viernes, 19 de abril de 2013

Y Sí

Foto: DyN
Linda jornada, la de ayer. Clima ideal, un cielo azul peronista, puestos de banderas en la calle, la 9 de Julio dinamitada, y un centro porteño que se vistió, desde temprano, para recibir a la fiesta cívica que mejor nos caracteriza y que más disfrutamos: el bardo. 

Heterogéneo como pocas veces, las calles se convirtieron en un crisol urbano. Señoras maquilladas como si aún estuviera abierto el Mau Mau, elevaban sus pancartas caseras al lado de unos chicos de la Villa 21, señores muy mayores miraban divertidos a las locas lindas que pintaban stencils contra el gobierno, chicos a cococho de sus padres, banderas de pueblos originarios, consignas antiperonistas al lado de viejos con gorritas desgastadas de Las 62, radicales, liberales, socialistas, desarrollistas, jubilados, laburantes, amas de casa, estudiantes. Todos se dieron cita para celebrar, una vez más, que no todo está perdido, que no todo nos da lo mismo, que no somos mansos, sólo pacientes. 

Mientras la muchedumbre transitaba, muchos ya encontraron el negocio de llevar la canasta con sanguchitos de milanesa y con unos amigos nos preguntábamos cómo no se nos ocurrió armar un carrito choripanero para financiarnos la Fundación Felices Nuestros Compañeros. Todo transitaba la normalidad, hasta que muchos se enteraron que en el Congreso aún sesionaban los senadores para sacar en tiempo récord un paquete de leyes. Por si faltaba algo para movilizar, Cristina tuvo el buen tino de violar las normas de la aviación civil twitteando en pleno vuelo -eso, o hizo la gran Bruera- sólo para pucherear porque no entendía qué necesidad tenía la Cámara Civil de sacar un fallo con tanto apuro. 

El resultado fue impensado: gran parte de la manifestación se movilizó por Avenida de Mayo hacia el Congreso de la Nación para rodearlo. Faltó poco para cumplir el cometido de verlos pedir consejos a Aníbal para rajar del edificio, pero quedó la satifacción de saber que salieron por la puerta de atrás, a las apuradas, y conscientes que ya no les saldrá gratis la joda. 

Mientras todo esto pasaba, llegaban noticias de una Rosario colmada de calentura, de una La Plata que lloraba a sus víctimas, una Mar del Plata que desfilaba su enojo, una Córdoba que reventaba, y así en muchísimos puntos del país. Y nosotros ahí, entre amigos, parientes y desconocidos, puteando al gobierno como corresponde, al mismo tiempo que en la televisión buscaban, una vez más, explicar lo sencillo.

Mientras a Cynthia García la obligaron a guardarse en el móvil de 678, desde Canal 7 se debatían entre entregarla a las fieras con tal de llenar dos años de informes, o mandarle una pizza para que aguante. En C5N el Chino Navarro decía que el opositor se niega al debate, cuando en realidad los puteamos por prestarse a la farsa de un debate resuelto de antemano. Al mismo tiempo, políticos de tercera y cuarta línea sostenían que la gente se queja de la corrupción, de la inflación y de la intervención de la Justicia. Ninguno tuvo en cuenta que, más allá de la multiplicidad de motivos de protesta, esa masa de gente no está curtida -salvo excepciones- en tomar la calle, y lo hace igual. Y el único motivo por el cual uno hace lo impensado, es por instinto de supervivencia. En este caso, la supervivencia de nuestro estilo de vida, que también será heterogénero, pero que coincide en algo básico: que no nos rompan las pelotas. 

Muchos no tienen idea profunda de en qué consiste -punto por punto- la reforma judicial, pero es consciente de que se trata de un avance más del gobierno frente a los que intentan ponerle un freno, de vez en cuando. Y con eso alcanza para sumar bronca. Varios de los presentes en las protestas, no sabe cuánta se robaron, ni cuál es el mecanismo para llevársela en pala, pero no necesitan investigar demasiado para darse cuenta que son eternos empleados públicos que ostentan en cadena nacional la que nosotros nunca veremos ni en figuritas. Tampoco hace falta ser experto en ferrocarriles para saber que, si no invierten durante diez años, son responsables de la muerte de cincuenta y un personas en un choque. Del mismo modo, no es menester ser Licenciado en Seguridad para ser consciente que vaciar de policía la calle, no ayuda a frenar la delincuencia. Mucho menos hay que ser un genio de la infraestructura hídrica ni de la contención de catástrofes para saber que, si no ponen platita para obras, la mierda nos va a tapar tarde o temprano. Ni siquiera es necesario tener un posgrado en macroeconomía para notar que la guita alcanza cada vez menos. 

