miércoles, 28 de noviembre de 2012

Periodismo Extremista

Debo reconocer que han llevado adelante el mejor homenaje a la vida de Néstor Kirchner que alguien pudiera haber imaginado alguna vez: una obra sobrefacturada, bancada con nuestros impuestos, en la que se hace alarde de los aspectos que quedan lindos, y se ocultan todos los demás, aún a pesar de la inconexidad entre los distintos instantes de vida. Por si fuera poco, se dibuja una concurrencia masiva, en la cual los intendentes y otros lúmpenes disfrazados de dirigentes utilizan dinero de bolsillos ajenos para agotar las entradas en las salas de los cines. Al menos las entradas resultan más económicas que los viajes turísticos a la Plaza de Mayo. Por mi parte, aporté mi pequeño granito de arena a la memoria de Néstor al conseguir la película en la calle, así, de queruza, ilegalmente pero a la vista de todos los que pasaban y miraban para otro lado, como Néstor lo habría querido.

Luego de casi quedarme sin diafragma ante los sucesivos ataques de risa -convengamos que tantos años de incógnita sobre la figura de Máximo merecían algo más que análisis bíblicos sobre porque su padre le pateaba los juguetes- me anoticié de que algo raro había sucedido con Clarín y la democracia. Ante la reacción de diversos periodistas, supuse que Magnetto se había subido a una tanqueta para irrumpir en la Rosada y proclamar el Cuarto Reich. No era el caso. Diría que exageré en mi imaginación de los hechos, pero me quedé corto ante las manifestaciones de repudio y llamado a la resistencia civil por parte de quienes tienen el deber de informar, aunque lo hagan como el upite. 

Antes de emitir opinión, me tomé la molestia de leer el bodriazo de una denuncia de treinta y cinco fojas mal redactadas, como para tener noción de qué iba a hablar, y no hacer un llamado a la defensa de la libertad de prensa que me haga quedar como un boludo que se subió las medias para una foto carnet. Y no, no encontré que a ningún periodista lo citaran ni para tomar mate en Plaza Lavalle. Basicamente, se trataba de un racconto de declaraciones en las que distintos miembros del gobierno y de sus medios públicos de propaganda, tildaban al Grupo Clarín de estar detrás de la protesta de Gendarmes y Prefectos, como así también de organizar y coordinar los cacerolazos del 13 de septiembre y 8 de noviembre, siendo todos estos casos intentos desestabilizadores y golpistas. Hasta ahí, nada que no sepamos.

Por un lado, Abal Medina Jr, que en su rol de Jefe de Gabinete, no tiene otra cosa que hacer que mandibulear en público teorías conspirativas sin aportar la más mínima prueba y, de paso cañazo, coaccionar desde un Estado cada vez más gigante e idiota, a privados sin distinción de tamaño. Lo hace por obediente y porque está aburrido: si los demás ministros hacen la plancha entre la falta de recursos y la carencia de ideas ¿Qué otra cosa puede hacer, más que poner cara de Polino al momento de puntuar un baile? Pedirle más a un tipo con más títulos que luces, es demasiado. Es como requerirle seriedad -y no un mapeo cerebral- a Juan Cabandié, cuando afirmó que las protestas de los gendarmes no se debían a los descuentos salariales sobre un recibo que escupía 2.600 pesos sin pudores, sino que todo era el inició de una golpe institucional, gestado y comandado por Hector Magnetto. 

En la otra vereda, Clarín y sus abogados. Desconozco si fue idea de los bogas o de Magnetto, dado que hay mucho chanta con matrícula dando vueltas, pero esa cosa de reaccionar tarde y a medias, desconcierta. No cualquiera factura por hacer una denuncia por incitación a la violencia a dos meses del hecho denunciado, dar nombres pero no pedir que se cite a nadie, aclarar lo que no es necesario y pedir disculpas por lo que no se hizo. A la hora de entablar una defensa, hay que defenderse con lo que se tiene a mano y, si es con las mismas armas que el atacante, mejor. Eso de hacerse el malo, pero con una remera de Hello Kitty mientras se abraza un muñeco del Sapo Pepe, no da: es pedir milanga con fritas a caballo y no ponerle sal para cuidar la presión. Una presentación en la que buscan denunciar a quienes los están atacando, no es una cuestión grave, ni aguda ni esdrújula: es un mero pedido de investigación. Inexplicablemente, Clarín se dejo envolver por la ola de críticas injustificadas, dado que, de lo que se desprende de la presentación, si la justicia termina citando a algún periodista, es porque lo creyó necesario y no porque lo haya pedido un abogado. Sin embargo, ante el ataque colectivo, en vez de mantener la postura, se sentaron y bajaron la mano.

Para algunos periodistas, te podés meter con cualquiera -con cualquiera- menos con otro periodista del palo. Como si tuvieran fueros, pueden decir lo que se les cante bajo el manto del "deber de informar", aunque esa información se trate de emitir opiniones tales que ameritarían la clausura por tiempo indeterminado de las carreras de periodismo y comunicación social. Esto va más allá de la libertad de prensa. No es lo mismo opinar sobre el origen y composición de una protesta que dar por sentado que todos son títeres del plan golpista de un empresario, así se trate de Juan Pérez golpeando una cacerola, del Gendarme Gutiérrez o de Canuto Cañete. 

Curiosamente, hubo periodistas que salieron a defender a colegas que no dudarían en celebrar y justificar el encane de cualquier periodista contrera, como quedó demostrado ante la demora de Lanata y su equipo en Venezuela. Y los defendieron de algo que no pasó, amparándose en garantías que no corren para este caso. Hablaron de libertad de expresión en los mismos términos que Cristina: digan lo que quieran sin probar nada, que nadie podrá reclamarles por ello. Curiosamente, no se trató de un pedido de censura, sino de una denuncia por incitación a la violencia. 

La única garantía específica reconocida hacia el periodista a diferencia del resto de la ciudadanía, es la reserva de la fuente de información. Después de eso, son iguales a todos los mortales, con los mismos derechos y las mismas obligaciones. Considerar que judicializar la opinión es lo mismo que una citación a ratificar ante un empleado judicial y entre cuatro paredes lo mismo que se ha dicho en la televisión, es tan exagerado que avergüenza la reacción de un sector del periodismo en defensa de  derechos que nunca se vieron violentados, a no ser que denunciar un complot golpista o coaccionar públicamente desde la televisión abierta en medio de un partido de fútbol -y sin dar mayores datos- se trate de una garantía constitucional que debe ser velada por todos.

