viernes, 28 de septiembre de 2012

La Dotora en Harvard

 Sublime. Sinceramente, no tengo más que palabras de agradecimiento para el cráneo de la vida que pensó que era una buena idea que Cristina respondiera abiertamente preguntas efectuadas por los alumnos de dos universidades norteamericanas. Porque una cosa es escuchar sus delirios de arquitecta del Nilo reencarnada en Tolosa, con la patria contratada aplaudiendo cual focas en Mundo Marino y los funcionarios sonriendo más que Oyarbide en joyería; y otra cosa, muy distinta, es ver cómo se explaya tranquilamente, para luego someterse a las preguntas de la audiencia que en vez de cobrar por verla, paga la cuota de la Universidad.

No sabemos si se debió al cansancio, o el tránsito lento del viaje la dejó achanchada, lo cierto es que habló lento y pausado, como para que todos entiendan sus ideas para la salvaguarda de la economía mundial y la preservación de la especie. Nuevamente habló de las bondades del modelo de redistribución del subsidio con base en impresión de billetes con valor sojero agregado, comparó la crisis de Grecia con la de Argentina en 2001 y reiteró que no se puede esperar curas al aplicar la misma medicina que fracasó en otras oportunidades. A continuación, inició una serie de afirmaciones que resultarían simpáticas, si no fuera que son los mismos chamuyos que tira acá cada vez que puede. "Las reservas, cuando asumió Néstor Kirchner, eran de 9 mil millones de dólares, y ahora están en 40 mil millones", refirió la oradora, obviando el detalle de que esos 40 mil millones están más dibujados que Abal Medina como Jefe de Gabinete. Entre bonos de financiamiento al ejecutivo y otras yerbas, en el Banco Central hay menos verde que en una protesta sin Gendarmería. El resto, son papelitos multicolores sin respaldo alguno, con lo que tienen el mismo valor que un juramento de funcionario. A continuación, afirmó que este gobierno se ha dedicado a desendeudar. Pensé que se refería a las manitos que da la Afip para licuar las deudas de empresarios amigos, pero no, hablaba de la deuda externa, esa que según Carlos Heller se redujo en un 70%, y según el Indec llegó a los 141 mil millones de dólares. Una ganga a cotización oficial.

Consciente de que no todas son flores, recordó que Argentina todavía no es Disneiguol -término del cristinglish que sumamos a "Oscors", "Minchingan" y "Sosguar", para la envidia de Carlos Tévez- aunque acá consideramos que ni calificamos para la República de los Niños de Gonnet. Se ve que la nueva onda es el dèjá vù noventista, y si bien ella pudo no haber hecho todo, que hizo mucho, nadie puede negarlo. Por eso retomó la crisis económica internacional y se dedicó a analizarla desde su rol de integrante del G-20 y hasta habló de la igualdad de género y el respeto por la mujer en la misma semana en que el matón de pelotero que tiene por secretario de Comercio fue denunciado por violencia y amenazas contra una mujer. Aunque no entendió que la llevaron más con fines antropológicos, que para escucharla analizar la historia de norteamérica, hay que reconocer que le puso tanta onda, que se le acabó a la hora de responder preguntas.

La primera en preguntar fue una argentina que quiso saber qué opinión tenía sobre los posibles resultados de las próximas elecciones norteamericanas. Cristina se disculpó por no poder responder a esa requisitoria, dado que no corresponde a una primera mandataria opinar sobre la política interna de un país en pleno proceso electoral. Todo un avance, más si tomamos en cuenta que, veinticuatro horas antes, dedicó catorce minutos de exposición a defender la vocación profundamente democrática de Hugo Chávez, de cara a los próximos comicios venezolanos. El siguiente turno, también le tocó a un compatriota, que quiso saber por qué el resto de la región sudamericana puede crecer sin cepo cambiario. Cris afirmó que "cepo cambiario" es un título mediático, dado que en Argentina no existen restricciones para comprar dólares, afirmación para la cual se sostuvo en que nuestro país tiene un promedio superior a cualquier país del mundo en cantidad de dólares por habitante, después de Estados Unidos, claro. Realismo mágico puro: el promedio, por definición, surge de la división de un total, por sobre otro total. Sin embargo, para Cristina, Salustriana cuenta con 3.600 dólares, al igual cualquiera de los millonarios patrios, funcionarios incluidos. 

Después justificó el cepo en razones heroicas, al referir que las autoridades colombianas, al prestar colaboración en la lucha contra el narcotráfico -por los resultados vistos, no sabemos la lucha de qué país- se sorprendieron por la gran cantidad de dólares circulantes en Argentina. Agregó que comprende que el argentino tiene fascinación por el dólar desde la dictadura, y la potenció durante la década del ´90, pero que ella es una mujer responsable y no piensa mantener la mala costumbre que ya tantos dolores de cabeza le trajo a su familia, a sus propiedades, a sus declaraciones juradas y a sus gastos excesivos en el exterior. Para finalizar, afirmó que los dólares los necesita para pagar los vencimientos del Boden 2015, como así los necesitó para pagar los del Boden 2012, a pesar de no ser deuda colocada por la gestión kirchnerista. Se ve que el 30 de octubre de 2005, Cris estaba con lipotimia o jugando a la canasta con los asesores y no se enteró que su exvivo marido estaba emitiendo los Boden 2015, del mismo modo que tampoco se enteró en septiembre de 2004, cuando el futuro Nestornauta emitía los Boden 2014. La Presi culminó su respuesta al recordarle que el preguntón se encontraba en Harvard y que muchos argentinos no podían llegar al otro extremo de la escala evolutiva de las Universidades, que para Cris es la Nacional de La Matanza.

Le llegó el turno a un venezolano que quiso saber qué onda con eso de atacar a cualquiera que opine distinto que el gobierno, y la Presi le recordó el caso Judith Miller, la periodista que fue detenida por no revelar la fuente que le informó que la esposa de un embajador era agente de la CIA. Para la Presi fue un atentado a la libertad de prensa, para otros, una pena aplicada por violar la seguridad nacional, tal como hiciera Gustavo Béliz cuando era ministro del Interior de Néstor Kirchner. Posteriormente, otro argentino quiso saber si se va a reformar la Constitución Nacional. Cris dijo que no estaba en sus planes ni era su deseo. El salvadoreño que siguió en orden, preguntó qué pensaba hacer después de 2015, momento en el que Cristina se puso en mística y disparó para cualquier lado.

La cosa se puso interesante cuando una norteamericana que vivió en el país varios años, le preguntó a la Presi si, a pesar de no ser economista, tenía alguna explicación para el aumento de su patrimonio de dos millones de pesos a setenta palitos en tan sólo ocho años. "No sé de donde sacaste eso," refirió la Presi, negando hasta por las dudas lo que obraba en su propia declaración jurada hasta hace un año -70 millones en bienes gananciales- y que decreció tras la sucesión por la muerte de Néstor Kirchner. Asimismo, aseguró que ella siempre ejerció libremente la profesión de abogada y que puede justificar todos y cada uno de sus bienes, excepto, claro, el primer millón, pero para eso están los contadores de la Afip. Con carita de víctima, sostuvo que en Argentina los funcionarios son considerados culpables hasta que puedan demostrar lo contrario, frase con la que casi arranca un par de lagrimones del Chino Zaninni, quien pronto recordó cuánta tiene guardada, y recuperó la sonrisa inmediatamente. Es increible, pero gracias a la exposición de Cristina en la escuela de gobierno de Harvard, comprendimos que su concepto de igualdad alcanza a todos y todas, y que así como los millonarios funcionarios son injustamente investigados, el Gobierno se ha encargado de equiparar el trato con el común de los ciudadanos: para comprar dólares, hay que demostrar que no somos evasores.

A continuación, le tocó el turno a un pendex que dijo sentirse privilegiado por ser uno de los pocos argentinos que pueden hacerle preguntas a Cristina, para luego preguntar si no era hora de hacer algún tipo de autocrítica por las obras de arte abstracto que entrega Guillermo Moreno cada mes, en concepto de índice de precios al consumidor. La Presi se lo tomó a mal, cambió el tono, y dijo que esa clases de planteos no son para Harvard, sino para La Matanza. Siempre sospeché que Cris se sentía aliviada cada vez que podía tomarse el palo de este país lleno de gronchos desagradecidos, pero que lo diera a entender tan someramente, me resultó un poquito chocante. De tamaña desprestigio matancero, puede desprenderse que en Harvard tenían que hacerle preguntas más top, y que las preguntas molestas se las debían dejar a los hinchatarlipes del oeste bonaerense, si es que alguna vez se la cruzaban en la décimo novena inauguración del hospital infantil de Ciudad Evita. 