Nadie necesita ninguno de esos conceptos para notar que dependemos de la buena o mala suerte para cualquier cosa, aunque eso sea llegar con vida a casa, pero con el totó mal trecho luego de comprar lo necesario para la cena. Y todo para prender la tele y encontrar una charla de Cristina, en la que nos cuenta que está todo bien, que los garcas somos nosotros, que cualquier ganso tiene micrófono, y que las crisis son de los otros. De todos modos, podríamos darle la razón en esto último: los demás tienen crisis, nosotros tenemos kirchnerismo. Es distinto, es otra dimensión. 

No se si fue la mejor marcha de todas, más allá del éxito de convocatoria, incluso respecto de las anteriores, aunque la presencia de carritos choripaneros levantaron mucho el nivel. La sensación vivida en la jornada de anoche fue distinta, bien distinta a las temperaturas de las movilizaciones del 13 de septiembre y 8 de noviembre. Fue masivo, fue imponente, fue en paz -más allá de algún que otro contratiempo menor- pero no fue una fiesta. No hubo ese clima festivo tan presente en las anteriores concentraciones. El sentimiento de fiesta cívica dio paso a la bronca. Y anoche se respiraba bronca, mucha bronca. 

El hombre necesita alguien en quién depositar sus esperanzas, expectativas y otras cosas de las que no quiere, ni tiene porqué hacerse cargo. Y, convengamos, no hay que ser una estrella de la antropología social para anoticiarnos que, si existiera alguien carismático y preparado para canalizar los reclamos de la gente, el kirchnerismo estaría preparando las valijas a la espera de que el banderillero les pida pista de despegue. Lamentablemente, es así. En mi apuesta, el futuro no está en ninguno de los que dicen representar a la oposición, independientemente de quien llegue a la Rosada en 2015. Porque si hay algo que debiéramos tener bien en claro, es que, si la oposición fuera medianamente seria, nosotros no estaríamos en las calles  defendiéndonos por nuestra cuenta. Y mientras ellos festejan que el ciudadano de a pie salió a putear al gobierno, nosotros vamos tomando consciencia de que ellos -los miembros de nuestra triste oposición- no tienen nada que festejar, ya que demostramos reiteradas veces que no los necesitamos para hacernos escuchar.

Sí, tenemos que salir por nuestra cuenta para decir que no nos importa poder consumir en 24 cuotas, si tendremos que seguir pagándolas aunque ya nos hayan robado lo comprado. Sí, tenemos que salir nosotros a la yeca para mostrarles que el discurso de lucha de clases quedó perdido en alguna reunión de Carta Abierta, y que Barrio Norte y la Villa 21 tienen el mismo sentimiento de rechazo a estos ladris. Sí, tenemos que restarles horas a la familia para ir a gritarles que nunca elegimos tener la obligación de pagar impuestos, pero lo hacemos, a pesar de que ellos sí eligieron ocupar cargos en los que tendrían que garantizar nuestros derechos, y los violan. Sí, pequeño saltamonte, tenemos que caminar para demostrarles que, mientras ellos aplauden a Cristina por la revolución de la inclusión social y la ampliación de derechos, nosotros vemos cómo se llevan hasta los sobrecitos de azúcar. Sí, no nos queda otra que salir reventarles la calle, porque nos persiguen con la Afip si gastamos un peso de más, mientras pensamos cuánta se llevarán arriba, si el cadete del negocio anda en Ferrari. Y sí, no nos queda otra que seguir en la calle, para demostrarles a los jeropas de la oposición cómo se hace para decirles basta a una manga de inadaptados analfabestias, lavadores de guita, saqueadores de las arcas públicas, adictos al kirchnereo de cualquier billetín que pase por ahí, delirantes de la oratoria pedante en el país de los desdentados; líderes teocráticos del tercer mundo, militantes del rechazo a cualquier idea que garantice igualdad de condiciones al esfuerzo individual, cultores del "callate, golpista", y talibanes del desprecio a todo aquel que se gane la vida laburando.

Y sí, no nos queda otra, porque han hecho lo que quisieron con nosotros, menos lavarnos la cabeza. Y ahí, la Afip no entra. 



Viernes. La década de la calle ganada.

jueves, 18 de abril de 2013

Calentando el Ambiente

Esta semana se ha convertido en una de las más entretenidas de los últimos tiempos, y recién es jueves. Para paliar el efecto Fariña, a Zannini -que no tiene temas más importantes en los que ocuparse- llevó al dorima de Karina Olga a su despacho, y de allí, derechito al programa de Rial. Que yo no fui, que fue todo verso, que le vendí lo que me pidió, que la cámara en realidad se la hicieron al Gato Gaudio, y demás boludeces. Ayer, el muchacho repitió, pero quedó opacado por el otro participante de la investigación de Lanata, Elaskar, quien en el programa de Graña, desmintió todo lo que dijo en el informe del domingo anterior. Las diferencias eran notorias, y principalmente se podían ubicar en la cara de orto -frente a la sonrisita socarrona del informe- y por la posición de los testículos en la garganta. Pidió perdón una y otra vez, y con sudor frío en la frente agradeció las muestras de cariño anónimas, en las que le decían "Forza, Elaskar, Forza".