Con todo esto, cuesta entender cómo un diario con sesenta y dos años de existencia -más de seis décadas en el mundo del periodismo- pudo caer en el error garrafal de darle de comer al oficialismo de este modo. El concepto básico de pegar cuando duele, donde duele, se les desdibujó y quedaron como un grupo de quinceañeras que caen por error en el puerto el día de amarres. En tiempos en los que la batalla cultural es un desperdicio de energías que tiene que quedar para otro momento, poco importan las desmentidas: el primero que pega se queda hasta con el derecho a réplica. Desde Clarín se expusieron, solitos, a que los acusen -más que nunca- de todo lo que se los venía acusando. No tiene explicación: quisieron tomar el cuartel de noche y prendieron la luz. 


En otro orden:

Capitanich se hizo eco del desastre en el que se encuentra sumida la provincia del Chaco. En su defensa, afirmó que solucionar los problemas lleva tiempo. Luego de nueve años de mandato, estima que para mediados de septiembre de 2035 habrá encontrado la solución para el problema acuífero de la zona, cuando la sabia madre naturaleza se haya encargado de disminuir a cero a los revoltosos que se quejan por no tener agua.

El benemérito titular de la Biblioteca Nacional, Horacio González, demostró sus notorios conocimientos en materia de economía y derecho internacional, aunque los mismos datan de la era de la criminología antropobiológica. Según el hombre alérgico al champú, el Juez Federal de Nueva York, Thomas Griesa, tiene un rostro imperialista, una mirada en la que se puede apreciar la conquista de México y un mechón "en el que habita el supremo placer de hacer daño". Por suerte para González y todo el kirchnerismo, las teorías lombrosianas de prejuzgar por rasgos y actitudes, han sido descartadas hace un siglo y ya no se toma en serio la teoría de que los estrábicos son criminales, o que un delincuente se destaca por ser vago, acomodaticio, perezoso, hipócrita, incapaz de sentir piedad hacia sus enemigos y, a su vez, de una sensiblería fácil.

Cristina recibió a su par de Perú, Ollanta Humala, a quien primero agasajó con un almuerzo y, a la hora de los postres, castigó con un discurso. Entre diversas bestialidades, la Presi se quejó de que en la región haya países que otorgan beneficios a las inversiones extranjeras en detrimento del resto. Sin dar nombres, suponemos que Cristina se refería a Colombia, Ecuador, Brasil, Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Perú, quienes dolosamente atraen inversiones sólo para perjudicar a Venezuela y Argentina. En esta, banco a la Presi. Con seguridad jurídica, inflación controlada e impuestos razonables, cualquiera atrae inversiones. 


Güednesdei. Y ustedes creían que estaban en problemas: mi psicóloga es kirchnerista.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Cegeteando

En las últimas semanas el vamos por todo se ha reconvertido. Ahora es un vamos por lo que quede en el fondo de la olla, pero en quinta y a fondo, una joda que resultaría divertida si no fuera porque nos llevan puestos a nosotros. Al día siguiente del mentado 8N, la Presi acusó un "no me dolió" mientras afirmaba que ella siempre escucha a la gente, aunque sean ultraconservadores y no entiendan que hay cuestiones más importantes, como las elecciones internas del Partido Comunista de China. Afortunadamente, en su círculo íntimo le sugirieron que busque reconquistar a los sectores contreras de la sociedad. Y Cris hizo caso: dijo que ella y sus 72 millones de patrimonio declarado se sienten orgullosos de pertenecer a la clase media.

Nosotros, entre tanto, no tuvimos tiempo de reclamar la millonada que nos corresponde por pertenecer a ese sector que es pobre para ahorrar, pero riquísimo para pagar impuestos, dado que recibimos la denuncia presidencial de que los dirigentes gremiales nunca pierden sus trabajos. Se ve que la exitosa abogada nunca estuvo muy de acuerdo con la garantía de la que gozan los representantes de los trabajadores para que ninguna patronal medio tirana se saque de encima a los revoltosos mediante un telegrama de despido. Este mensaje falto de criterio tenía entre sus destinatarios a quienes cumplirían con una de las atribuciones que la ley les permite al convocar a una huelga nacional.

Cuando un funcionario kirchnerista dice que el día está hermoso, hay que salir con paraguas, piloto, galochas, botitas de goma y un ancla, por si las moscas. El clima en la Rosada el martes 20 de noviembre fue el acorde a la jornada vivida: mucha cara de enojo y gritito ofendido para hablar de algo que, según ellos, fue inofensivo. La afirmación de que el paro no tuvo acatamiento voluntario, sino que se forzó la situación mediante piquetes, no sólo es de llorones, sino que falta a la verdad en el punto que nadie puede explicar dónde estaban guardados los millones de laburantes que viven y trabajan dentro de la ciudad de Buenos Aires y fuera del microcentro.

Puedo entender el comentario lastimoso de parte del cristinismo tardío, esos que empezaron a tener cierta relevancia recién después de la muerte de Néstor -¿Alguien recuerda qué hacían de su vida muchachos como Kicillof o De Pedro antes del 27 de octubre de 2010?- y que hoy se sienten los depositarios de la madre de todas las ideologías, aunque no saben bien en qué consiste la misma. Me permito comprenderlo en ellos porque nunca supieron -ni se calentaron en aprender- en qué consiste el organigrama del poder. Gobierno y Estado les resultan sinónimos y el poder es sometimiento y obediencia, nunca convencimiento y diálogo. Obviamente, las dos metodologías funcionan a la hora de construir poder, aunque con resultados opuestos.

En cambio, escuchar a tipos como Julio De Vido o Aníbal Fernández, puede que irrite un poco, no porque uno no esté acostumbrado a escuchar sus guasadas, sino por el palo del que provienen. Sin embargo hay que reconocerles que han colaborado como nadie en el diagnóstico de la situación actual del oficialismo. Porque no es lo mismo que Abal Medina nos demuestre que se crió como niño rico al asustarse porque en una huelga hubo cortes y bombos, a que Aníbal se mofe de Vandor y Julio De Vido afirme que el modelo sin Cristina deja de existir. Entre el Senador verbodiarréico y el ministro de Planificación, terminaron de firmar la fecha de defunción del kirchnerismo: 10 de diciembre de 2015.