Ofuscada, respondió que ella habla con millones de argentinos todos los días, confundiendo nuevamente el concepto de diálogo, con el de monólogo por cadena nacional. Automáticamente, arremetió contra el periodismo integrante de "los medios de oposición", recordó que en nuestro país tenemos un grupo monopólico que se niega a cumplir la ley de medios, aunque no aclaró si se refería al de Cristóbal López, o al de Magnetto, y afirmó que Estados Unidos es mucho más estricta en la aplicación de multas antimonopólicas, a tal punto que ni "Maiquelsof" se ha salvado. Mientras algunos estudiantes intentaban adivinar si se refería a Microsoft o a alguna franquicia suave de Michael Jackson, Cris tiraba la bronca porque siendo Presidente y encontrándose en la Escuela de Gobierno, sólo le preguntaban por cuestiones vinculadas a los medios. Podría haber ahondado un poquito en el derecho a la libertad de prensa, pero prefirió criticar a la casa de altos estudios anfitriona, y a todo su alumnado. Por último, le pidió al revoltoso preguntón que dijera de dónde proviene, no sabemos bien con cuáles fines, pero la Agencia Federal de Inquisición Pública -Afip- seguramente se encargará del asunto familiar.

La ante última pregunta de la jornada, quedó a cargo de otro argentino que quiso saber qué opinaba la Presi respecto de la responsabilidad social de las empresas, a lo cual Cristina afirmó que en nuestro país pica en punta este tipo de conceptos. Si bien no mencionó ningún ejemplo en particular, suponemos que las autoridades de la Barrick Gold se habrían sentido orgullosas de ser mencionadas en la exposición cristinista. Finalmente, luego de que un estudiante desperdiciara el último cartucho al preguntar sobre la cagada a pedos a los funcionarios del gobierno nacional, Cristina saludó y se retiró del edificio educativo, dejando de garpe a toda la comitiva que esperaba para agasajarla por su visita a Harvard. 


Es más que obvio que Cris no se esperaba este tipo de intercambios, y hasta lo dejó bien en claro un par de veces a lo largo de su charla. Desde este hemisferio del planeta, somos varios los que disfrutamos de ver cómo un grupo de pibes hacía lo que nadie pudo hacer hasta el momento: correrla a Cristina por sus flancos más débiles. Se ve que contar con una juventud comprometida políticamente, sólo vale si esos muchachos se ponen a disposición de Cristina para llevar adelante la liberación, vaya a saber uno de qué. Porque cuando aparecen algunos dispuestos a cuestionar cualquier cosa -¿Acaso no es el cuestionamiento un rasgo propio de la juventud?- de pronto aparece el sentimiento clasista propio del complejo no resuelto de haber sido una niña críada en Tolosa y no en Toulouse. Así, los chicos que conforman la esperanza de la clase dirigente, se convirtieron en un puñado de niños bien cuyos papis pueden pagarles la facultad en el extranjero -como Florencia Kirchner- y la casa de altos estudios por la cual Cristina se meaba, pasó a ser un criadero de gorilas y centro de formación golpista. Y todo por que en vez de preguntarle por la asignación no universal por hijo, el plan de intenciones de viviendas, o el sistema de cooperativas de trabajo, se les ocurrió averiguar sobre otras cosas vinculadas a la libertad. 

Cristina mal interpretó todo y supuso que los ataques venían gracias a campañas en el extranjero montadas por medios opositores. Ella, que tanto habla del futuro y las nuevas tecnologías, aún no entendió de qué la va esto de la comunicación inmediata de la noticia, sin necesidad de esperar a que llegue el diario a las seis de la mañana, y con sólo contar con un celular con acceso a internet o con contactos que manden un mensajito de texto. Para la Presi, nadie tuvo en cuenta sus grandes logros, y el alumnado desperdició la oportunidad de hablar con ella, y todo para dar vueltas en torno a la libertad de expresión y el derecho a la información, uno de los condimentos necesarios de la libertad. El choque es entendible. Si Cris le diera un cachito de bola al derecho a la información pública y a la libertad de disentir, ninguna de las preguntas que le hicieron hoy, habrían tenido sentido. Pero esto es lo que pasa cuando se cree que las distintas libertades no son tan importantes como cualquier otro logro gubernamental.


Viernes. Casualmente hoy es el Día Internacional del Derecho de Acceso a la Información Pública. Lindo homenaje le rindió la Presi.

NdelA: Por si querés leer la nota sobre la exposición de la Presi en Georgetown: Dotora, Parte I

jueves, 27 de septiembre de 2012

La Dotora

John Sunday solía decir que las revoluciones se hacen con tiempo o con sangre. Si no hubiera tenido ese contratiempo del paso a la eternidad en 1974, habría sido testigo de un gobierno que gasta mucho tiempo en justificar una supuesta revolución en la cual se derrama sangre, pero de tipos cuyos únicos actos revolucionarios son salir a laburar y, de vez en cuando, llevar a comer afuera a la patrona. 

Este último martes se cumplieron 39 años del atentado que terminó con la vida de José Ignacio Rucci, pocos días después de que Perón ganara una elección por el 62% de los votos y un par de semanas antes de que asumiera su tercer mandato, 18 años despúes de haber sido derrocado en 1955, casualmente, también en septiembre. Los militantes que soñaban con la revolución socialista de un General del Ejército Argentino, supusieron que era una buena idea tirarle un fiambre al Presidente electo para obligarlo a negociar. Se ve que la creatividad no era el fuerte de la agrupación de niños bien y ultracatólicos, y así fue como se cargaron al titular de la Confederación General del Trabajo. Siendo Rucci un tipo laburante, honesto y peronista, es entendible que lo hayan elegido como blanco.

Consideraciones históricas al paso, a mediados de 2003, mientras el gobierno Néstor Kirchner impulsaba los juicios contra todo aquel que se vistiera de verde –y usara jineta- durante la década del ´70, hubo a quien se le ocurrió pedir la extraditación de María Estela Martínez, viuda de Perón, a fines de indagarla. Desde la oficina de Moyano respondieron reactivando el expediente por el crimen de Rucci, mientras empapelaban la ciudad de Buenos Aires con la consigna “No jodan con Perón.” La ecuación sindical era sencilla: Cogote Bonasso había descansado en los laureles de los indultos de Carlos Saúl, y escribió un librito relatando los pormenores de aquella gesta de la revolución de los coladores humanos y, por esas cosas de los devenires del destino, varios de esos nombres figuraban en la sección designaciones del Boletín Oficial. O sea: ustedes se meten con el último gobierno peronista, pero se vienen con nosotros. En este mismo marco, el martes se llevó a cabo una protesta frente a los tribunales federales de la Capital Federal, donde se reunieron la viuda de Rucci y sus hijos, acompañados por Moyano, Venegas, Rico, De Narváez, el Adolfo, Pepe Scioli y el gallego De La Sota, entre otros. El objeto: reclamar por el archivo de la causa que investiga el asesinato del dirigente gremial, medida adoptada por el Juez Lijo a expensas de no haber practicado ni una sola de las medidas propuestas por la querella. 

El argumento de si es lesa humanidad o no, sinceramente me parece tan fútil que hasta cansa. Más allá del bien y del mal, me resulta arbitrario y excluyente el argumento de “la utilización del aparato del Estado,” cuando ni siquiera el Estatuto de Roma –documento del cual se desprende el concepto de Lesa Humanidad- comprende tal arbitrariedad y simplifica la acción típica como la cometida dentro del plan de una organización política. Incluso, si me tomo la libertad de aceptar la interpretación argentina, no sabría dónde meter los crímenes cometidos por Montoneros en su plan de lucha orgánica para la toma del poder, si en cuyo camino contaron con la colaboración –orgánica, también- de militantes en cargos de autoridades policiales, ministros, secretarios de prensa y demás yerbas. 

Algún tarambana vendrá a correrme con mi militancia por la teoría de los dos demonios. Les ahorro el laburo: la teoría de los dos demonios me aburre. Sentenciar como absoluto y acotado en el tiempo una situación que duró –y aún dura- muchos años de devenires, es subestimar lo ocurrido y convertirlo en una mera crónica. Más si tenemos en cuenta que los indultos de los años 1989 y 1990 no liberaban sólo a los militares. Curiosamente, son de los pocos decretos cuyos anexos –donde está el listado de los sujetos indultados- no figuran en el sitio de consulta jurídica del Estado nacional, Infoleg (sólo dice “indultos a personas varias”) quizás para no escrachar a nadie que no se llame Videla o Lambruschini y, de este modo, garantizar que pueda opinar impunemente sobre la impunidad de los demás. 