El domingo pasado, en el programa de Lanata vimos que una de las pruebas presentadas es un certificado de acciones de la sociedad  Teegan Inc, a nombre del benjamín Martin A. Baez. La misma se presenta como una Empresa Internacional de Negocios, o IBC, por sus siglas en ingles. Estos pujantes emprendimientos que se hacen llamar empresas, se pueden establecer con tan solo tener una conexión a Internet, de hecho hay cualquier cantidad de páginas que las realizan. No somos pioneros en este tipo de emprendimientos, dado que aprendimos de los amigazos de las islas bananeras capitalistas del Caribe. Para realizar cualquier trámite de inscripción de estos, es necesario un e-mail contacto, tanto para hacerlo en Panamá, o en la Afip de Argentina. Obviamente, la gente que es ladri, cree no ser tan boluda y no pondría jamás su propio correo, ni mucho menos utilizaría un servidor gratuito -Gmail, Yahoo, etc- dado que no garpa a la hora de aparentar solvencia. Ante este panorama, la opcion más utilizada es registrar un dominio de internet, dado que en el paquete vienen los mails personalizados, con el nombre de la empresa, por ejemplo, cristina@todalanuestra.com. 

El sitio de Teegan Inc. es válido, pero lo dieron de baja. Dejaron alojado el nombre, pero voltearon el resto. Sin embargo, Internet es un enorme pelotero de datos donde hay que buscar afiladamente para encontrar cualquier cosa. Gracias a sitios como Archive.org, se puede visualizar lo siguiente: 





Sarmiento 559, Piso 7, Oficina 3, de Capital Federal. Un domicilio piola, céntrico, cerca de todo, en plena City y a la vuelta del Banco Central. Esa es una de las tres sucursales que presentaban como propias, las otras dos son Panamá y Uruguay. Asimismo, al chusmear en los sitios de búsqueda telefónica por domicilio, saltaron diversos titulares -jurídicos, obvio- entre los cuales se destacan Molino Nuevo S.A. en el quinto piso -entró en Concurso Preventivo en 2009-, la Escribanía Badra, en el tercero; Mercado de Valores del Litoral y la otra gran estrella del edificio, la Cooperativa de Crédito Marítimo del Sur, que no es otra que la Cooperativa vinculada al titular del Banco Macro, Jorge Brito, y que figura en el expediente iniciado contra Ciccone Calcográfica por presuntas maniobras de lavado de guita. Obviamente, esto no prueba nada. Podría ser que Boudou la imprime, Brito la cambia y Baez la gira, o podría ser una brutal casualidad. De más está decir que este tipo de lugares, podrían encontrarse lejos de ser oficinas físicas, dado que es habitual que se "alquilen" domicilios para justificar la existencia de una empresa. 

Por otro lado, una de las maravillas de la modernidad nos permite averiguar cuántos dominios se encuentran alojados en la IP que oficia de alojamiento de la página de Teegan Inc. El listado es precioso, encantador y, sobre todo, una muestra de la pelotudez con la que se han manejado estos tipos:








Nunca se calentaron en cambiarles absolutamente nada, más allá de algunas boludeces. Podría considerarse una falta atroz de la empresa que se dedica al armado y alojamiento de las páginas, lástima que siempre ponen las mismas tres sucursales. Y, si bien, en la mayoría se avivaron de no repetir la dirección catastral, en Biron Management se les olvidó y figura Sarmiento 559, Piso 7, Oficina 3, Capital Federal. Ese largo listado de dominios registrados en el mismo servidor -del que sólo puse cuatro ejemplos, además del de Teegan Inc- ofrece algunas pocas excepciones: una página dedicada al Poker al cual no se puede ingresar, y un par de dominios destinados a las inversiones inmobiliarias -ambos con idéntico formato entre sí, obviamente.




Como dato de color, una de las páginas que hace la excepción a la regla expuesta arriba, es una que se llama "Páginas Para Todos y Todas", y cuyo dueño es Gastón Fassi Lavalle, hijo de José Omar y su segunda esposa, la anterior a la ídola de masas, Liz. No tiene nada que ver con nada, salvo por su antepasado en el rubro de las inversiones inmobiliarias.