Mientras todo esto pasaba, Cris mostró su mejor cara durante el acto por el Día de la Soberanía y se rodeó de tres banderas por aplaudidor, para demostrar que es más gorila que Isaac Rojas, Aramburu y Lonardi al calificar de "apriete" a una huelga nacional amparada por la constitución y decretada por una central de trabajadores protegida por la ley. Luego desmintió a Abal Medina, al afirmar que los verdaderos piquetes eran los efectuados en Cutral Có durante la década del ´90. Interesante: Cutral Có es un pueblo pretolero en el que la gente salió a cortar las rutas en reclamo por haberse quedado sin trabajo por medidas que incluían a la privatización de YPF. O sea, el piquete de Cutral Có fue resultado de una política impulsada por personas como Néstor Kirchner y Cristina Fernández, regalías petroleras mediantes. La maravilla del relato: piquetes son los que le hacían a los peronistas petroleros de los ´90, cuando Néstor y Cristina hacían la oposición silenciosa gobernando desde Marte. Resultó extraño que la Presi no recordara, también, que huelgas como la gente eran las que le hacían a Menem desde el sindicalismo disidente comandado por Moyano y su MTA.

Entre los peronistas que salieron a bancar al gobierno después del paro nacional, se destacaron Floppy Randazzo -que hace quince años dormía en la oficina para ahorrar y hoy viste trajes de cincuenta luquitas- De Vido, Fernández y el inefable gobernador bonaerense, quienes quedaron pegados a tipos como Yaski, el líder de la CTA Rosada que afirmó que el paro fue un fracaso, a pesar del 80% de los docentes afiliados a su central obrera que se adhirieron al mismo. El resto, boyó entre el silencio y la bronca, como en el caso de Antonio Caló, lider de la CGT Balcarce, que se tomó un poquito a mal que el kirchnerismo utilizara a Vandor para fustigar al moyanismo. Lo que no quedó muy en claro si es que a Caló le molestó que no respetaran la memoria de Vandor, o utilizó esta vía como catarsis al ver desde afuera la fiesta sindical. Desde el moyanismo fueron más directos con el senador Fernández y le dedicaron un cariñoso "morsa aplaudidora", por lo que, supongo, deberían pagarme derechos de autor.

Creo que uno de los grandes signos del desbarranque del peronismo se dio cuando el sector político se creyó superior al movimiento obrero organizado. Desde entonces, el Partido Justicialista dejó de ser el partido de los trabajadores, y empezó a ser conocido -sin que nadie se sonroje- como el partido de los pobres. En este aspecto, la dirigencia política peronista se comporta como si el sindicalismo no fuera necesario, a pesar de la notoria diferencia entre una Plaza de Mayo llena en 2008 y un despoblado Parque Lezama en 2012. Declaraciones como las de Aníbal Fernández están más cerca de los cantitos de la JP de la Tendencia que de aquellos tipos que pusieron el cuerpito públicamente y no desde la clandestinidad. Pareciera mentira que tengamos que debatir sobre si Vandor fue un traidor o protegió los intereses del movimiento obrero como pocos. Me es difícil aceptar que desde la comodidad de nuestros teclados pacifistas, en pleno siglo XXI, analicemos si fue justo o no el asesinato de un líder sindical. Los monitos de ese oxímoron autodenominado izquierda peronista no mataron a Vandor por ser traidor a Perón, lo mataron por ser un tipo un tanto duro con el entrismo y que, por si fuera poco, acababa de hacer las paces con el exiliado General. Y el verso de estos mamertos que jugaban a los soldaditos de plomo con la sociedad, quedó demostrado cuando se cargaron a Rucci por ser, para ellos, igual de traidor que Vandor. No tuvieron otra excusa: Perón estaba en el país, había democracia, el General acababa de ser electo por el 62% del padrón y agradecía públicamente a los líderes sindicales. Salvando las diferencias metodológicas, el corporativismo del poder no puede evitar comportarse del mismo modo que aquellos muchachos incapaces de convencer a un laburante para que llevara a cabo la revolución socialista: los logros no fueron gracias al movimiento obrero organizado, sino a ese tercio de la Plaza de Mayo que dice ser "el pueblo" mientras fustiga por gorilas y burócratas a los que allanaron el camino y la permanencia en el poder.

La patria contratada agrupada en El Kirchnerismo S.R.L, fluctúa entre la incomprensión y el manotazo de ahogado. A los manifestantes del 8N nos dijeron que nos busquemos un representante y ganemos una elección. A los sindicalistas del 20N, también. Podrían buscar otro argumento, al menos en este último caso, dado que un buen sector de la sociedad se encuentra afiliado a algún gremio y votó en elecciones a sus representantes en materia laboral. Y ahí están, haciendo lo que les corresponde: reclamar.

Nuevamente se ofendieron y nos dijeron cómo tenemos que putearlos. Si vamos al 8N, tenemos que tener cuidado porque está presente Pando -ama de casa- si adherimos a la huelga de la CGT, tenemos que prestar atención a los chacareros. Si nos movilizamos por nuestra cuenta, somos golpistas sin representación. Si el bote lo mueven los gremios, somos golpistas organizados. Da lo mismo si se juntan un millón de personas o si paran gremios más peronistas que los caniches del General: si se putea al gobierno, se es gorila y contrario al interés del pueblo y de los trabajadores. Ellos, mientras tanto, no tienen ningún problema en felicitar en público a Cornide -líder del lock out patronal y miembro de la Comisión Reivindicadora de la Revolución Libertadora- o de sumar a confesos antiperonistas de la talla de Sabbatella. Sin ninguna vergüenza han permitido que Amado Boudou utilice el Twitter del iPhone para darnos clases de lealtad peronista un 17 de octubre desde Puerto Madero, pero se ofenden porque sindicalistas con cuatro décadas de quilombos sobre sus espaldas arman un paro como la gente.