Los detalles menores no sólo comprenden el documento redactado y firmado por la comandancia montonera en 1987 pidiendo por la reconciliación nacional, sino que también incluyen el pedido expreso –y apoyo de campaña incluido- de esa misma dirigencia subversiva al entonces número puesto para la Presidencia, Carlos Saúl Menem. El documento –lo tiro al paso- estaba firmado por el Pepe Firmenich, Pascualito Montoto, Galimba y Emilio Pérsico. Sí, el mismo hobbit del Movimiento Evita. Los indultos fueron promovidos, también, por los Montos. Antes que esto, y durante la década del ´80, la guerra comunicacional de Montoneros no era contra Clarín o La Nación, sino contra Horacio Verbitsky. Y es que el Perro, antes militante Monto, no sólo había pegado el saltito lo suficientemente a tiempo como para terminar laburando para la Armada, sino que era acusado por Galimberti como uno de los mayores defensores de la teoría de los dos demonios, por esas consideraciones que tenía Verbitsky sobre “la nueva era” que se iniciaba en la Argentina gracias a que estaban detenidos los cabecillas guerrilleros y los altos mandos militares. Que Verbitsky haya cambiado de opinión, no sorprende. Él también forma parte de ese grupo periférico que no participó de decisión alguna por aquellos años pero que hoy siente el deber moral de juzgar a cualquiera que no piense como él. 

Por estos días, Mamá Hebe también dijo lo suyo en el portal de Las Madres S.A. respecto de la convocatoria de ayer. Doña Hebe se ofuscó por un reclamo de justicia y aseguró que Moyano es la creme de la creme de la derecha más recalcitrante de la Argentina. Me dio ternura, la misma ternura que me daría si la viera hablar de física cuántica. Evidentemente, Hebe no tiene la más pálida idea de lo que se define por derecha, izquierda, sindicalismo y, obviamente, peronismo. Se acordó también de De La Sota, al referir que el Gallego le había dicho que debería haber cuidado más a sus hijos, pero no dijo nada de los doce años que Néstor Kirchner fue Gobernador de Santa Cruz, doce años en los que nunca adhirió a la conmemoración por el 24 de marzo, doce años durante los cuales se negó sistemáticamente a recibir a las Madres de Plaza de Mayo. 

Mamá Hebe, por último, habló en nombre de todas sus compañeras al referir que sus hijos “lucharon por un país justo, libre y soberano” y que hoy, junto a Cristina, están “haciendo la patria que ellos querían.” Doy por sentado que la lucha armada por la obtención de la patria socialista tenía una intención final que distaba mucho de esta democracia sojera, impresora de billetines y redistribuidora de subsidios, más allá de si me cae simpática la idea del socialismo, o no. Pero el planteo de Hebe, lógicamente, era descalificar un pedido de justicia, por tratarse de “los que denunciaron a nuestros hijos.” Sinceramente, a mí el tema me tiene sin cuidado. El supuesto rechazo masivo de la sociedad a los indultos de 1989 y 1990 del que hoy hablan todos, parece que no afectaron las elecciones venideras del Partido Justicialista, las cuales ganó por paliza durante una década. La sentencia de que un homicidio cometido por una organización política con apoyo del Estado como parte de un plan sólo puede considerarse de Lesa Humanidad si el autor pertenece a las Fuerzas Armadas o de Seguridad, lo tomo como el corolario final de lo sucedido a fines de los ´80, la consagración de la impunidad de quienes se vieron beneficiados por lo mismo que hoy condenan. Que se le va a hacer, cosas del abuso de la justicia. Después de todo, “no saben lo que es haber sido joven en dictadura,” como dice la que la pasó tan pero tan mal que se puso a expropiar viviendas para pensar en otra cosa. 

Porque mientras acá discutimos estas cosas, la Presi está de gira por Estados Unidos, donde concurrió para exponer en la Organización de las Naciones Unidas. El discurso que dio no es muy distinto a los que brindó en las anteriores cinco ocasiones: Malvinas, imperialismo, Amia, consejos para Europa y Estados Unidos, a ver si de una vez por todas logran salir de la crisis económica, y todo amenizado con alguna que otra frasecita en inglés. Cotizó en alza la carita de ojete, aunque la exposición oral de nuestra Presi rindió homenaje a la TV Pública, teniendo una de las audiencias más bajas de la jornada, a pesar de sus consejos para solucionar el déficit de la balanza comercial intergaláctica. 

El show vino después, más precisamente ayer por la tarde, cuando se presentó en la Universidad de Georgetown para brindar una especie de exposición ante un grupo de estudiantes de la casa de altos estudios. La intención era inaugurar la Cátedra de Argentina, aunque después de la charla con la Presi, las autoridades universitarias evalúan crear la Licenciatura en Argentinología. La única contra es que no sabrían en cuál facultad acomodarla: fósiles políticos hablando de renovación, izquierdistas defendiendo a neoliberales, radicales peronistas, sindicalistas amigos de la patronal, la opción de la izquierda representada por un androide germano-santafecino, la de la derecha comandada por un empresario de centro, los nenes bien llamando gorilas a los que nacieron con el carnet del PJ tatuado en las nalgas, y multimillonarios empresarios que acusan de multimillonarios empresarios a la clase media que protesta. Está complicado el asunto, pero no dudamos en que puedan solucionarlo. 

La Presi arrancó parca, con un breve raconto de la historia argentina -a su modo de ver, claro- en el que contó que tenemos una Constitución similar a la de Estados Unidos, un pasado en común como colonias imperiales y hasta una guerra similar a la de la Secesión. En nuestro caso, Cris habló de Caseros, donde mencionó que fue derrotado un modelo de país de producción con valor agregado. De este modo, lo primero que aprendieron los estudiantes de la historia argentina, es que Urquiza venció a Rosas para reimplantar el uno a uno, indultar a las Juntas Reales y posibilitar que la clase media rioplatense pudiera ir a gastar plata en el Harrods británico. También aprendieron que si Rosas hubiera tenido a mano un portal al futuro, habría adoptado el modelo revolucionario de Cristina, que es como el de Rosas, pero con menos rojo punzó y más negro azabache. Quien parece haber tenido ese contacto con el futuro lejano, fueron los expresidentes norteamericanos Washington y Lincoln, que según la Presi, aplicaron un modelo virtuoso de producción cristinista, sentando las bases para la Nueva Roma, aunque durmieron en eso de los planes asistenciales. 

Ya más relajada, Cris tiró un chascarrillo al decir que “Estados Unidos es el único país del mundo que no padeció Golpes de Estado porque es el único que no tiene embajadas norteamericanas.” Nobleza obliga, el chiste, aunque viejo, es bueno, casi tanto como decir que Suecia es el país europeo más alejado de la crisis económica porque no cuenta con embajador argentino. A continuación, en los Estados Unidos en los que la deuda pública supera al PBI, la Presi afirmó que el gobierno de De La Rúa voló por los aires sólo por culpa de tener más deuda que PBI, cosa que ahora no pasa porque estamos joya, con un montón de conceptos de deuda pública que antes eran considerados y ahora no cuentan a la hora de evaluar los números del Estado. Después de opinar sobre la crisis Europea, afirmó que no pensaba hablar sobre la situación internacional, dado que hoy, jueves, debe repetir cátedra en Harvard y se aburre de decir siempre lo mismo. Para finalizar su exposición, la genia tocó un tema de la materia "Relato Aplicado" al referir que "el gobierno de Néstor Kirchner llevó adelante la transformación social, educativa, económica y social más importante de la que se tenga memoria, se mida con la vara con que se mida," para delirio de la monada kirchnerista que la miraba por TV -viajar a Estados Unidos no sale barato, pero es algo que están dispuestos a aguantar para mantener la gran bonanza- y la depresión de los pocos peronistas que aún no se rebanaron el escroto. 

El tiempo dedicado a las preguntas trajo su primer dolor de cabeza a la segunda requisitoria, cuando un pibe de "Minchingan" -para Cris, existe Minchingan- quiso saber por qué los estudiantes de Georgetown podían hablar con ella, y la prensa argentina, no. La Presi se cagó de risa y dijo que con la prensa habla todos los días, lo cual no quiere decir que acepte preguntas de periodista alguno. Luego cambió la defensa y aseguró que le encantaría dar más conferencias de prensa, pero no están dadas las garantías de que no le pregunten pelotudeces como el paradero de Julio López, o qué onda con el índice del Indec, o si la costumbre de sortear a Oyarbide como Juez de las causas de los funcionarios es a drede o responde sólo a la tremenda buena suerte del petiso magistrado a la hora de jugar al Bingo. Después, pateó la pelota afuera y habló de lo maravilloso que es reconocer que no existe el periodismo independiente, que hasta ese alumno molesto de "Minchingan" tiene su ideología y que en Estados Unidos los diarios no tienen problemas en apoyar públicamente a los candidatos presidenciales. Es la melancolía de la Presi: desde que Clarín dejó de hacer las campañas del kirchnerismo, sólo le quedan Tiempo Argentino, El Argentino, Página/12, Revista Veintitrés, Crónica, Canal 9, la TV Pública, América TV, Telefé, CN23, C5N y un puñado de revistas ilegibles, pero que bancamos entre todos. 

