miércoles, 30 de enero de 2013

Lo que hay

La Reina de los Bajitos Militantes volvió al ruedo con la segunda cadena nacional del año. Mientras en algunos barrios la gente protestaba por no tener luz para poder escuchar el discurso refrescante de la Presi, varios representantes de la patria contratada aplaudía, cual foca con parkinson, todas y cada una de las frases que disparaba Cris. El panorama era de lo más pintoresco: De Mendiguren charlaba con Moreno sobre la mejor forma de seguir empomando a los consumidores; Gabriel Mariotto -courier de Cristina en la provincia de Buenos Aires- le ofrecía a Hebe de Bonafini una casita en Marbella para Sueños Compartidos, y el morocho nazi de Luis D´Elía hablaba de la excelente gestión del judío Timerman sobre el arreglo con el régimen misógino y teocrático de Irán. Y todo mientras la monada cantaba "si la tocan a Cristina, qué quilombo se va a armar".

"Ustedes quédense tranquilos que el único que me tocaba ya no está," afirmó la Presi con el fin de tranquilizar a los niños presentes, para luego asegurar que "siempre es bueno tener alguien cerca por si quieren hacer algo". Ambiguo, sospechoso, juguetón. Luego dedicó gran parte del mecanismo de comunicación institucional de uso excepcional, para contarle a Guy Ryder que tendremos una pobreza difícil de dimensionar, pero que la desocupación -según el Indec- es del 6,7%, con lo que tenemos el dudoso lujo de poseer pobres con laburo. También le contó a Guy sobre los 17 mil millones de pesos que fueron entregados a las empresas para mantener el empleo, sosteniendo, de este modo, el negocio más rentable desde la invención del narcotráfico: la impresora de Boudou.

A continuación, anunció que el piso no imponible del impuesto a las ganancias sube un 20%, lo cual calificó como un sacrificio del Estado, algo así como decir que es un sacrificio no cobrarle a un tipo por entrar a su propia casa. Afirmó que en Suecia también se paga impuesto a las ganancias y nadie llora. Algunos afirman que esto se debe a que un sueco promedio tiene la posibilidad de vivir en uno de los países menos pobres del mundo y con mejor distribución de la riqueza. Otros, sencillamente, sostienen que esto se debe a que las suecas están buenísimas. Lo que importa es que Luis D´Elía, habitante del inframundo que existe más allá de Camino de Cintura, aplaudió la comparación.

Luego de afirmar como logro que el impuesto a las ganancias lo tributarán sólo el 17% de los laburantes en blanco -o sea que el 83% de los trabajadores argentinos gana menos de mil dólares mensuales- sacó cuentas en el aire sobre cuánto pagará un sujeto que quiera viajar en subte con la nueva tarifa. No sé bien en qué momento empezó la debacle educacional en el país, pero está claro que ya estaba hecha pomada antes de la década del ´60, dado que la Presi obtuvo números impares tomando por base un monto de 3,50. Probó con veinte viajes mensuales, le dio 149, intentó con los ochenta viajes de una familia tipo, la tablita le tiró 589. Descontamos que ni siquiera tuvo en cuenta que los escolares, no pagan. Con estas cuentas brillantes, no es de extrañar que nadie confíe tampoco en sus predicciones económicas.

Mientras Salustriana aún espera que la Presi la lleve a conocer el Subte, Cris se puso a moquear por Él, afirmó que fue el mejor presidente de los últimos 50 años y que será el mejor presidente de las próximas décadas. Explicó que la rentabilidad financiera no es buena, dijo que su gobierno defiende las paritarias libres, pidió que no se pasen con las paritarias y, a un año de haber desautorizado el aumento del 35,7% de los peones rurales, se quejó de que ese sector gana poco. Para finalizar, lagrimeó de vuelta, hizo terapia de regresión, y contó que en su vida se imaginó que una persona como ella llegaría a ocupar el lugar que ocupa hoy en día. En algo coincidimos.

No está mal coincidir en algo, aunque, en este caso, sea la falta de imaginación de que una mina así podría gobernarnos dos períodos al hilo. Me hace sentir integrado. Ahora puedo contarle a mi terapeuta kirchnerista que finalmente encontré un punto de similitud con algo del gobierno. Berreta, cierto, pero al menos ya no me siento tan contreras y hasta puedo entender a ese que de política no caza one y, por ende, simpatiza con cualquier cosa que enunciativamente le resulte agradable.