El movimiento obrero comandado por Saúl Ubaldini le hizo el primer paro a Alfonsín a menos de un año de haber asumido la presidencia de la Nación. Alfonsín siguió por cinco años más, a lo largo de los cuales se le realizaron otras doce huelgas. Moyano le organizo catorce paros a Menem, algunos de 48 horas y hasta cuatro huelgas en un solo mes -septiembre de 1998- y sin embargo, Menem terminó su mandato en tiempo y forma. Al kirchnerismo le hacen una huelga de un día, después de nueve años, y lloran como Silvio Soldán al grito de "no puede haber tanta maldad." Son actitudes frente a la vida, son formas de ejercer el poder. Algunos lo construyen, otros lo heredan y al resto le llega de pedo. Los primeros saben conservarlo, los otros no tienen la más pálida idea y buscan fantasmas que justifiquen que haya sectores de la sociedad que ya no los quieran, como si no fuera un sentimiento lógico ante las actitudes del gobierno nacional.

Con la soja en caída libre, los bonos saltando al vacío, las reservas en reserva y la sensación de que las únicas dos cosas que suben son la inflación y el patrimonio de Cristina, De Vido tuvo que salir a recordar que si la Presi no es requetereelegida, se les acaba la joda, como si hiciera falta aclarar que sin estar en el gobierno, ninguno es capaz de ganarse 50 pesitos en la calle. El futuro nos promete diversión en abundancia. Será tremendamente divertido ver cómo los que juraron nunca votar al fascista partido justicialista y hoy nos tildan de gorilas por no amar a la Presi, vuelven a su eterno devenir falto de individualidad y autodeterminación en el que practican su heroísmo puteando en la mesa familiar, pero sin levantar la voz ni en las reuniones de consorcio. Entre tanto, los que provienen de otros partidos pero creyeron en el modelo nacional y popular, ya empiezan a chocar contra todo el mundo en la desesperación de saber que algunos serán estigmatizados por sus antiguos copartidarios y otros volverán al techo electoral que los acompañó toda la vida: el 1,2% del padrón en todas y cada una de las elecciones. El resto, no pierde la esperanza y ya empieza a dejarse las canas y a blanquearse los dientes color Liquid Paper, ante la incógnita de si el próximo presidente tomará té de peperina o no podrá bailar la Macarena. 


Viernes. Y esta joda la pagamos nosotros.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Somos Nosotros

Para no dar muchas vueltas, limitaré mi experiencia personal a decir que anoche participé con mis amigos de la convocatoria más masiva de la última década. Tan masiva resultó que ni Página/12, ni Tiempo Argentino, pudieron mirar para otro lado. Lamentablemente para ellos, los únicos incidentes que se registraron fueron tan, pero tan aislados, que hasta los propios manifestantes frenaron a los escasos violentos. 

Curiosamente, los que se dedican a interpretar mensajes siguen en una nebulosa gaseosa tremebunda y esto pudo notarse desde la previa. Grosos columnistas de importantes diarios nos contaron de la revolución de unas redes sociales que desconocen y lúmpenes disfrazados de periodistas oficialistas presentaron una investigación trucha para asegurar que tras la organización estaba Magnetto, Duhalde, la Sociedad Rural Argentina, el Partido Liberal Libertario, la Sociedad de Fomento de Villa del Parque, el Centro de Jubilados Golpistas de Boedo y la Fundación para la Investigación de Conspiraciones Destituyentes de Saturno. A estos se sumaron algún que otro político que se peinó para una foto a la cual no estaba invitado -Mauri, antes de apoyar una marcha, preferiríamos que dejes de negociar todas las leyes del kirchnerismo, genio- más D´Elía que trató a la gente de tilingos golpistas,  Aníbal Fernández, que acusó al manifestante de ser una facción derechosa paga; la xenófoba y antisemita Hebe de Bonafini, que pidió que no nos presentemos en un lugar en el que está el neonazi de Biondini; y la siempre pujante lágrima de Cristina afirmando que seguirá hacia adelante, a pesar de las contras.

Lo cierto es que nadie pudo explicar en qué momento se inició esa concatenación de hechos que derivó en esto. Y tiene lógica si pensamos que en 2001 hubo una clase política que temió lo peor para su estilo de vida cuando la gente, con los gobelinos al plato, salió a pedir que se vayan todos, que no quede ni uno sólo. Asambleas barriales, cacerolazos, protestas, escraches a todos los políticos que se cruzaban y cinco presidentes en una semana, saltando por los aires ante la bronca de la gente. Los políticos seguían tan desconectados del mundo que no entendían la bronca popular y llegaban a convocar a funciones a tipos como Carlos Grosso y Matilde Menéndez. Por suerte para ellos, Duhalde les salvó el pellejo a toda esa clase política. Poco tiempo después, nadie se fue, todos se quedaron. El toque final y salvador lo aplicó Néstor Kirchner, al crear una maquinaria tan grande que todos se sentían a sus anchas mientras afirmaban ser la nueva política, aunque este verso saliera de bocas de personajes como Lubertino, Conti, Abal Medina, Béliz, Aníbal Fernández, Deborah Georgi, el Coqui Capitanich y Ginés González. Todos funcionarios de alguno de los gobiernos que transcurrieron entre 1989 y 2001. Todos comandados por un matrimonio tan menemista como los Fassi Lavalle. 

Estos paladines de la nueva política, trazaron un programa de gobierno consistente en chorearse lo que esté a mano, improvisar con la gestión gubernamental, meter parches a donde haga falta y, si estos no alcanzan para tapar todos los agujeros, reventar de épica alguno que otro discurso para que las víctimas de sus políticas gubernamentales se conviertan en victimarios desagradecidos que sólo quieren lo peor para el país. Mientras todo esto pasó, la oposición se dividió entre los que apoyan todas y cada una de las medidas del gobierno sin emitir ni un sonido gutural, y los que no les votan todas las leyes, sino las más controvertidas e importantes, mientras critican al gobierno nacional. 

Ante este panorama, no hay forma de preguntarse cómo la oposición no se dio cuenta de que la gente llegaría a hartarse, si nos prometieron ir a la guerra por la defensa de nuestros intereses y no fueron capaces de tirar ni un Chasquibúm por temor a que Cristina los rete por cadena nacional. Estos mismos dirigentes hoy sostienen que la gente marchó sólo contra el gobierno, y es cierto. Pero eso no les da crédito ni para emitir una sola opinión. Por ahí, muchos de los asistentes no lo sintieron así, pero que personas que never in the puta life participaron de una sola manifestación, se novilicen en defensa de sus intereses, es el síntoma final de una oposición carente de huevos para plantarse y decir no. La bronca es así, dispara al que le está haciendo daño. Y la oposición, en este caso, es el tipo que ve cómo te están reventando a trompadas entre veinte y espera a que termines de defenderte para acercarse, sólo para decirte que si estuvieras con él, no te pasarían ese tipo de cosas.