Otro muchacho quiso saber qué opinaba la Presi del Fondo Monetario Internacional. Cris dijo lo de siempre, pero generó cierta compasión cuando dijo que el 2% de inflación anual de los Estados Unidos es trucho y que se puede comparar con lo que aumentan anualmente los pasajes de colectivos. Increíblemente, en Argentina los bondis no aumentan hace añares, pero la inflación oficial es del 9%. Más allá de la confesión innecesaria de que en Argentina truchamos hasta los índices de las manos, demostró su entendimiento en matería de economía comparada: si sube el bondi en Yankilandia, mienten en la inflación, si acá no sube, tener el cuadruple de la norteamericana es un buen síntoma. 

Un lindo momento de la velada, se vivió cuando Nicole le preguntó a Cristina si se podía vivir con seis pesos por día. Cris le echó la culpa a los medios y refirió que si tuvieramos una inflación del 25% anual, sería imposible obtener un superávit recaudatorio del 25% anual. Si la frase la hubiera dicho en la Rosada, los aplaudidores de la patria contratada habrían acabado en seco. En Washington no había aplaudidores, pero el ruido de las mandíbulas contra el piso bien pudo suplirlos. Para finalizar la respuesta, la Arquitecta de Ramsés, viajante perpetua de helicópteros e incapaz de asomarse por la ventana de la Rosada para ver cuántos duermen en las esquinas de la Plaza de Mayo, afirmó que hay que recorrer las calles de Argentina para ver lo bien que vive la gente. Para ello, la Presi invitó a la pícara estudiante a que venga a Buenos Aires. Fuentes consultadas por este medio informaron que la chica lo iba a pensar, pero que el ofrecimiento por parte de Vatayón Militante para hacerle degustar las bondades del cristinismo, le resultaban sospechosas y poco prudentes.

La cosa se complicó cuando un venezolano y un negro preguntaron por Chavez y Paraguay, respectivamente. Al negro lo llamó "Haití" porque le resultaba más fácil que el nombre -y, suponemos, combinaba con la piel- y le explicó cómo era un proceso de juicio político en Argentina. Con el venezolano se durmió y tardó un tiempo en darse cuenta que el pibe no compartía las ideas del chavismo, a pesar de que la pregunta fue si la región expulsaría a Venezuela en caso de que Chávez reconociera una derrota electoral. Cris refirió que Chávez es profundamente democrático porque se sometió a catorce elecciones, el pibe le recordó el intento de golpe de Estado de Chávez de 1992, y Cristina le dijo que eso fue en marco del Caracazo y que no estuvo tan mal, a pesar de que dicho evento había ocurrido en 1989. Luego de informar que ya se retiraba porque tenía que ir al VIP, la Presi le dijo al venezolano que tenía que ser un poquito más tolerante, y le puso como ejemplo a los musulmanes. 

Así, pidiendo la hora frente a un grupo de estudiantes universitarios, Cristina finalizó su exposición en Georgetown. Y aunque corrieron rumores de un repentino aumento en la deserción universitaria en Washington, lo cierto es que el espectáculo de ayer huele a poco en comparación con lo que podría encontrarse Cris en la universidad de Harvard esta tarde. De este lado del planeta, la Cole quiere colgar de las tarlipes a Timerman por andar de buenas migas con Irán, los sindicalistas opositores reclaman justicia y los oficialistas de la CGT Balcarce no fueron ni a misa, a pesar de que Rucci era de la UOM de Caló. Entre el común de los mortales, algunos que lloraron por la muerte de Néstor, cuestionaron la supuesta honestidad de un tipo asesinado cobardemente. El algo habrán hecho, está de vuelta. El resto no pedimos mucho, dado que aún no nos reponemos del shock de fumarnos a Boudou de Presidente en ejercicio, y ni siquiera así tener descanso de las gansadas de nuestra Excelentísima Señora Presidenta de Todos y Todas los Argentinos y Argentinas. 


Jueves. La mejor oposición a Cristina es su propia oratoria.

martes, 18 de septiembre de 2012

Reacciones

Después de llamarse a silencio, las reacciones del arco oficialista contra la inmensa movilización del jueves pasado, no se hicieron esperar. El primero en aparecer -luego del papelón de Artemio en C5N- fue Anibal Fernández, quien muy suelto de bigotes, afirmó que el gobierno toma nota de cada reclamo de la sociedad. En un principio, lo tomé como un gesto sensato. Posteriormente, aseguró que el ruido de las urnas dura más que el ruido de las cacerolas. Ahí caí que con eso de tomar nota de cada reclamo, se refería a otra cosa. "La movilización no fue espontánea, sino organizada por profesionales," infirió el Senador nacional, para luego asegurar que "quien conoce las redes sociales, pudo notar que había gente que incitaba a la marcha." Un fenómeno. Se ve que la única espontaneidad que reconocen se da cuando mucha gente aparece sola sin que nadie les avise, y siempre y cuando se pueda comprobar que no se comunicaron telepáticamente. Por último, apeló al latiguillo de moda del gobierno y afines, al recordar que en octubre se impusieron en las urnas.

Abal Medina -que está a un paso de ponerse un cartel para recordarnos que es el Jefe de Gabinete- sostuvo que los que nos movilizamos la semana pasada somos los que anteriormente recurríamos al golpe de Estado cuando algo no nos gustaba, para luego invitarnos a que formemos un partido político para dejar de ser minoría, y no como hace él, que no tiene ningún problema en adaptarse a los tiempos que corran y pasar de ser funcionario de De La Rúa, a pichón de Cristina. Hebe de Bonafini, en cambio, apeló a un tono más pacifista y dijo que somos los dueños de los campos que nos queremos quedar con todo. Aproveché la presencia de Gastón -kiosquero estrella del barrio y protestón cacerolerocipayogolpista del segundo cordón del conurbano- para preguntarle si él tenía tierras. Luego de referirme que no le gusta tener plantas en la casa, le pregunté si sabía quién era Hebe de Bonafini. "Sí, la del pañuelo que andaba con el hijo choreando casas." Cerca, pero insuficiente. 

Las voces se fueron repitiendo, algunos que pedían calma -los menos- otros que minimizaban el asunto por tratarse de una protesta clasemediera oligárquica, clasista y quejosa de los logros obtenidos. Incluso, tuvimos el placer enorme de leer un hermoso texto escrito por el Eduardo García (Aliverti queda más chic) en Página/12, en el cual comentaba que la marcha sí fue numerosa y nada despreciable, a pesar de haber sido compuesta por los mismos que pertenecen "al árbol genealógico de la oligarquía, de las masacres de toda nuestra historia, de las dos toneladas de bombas sobre civiles indefensos en junio del ’55, del genocidio del ’76, del sultán riojano que añoran, de la deuda externa que socializaron, de la propiedad agropecuaria nacida en cada oreja de indio entregada a las huestes de Roca." Luego de tirar un par de preguntas tan infantiles como las respuestas que les corresponde, Eduardo García afirma que le importa "una infinita cantidad de carajos tener el más mínimo grado de consenso con esta gente," porque "desde que el mundo es mundo, el mundo se divide en clases y en las más postergadas, por obra de las dominantes de la pirámide y sobre todo en las medias, hay franjas asemejadas que hasta salen a la calle para defender intereses que no les son propios sino de quienes las sojuzgan." Por último, cerró su manifiesto pacifista recordándonos que no quiere "saber absolutamente nada de pacificar relaciones con esta gente, no quiero ni diálogo ni consenso con quienes vociferan yegua, puta y montonera." Y todo porque él quiere concentrarse en saber "de cuál manera se garantizaría mejor que se hundan (nosotros, los que protestamos) en el fondo de su historia antropológico-nacional, consistente en que el negro de al lado no porte ni siquiera el derecho de mejorar un poquito."

Humor de la mejor calidad. Sin embargo, hay cosas que no quedan bien en claro. ¿A quiénes se refieren cuando todos afirman que antes recurríamos a los golpes de Estado? Si apuntan a 1976, deberían ponerse de acuerdo de una vez por todas con las fechas y los motivos, porque eso de acusar por marginal al gobierno de Perón y Martínez de Perón y, al mismo tiempo, acusarnos de ir a golpear las puertas de los cuarteles para voltear a un gobierno popular, es como mucho. Más allá de este detalle, dan por sentado que todos los que nos manifestamos el jueves pasado tenemos más de cincuenta pirulos, con lo que todavía no se anoticiaron de que los primeros chicos que iniciaron su escolaridad en democracia, hoy son señores de 37 añitos. Así de loco es como atrasan. 