Sobre este punto, vendría bien hacer una defensa empírica: nadie tiene la obligación de entender de política ni nadie tiene la obligación de participar en política. Hay dos sectores de la sociedad que no se interesan en política por naturaleza. Son los extremos de la escala adquisitiva, o sea, los más pobres y los más ricos. Y no se interesan por razones obvias: nada que pueda resolverse a nivel gubernamental afectará sustancialmente sus realidades. Del resto ¿Cuál es el problema de que no les importe la política? ¿O acaso debemos obligar a un mocoso que se pasa el día mandando Baila Peter al 13013, a que nos cuente qué opina de la discusión por la coparticipación? Nadie se mete en política hasta que no le tocan algo de nuestro interés. Nadie, ni los más apasionados.Y los intereses son tan, pero tan subjetivos como la moral: lo que a mi me parece grave, a mi tía Giussepina le parecera normal y a mi vecina del sexto piso le agradará.

Hace tiempo que escucho opiniones más cercanas a demoler todo y echar sal gruesa, que a realizar un arqueo de caja y una presentación de balance. Kirchnerismo en negativo, la misma negación y destrucción de la obra ajena para justificar mi posición ideológica. Últimamente, estas opiniones se van acrecentando a niveles de violencia verbal absolutamente comprensibles, dado que el kirchnerismo se ha caracterizado en sacar lo peor de todos, en el oficialismo por vocación, en el resto del entramado, por reacción.

La inmensa mayoría de las personalidades políticas aún no entienderon una de las movilizaciones de septiembre y noviembre. Tal como expresé entonces, considero que no salimos a quejarnos por insistencia o instigación de ningún político de peso, dado que no hay político de peso que pueda mover un millón de personas más que para recibir puteadas. Y no necesitamos formar un partido ni ganar elecciones para carajear a la Presi. Algunos se ofuscaron porque ni después supieron qué decir para arrimar un adepto a su espacio, se enojaron con el público que no les aplaudió el set en medio de un festival. Hoy, sin darse cuenta, ningunean también a aquellos manifestantes, al tratarlos como un ente desprovisto de identidades individuales en el que cada cual salió a quejarse por lo que cree necesario. Creyeron que ese era el puntapié para iniciar lentamente el postkirchnerismo. Entiendo la desilusión: algo que no pudieron hacer desde su oratoria, lo logró la bronca popular. 

Pareciera que el "armen un partido y ganen elecciones" como instructivo para putear al gobierno pegó fuerte y, fuera del kirchnerismo, adoptaron posiciones un tanto risueñas: no hace falta que armes ningún partido, seguime, chango, que yo te digo cómo putear al gobierno. Y aunque nos parezca mentira, hay personas que putean al gobierno por motivos distintos a los nuestros, sujetos que los votaron en 2003 o 2007 y se sintieron desilusionados, o se avivaron, o les pasó el tractor de la inflación por arriba. A ese tipo no se le puede exigir que desprecie los mismos actos que lo llevaron a votar aquella vez. Y que yo no comparta esos motivos de adhesión, obviamente no tiene nada que ver con que hoy sí comparta sus actuales motivos de desprecio. No son desagradecidos al modelo, sólo cambiaron de opinión. ¿O realmente creen que el votante promedio es el 1,2 punto de rating que tiene 678? Votaron del mismo modo que votamos todos nosotros, en base al beneficio inmediato que creían poder obtener. A ellos los motivaron los créditos al consumo o los servicios públicos regalados, a nosotros nos motivó un plan sustentable y a largo plazo.

Noto que hay muchos puristas, que se niegan a sentarse a hablar con personas de distintas ideologías, sin detenerse a pensar en los ideales. También me anoticié de que hay puristas aún mayores, que expulsan al huérfano político por creer que hubo una o dos cosas que le gustó de ese enorme colectivo de enunciaciones utópicas con realizaciones pedorras que hemos denominado kirchnerismo. Han corrido el eje de la discusión desde el exfuncionario acomodaticio que busca salvarse el culo post 2015, hacia el votante que hace dos, cinco o diez años votó a esto. Mientras sigan exigiendo pedigree antikirchnerista, van a seguir sacando la misma cantidad pedorra de votos. Diganle que sí, miéntanle, si quieren, discútanlo, miéntanle como a la pareja, pero no lo obliguen a que se autoflagele sólo por el sadismo de verlo purgar la culpa de haber sido uno más de esos once millones de votos. Es básico, chicos. A no ser que quieran autoboicotearse para ser eternamente protestones de cafés. Con todos los que aún quedan apoyando a esta corporación monopólica del choreo y la malapraxis administrativa...

Mercoledì. Es lo que hay.

jueves, 24 de enero de 2013

Diario de Viaje

 La gira rocker de Cristina llegó a su fin. Atrás quedaron los días de descanso, en los que disfrutó estar en otros países con tantos pobres como el nuestro, pero en los que se ponían contentos de verla y, si la criticaban o le mangueaban, ni se enteraba. Como acá, pero con estilo. La felicidad no podía ser mayor, si hasta se sacó fotos, feliz de la vida, al comprobar que sus caderas pasaban por los pozos del vietcong. 