Gracias, Irene! (No, Irene no es la de la foto)
Anoche, tras la movilización nacional, Victoria Donda sostuvo que la gente reclamó por una alternativa política. Todos los demás coincidieron, palabrás más, palabras menos, en idéntico sentido. No entendieron nada y siguen haciéndole el jueguito a un oficialismo que sostiene la teoría de que no hay que reclamar, sino ganar elecciones, como si el hecho de sacar una mayoría electoral fuera una licencia para robar, y no un mandato popular en el marco de una república, donde existen tres poderes que deben controlarse entre ellos. 

Este resumen de la oposición no es un dato menor, dado que el kirchnerismo, con todas las actitudes agresivas que ha adoptado en los últimos meses frente al reclamo, sí entendió el mensaje. No es que no cazaron una y por eso siguen como si nada. Lo entendieron a la perfección, solo que reaccionan del único modo que saben, o sea, con agresión y auto victimización. Y también tiene su lógica, dado que ante el descreimiento en la política y el creciente número de manifestantes, no les queda otra que recordar que así llegaron ellos al poder: de pedo y con quilombo. Por eso desvían la atención y piden que en vez de quejarnos, ganemos elecciones. ¿Qué elección hay que ganar, si nadie votó para que hagan lo que hacen? Esto va más allá de quienes los votaron porque están a favor de la Asignación no Universal por Hijo, o de la política de subsidios eterna, o el verso que hayan creído por cierto. ¿O acaso alguno de los del mentado 54% votó para que mueran cincuenta y una personas en un choque de trenes, absolutamente previsible si el Estado cumpliera con su rol? ¿Alguno votó para que, ante ese hecho, Cristina se ponga a llorar y en vez de llevar consuelo a las víctimas, grite que ahora van por todo? ¿Alguno depositó su voto en la urna para que, al tercer día consecutivo de calor, salte la térmica de toda el área metropolitana de Buenos Aires?

Entre tanto, Cristina afirma que ella labura para los cuarenta millones de argentinos, mientras que sus subordinados sólo emiten comentarios que dan a entender que -en honor al 54% de los que votaron- pueden pasar por arriba del otro 46% que participó de la elección. O, si sumamos al total de la población, que uno de cada tres argentinos puede hacer lo que quiera con los otros dos restantes. Así es como, en nombre del 54%, hacen lo que se les canta y dan por sentado que ese número es mágico e intangible, cuando desde la última elección han pasado demasiadas cosas. Si restamos el inmenso porcentaje de los votos aportados por los sindicatos hoy enfrentados al gobierno; los de las personas que desde que dejaron de recibir subsidios se dieron cuenta que no estaban mejor económicamente, sino que vivían de la dádiva del Estado; los que dejaron de llegar a fin de mes producto de una paritaria inferior al índice inflacionario oficial; los que vieron cómo el triste aumento salarial fue saqueado por el impuesto a las ganancias; los miembros de todas las fuerzas de seguridad que pasaron de ser los pobres tipos que morían con un sueldo de 2.600 pesos, a ser los nuevos golpistas; los parientes de los muertos en delitos desde octubre pasado; y los que viajan por laburo y son tratados como turistas ricachones al recibir sólo 100 dólares por quince días en el extranjero, uno tiene la sensación de que, de aquel 54%, sólo quedan los tres mil monitos que se juntaron en Parque Lezama para recordar al Nestornauta al lado de Boudou. 

Al resto del país, no nos importó nada. No nos preocupó el calor agobiante, no nos importó la Pando, no nos importó Biondini, no nos importó Macri, no nos importó Altamira, no nos importó que nos tiraran falsos correos electrónicos alertándonos de posibles disturbios, no nos importó que nos llamen gorilas, golpistas, destituyentes, oligarcas, cipayos, vendepatrias, derechosos, fachos, corporativistas, anti democráticos, egoístas, ricachones, clase mierda, inconformistas, blanquitos, bienvestidos, señoras de Recoleta, clarinistas y procesistas. Porque cuando la gente se harta, no le importa nada y hasta es capaz de salir de la oficina, después de laburar nueve horas, para ir con ropa de laburo, en subte, con 38 grados de térmica, a pisar el asfalto en el punto más caluroso de la ciudad de Buenos Aires, sólo para decirle al gobierno que ya no se puede joder tan barato en nombre de los pobres. Pobres que, dicho sea de paso, el gobierno quiere tanto, pero tanto, que hace nueve años que los mantiene así: pobres.

Nosotros somos los corporativistas vendepatria, ellos son los que entregan los únicos recursos no renovables que tiene el país a corporaciones extranjeras. Nosotros somos los destituyentes, ellos son los que quisieron hacerle un juicio político a Scioli a tres meses de volver a ganar la gobernación. Nosotros somos los oligarcas, ellos son los únicos con derecho a forrarse en guita. Nosotros somos los  fachos, ellos son los que corren a los tiros a los que se atreven a meterse con las mineras. Nosotros somos los anti patria, ellos son los que reprimen a los veteranos de guerra. Nosotros somos la clase mierda, ellos son los resentidos que se olvidaron de dónde vienen. Nosotros somos los tilingos, ellos son los que se mean sólo porque están frente a la Presidente. Nosotros somos los egoístas que queremos ahorrar mientras hay pobres, ellos son los que la levantan con pala mecánica sin poder justificar ni un centavo. Nosotros somos las señoras de recoleta, ellos son los chetos de Puerto Madero. Nosotros somos la clase empresaria que no piensa en Argentina, ellos son los que votan a hoteleros. Nosotros somos los que no cuidamos al país, ellos son los que dilapidan la guita de los jubilados manteniendo empresas quebradas y administradas por tipos que cobran tres sueldos. Nosotros somos los golpistas, ellos son los que se cagan en el concepto de república. Nosotros somos los que nos quejamos de llenos, ellos son los que nunca están satisfechos con la que hicieron.

Somos todo lo que digan, pero anoche les reventamos la calle en todo el país y hasta le plantamos treinta mil personas a Cristina en la quinta de Olivos. Sin plata, después del laburo, con calor, sin micros, y siendo víctimas de todos los agravios habidos y por haber, les reventamos la calle.

Y eso les duele. 