El mensaje de García (Aliverti) lo tomo como ejemplo del pensamiento kirchnerista promedio. No es por generalizar, pero es una expresión bien escrita de todo lo que hemos leído y/o oído por ahí durante estos últimos días. Resulta sorprendente cómo se puede concentrar en un sólo texto el pensamiento contradictorio de tanta gente. Somos la clase media, pero somos oligarcas millonarios. Nos llaman responsables de todas las masacres de nuestra historia. Y todo por el sólo hecho de quejarnos de políticas administrativas de un gobierno. Nos acusan de ser usurpadores de tierras con las que nos llenamos de oro, cuando en este país sojero, los Anchorena viajan en bondi y Grobocopatel se saca fotos con Cristina. Los únicos que viven en el siglo XXI y aún roban tierras manchadas de sangre aborigen, son los kirchneristas formoseños. 

Resulta que todos nosotros vamos en camino de alcanzar el récord histórico de Matusalem. Nosotros fuimos a pedirle a Videla -junto a Cornide y Timerman- que acabara con ese gobierno de zurdos montoneros, gobierno al que colocamos nosotros para sacar al comunista de Cámpora, a quien -dicho sea de paso- pusimos por la fuerza para acabar de una vez por todas con el régimen socialista que llevaron adelante Onganía, Levingston y Lanusse. A La Morsa le hicimos una oferta que no pudo rechazar, y todo para que volteara a Illia porque era un sucio trosko que nos interrumpía los Sábados Circulares de Pipo Mancera para mandarnos una Cadena Nacional. Illia, viejo traidor que nos vendió que él era el indicado para acabar con el stalinismo de José María Guido, ese zurdete al que antes habíamos sentado por la fuerza a upa de Frondizi para que exterminara el reinado del terror de vernos obligados a tomar Bidú Cola, en vez de una imperialista Coca. Si lo hubiéramos sabido antes, no habríamos votado a ese cuatro ojos que nos convenció para reemplazar a Aramburu, a quien nosotros en persona le pedimos que fusilara a los rebeldes peronistas y, cuando se nego -por zurdo- tomamos las armas y gatillamos por nuestra cuenta. 

Y pensar que confiamos en Aramburu y Lonardi para acabar con el terrorismo negrero de Perón. Deberíamos haber sospechado algo cuando tuvimos que subir a los aviones de la Fuerza Aérea para arrojar por nuestra cuenta aquellas bombas sobre la Plaza de Mayo. Qué se joda, Perón. Eso le pasa por llenar el gobierno de zurditos disfrazados de oficiales del Ejército Argentino, como ya lo habían hecho los socialistas Ramírez y Farrel. Y eso que fuimos nosotros los que los levantamos de sus catreras a las cinco de la mañana para que vayan a sacar al tupamaro Castillo del gobierno. Le pasó lo mismo que a Uriburu, que después de voltear al guevarista de Yrigoyen, se convirtió en filomonto. Si tan sólo El Peludo se hubiera mantenido en la línea de Alvear... Ese sí que era un tipo como la gente, no como el zurdo de su abuelo, que puso en el Segundo Triunvirato a sus amigos de La Lautaro. 

Fuimos nosotros, también -y vale recordar- los que volteamos el régimen lenninista de Rosas y su ejército vestido de rojo soviet, para colocar en su lugar a Urquiza, que resultó ser un agente de la KGB y, en razón de ello, ultimado. También llevamos a San Martín de las patillas para que sacara del poder al maoísta Pueyrredón, los que obligamos a Lavalle para que aniquilara la vida del militante del ERP Martín Dorrego y luego, al saber que Lavalle militaba en el movimiento de Milagro Sala, lo fuimos a buscar a Jujuy para reventarlo de un corchazo.

Se nos podrá acusar de muchas cosas, pero al menos llenamos de nombres las calles del centro porteño.

A mi, en lo personal, la intención de Aliverti de mantenernos lejos de él, más que una afrenta, la tomo con ternura. Como si nos interesa estar cerca de él, del kirchnerismo y de las ideas clasistas anacrónicas, en las cuales la bronca no los deja ver más allá del flequillo y afirman que la clase media protesta porque tiene bronca de no poder seguir lucrando como terratenientes millonarios. Bronca porque no entienden porqué hay personas que no los quieren, si la Presi se forra en su mejor vestuario y hasta viaja en helicóptero para ir a anunciar un llamado a licitación para que alguna vez -porái, si pinta- se construyan dos letrinas en la salita de primeros auxilios de Villa Ojete. Así, enojados, nos insultan a coro, sincronizadamente, y nos acusan de delitos que no cometimos por razones que se podrían analizar ideológicamente, si previo a ello rompiéramos las leyes de la continuidad espacio-tiempo. Pero nosotros tenemos odio. Odio de clases porque no queremos que el negrito de al lado tenga algo de lo que nosotros sí disponemos. Quizás, si entendieran el concepto de movilidad social, se darían cuenta que no nos molesta que el pobre deje de serlo, pero que no vemos porqué nosotros no podemos ascender también, si para ello nos deslomamos a diario. En definitiva, no es muy distinto a lo que quiso para su vida Cristina, sólo que con el 0,01% de su pasar económico, nos damos por satisfechos. Son las mismas aspiraciones que eran reales hasta mediados de los setenta. Esa misma realidad que a un sector hoy reivindicado, le parecía incorrecta, insufrible, deplorable y, por ende, combatible por obligación.

Si lo que buscan es que la clase media sienta culpa porque el pobre sigue siendo pobre, a pesar de llevar casi una década del crecimiento económico sostenido más groso que haya visto la Vía Láctea, pueden seguir en la dulce espera. Si lo que quieren es que el laburante se sienta culpable por pedir que se la saquen un poquito cuando debería ser solidario con el patrimonio de los funcionarios, le chingaron. Si lo que pretenden es desprestigiar al inmenso número de manifestantes y para ello los califican de borregos llevados de las narices, vaya a saber uno por cuál fuerza misteriosa e invisible, no entendieron nada. No esperábamos menos de ellos.

Martes. Si el trabajo dignifica, ser clase media es un orgullo.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Una Buena Noche

Debo reconocer que de entrada me mostré escéptico: un nuevo mail que convoca a una protesta de esas a las que no va ni el autor del correo. A medida que los días pasaban, ví que empezaban a organizarse denserio, con intercambio de números de celulares entre desconocidos, fijación de puntos de encuentro a nivel nacional y con pura arenga ante los tímidos que no sabían si iba a ser seguro o no. Así y todo, lo que confirmó que no iba a ser un rejunte más fue la decisión de Cristina de ir a inaugurar la línea de producción de Lacoste -marca popular favorita de los Wachiturros- y hacía allí marchó, para hablar de la gestión de Néstor, de lo mal que estaba el país antes de que llegara el mesías de mirada particular, y de lo bien que estamos ahora. Hay información que nosotros no manejamos, pero Cristina, que desayuna en la cama con sus informes de inteligencia, la tiene clara.

A las 19,00 horas, mientras pelotudeaba en el bar Roulette de Bolivar y Diagonal, empezaron a escucharse los primeros bocinazos. En Twitter veía cómo los que aplaudieron el agradecimiento de Cristina al golpista y fan de Videla Osvaldo Cornide, se escandalizaban porque Cecilia Pando concurriría a la marcha. En idéntico sentido, supuse que repudiarían a la CGT Balcarce por tener como referente al entregador Gerardo Martínez, pero no pasó. Llamar golpista una protesta porque está Cecilia Pando, pero hacerse el boludo con los procesistas propios. Hablar de soberanía con la Barrick Gold al lado. Criticar por facho al 0800 Camporita, pero mandar a la Gendarmería a reprimir a cualquier boludo que proteste. Hablar de violencia de género por una caricatura, pero llevar a un acto a un tipo que está preso por quemar viva a la jermu. Perseguir al que quiere viajar, pero tener una casita de veraneo en Punta del Este. Putear a los ricachones y aplaudir a la Presidente más millonaria de la historia. Reirse de los que viven en Puerto Madero, aunque sean vecinos del Vicepresidente. Llamarse populares, votar a Boudou. Coherencia K, elija el ejemplo que más le guste.

Media hora después, ya en la Plaza, noté que había un número considerable de gente. La presencia de mi odontóloga me hizo entender por qué canceló mi turno del día. Su manera cortante de saludarme me generó, nuevamente, algunas dudas del verdadero motivo. A la media hora, la Plaza comenzaba a poblarse.

Lo in: Ricas pibas, buenos culos, y esa extraña sensación de poder sacar el celular del bolsillo sin sentir que en cualquier momento me lo kirchnerea algún compañerazo. La presencia de amigos con los que no había arreglado encontrarme. La creatividad de algunos para la creación de pancartas. Las noticias que llegaban respecto de las manifestaciones en muchos puntos del país.

Chagracia, Pablo Torres Barthe
Lo out: Si bien reconozco que el olor a perfume bueno garpa, la ausencia de chori en el horario de la cena hace que casi me mastique mis anteojos. La presencia de conocidos que no tenía ganas de cruzarme. La creatividad del que puso un cartel que rezaba "Chau, Relato" y que logró paranoiquearme por un instante. Las noticias que llegaban respecto de las manifestaciones en el exterior, como Punta del Este o San Luis.