Mientras Florkey puteaba porque a ella le cerraron su perfil de Fotolog, el comunity manager de Cristina estaba más contento que José Pablo Feinmann con muñeca de Cristina. La Presi se sacó fotos con sombrerito explorador, con otro tradicional, dictó mensajes aburridos, nos informó que la guerra es algo feo, que Ho Chi Min está embalsamado al igual que Mao y Stalin, y que firmó un autógrafo en una camiseta de la Selección Nacional a una familia de Tigre que se cruzó en el lobby del hotel, a la que no le preguntó cómo consiguieron los dólares. 

Quiso dar una hermosa charla para demostrar sus profundos conocimientos sobre la historia internacional, afirmó que se puso muy contenta cuando cayó Saigón en 1975, y no frenó ni para sacar cuentas al afirmar que durante el gobierno de Cámpora se reconoció a Vietnam unificada. Luego de retar a Timerman, se corrigió y dijo que fue durante el gobierno de Perón, que murió en julio de 1974. Al charlar con la prensa -unos impresentables que viajaron mantenidos con la nuestra- dijo que nuestras Fuerzas Armadas deberían entrenarse en Vietnam, dado que allí, te arman una bomba con ingenio y sin presupuesto, algo que Puricelli tomó al pie de la letra al convertir un buque de la Armada en submarino.

Una de las mejores cosas que ha hecho Cristina ha sido aceptar las limitaciones que tenemos como país. Al igual que cuando estábamos en la secundaria y buscábamos a alguien más feo que nosotros para sumar algún punto en perspectiva, la Presi decidió no aspirar demasiado alto e ir a Vietnam, donde puede decir abiertamente que somos un país de avanzada. Los vietnamitas, que desde que se inventó la televisión satelital saben la diferencia entre Nueva York y Buenos Aires, la miraban sonrientes, a sabiendas de que nosotros seremos avanzados frente a ellos, pero que somos tan tristes que dependemos de alguien que está más hecho pomada que nosotros para vender aunque sea un par de cerezas.

Así estamos. Sabemos que tocamos fondo, pero en vez de buscar una forma digna de resurgir, nos rodeamos de quien está peor que nosotros para sentirnos capos de la vida. Hace varias décadas, ante los ojos de Europa, competíamos de igual a igual con Estados Unidos. Cincuenta años atrás, Brasil nos consideraba imperialistas industriales. Hoy, festejamos que Vietnam nos da bola, del mismo modo que Boudou se siente querido porque lo saludan en un pueblo que no ven una figura nacional ni en diarios.

Con alegría, le piden a Boudou que devuelva las billeteras.
Mientras la Presi descansaba de nosotros, el país no se detuvo. El vicepresidente paseó por cuanto acto encontró y, mientras inauguraba una sede de la Anses en Córdoba -que ya funcionaba- afirmó que "los que critican al gobierno, formaron parte de otro que se tuvo que ir en helicóptero". Horas más tarde, Abal Medina, que formó parte de aquel gobierno que se tuvo que ir en helicóptero, dijo que el único plan para el dolar sentarse a ver qué onda, que la inflación es un verso de los medios y que a los argentinos nos va bien, no como hace un tiempito. Entre tanto, mientras Lorenzino paseaba por la calle con una remera que dice "Soy el Ministro de Economía", su subordinado Guillermo Moreno anunciaba la posibilidad de un dolar a seis mangos. Floppy Randazzo, por su parte, demostró que la revolución del transporte ya arrancó y hasta organizó una peregrinación forzada desde Liniers hasta Plaza Miserere justo el día en que se cumplían once meses de la tragedia del Ferrocarril Sarmiento. Por supuesto, también pensó en la ceremonia que se celebraba en Once y se encargó de los souveniers, unos preciosos volantes en los que informaban que el Sarmiento ahora es un placer. Sí, se los repartieron a los familiares de las víctimas. Sí, fue al mismo momento en que otra formación del Sarmiento se quedaba en el camino.