Y mucho.

Viernes. Digan lo que digan, la de anoche fue una gran noche. Y fue nuestra noche.



Dedicado a Luis, Sandra, Andrés, la familia de Moni, Pato, las dos Gabrielas, Mariano, Julieta, Oscar, Cristian, Nany, Euge, Sole, Martín, Miriam, Matías, Marcelo, Normita, Pablo, Vicky y Fabio. Lindo grupete.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Aclarando Los Tantos

Improvisados hay en todas partes y el periodismo no es la excepción. Ahora, que unos periodistas pagos por el gobierno sean tan atolondrados a la hora de realizar un informe destinado a desprestigiar un evento masivo, sólo se explica ante alguna falla congénita o una dislexia voluntaria. El fin de semana hubo un bombardeo anti protesta tremebundo. El viernes apareció en los kioscos la revista El Guardián, cuya tapa anunciaba quiénes eran los verdaderos organizadores de la protesta del próximo jueves. Así, me enteré que el PRO, la Sociedad Rural Argentina y la Confederación Intergaláctica de Extraterrestres aportó su logística para movilizar a cuanto tipo quiera participar de la manifestación. Supongo que repartirán pases de bondi y subtes. Eso, o la logística es tan moderna que los micros son invisibles. 

Ayer, la denuncia comprometida llegó a niveles que me hicieron temer que estábamos próximos a ser invadidos por seres de bigotito hitleriano, forrados en oro y con esvásticas tatuadas en las nalgas. Página/12 nos contó lo mismo que ya había salido en El Guardián, y Tiempo Argentino se la jugó, pero con todo, a través de lo que ellos denominaron una "investigación intensa de las redes sociales." Firmada por "Equipo de Política" -me pregunto en qué pensaban los padres de este pobre hombre al ponerle tales nombres- la intensa investigación deprimió de entrada, dado que consistió en pelotudear por las redes sociales y fijarse qué hacían distintas personas, para luego remarcar sólo a los que tienen actividad y pertenencia partidaria. De este modo, mi amiga Cecilia Olive, del Partido Liberal Libertario, se convirtió en la Juana de Arco de la derecha liberal y conservadora, Yamil Santoro pasó a ser amigo de Massera y Eliana Toro devino en espía a los servicios del imperialismo.

Sólo alguien tan inocente como para creer que existe un engendro pasible de denominar peronismo de izquierda, puede afirmar sin sonrojarse que un liberal libertario es conservador, sin especificar la referencia a lo económico, a lo social, a lo político o a ché cazzo. Pero se ve que en la profunda investigación, al señor Equipo de Política se le escapó que el Partido Liberal Libertario posee un sitio web en el cual plasman que las bases de su ideología son los derechos individuales, la libertad de mercados y la no agresión. Principios debatibles, o no, todo depende de la posición ideológica de cada uno. Pero si vamos a acusar a alguien, al menos sepamos de qué los estamos acusando. Porque aseverar que un conservador es quien pide la libertad de mercados y la exaltación de los derechos individuales, en un país en el que llevamos décadas de intervencionismo y el Estado se entromete en nuestros derechos hasta para decirnos si podemos fumar o no, es un poco mucho y no deja bien claro qué es lo quiere conservar.

El delirio lingüístico llegó a niveles tan locos que, anoche, Ricardo Forster dio su opinión sobre la movilización del próximo jueves. Lo hizo en 678, luego de que la emisión que bancamos entre todos se hiciera eco de la investigación de Tiempo Argentino, laburo tan exclusivo que ya había salido en El Guardián tan sólo 48 horas antes. Según Forster, los que reclaman son destituyentes y, por ende, anti democráticos. Doy por sentado que el hombre con el marote más desproporcionado del mundo de la filosofía quiso decir otra cosa, sino no se entiende que un tipo que conoce tanto de las palabras y del análisis del pensamiento sea tan imprudente de hablar de conceptos constitucionales sin haber chusmeado ese listado de 129 artículos que vienen detrás del Preámbulo. La destitución es un mecanismo constitucional, comprendido en los artículos 59 y 60 de la misma y, por ende, no es una actitud contraria a derecho, ni es golpismo, ni mucho menos. De ahí a que alguien desee destituir al gobierno, es otro tema. Pero ser destituyente, por definición, no es ser anti democrático, ni anti republicano. 

Para dejar en claro algunas cosas, es necesario partir de una base: la pertenencia individual de los concurrentes no da indentificación uniforme a una masa, si los fines de la misma son difusos a los orígenes de sus individuos. O sea, si Fulano es socialista, Mengano está afiliado al radicalismo, Zutano trabaja de gerente de producción en la Ford y Perengano se desempeña como telefonista en la redacción de Perfil, y todos ellos se juntan para hacer fuerza y convocar a una marcha para putear al gobierno, sólo un pelotudo puede suponer que Binner, Saenz, el CEO de Ford Alan Mulally y Fontevechia son los responsables de una intentona golpista. La masa que protesta se identifica por sus motivos, no por quiénes son. El tema es aún peor cuando se habla de expertenencias, exsimpatías o, en el caso de Eliana Toro, ex a secas, presentando como toda prueba de su maldad inconmesurable el sencillo hecho de haber estado casada con un exagente de inteligencia, actualmente prófugo de la justicia. 

Si bien lo ideal sería que para tirar mierda levantaran un poquito la puntería, al menos podrían no escupir frente al ventilador, porque si vamos a hablar de pertenencias -y ex- individuales, como para darle identidad a un grupo de personas, deberían dejar de llamarle peronista a un gobierno que está integrado por radicales, frepasistas, socialistas y hasta exafiliados al Partido Comunista, como es el caso de Martín Sabbatella. Es una cuestión de sentido común, de coherencia, de tener casi dos dedos de frente. El gobierno nacional también cuenta entre sus filas con un selecto grupo de filoprocesistas culposos, como Alicia Kirchner, Eugenio Zaffaroni, Batallón 601 Martínez y Lock Out Cornide, y  nadie los acusa de ser el club de fans de Videla. 