Si no lo veo, no duele.

Mientras todo esto ocurría, la Presi divagaba en palabras de autoaliento ante las banderas de la patria contratada y los operarios de la fábrica, que se preguntaban si estaba excedida de pastillas o con un ACV galopante. Fue la primera vez en mucho tiempo que no pude escucharla en directo, pero la visión posterior de su discurso demostró que no me perdí de nada. Habló de lo difícil que fue para Néstor construir una provincia productiva en un país en el que crecía el desempleo, pero no emitió palabra respecto de todos los fondos que le giraron Menem y Cavallo para que así fuera, y criticó los gobiernos pretéritos, aunque se olvidó mencionar que ella votó al turco dos veces y no se arrepintió. Luego, en un bajón anímico, le pegó por el lado de la lástima y afirmó que sola no puede, pidió que la ayuden y que estemos todos unidos, organizados y en la misma dirección, con un brazo extendido para tomar distancia, el guardapolvo almidonado, los zapatos lustrados y el pelito dos dedos por encima del cuello de la camisa. El bajón le duró poco y al toque nos dijo que nos quedemos tranquilos, que a ella nadie la pone nerviosa.

Mientras los colaboradores agotaban las provisiones de Rivotril en las farmacias sanjuaninas, en la misma provincia se llevaba a cabo otra manifestación, al igual que en Bariloche, Paraná, Córdoba, Rosario, el primero, segundo y tercer cordón del conurbano, varios barrios de la Capital Federal, La Plata, Resistencia, Río Gallegos, Tucumán, Mendoza, Salta, Mar del Plata, Santa Fe y la Quinta de Olivos.

Artemio López, por su parte, fue a tomar la merienda al programa del progresista Eduardo Feimann, en C5N, donde aprovechó para explicar que las imágenes de las calles colmadas no significaban nada, dado que "estaba oscuro", que los que se quejan son los mismos que perdieron las elecciones en octubre y que ese dato puede corroborarse con el poder adquisitivo de la vestimenta de los manifestantes -se ve que para ver eso, sí había luz- y con los distintos barrios que estaban protestando, como Recoleta, Palermo y Belgrano. Lo que se le pasó es explicar qué onda con los cacerolazos en Lugano, Mataderos, Ciudadela, Liniers, Boedo y Barracas.

Los analistas políticos oficialistas -sí, existe esa contradicción de la civilización- repetían una y otra vez que el número no resta importancia al reclamo, pero tampoco tiene que exagerarse, dado que hace seis meses Cristina ganó con el 54%. Unos cráneos. Bajo esa misma perspectiva, a la mina que se encama con el guía en la Luna de Miel, hay que perdonarle la revoleada de chancleta sólo porque se casó una semana antes. En 678, el Baba Barone llamaba a la paz y la conciliación al afirmar que todavía quedaban más de 150 semanas de gestión para seguir caceroleando, mientras Sandra Russo hacía uso de sus conocimientos antropológicos sociales de Cosmopolitan, para manifestar que los que cacerolean son los que mejor la pasan. 

Se ve que el kirchnerista del montón no sólo es conservador y pacato en lo que respecta a la sexualidad de la mujer con poder, sino que también es clasista y, asumimos, bastante pelotudo. No hay pensamiento más facho que el que supone que por pertenecer a determinado estamento de la sociedad, no podés protestar. No hay mentalidad más milica que la de prejuzgar que porque se viste con pantalón y zapatos, es un tipo que se queja de lleno. No hay pensamiento más pelotudo que creer que pasarla bien sólo es comer todos los días y poder mirar fútbol gratis los fines de semana. El parámetro de qué es pasarla bien se mide en los valores, necesidades y proyecciones de cada uno. Pasarla bien es que te sobre lo suficiente como para gastarla en lo que quieras o ahorrarla si se te canta. El croto de la esquina de mi casa -que no es un producto del modelo, sino que le piró el marulo- también la pasa bien con sus bártulos, sus dos perros y comiendo lo que le tiran de la pizzería. Es su modelo de vida, su proyección y su umbral de esfuerzo. Quizás, lo que se nos fue al tacho es la idea de la verdadera justicia social, que no consiste en otra cosa que garantizar a cada uno la igualdad de condiciones para que, en virtud de su esfuerzo, llegue a donde quiera llegar sin que nadie le cague la vida. Justicia no es darle a todos lo mismo, sino darle a cada uno lo que le corresponde.

El kirchnerista promedio -trato de no generalizar, porque hay algunos que defienden porque sí y no se la pasan tirando argumentos existenciales- cree que pagar una asignación a quien no aporta, y hacerlo con plata del que aporta y -al que se le niega la misma asignación- es redistribución de la riqueza, cuando en el barrio le llamamos discriminación. Asimismo, supone que quitarle al que más tiene para darle al que menos, también es redistribución, pero mete en la misma bolsa a cualquier asalariado con posibilidades de pagar un colegio privado para sus pibes y cambiar el auto cada tanto. En este sentido, jamás va a entender el reclamo de la clase media, ni tampoco le interesa. La clase media a la que desprecian es la misma clase que más consume, la que mayor movimiento produce en la economía, la que más aporta al Estado, la que nutre las cajas para que Cristina se sienta la Madre Teresa de paseo por los suburbios de Calcuta.

Deberían hacer un listado para saber de qué sí está bien quejarse y quién puede hacerlo. Deberían hacerlo, porque cuando protestan los Qom, la defensa de los derechos de los pueblos originarios se la pasan por el ocote; cuando protesta un pueblo entero en contra de la minería a cielo abierto, es un caso aislado; cuando los que se quejan son los veteranos de guerra, se los reprime para que no molesten; cuando el quilombo lo arman los docentes de Santa Cruz, se les pasa con una 4x4 de algún funcionario por encima; cuando se quejan los pasajeros de los ferrocarriles, son unos atolondrados de la vida que quieren llegar más rápido de lo que se puede; y cuando se quejan los laburantes por el impuesto a las ganancias, son unos garcas que no se dan cuenta que pertenecen al 19% que cobra por encima de los cinco mil pesos. ¿Quién debería reclamar, si los que están bien no tienen de qué quejarse y los que están mal son ninguneados? ¿Con quién deberíamos quejarnos si no es con el gobierno que decide nuestros destinos económicos a tal punto que ahora se mete, directamente, a revisar cuánto gastamos en el supermercado? ¿A quién le reclamamos, a Dios?

Y todavía nos atemorizan con las imágenes de la crisis desatada con la caída de De La Rúa. Y lo hacen de un modo tan incoherente que no tienen en cuenta que fue esa misma clase media que ellos desprecian, ningunean y basurean, la que provocó el estallido social y político más grande que este país recuerde. Para la memoria del desastre, somos los protagonistas; para ahorrar, somos pobres; para pagar impuestos, somos ricos; para quejarnos, no somos nadie. 

En el plano netamente político, no concuerdo con que haya sido un mensaje para la oposición. La gente fue a putear a Cristina del mismo modo en que en 2001 fue a pedir que De La Rúa se vaya a peinar la melena de Pertiné a su casa y no vuelva más. La bronca es así, sin anestesia, hace catarsis y estalla hacia el que la provoca. Que la oposición es un desastre, nadie lo duda y hasta sospecho que Binner manifestó su rechazo y apoyo a la protesta de hoy. El que no es pechofrío, está cooptado, y el que no, tiene menos ideas que Ballestrini o acompaña el voto "con objeciones, pero también con convicciones." Sin embargo, con oposición o sin ella, nadie es imprescindible. Quedarse cruzados de brazos por temor a lo que venga, no vale. Y si no se hace nada por temor, nos ganaron. De última, si nos mienten con la inflación, nos chamuyan con la inseguridad, nos bolacean con que somos potencia industrial, nos inventan que el mundo nos envidia, nos salamean con que no hay pobres y tenemos pleno empleo ¿vamos a creerles que son ellos o el caos?

Hasta dijeron que íbamos a ser cuatro gatos locos golpeando un par de cacerolas Essen y al rato, cuando vieron cómo venía la mano, se borraron del mapa. Desaparecieron, se escondieron. Hoy podrán hacer de cuenta que no pasó nada y hasta podrán afirmar que la manifestación no fue espontánea y que el Partido Obrero, en sociedad con el Pro, la Izquierda Unida y el PAN, de golpe tienen un aparato político nacional para provocar convocatorias masivas en todo el país. O que detrás de esto se encuentra la CIA, el Mossad y la Agencia Marciana de Espionaje, con la clara complicidad de Duhalde, el Pollo Sobrero y Jacobo Winograd. Pero la satisfacción de saber que no tienen forma de creerse la mentira, que anoche les coparon la calle sin temor y que Cristina está al tanto de todo, no tiene precio. 