Todo muy normal en la realidad cristinista. Tanto que hasta tuvimos el placer de escuchar al Diputado Rossi hablando de lo triste que resulta la vinculación de los gobiernos socialistas con el crecimiento del narcotráfico en la provincia de Santa Fe. Es todo una cuestión de perspectiva: tranquilamente podría interpretarse que durante los últimos cinco años de gobierno kirchnerista, los negocios más rentables han sido el narcotráfico y la especulación financiera. Lamentablemente, no lo escuché al presidente del bloque de diputados oficialistas criticar al gobierno nacional por el triple crimen de General Rodríguez, ni por los ajustes de cuenta de los colombianos en Unicenter, ni por el escándalo de la efedrina, ni por la carga de cocaína que salió del aeropuerto de Morón rumbo a España. Obviamente, tampoco escuché al diputado decir nada sobre el colador fronterizo que generó destinar a la Gendarmería Nacional a la represión de protestas sociales, como tampoco lo escuché quejarse del presupuesto destinado a la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal, ni mucho menos lo escuché decir nada de la política nacional para la lucha contra el narcotráfico.Y aunque resulte obvio, tampoco tuve la oportunidad de escuchar a Rossi decir alguna palabra respecto de Hinchadas Unidas Argentinas, cuando afirmó que la pelea de barras en el clásico de fútbol rosarino se debió a una puja de drogas.

El sistema es maravilloso. Del mismo modo en que el gobierno nacional considera que los ciudadanos somos ricos para pagar impuestos y pobres para ahorrar en la moneda que se nos cante el ocote, también consideran que las provincias no existen a la hora de recibir el presupuesto que les corresponde, pero sí se tienen que hacer cargo de todo lo que pasa, porque Cristina no puede estar en todo. Esto, obviamente, incluye la lucha contra el narcotráfico sin la colaboración de la Federal, sin la presencia de Gendarmería, con la Prefectura dedicada a comer pacús a la parrilla y sin el presupuesto que les debe la Nación. 

Para solucionar estos pequeños conflictos de intereses, el Gobierno Nacional ya encontró una solución pragmática: arrancaron el concepto de federalismo y autonomía provincial. De ahora en más, se arreglan directamente con lo intendentes, que con tal de conocer la Casa Rosada por dentro, salir en una videoconferencia con la Presi o recibir unos pesos para bancarse los gatos e inaugurar una Pelopincho, son capaces de matar a la madre, tatuarse a Néstor en el escroto o acariciarle el pelo a Horacio González un día de calor.

Nosotros, por lo pronto, la pasamos como podemos, viendo como ni siquiera en enero nos dejan desenchufarnos del todo y nos empapelan la calle, dilapidando ilegítimamente la plata del Estado, para atacar a un periodista que los escracha por malgastar la plata del Estado. El vamos por todo quedó grande. Vamos por lo que queda en pie, sería un eslogan más realista.

Jueves. Es lo que hay. Los partidos de verano, no cuentan.

miércoles, 16 de enero de 2013

Gira Mágica

La Presi hizo Patria, recibió una Fragata, y al día siguiente se tomó un avión británico para viajar a Cuba, donde afirmó que almorzaría con Fidel, visitaría a Chávez y, si quedaba tiempo, tomaría unos mates con José Martí para luego cenar con el Che. Luego de comer con lo que queda de Fidel y escuchar sus teorías sobre Luke Skywalker como líder de la revolución comunista intergaláctica, la Presi intentó ver al coma andante Chávez. No pudo ser, pero le dejó un Nuevo Testamento -que le regalaron evangelistas antes del viaje- una estampita de la Virgen de Luján y un saludo en nombre de toda la Argentina. 

Se ve que los textos bíblicos dieron resultado, dado que el gobierno de Cuba anunció el levantamiento de restricciones para viajar al extranjero, para beneplácito de la población cubana, que ahora podrá cagarse de hambre, pero con la esperanza de tener alguna hija cogestible que pueda despellejar la billetera de algún turista para pagar los pasajes. Este no fue el único milagro del que serían testigos en la isla: Chávez, sin haber aparecido con vida ni en una comunicación telefónica, nombró a un nuevo ministro de Relaciones Exteriores. 

Hace un par de días, el patriótico avión de la Chapman Freeborn aterrizó en Emiratos Árabes, donde previamente había arribado la comitiva de militantes monotributistas y empresarios amigos de Guillote Moreno. A la nochecita, la comitiva recibió la visita de Diego Maradona. El Diego, que no se mueve de la casa por menos de veinte mil dólares, cayó con una remera del Che, mientras se escuchaba el relato del segundo gol a los ingleses por los parlantes, para luego unirse a los cantitos en contra de Clarín, mientras de fondo bailaban odaliscas. A lo largo del show, el astro del fútbol mundial arengó a bancar a Cristina y a continuar en el camino que nos marcó Néstor, porque antes se la llevaban diez personas, y ahora se la llevan muchos más. Entre garcas de la CGE y minas meneando el vientre, el Diego afirmó que la oposición no sirve porque no sufrieron como muchos argentinos y que deberían aprender a hacer guisos para después hablar.