Una protesta manifiesta es sólo eso, un grupo mayoritario o minoritario de personas reclamando por las cosas que creen que son justas de reclamar. ¿Y si a la protesta se prenden personas con las que no nos juntaríamos ni a tomar un café con tres de manteca, cuál es el problema? Si el fin inmediato perseguido es el mismo -putear al gobierno- y el medio concebido para hacerlo es idéntico ¿dónde está lo reprochable? ¿Acaso debería haber derecho de admisión? ¿Se debería convocar a las manifestaciones a través de entradas, disponiendo lugares numerados para los asistentes y, de ese modo, brindar un espectáculo homogéneo y digno a los ojos de quienes serán puteados? ¿Desde cuándo los que son incapaces de llenar Parque Lezama para homenajear al Nestornauta, se sienten capacitados para decirnos cómo putear? 

Han probado de todo: reirse de que no pisamos el pasto, horrorizarse porque un grupo de personas mandaban a Cristina a visitar a Néstor, acusar a Magnetto de ser instigador del crimen de protestar pacíficamente, denostarnos por ser todos ricachones bien vestidos -mientras la aplaudían a Cristina en la inauguración de Lacoste- y denigrarnos por ser lacayos de los multimedios. Ahora, también hacen correr mails supuestamente arengadores, en los que animan a concurrir a pesar de las infiltraciones violentas "que seguramente habrá, porque lo saben de buena fuente", apelando al temor de quienes escapan a las concentraciones tumultosas de personas. Lo único que no pudieron hacer es encontrar una razón que justifique que sin micros, sin plata, sin medios masivos de comunicación tradicionales, en septiembre les reventaron el microcentro de personas. 

Este jueves 8 de noviembre de 2012, a la tardecita, hay una nueva convocatoria, esta vez en inmediaciones de la Plaza de la República, 9 de Julio y Corrientes. En las distintas ciudades del país, también se protestará. Si la Agrupación La Solano Lima puso algunas remeras, si el Partido Liberal Libertario convocó por su cuenta, si Patricia Bullrich se mostró a favor, si Mauricio Macri considera que es un acto patriótico, si Moyano vocifera que la gente se moviliza porque está harta, si mi vecina afirma que hay que ir porque no la dejan comprar dólares, si mi tía Giuseppina cree que hay que ir porque la jubilación no le alcanza para llegar al primer fin de semana, o si Binner sostiene que está a favor y en contra, nada importa. Lo único que vale son tus propias convicciones, esas que te dicen si estás a favor o en contra de tal o cual forma de ejercer el poder. Los motivos pueden ser cientos y todos distintos, el fin es el mismo. Y esto es lo que tanto les cuesta entender a los que tienen una mentalidad tan homogeneizada que no se dan cuenta que le sonríen a un afiche de Cristina, para luego tropezarse con el pobre tipo que está durmiendo en la misma vereda.

Al igual que la primera vez -y como siempre que hay un grupo de gente puteando al gobierno- yo voy. Esta vez acompañado de un amigo liberal, otro radical, una sin afiliación partidaria, y un compañerazo peronista. Probablemente dirán que me hice liberoradicheta, o al liberal lo acusarán de tener vinculaciones con el peronismo estatista, o al radical de ser un tibio que se rodea de liberales y peronistas. Me importa poco y nada, dado que a mis amigos no les pido carné de afiliación: nos diferencian las ideologías, nos hermanan los ideales.

Lunes. Si tu adversario te señala con el dedo, evidentemente lo estás molestando con éxito.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Votos para todos

A la hora de hablar de política algunos no entienden de qué se trata: en nuestro país se los llama políticos. La manga de impresentables que detentan cargos públicos por el oficialismo o por ese buque fantasma que llamamos oposición, ha llevado la politiquería berreta y barata a niveles tan incomprensibles que aún no entienden -ni opositores, ni oficialistas- qué es lo que nos interesa como ciudadanos que pagan impuestos contra su voluntad. El arribismo no es una cuestión que yo critique, dado que todos tenemos derechos a nuestros quince minutos de kirchnereo de fondos públicos en el Estado, pero de ahí a que se permita que cualquier cuatro de copas se siente frente a un micrófono sin haber invertido previamente en un foniatra, es como mucho.

Lorenzino, que debería ser investigado por integrar -junto a Abal Medina- una asociación terrorista que busca exterminar a la lengua castellana, se coloca en guerrillero de Etiqueta Negra para asegurar que no le pagarán un mango a esos garcas que nos financiaron en otros tiempos, y que ahora pretenden cobrar lo que les corresponde. El Jefe de Gabinete, que tiene menos calle que Laferrere después de la tormenta, cada vez que abre la boca dispara dos o tres conflictos y cientos de carcajadas, mientras que su padre se pregunta si realmente será hijo de él. Boudou, que cuando lee sus propias declaraciones debe recurrir a un diccionario para saber qué quiso decir, se suma a un listado de energúmenos con más ganas de justificar mediante el ataque y/o la retórica de pasados incomprobables, que mediante la defensa y la explicación. De todos modos, todo tiene lógica: si aplauden todas y cada una de las burradas que dispara consuetudinariamente la Presi, tranquilamente pueden sentirse habilitados para seguirle el rumbo. Y si bien a Cristina podrán imitarla, pero jamás igualarla, algunos le ponen empeño. Como Diana Conti.

La exsecretaria de Derechos Humanos del gobierno de De La Rúa, sostuvo que la alternancia en el poder es para los giles, que la democracia boba no sirve y que la mejor forma de salvaguardar a la república es mantener a Cristina hasta que camine agarrada del suero y con la chata incorporada. Según Conti, no está bueno obligar a que el ciudadano tenga que elegir entre personas que no les genera interés. Paradojas de la historia, así llegó Nestor Kirchner a la presidencia. Este último dato no es menor, porque es el que nos revolean por la cabeza bajo el disfraz de "¿Y si no es a Cristina, a quién votás en 2015?" A esta altura, soy capaz de votar a Jorge Porcel Junior, pero reconozco que los límites del resto son un poquito más rígidos. De todos modos, el oficialista, al atemorizar mediante la retórica de que no hay opciones, se olvida de que ellos existen porque no había opciones. No es una cuestión de incoherencia, es una cuestión de negación: en el fondo saben que cualquiera puede llegar y que al pueblo se le acaba el amor a una velocidad directamente proporcional a la rotura testicular.