Viernes. Pase lo que pase, fue una buena noche.

martes, 11 de septiembre de 2012

Los tapados

Miguel Pichetto y Héctor Recalde -el padre del nene que juega a los avioncitos con la nuestra- se sintieron tocados, valga la redundancia, por la tapa de la revista Noticias en la que aparece Cristina en un acto fisiológico que, estimamos, habrá tenido alguna vez en su vida, como el resto de los mortales, con la clara excepción de Ricardo Forster. La portada del semanario es, en sí, un recorte del videoclip de un grupo bastante fulero de música autodenominado "Los Rockadictos," y ha generado un revuelo tan ridículo como gracioso. A algunos les molestó que aparezca la Presi midiéndose el aceite. Otros se molestaron porque la dibujaron con cintura. A mí me llamó más la atención que en lugar de la estatua de San Martín aparezca el mamerto que canta, con parche en el ojo y todo, y que la plaza estuviera completa. Se ve que hace tiempo que no pisan el país y aún no se enteraron que la Plaza se encuentra nuevamente dividida al medio después de ciento veintiocho años -cuando fue demolida la recova- por motivos que aún se desconocen, aunque sospecho que tiene algo que ver con eso de moverse en helicóptero y no pisar la calle ni para comprobar si los que están durmiendo en la puerta de la Afip son pobres o potenciales asesinos de Echegaray.

En los últimos nueve años, la revista Noticias ha dado motivos de sobra para que el gobierno pudiera aprovechar la boleada y saliera a aclarar los tantos. No salieron a responder cuando dijeron que Cristina muestra un país falso, con Fátima Florez caracterizada como reencarnada, tampoco lo hicieron cuando publicaron una nota a Schoklender en la que el exhijo de Hebe prendió una turbina sobre una pileta de bosta. Mucho menos aclararon tanto alguno cuando acusaron al gobierno nacional de querer voltear a Scioli, ni tampoco dijeron ni mu respecto de todas y cada una de las tapas dedicadas a Boudou. Sin embargo, cuando se tocó el tema del sexo, el gobierno progresista, el de las igualdades, el del quebranto de los tabúes, puso un grito tan en el cielo como el que pega la caricatura de Cristina en el momento cúlmine de la frotada.

"La citada publicación constituye una ofensa a la dignidad de la mujer y a la investidura presidencial" afirma Pichetto, al tiempo que agrega que "se persigue como único objetivo el afán de denigrar y ofender." Está claro que Máximo y Florencia no son el mejor ejemplo para hablar de lo necesario de la actividad sexual como método biológico imprescindible para la preservación de la especie, pero es hora de que le expliquen a Pichetto que a los bebes no los trae ninguna cigüeña ni salen de ningún repollo, que Cristina es o fue una persona sexualmente activa, que la satisfacción de deseos sexuales es algo absolutamente necesario para la salud mental y que el orgasmo femenino sólo es considerado un insulto en algunas ramas fundamentalistas del islamismo. Por otro lado, sería interesante que explique por qué es denigrante un dibujo de la Presidenta sugiriendo un acto sexual y, en cambio, no pasa nada cuando la arquitecta del Nilo le pregunta a un obrero -por televisión y a las cinco de la tarde- si se empoma a la compañera. ¿Cuál es el problema de ver a Cristina barnizándose los dedos -más allá del aumento de probabilidades de sufrir pesadillas- si es la misma mina que nos dice que pudo comprobar con Néstor que "la carne de cerdo es más afrodisíaca que clavarse un viagra"

Ahora que quedó claro que lo único que preocupa es que se note que Cristina es mujer, podemos dar por descartado que se le dé el mismo trato de importancia a cuestiones tales como la inflación, la inseguridad, la prohibición del ahorro y otras cosas por el estilo. La única posta hoy pasa por temáticas tan serias como la reforma al código electoral. El voto sub-18 ya es un hecho, al igual que el de los extranjeros, sólo resta definir si en las elecciones habrá mesas especiales para adolescentes con cejas depiladas, y otras con traductores portugués-castellano para que esos adorables angoleños puedan votar por la continuidad de la producción de cosechadoras que no funcionan, destinadas a un país que no nos importa. 

En este orden de prioridades es lógico que cualquier funcionario pueda salir a decir la gansada que se le venga en gana, primero porque las prioridades las miden en cajas recaudadoras y, segundo, porque los ejemplos de la conducción están para seguirlos. Si Cristina dice por cadena nacional que "las restricciones son un mito urbano", Boudou puede afirmar muy suelto de cuerpo que este gobierno "no está desguazando al Estado," como si todavía quedara algo del Estado para desguazar y que no sea una mera construcción figurativa. Decir cualquiera no es la gran cosa, más si la Presi afirma por Cadena Nacional que su gestión es "profundamente democrática" y que por eso no le pone "0800 a nadie", y mucho más, aún, si lo hace en la misma semana que envió a un Teniente Coronel del ejército al frente de doscientos gendarmes para que se lleven en cana a Campo de Mayo a un grupo de trabajadores en manifestación. 

Está más que claro que las animaciones de los eventos empresariales ya no son lo que eran, pero eso de poner a Cristina a explicar sobre la flexibilidad y el virtuosismo del modelo a la hora de los postres en la cena por el Día de la Industria, es como mucho. Se ve que el chasco salió lindo y decidieron retransmitirlo -después del fóbal, lógicamente- para que todos puedan atragantarse desde la comodidad de sus hogares. Al finalizar, y luego del agradecimiento de la Presi a Osvaldo Cornide, los genios de la Unión Industrial Argentina -rejunte de bebedores perpetuos de la teta del Estado y cuyo concepto de competitividad radica en prohibir a la competencia y/o devaluar- le dedicaron un spot en el que se leían las siglas "GenIA", las cuales obedecen a Generadora de Industria Argentina. Gracias a Dios, los cráneos publicitarios contratados a estos fines, no lo fueron al momento del anuncio del polo televisivo, porque las siglas de Generadora ARgentina de Contenidos Audiovisuales habrían quedado un poco fuerte. 

[NdelA: Joven argentino, si tienes entre 16 y 30 años, es probable que no tengas la más pálida idea de quién es Osvaldo Cornide. En caso de que pertenezcas a esta franja etaria y, además, milites en alguna de los vagones que componen el trencito de la alegría cristinista, es probable que tampoco tengas idea de quién es ese cristiano, pero probablemente supongas que es un tipazo porque la Presi lo adora. En cualquiera de los dos casos, te cuento que Osvaldo Cornide, además de ser presidente de la Came, es un tipo muy proactivo en materia de acción ciudadana. Su esmero quedó de manifiesto tanto en 1975, cuando calificó de "cobardes" a quienes se oponían a un eventual golpe de estado. Entusiasmado, repitió en 1976 al comandar el lock out patronal contra un gobierno constitucional. Contento con su rol cívico, felicitó a Videla por ser "el restaurador de la moral" y en 1981 fue uno de los que protestó contra un premio otorgado a Jacobo Timerman. Además de haber sido miembro integrante de la Comisión Afirmadora de la Revolución Libertadora -los psicópatas que derrocaron a Perón, bombardearon la Plaza de Mayo y fusilaron al resto- colaboró financieramente con los levantamientos carapintadas contra Alfonsín y Menem. Por si esto fuera poco, además de "premiar" a Luis Patti por su trayectoria, fue el que convocó a mediados de 2001 a aquel bocinazo en contra de De La Rúa. Lo que se dice, un tipo copadísimo, respetuoso de los Derechos Humanos, del orden institucional, de la Constitución Nacional y, por sobre todas las cosas, de la coherencia. Este payaso, además de peligrosísimo, es reivindicado por Cristina. Si quieres explicarlo, joven argentino, te deseo suerte]

En sintonía con la corriente de hacer reír a través de la televisión, los demás funcionarios no quisieron ser menos. De Vido juntó a varios intentendentes del conurbano, a un puñado de funcionarios de tercera línea, a tres ordenanzas y dos lavacopas, para pegarle a Paolo Rocca por haber dicho que Argentina perdió competitividad. Randazzo, por su parte, llamó a conferencia para anunciar que su plan para salvar a los trenes de la destrucción de su propio gobierno consiste en poner banderilleros, mientras designa al frente de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte a un tipo que cuando fue intendente de Chivilcoy ni siquiera se calentó en inspeccionar y habilitar la terminal de micros de su municipio. Finalmente, el broche de oro lo pusieron Bossio y Lorenzino, al justificar sus salarios con la presentación de unas diapositivas con las que le querían pegar a De La Sota. El dúo de funcionarios -que ya compiten por el premio al sueldo más al pedo de la administración pública- explicaron con esmero que los desbarajustes producidos en los últimos cinco años en la provincia de Córdoba son los verdaderos culpables de la crisis provincial, que el gobierno central se cansó de girar dinero durante esos mismos años, y que De La Sota prefiere buscar culpables antes que hacerse cargo de "no saber administrar su provincia." Nadie les avisó que el gallego, si bien ya había gobernado Córdoba, asumió de nuevo recién en diciembre del año pasado. 