Ayer, algunos medios de internet presentaron notas sobre el eterno oficialismo del astro del fútbol. En lo particular, creo que el Diego no es otra cosa que un kirchnerista casi auténtico. Y digo casi, porque lo único que le falta a su curriculum social, es haberse enriquecido kirchnereando las arcas del Estado. Después, se ha hecho el boludo con Videla, se hizo devoto de San Cavallo, estuvo a un pelín de presidir el club de fans de Carlitos Saúl, visitó el despacho de Fernando De La Rúa y hasta tuvo un programa de interés general en Canal 13 por el que cobró una fortuna. Actualmente putea a los militares y a Clarín, habla del pozo en el que nos sumieron gobiernos anteriores, se emociona por lo bien que estamos, y se la da de socialista revolucionario mientras gasta en un día lo que varios argentinos no verán en sus vidas. Y todo mientras critica a otros, menos o igual de ricos que él, por no haber nacido en calles de tierra. El Diego es un kirchnerista de ley.

Uno de los grandes fracasos argentinos ha consistido en glorificar a la pobreza por un complejo culpógeno que nos implantaron. Para muchos, ya no se es pobre por culpa propia o a causa de un Estado que hizo todo lo posible para anularle la posibilidad del ascenso social, sino por culpa nuestra, los que no hacemos otra cosa que laburar, ya no para ascender, sino para no caer en la miseria. No hay nada de romántico en llegar a los treinta años desdentado y a cargo de nietos que serán criados en una casilla de madera y cartón. Nacer pobre no es una virtud, es una desgracia. Ser pobre y santificado, es una desgracia aún peor: es convertir al marginal en el causal justificativo de gobierno un gobierno al que hay que bancar por una cuestión de Fe, bajo la esperanza de recibir el diezmo mensual y alguna que otra dádiva en las fechas de la liturgia democrática. Poner a la pobreza como virtud, es el corolario de la satisfacción berreta, la magia del conformismo, la resignación impuesta a quienes no deben aspirar a dejar de ser pobres, sino esperar algún golpe de suerte que los saque de pisar el barro, o bajar los brazos y llevar la frente bien en alto, dado que tienen un gobierno que los quiere tanto, que no hace otra cosa que mantenerlos en la miseria.

Al día siguiente de la cena lisérgica de Maradona, la Presi brindó una charla sobre energía y petróleo en Abu Dhabi, que es algo así como que D´Elía brinde una conferencia en contra del antisemitismo en la AMIA. Entre afirmaciones de equidad de desarrollo y cagadas a pedos a los países desarrollados, la Presi exigió que haya más compromiso con el consumo de energía. Si bien obvió mencionar que su gestión es tan brillante en materia de energía que tuvimos que volver a importar gas y que cada dos por tres ahorramos electricidad de prepo a través de un corte de energía nacional y popular, algunas fuentes sostienen que se debió a un acto de humildad con fines de no humillar a las autoridades presentes.

Mientras todo esto pasaba, Hugo Yaski, titular de la CTA Rosada, reafirmaba su rol de limpiavidrios del sindicalismo al negociar con Tomada un aumentito a voluntad de la patronal, Boudou le regalaba una camiseta de la selección de fútbol a un senador yanqui, y los fans de Cris se baboseaban con los comentarios in english que la Presi le dicta al pibe que le administra la cuenta en Twitter haciéndose los boludos con otros detalles, como los Qom asesinados y la inflación del Indec. Hay que ser un poco más comprensivos: esto de seguir a una Presi que almuerza con los Castro, visita a Chávez y deja el país en manos de un UCeDé, no es para cualquiera. Pido piedad para ellos, quienes deben elaborar el método para eliminar de todo análisis el hecho de que a la luchadora namber güan de la democracia, la militante eterna de la igualdad de género y la combatiente de la pluralidad de voces, sólo le falte sumar a su gira una escala en Corea del Norte, para coronar una ronda por países misóginos, represores y antidemocráticos, donde la trata de personas, la censura y el trabajo infantil están a la orden del día.


Mercoledì. Ser oficialista es un sacerdocio.

jueves, 10 de enero de 2013

Fragata

Hay que reconocer que, en tan sólo un par de semanas, el kirchnerismo consiguió que puteáramos a los Mayas por haberle pifiado con el pronóstico extendido. Este mundo es peor aún al que nos parecía insoportable en diciembre y recién van diez días de 2013.

La opinión política que más revuelo causó en los últimos meses salió de la boca de Ricardo Darín. Luego de revisar el programa para la joda de la Fragata, la Presi se tomó el tiempo de escribirle una carta a Darín y pegarle un tubazo a Flor Peña por el temita ese del video íntimo. Precisamente porque se pasó el fin de semana ocupada, gobernando desde la peluquería, es que la Fragata Libertad tuvo que aguantar tres días y monedas para tocar tierra.