Ante este panorama, los que tienen un poquito más de experiencia se abren, se abrieron o están a punto de tirarse del auto en movimiento. Salvo contadas excepciones, como los herederos de la Alianza -Garré, Conti, Abal Medina, Giorgi y compañía- el resto de los talibanes no entendieron en qué consta el arte de sobrevivir, recauchutarse, y aparecer rozagante en un nuevo gobierno. Por eso no les va lo de bajar un cambio, pensar, poner paños fríos y continuar. Acá, la técnica para enfrentar el recalentamiento del auto consiste en acelerar al mango, con la esperanza de que el viento enfríe. Y si en el medio se llevan puesto a varios, es un precio que hay que pagar por el bien de la sociedad, bien que radica en no saber a dónde hay que llegar, pero hay que llegar rápido, a 200 por hora, a campo traviesa.

En este sentido, el ataque verborrágico que tuvo Andrés Larroque en la sesión de anoche, es un botón de muestra de lo expresado. En una sesión pedorra, en la que los diputados se dividían entre los que estaban a favor y los que no estaban en contra, su exposición estuvo más desubicada que Cristina hablando de pobreza. No había necesidad de pegar tremenda patada mientras se ganaba por goleada. Con sus afirmaciones, carentes de todo sentido, buscó culpar a la oposición por sus propios traumas adolescentes de presidente del Centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires, a quien los únicos que le dieron bola en ese entonces, fueron los diarios Clarín y La Nación cuando lo ponían como el ejemplo de que los jóvenes se interesaban por la política en la década del noventa. Parece que a Larroque le chocó que colocaran a los adolescentes como "un mercado de dos millones de votos" y, a los gritos, afirmó que no son mercancía, sino sujetos pasibles de derechos, mientras tildaba a la oposición de "mercenarios de las corporaciones" y a los del Frente Amplio Progresista los acusaba de "narcosocialistas." Evidentemente, todo se trata de una afiliación partidaria: no es lo mismo un gobierno provincial socialista con un Jefe de Policía prendido en la joda, que un gobierno nacional kirchnerista con un aeropuerto militar que oficia de distribuidor de merca hacia europa. No es igual un policía cómplice, que una base aérea sin control. Tognolli es un narcosocialista, los hermanos Juliá son Narc & Pop.

Si bien el Cuervo no aclaró a cuáles corporaciones se refería en su acusación, podemos deducirlo por el sencillo hecho que los mercenarios de las corporaciones mineras y sojeras están todos aplaudiendo a Cristina. En cuanto a su manifestación de que los jóvenes no son mercancías y que el oficialismo los ve como seres humanos pasibles de derechos, uno podría entrar en un colapso neurológico. Es el mismo oficialismo que repudia cualquier práctica antiabortista, a pesar de que la normativa internacional en materia de derechos humanos le reconoce al nonato el derecho a la vida desde el momento de la fecundación. Independientemente de las apreciaciones subjetivas respecto del aborto -no es un tema que me interese debatir en esta nota- lo interesante radica en que la única verdad valedera es lo que el oficialismo considera como tal. En ningún momento se puso en duda que un humanoide bípedo, con capacidad de expresarse -medianamente- de forma verbal, y una edad comprendida entre los 16 y 18 años, sea un ser humano. Si bien podría haberse debatido sobre este punto y llevar al Congreso a algún representante de las tribus urbanas "eh amigo" y "eta tó piola", nadie puso en duda de que se traten de seres humanos, con derechos y limitaciones en su capacidad de acción. De hecho, sacando a dos o tres kamikazes, nadie cuestionó la idea de lo que ellos llaman voto joven, y que en realidad debería considerarse voto adolescente.

Sin embargo, el Cuervo Larroque -un joven que ya está más cerca de los problemas de próstata que de las eyaculaciones nocturnas- no se quería quedar con las ganas de defender el proyecto, aunque en frente no tuviera a nadie. Recordó la voluntad del Nestor de los últimos días -el que a la hora de la reforma electoral no se acordó ni por asomo de las divisiones inferiores del electorado- y aseguró que el mejor lugar para los jóvenes es la política. Uno que ya ha transitado por situaciones que marcan otras prioridades, tiene la sensación de que el mejor lugar para un pendejo es aquel en el que pueda generar sus propias herramientas para poder llevar una vida medianamente sin privaciones el resto de su vida y, preferentemente, dentro de los amplios márgenes de la ley, pero esta idea engrosa el listado de motivos por el cual no comulgo con el oficialismo.

Como persona politizada, cae de maduro que me gusta el mundillo de la política y celebro la militancia desinteresada y a voluntad. El temita es la propuesta. Si lo que se propone es que los pendex tengan mayores libertades a la hora de participar, y esto es acompañado de una educación consecuente con el fin propuesto, levanto las dos manos para decirles que estoy a favor. Si en cambio se busca arrimar a los chicos a un alineamiento que entiende a la política como una corporación, paso. Afirmar que el mejor lugar para los pibes es la política, es desear que todos estén en ella. Y si por política se entiende una corporación cuya única forma de vida es laburar en el Estado, para el Estado o en alguna empresa del Estado, estamos al horno.

Pero ya está, de nada sirvió que se ofendieran por los gritos del ladri de Larroque, si en definitiva, iban a votar a favor. Luego de escuchar a Gil Lavedra -que ya tiene más de lo primero, que de lo segundo- quejarse de que estaban a favor del voto joven en su generalidad, pero que el trato recibido de Larroque fue una inmoralidad, propongo la abolición de la moral y la supresión de su vocablo del diccionario. Por ahí, en una de esas, a estos energúmenos les pinta la buena onda y empiezan a comportarse en el marco de la ética y no en el de los buenos modales y ahí empiezan a oponerse por ideas, y no por buena educación.

Y así fue, a grandes rasgos, como anoche vivimos una mini representación de la realidad argentina de hoy. El kirchnerismo provocando a quien le habría votado a favor, la oposición rajando mientras acusa de fascistas a los que iba a acompañar con el voto. Divinos. Después se preguntan por qué la gente sale a la calle a reclamar por cosas de las que tendrían que encargarse los ladris que han sido votados.

Jueves. "Cuando alguien nos pregunta qué somos en política o, anticipándose con la insolencia que pertenece al estilo de nuestro tiempo, nos adscribe a una, en vez de responder, debemos preguntar al impertinente qué piensa él que es el hombre y la naturaleza y la historia, qué es la sociedad y el individuo, la colectividad, el Estado, el uso, el derecho. La política se apresura a apagar las luces para que todos estos gatos resulten pardos."  José Ortega y Gasset. La Rebelión de las Masas.