Y así, mientras nos fumamos a Abal Medina y su afirmación de que el problema de Córdoba es el régimen tributario regresivo, revisamos una y otra vez el ticket del súper para ver si entendemos qué pasó que esa cena para cuatro costó cien pesos y aún no se cocinó. Sacar cuentas no tiene sentido: si le restamos a lo que compramos el 21% de IVA y el 24% de inflación anual, con el resultado nos la rebanamos en juliana. Y si al revisar el recibo de sueldo nos avivamos que nuestros aportes patronales se han convertido -por desvío de función- en método de financiamiento del Estado para pagar sus pelotudeces -que si nos interesaran, las pagaríamos nosotros de nuestros bolsillos- y para cubrir agujeros de plata que nadie puede explicar sin incurrir en treinta delitos, nos daremos cuenta que el Gobierno Nacional cree que un sistema progresivo de impuestos es exprimir progresivamente al bobo que aporta, que estar en blanco es de pelotudos, que pagar impuestos sin chistar es de sumisos y que si no nos quejamos de verdad, nos merecemos medio siglo de kirchnerismo.

Martes. ¿Sacaste la cuenta de cuántos meses de salario girás al Estado en concepto de tributos?

lunes, 3 de septiembre de 2012

Dieciséis


Desde hace unas semanas se habla de modificar de nuevo la ley electoral para bajar la edad mínima para empezar a cagarla cívicamente con un sufragio un par de veces cada dos años. Supuse que la oposición alteraría sus nervios  -para luego entregar el voto por "deber patriótico"- ante la iniciativa oficialista de bajar la edad, máxime sabiendo que con esto buscan ampliar el campo electoral. Sorpresa: salvo contadas excepciones, la mayoría manifestó su beneplácito ante la iniciativa del gobierno nacional.

Lo entiendo más como una estrategia de puro marketing, que como una adaptación a los tiempos que corren. En el primero de los casos, es sencillo: la cagaron con el grueso de los votantes mayores de edad, entonces se busca un nuevo nicho comercial, como quien pierde a los clientes de una determinada franja de consumo y cambia su destinatario para disminuir las pérdidas. La segunda opción -la adaptación- merece un mayor análisis. Si tuviéramos que adaptarnos a los tiempos que corren, con el nivel de paja mental, la poca predisposición para el laburo y para asumir responsabilidades mínimas como las consecuencias de no colocarse un forro antes de ponerla con la primera fértil dispuesta, la edad mínima para votar tendría que estar en el orden de los treinta años, y siendo generosos.

La diputada Adriana Puiggrós -otro engendro que nos heredó la Alianza- sostiene en su proyecto que la edad mínima fijada en los dieciocho años es un anacronismo que no se condice con las nuevas concepciones de la democracia, las cuales ella interpreta como un mero factor cuantitativo. Más gente, mejor democracia. Asimismo, sostiene que el gobierno de Cristina se caracterizó por la ampliación de derechos, tales como los del matrimonio igualitario, que es necesario dar el salto de la democracia política a la democracia social, que durante el velorio del exvivo expresidente desfilaron muchos jóvenes, que los púberes de hoy en día tienen cada vez más responsabilidades y que, en otros países, la edad mínima para votar es de dieciséis años, como en Cuba. Sí, como ejemplo electoral, la muy turra citó a Cuba. 

Aunque después de ver lo lindo que funciona el Servicio Penitenciario ya ni me planteo eso de que si a los dieciséis tienen responsabilidad para votar, también deberían ser juzgados como adultos, de lo manifestado por la exfuncionaria de De La Rúa puedo desprender que da lo mismo una minoría por una condición no sujeta al paso del tiempo -la elección sexual- que una tan efímera que deja de serlo en tan sólo 730 días, cuando un borrego que hoy tiene dieciséis cumpla dieciocho añitos. No es lo mismo velar por los derechos de una minoría que convertir en minoría a alguien que sólo esta limitado en su capacidad por una cuestión de edad. En este camino, resulta que todos fuimos víctimas de una silenciosa represión que nos calló en los últimos dos años de nuestra adolescencia y, al mismo tiempo, nos notifican que en los últimos años de la secundaria, éramos unos boludos que no teníamos ningún tipo de derecho cívico porque todavía no había llegado la generación del siglo XXI.

Sin embargo, lo que más me llamó la atención es eso de pasar de una democracia política a una democracia social. Y todo con un acto tan económico como modificar la edad en un artículo de la misma ley electoral que seguirá vigente en su totalidad. Es decir que el gobierno finalmente encontró cuál era el escollo que impedía que este modelo de redistribución de la inflación se convirtiera en una democracia social: radicaba sencillamente en que los purretes no podían votar. El mecanismo electoral seguirá siendo la misma bosta, dado que las necesidades de adaptarse a la modernidad para no caer en el anacronismo electoral, no alcanzan a los modernos sistemas de sufragio. Pero eso sí, con la democracia social garantizada y en manos de jóvenes cuya máxima expresión política revolucionaria del último año, fue la toma de un colegio para exigir el control del expendio de pebetes en el Carlos Pellegrini.

A mi entender, el planteo de las condiciones para votar determinadas por la edad es insuficiente. Yo no expongo un límite de edad, sino un límite de voluntad y discernimiento. No hablo de voto calificado, sino de voto instruido. Es una propuesta, no más. Casi una utopía, una fantasía para plantear. No aspiro a una conducción aristocrática, ni al poder elector de los mejores. Sólo pido condiciones mínimas que tengan que ver más con la importancia del acto cívico, y no meras circunstancias biológicas más propias de un concurso o promoción de cigarrillos que de una responsabilidad cívica.

Hoy confundimos las cosas y pensamos que la crítica de la tapa del diario en el kiosco de la esquina es síntoma de sociedad politizada y que un montón de pibes pintando consignas en colegios bajo el concepto de "actividad solidaria", es sinónimo de mayor participación política. Sin embargo, lo que nadie puede explicar es por qué en cada elección que pasa, el porcentaje de ausentismo es mayor que en la anterior. Es complicado analizar las causas para votar por uno u otro candidato, pero es muy fácil analizar un ausentismo superior al 25%: falta de interés. 

Más allá de esto, hay determinados factores que deberían tenerse en cuenta. Si en Buenos Aires no va a la escuela el 11% de los chicos que deberían estar en los primeros tres años del colegio -de 13 a 15 años-, mientras que en Misiones, Corrientes y Santiago del Estero la cifra traspasa la barrera del 40%, y si esta cifra la proyecto en el tiempo, debo suponer -y doy por sentado- que es difícil dimensionar la cantidad de ciudadanos que no tienen la más pálida idea de los alcances de una elección, dado que nadie se los enseñó. A este grupete, deberíamos sumarles a todos los que terminaron sus estudios, pero de política y sistemas de gobierno entienden menos que de antimateria y teorías de la elasticidad. No es que lo hagan de burros, es que no les interesa y están en su derecho de dejar en algún recóndito rincón de la memoria todo lo aprendido en Educación Cívica o Estudio de la Realidad Social Argentina -ERSA, el que se quiera acordar, que se acuerde- y que sus vidas transcurran sin sobresaltos depresivos.

Por eso me gusta la idea de que el voto no sea obligatorio. Y más me gusta porque para acreditar la intención de votar habría que registrarse voluntariamente, y es aquí donde planteo mi utopía: que para poder acreditarse, primero haya que responder una serie de preguntas básicas de ciudadanía que tiendan a determinar si ese sujeto que manifiesta sus intenciones de votar, tiene alguna idea de lo qué quiere hacer. No pido hilar muy fino, tan sólo que sepan cuáles son sus derechos, obligaciones y garantías -y entiendan que derechos y obligaciones tienen el mismo rango de importancia-, que sepan la diferencia entre Estado y Gobierno y que tengan medianamente en claro cuáles son las obligaciones de nuestros funcionarios. Podría funcionar. Quizás, en un par de elecciones ya tendríamos una sociedad más interesada en instruirse y no tendríamos que explicar a cada energúmeno que nos plantee idioteces que no debemos rendir pleitesía a nadie por vivir medianamente bien, que ningún gobernante tiene derecho a decir cómo debemos gastar nuestro dinero bien habido, que no debemos sentir culpa ni pedir disculpas a nuestros asaltantes por vivir una vida de clase media, y que la libertad no es una dádiva del gobierno que debemos agradecer, sino que éste debe velar por garantizarla a cada hombre y mujer que desee habitar este suelo. 

Hasta tanto, que voten adolescentes seguirá siendo menos interesante que las elecciones en sí. 

Lunes. Otro día la encaramos con Rousseau, el contrato social, la voluntad general y eso de que "el pueblo nunca se equivoca", último grito de la moda en la Europa de la primera mitad del siglo XX.