, puedo afirmar que la situación carcelaria actual es una muestra más del país que supimos tener y lo que quedó del mismo.  

Más allá de mi admiración por Roberto Pettinato padre y su simpatía por reeducar zurdos, hay que ser justos con la historia y con los hombres que la hicieron. Suponer que las cárceles argentinas eran una bosta hasta que llegó San Perón con el Arcángel Pettinato, es de ignorantes, además de una injusticia hacia personas admiradas por él mismo Petti original, como el abogado Juan José O'Connor y el doctor Giuseppe Ingegnieri. Argentina siempre se había caracterizado por tener un sistema carcelario modelo y único en el mundo, incluso para los mamertos que gustan de horrorizarse con el pasado midiéndolo con las varas del presente. 

La primera cárcel modelo argentina –y pionera mundial- fue inaugurada por Nicolás Avellaneda en 1872 y había sido planificada durante la gestión de Domingo Sarmiento, quien también había impulsado el Reglamento para Cárceles, que establecía un régimen de trabajo para los presos que procuraba el aprendizaje de oficios bajo un régimen disciplinario innegociable. Dicho empleo era remunerado, pero principalmente, obligatorio. El aporte de Pettinato fue tan soberbio que hizo mucho más que cerrar el penal de Ushuaia y crear la mundialmente pionera Escuela Penitenciaria de la Nacion. También fue el encargado de implementar la Ley 11.833 a través de la cual dio forma a la primera reglamentación verdaderamente progresista en materia carcelaria del siglo XX, creando entre otras cosas, establecimientos acordes para mujeres embarazadas y menores de 21 años, e imponiendo la obligatoriedad de la alfabetización, algo que hoy es considerado "opcional" ante la doctrina progre conservadora de "no poder obligar a un ser humano a que haga algo que no quiere", aunque ello conlleve una autolimitación perpetua en la marginalidad. 

Sin embargo, y ya desde antes, se aplicaba la mejor forma de resociabilización posible. La ciudad de Ushuaia fue construída por los presos del penal. En la ciudad de Rawson se replicó la idea, siendo que los presos construyeron el penal, una escuela, las oficinas de guardia, los talleres y las enfermerías. Desde entonces, los únicos que han intentado –al menos en las formas- aggiornar el servicio penitenciario con el paso de las décadas, fueron Perón en 1947, Frondizi en 1958 –Ley Penitenciaria Nacional- Onganía en 1967, Perón nuevamente en 1973, y Menem en 1996. En el caso de Frondizi se da la curiosidad de que, al sancionarse esa ley, Argentina adhería a las “Reglas Mínimas para el tratamiento de Reclusos” de la ONU, impulsadas por el mismísimo Pettinato en 1955, siendo que la totalidad de esas reglas ya eran aplicadas en el país desde los gobiernos de Avellaneda y Roca, o sea, 80 años antes, aunque el ladriprogresismo argentino no lo pueda creer. 

No sé si da para sentir demasiado orgullito de la situación actual, ni siquiera del Servicio Penitenciario Federal. Si las cárceles federales parecen hoteles cinco estrellas al lado de los penales provinciales –de hecho, algunas lo son- no es gracias a este gobierno: los dos Complejos Federales modelo de la actualidad (Marcos Paz y Ezeiza) fueron construídos durante el gobierno de Menem, al igual que la Unidad 31 –mujeres- y el Complejo Federal para Jóvenes Adultos. Nobleza obliga, durante el kirchnerismo se inauguró el Complejo Federal III, en la provincia de Salta, sobre planificaciones existentes de otra gestión y una carcelucha de 140 plazas en Jujuy. El resto del Servicio Penitenciario Federal también tiene cárceles modelo, pero que lo fueron en su momento. Sin ir más lejos, la Prisión Regional Sur –Unidad 9- fue inaugurada en 1888 por Juárez Celman y aún hoy, 124 años después, sigue funcionando. Lo mismo que el penal de Formosa -1897, Presidencia Uriburu-, la cárcel de Río Gallegos -1904, Presidencia Roca-, y la de Rawson -1935, Presidencia (de facto) Justo. 

Respecto de las fugas, tampoco da para tanto orgullo, sobre todo cuando un narco con captura internacional -Jair Danny Aguilar Fernández- salió del país en un avión, con pasaporte en mano y sin truchar la identidad, en un acto que haría aplaudir a Aníbal Fernández tanto como cuando escuchó a la Presi enojarse por los presos que se evaden de la justicia, o cuando Tractorcito Cabrera se les dio a la fuga en 2008, momento en el que nos enteramos que tenía acceso a celular y su celda estaba más abierta que bragueta de adolescente. 

Trabajé con presos muchos años. Los conozco bien, sé la jerga que utilizan, estoy familiarizado con sus códigos internos y les juno todas las mañas. Soy de los partidarios de la resociabilización a tal extremo que formo parte de ese reducido grupo de abolicionistas de la pena: no creo que la resociabilización se mida en años de reclusión. De hecho siempre me pareció ridículo que si los informes penitenciarios comunican que un recluso no está en condiciones de volver a la vida en sociedad, tenga que salir en libertad por el sólo hecho de que se le cumplió la pena. Sin embargo, hay cosas que no se toleran, como la impunidad. 

Impunidad no es sólo no ir en cana. Es entendible que Verbitsky, al haber logrado finalmente la confirmación de su ya eterno trato privilegiado a pesar de ser el principal sospechoso de uno de los crimenes más aberrantes y horrorosos de la década del ´70, se sienta más contento que Oyarbide compartiendo vestuario con Maravilla Martínez, pero no es el único tipo de impunidad. El trato privilegiado frente a la ley, es un insulto al cual ya nos acostumbramos. Un pobre boludo no puede opinar sobre su trabajo en un diario que le tiran la Afip por la cabeza, pero a la Presidenta se le puede aguantar que presente su declaración jurada cuando los contadores terminen de dibujarla, que no pasa nada. Que un asesino sádico ultraconocido pueda salir de paseo un par de semanas después de ser sentenciado, también es impunidad. Que a nadie le dé vergüenza y nos preguntemos cuántos desconocidos estarán en la misma, es impunidad. Distinta, pero impunidad al fin. Y son cosas que, más allá de los chistes, no pueden quedar en el olvido y hasta tenemos motivos mucho superiores que la indignación pura para quejarnos: Si Argentina abolió la pena de muerte por causas políticas hace ya mucho tiempo ¿Por qué mierda vamos a permitir que un tipo salga o no por causas políticas?


Relato te educa, Relato te entretiene, y yo te digo contento “hasta el relato que viene”.


Nota: La repercusión por el post anterior fue tal que a Laura Schneider Covasevic y a Betsy Galbreath les pareció piola meterlo en una nota sobre el billetín de Eva para el sitio Global Voices. Desde ya, muchas gracias a ellas por darme bola. Y a ustedes por hacerlo correr tanto que les llegó a ellas, obviamente.