Luego de que entre Timerman y Puricelli no lograran juntar dos neuronas que hagan sinapsis y la Fragata terminara varada en un puerto africano, después de que quisieran arreglar con los jueces ghaneses, a posteriori de que el Tribunal Marítimo Internacional reconociera que el buque es un bien inembargable, y a continuación de que se gastaran una buena moneda en abogados, pasajes, gastos de acarreo y movilización de marinos, la Fragata emprendió la vuelta al país, donde la esperaban cientos de argentinos que estaban al pedo en Mardel, y otros acarreados desde el Partido de la Costa, la Secretaría de Comercio, y demás puntos de encuentro repartidos por la sabana del conurbano, donde la guita no alcanza para comprar patrulleros sin recurrir a la teta de la Nación, pero sí para pagar micros a La Feliz, o recitales donde Marcela Morelo se queja de la inseguridad.

La fiesta para todos se guió por la lógica veraniega: tentar a los turistas para que se acerquen a ver en vivo el mismo show que ven por la tele al menos una vez por semana. En la TV Pública pasaban videos para que la gente entendiera que la Fragata no tenía nada que ver con la fábrica de fósforos y, cada tanto, alternaban con testimonios en directo desde el lugar de los hechos. Un señor que grita que banca al kirchnerismo porque todos los que estuvieron antes fueron unos corruptos, una señora que afirma que recibir a la Fragata en Mar del Plata es sinónimo de democracia, y otra que se emociona hasta las lágrimas porque le da mucha alegría tener una Presidente "que nos cuida de los que nos quieren hacer daño." Y así, mientras sonaba León Gieco y las cámaras tomaban a una muchedumbre que festejaba el arribo de un buque de la Armada, Canal 7 volvía a convertirse en ATC. 

A pesar de demorarse varios días para no romper con el organigrama de los festejos, la Presi llegó tarde. Luego de saludar uno por uno a los tripulantes de la Fragata, descendió, se puso la mano en la goma izquierda y escuchó el himno interpretado por tres cantantes líricos. A continuación, dedicó unas palabras al público presente que, entre churros y choclos con manteca y arena, vitoreaba hasta el éxtasis. 

El discurso fue una exhibición lisérgica de la alteración conceptual que tiene la Presi. Afirmó que la Fragata nos daba una lección histórica, pero no porque demostró que entre Timerman y Puricelli no son capaces de dibujar un círculo con un vaso, sino porque era el triunfo de las convicciones del gobierno. Al público asistente les contó que otras gestiones muy muy malas endeudaron al país haciendo cargo al Estado de deudas privadas. Para su loca cabecita, estatizar Aerolíneas no fue hacernos cargo a todos de una empresa reventada, sino un acto de grandeza. También contó que en la década del ´90 nos arruinaron como país con las privatizaciones y esas zonceras que no hicieron más que favorecer a unos pocos, como a ella y su difunto esposo, estafa a la Provincia de Santa Cruz mediante.

Los marinos, después de meses de aislamiento, ya miraban con cariño hasta a Rojkés de Alperovich, mientras Cris insistía en tirar numeritos al boleo sobre su exitosa gestión presidencial, anunciaba por séptima vez que se construirá algún día una represa en Santa Cruz, y nos recordaba que en una época tuvimos un montón de papelitos de colores que no valían nada, mientras Boudou aplaudía emocionado. Por último, después de explicarnos qué es un buitre, y luego de asegurar que recibe "presiones internas, externas, subterráneas y planetarias", retó a los que le recriminaron la frase "podrán quedarse con la Fragata, pero no con la dignidad". Según ella, el Almirante Guillermo Brown dijo algo parecido y nadie se ofendió. La diferencia, quizás, radica en que el Almirante estaba en medio de una guerra contra el Imperio de Brasil, arriba de un barquito que se podía hundir con él adentro, mientras que Cristina estaba con aire acondicionado, en la comodidad de su sillón en la Casa Rosada, pintando de épica bélica el hecho de que un buque escuela haya sido retenido por las autoridades de un país africano.

Enfervorizada ante el aplauso del público, se cebó y recordó que San Martín había dicho "vamos a pelear, y cuando ya no tengamos nada, pelearemos en pelotas como nuestros hermanos, los indios." Los marinos, en pleno ataque de abstinencia, se dividían entre los que simpatizaban con la imágen de Cristina en tarlipes gritando arriba de una caja, y los que querían embadurnarse en betún, volver a Ghana y pedir la ciudadanía. La gente gritaba, los monitos de la patria contratada cantaban que ahí estaban ellos para la liberación, luego de clavarse unas medialunas de campaña en el Atalaya, y todos olvidaron que en las últimas semanas murieron un par de "hermanitos" en el noreste argentino. En el climax de la verborragia, la Presi citó también al General Belgrano, al recordar que el patriota llamó a prender fuego todas las pertenencias en medio del éxodo jujeño, para no dejarle nada al enemigo. Sí, justo ella que nunca puso un peso de su bolsillo ni para el diezmo de la iglesia, se cebó con el vamos por todo de Belgrano, que tenía por enemigo al imperio más poderoso de la época, y no a una empresa de noticias.

Tan mal no estuvo. Después de todo, peor la pasaron los marinos, que tras bancarse meses en alta mar y otros setenta días varados en un puerto africano, tocaron tierra y lo primero que tuvieron que hacer fue fumarse una sesión de terapia de la Presi.

En el fino arte de dar vueltas las cosas para que parezcan positivas, hemos visto que un gobierno nos dice que tenemos Patria porque sí, porque se le ocurrió a la Presi, porque lo dijeron los astros o porque lo leyeron en la borra del café. Ya ni me caliento en discutir qué es Patria, dado que es más interesante darles la razón y decirles que sí, que Patria es todo lo que ellos dicen que es. Porque así podemos preguntar dónde está la Patria de la soberanía económica, si en cancelarle la deuda al FMI, o en pagar taca-taca todos los intereses de una deuda pública que ya ha alcanzado los 200 mil millones de dólares. Convengamos en que es interesante. Si tenemos Patria porque tenemos una Presidenta que se preocupa por las islas Malvinas, también es una idea novedosa: la Patria pasa por el sentimiento de Cristina, ni siquiera por su voluntad. Incluso tenemos Patria porque compramos una aerolínea fundida bancada hasta por el cartonero que paga el IVA al comprar un par de ojotas, tenemos Patria porque combatimos oralmente al mismo imperialismo al que le entregamos nuestros recursos no renovables, y hasta podemos decir que tenemos Patria porque YPF es nuestra, con la soberanía hidrocarburífera en nuestras manos, aunque dicha soberanía consista en buscar quién nos vende petróleo. 

Hay pocos conceptos más abstractos que el de Patria, y sin embargo muchos creemos en ella casi como una cuestión de Fe, por una supuesta gloria pasada encarnada por tipos impolutos a los que no se les puede encontrar un error. Para algunos es muchas cosas, para otros una sola. Y están los que nos tratan de apátridas por pensar que el kirchnerismo es una sociedad de fomento dedicada a la mala praxis administrativa. Es la versión más berreta de patriotismo dedicada a la chicana futbolera, al cantito de cancha, a la revolución desde la fantasía, a la justificación de lo injustificable porque sí, porque tenemo' aguante. Es el patriotismo como orgullo de la ignorancia voluntaria.



Jueves. Barrick, sí; colonia, no.

lunes, 7 de enero de 2013

Cartita de Reyes

Es importante mantener al niño interior aún de grande. Este fin de semana de Epifanía, mientras los vecinos de Boudou se negaban a dejar sus zapatitos afuera, Cris se sentó frente a la compu, pidió que se la prendan, que le abran Twitter, y se despachó con una serie de frases que quedarán grabadas en la retina de todos los que la cruzamos en la red social, y no sufrimos un ACV en los minutos subsiguientes. Hay que reconocer que le pone empeño a eso de humanizarse y demostró que también puede estar al pedo, en bata, a cara lavada y boludeando en internet. Luego de dar un recetario sobre cómo armar una noticia cazabobos -en el que afirmó que hay que poner un hecho nuevo o viejo, y centrarse en una persona pública- de despreciar la inteligencia de quienes la putean y de destacar que en la Esma se puede hacer cualquier cosa que sea financiada con nuestra guita, criticó al Poder Judicial por frenar el decreto que estatiza el predio de la Sociedad Rural en Palermo. 

No conforme con ello, y luego de escribirle una cartita a los Reyes Magos pidiendo un país con menos rompepelotas, aprovechó el lapsus de lucidez para hacer catarsis cholula y le redactó una epístola al actor Ricardo Darín, enojada porque preguntó cómo es que la Presi hizo tanta plata. Con una redacción de la cual ningún lingüista se atreve a opinar, la Presi le contó a Darín que ella es cinéfila porque vió dos películas suyas, le informó que la revista Brando -a la cual el actor le brindó una nota- pertenece a La Nación, y le recriminó que la haya cuestionado a ella, que es viuda, y a su difunto esposo, que después de muerto no se merece que lo acusen de chorro. 

A continuación, le espetó al actor que no haya dicho nada de las manifestaciones en contra de su gobierno, y le recordó que la Justicia -la misma Justicia que, unos minutos antes, defenestró vía Twitter- la había investigado y sobreseído. Obviamente, no aclaró que los encargados de tamaña obra fueron el grosso de Oyarbide y el siempre bien dispuesto Canicoba Corral, como así tampoco dio un argumento para que creamos en esa Justicia que ella misma desprecia. A título totalmente gratuito, le pegó a Scioli por mantener sus ahorros en dólares y se quejó de que nunca se publican las fotos de las viviendas de otras figuras políticas. De Boudou, no habló. De los yates, aviones privados y mansiones de Ricardo Jaime, tampoco. Lo que sí hizo fue recordarle a Darín cuando se comió un proceso por entrar al país una camioneta importada con una franquicia para discapacitados. Se ve que la Presi tenía ganas de aplicar la receta para armar notas cazabobos -que había explicado hacía un ratito, no más, en Twitter- e hizo exactamente lo mismo que acusó: busco un hombre público y le tiró por la cabeza con un hecho que sucedió hace veintidos años. 

Envalentonada, la Cris continuó su descargo pacifista y le dijo a Darín que no era necesaria ninguna reconciliación, que ella no se peleó nunca con nadie, que peor nos iba en la dictadura y que, gracias a ella, el actor puede hablar sin que le pase nada peor que una carta pública de la Presidenta de la Nación en la que lo escracha por un moco ocurrido hace más de dos décadas. Para finalizar, lo saludó muy atentamente, recomendó la película que todavía no se estrenó -es cinéfila vidente- y le dijo al actor que se ahorraba de recordarle cómo estaba el país antes de que llegara Néstor y cómo está ahora.

Antes de continuar, me siento en el deber de aclarar algunas cosas. Durante cinco años tuve una boca de cable extra sin notificar a la compañía y viví casi un año del Wi-Fi del vecino. Alguna vez me he tomado una gaseosa entre las góndolas de Jumbo. Nunca pagué las multas del auto, a no ser que hubiera moratoria o tuviera que venderlo. En mi preadolescencia le dábamos nuestros ahorros a un canillita para que nos consiguiera revistas para adultos. Sepan entender: en la era sin internet, acceder a una teta, era el paraíso. Me he colado más de una vez en el tren, le he robado puchos a mis abuelos y vaciado la licorera de mi viejo sin hacerme cargo, jamás, de ninguna de esas cosas. A los diez rompí la vitrina del living de un pelotazo, y acusé a mi hermano menor. Con mis amigos del barrio aprovechábamos que doña Juana enfríaba las tortas en la ventana, y se las kirchnereábamos. En los veranos nos trepábamos a la medianera del Tano y le degustábamos las frutas. Por último, quiero confesar que en quinto grado me olvidé de pagar una Anteojito y cuando me avivé, me daba vergüenza hacerlo.

Habiéndome sacado toda esta carga de encima, supongo que puedo preguntar alegremente cómo es que Cristina se forró en guita, si pasó la mitad de su vida cobrando sueldo del Estado, o cómo es que se puede justificar una política de Derechos Humanos retroactiva, cuando se es propietaria de veintiocho inmuebles ejecutados con la 1050 bajo el zobaco, su difunto esposo era apoderado de la Fiscalía de Estado y su cuñada funcionaria. Supongo que ahora también se puede preguntar de qué modo hay que interpretar que un expresidente compre dos milloncitos de dólares utilizando información privilegiada, o cómo es que un hotel que siempre está a media máquina, nunca dé pérdida. Quizás, también se puede preguntar por los terrenos adquiridos a chauchas y palitos y vendidos a cotización de mercado, o qué pasó con los fondos santacruceños que never in the puta life volvieron. Puede ser que hasta pueda preguntar qué se hizo con toda la guita en subsidios que se giró al Ferrocarril Sarmiento, o de dónde saca dólares y euros para comprarse la pilcha en Europa, si es que ya pesificó su caja de ahorros. 

Si fuera actor, famoso, winner y medianamente fachero, quizás, al menos, recibiría una cartita de la Presi en la cual no me explica nada, pero me llama la atención para contarme de lo mal que la pasa en este país lleno de desagradecidos y gente que insiste en comer todos los días. 

Igual, hay que reconocer que no fue para tanto, y que Cristina le respondió a Darín porque la pregunta era más bien inocente. Con todo lo que hay para explicar, imagino que si el actor hubiera preguntado por el desastre energético, la represión a los Qom, el ninguneo a los veteranos de guerra, la paliza a los que se oponen a las megaminerías, la desnutrición, las familias enteras que duermen en la calle en la esquina de la Rosada, el patriotismo de tranzar con la Barrick Gold para regalar recursos no renovables, el financiamiento del tráfico de efedrina a la campaña de 2007, las valijas bolivarianas de Antonini Wilson, Ciccone, o los cincuenta y un muertos del Sarmiento, hoy estaría colgado del asta mayor del edificio de la Afip. Y Cristina, obviamente, no habría respondido y se hubiera quedado sin nadie a quien escribir una carta en la noche de Reyes.



Lunes. Arrancamos.