Tengan algo o nada que ver, la realidad dicta que por algo este gobierno nunca decidió regular la renta financiera y, en cambio, hizo todo lo posible para que la joda, la bicicleta, la especulación y el negociado de la compra y venta de dólares con información privilegiada, fuera el negocio más rentable de la Década Ganada. Y es que nadie en su sano juicio cargaría contra el negocio que lo hizo rico. 

Y si por alguna de esas casualidades te da bronca esto, está bueno que sepas que no es una investigación judicial, que no hizo falta tareas de espionaje, y que con sólo buscar en Internet, se pudo averiguar más cosas de las que la Justicia averiguó en diez años. También está bueno recordarte que, mientras la Afip utiliza todos los recursos del Estado -financiados con la nuestra- para perseguirte por sobrepasarte en la compra del Supermercado, un boludo pudo tener unas cuantas sospechas de varias empresitas que habitan en uno solo de los miles de edificios que componen ese mercado persa de la City porteña. 

Por si faltara algo, no quería dejar de recordarte que, los mismos que dicen que sos pobre para comprar dólares, pero rico para pagar impuestos, son los que se la llevan en pala, mientras vos debés pagar lo mismo que ya pagaste en tus impuestos, para cubrir todas las cosas que el Estado no te brinda, aunque es su obligación.

Y si querés efectuar una aproximación a cuánta se podrían haber llevado en los últimos años, no te olvides de los retornos de los millonarios subsidios a los transportes, ni de la sobrefacturación de las obras de infraestructura -muchas nunca realizadas- ni de la fiesta de guita delirada a costa de la necesidad de viviendas de los más pobres de la mano de Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender. Tampoco te olvidés de cada licitación pedorra ultramillonaria sin explicación ni detalle, pero sí anunciada con pitos y matracas en Cadena Nacional. 

Por último, tené presente que un montón de millonarios que llegaron pobres a la administración pública, son los que te putean por la estúpida, gorila y cipaya pretensión de querer llevar una vida decente, o al menos, una en la que el Estado no te asesine por abandono, luego de obligarte a pagar la fiesta.

Jueves 18 de Abril. Vos sos el dueño de tu reclamo. Mañana vemos como la seguimos. Hoy, la calle es tuya. 

lunes, 15 de abril de 2013

Democrazya

Antes que nada, quiero aclarar que estoy bien, que no soy Leonardo Fariña, y que anoche no tuve la necesidad de dormir abrazado al CPU en un hotel de media estrella. No, tampoco se qué onda con Karina Olga, Iliana y demás personajes, aunque no me deja de preocupar quién pensará en ellas, con lo caro que cuesta mantener el vicio de las minas que curten la cultura "Kay Adams Corleone", esas que la pasan bomba sin preguntarse, siquiera, cómo es que alcanza para bancar tanto lujo, si el que paga la olla en la casa es monotributista.

Como en Argentina no pasa nada, y la poca continuidad de lluvias hizo que fracasara la implementación del Plan Batiscafos para Todos en el Gran La Plata, Cris no tuvo otra opción que anunciar la ya famosa democratización de la justicia. No voy a profundizar demasiado en el apoyo o rechazo que tiene en la población cualquier medida que cargue contra el Poder Judicial, dado que la ciudadanía argentina se divide entre los que quieren detonarse con un cinturón de dinamita en un juzgado, y los que algún día sentirán ese deseo. Sin embargo, es para destacar el concepto de democrático del gobierno. 

Así como para cada vocablo reescriben las definiciones del diccionario de la Real Academia Española, hemos visto que el "para todos", generalmente quiere decir "para el que pinte". Ejemplos abundan, y si no recuerdan otro caso que el del Futbol para Todos -los que gustan del mismo- les cuento que una vez existió el Plan Carne para Todos, que consistió en un par de carritos itinerantes que deambularon por el conurbano bonaerense. En idéntico sentido, también les pareció piola lanzar el Plan Merluza para Todos. Y si bien en varios boliches, teatros y despachos públicos empezaron a mandibulear de la alegría, el mismo consistió sólo en un par de carritos vendiendo unos filetes por dos mangos en algún que otro barrio de la periferia porteña.

Para todos, garpa, aunque sea para unos pocos. Así es que también han disparado conceptos bastante lejanos de cualquier tipo de comprensión, pero con el decoro de sumarle el vocablo "democrático", como si las palabras alcanzaran para darle entidad a algo. Tal es la confusión que, cuando volvió la Fragata Libertad, entre los alpedistas que se acercaron a escuchar a Cristina al puerto de Mar del Plata en plena temporada veraniega, sostenían que la democracia estaba garantizada porque Cristina había recuperado la Fragata. 

Ahora, lo in está en democratizar la justicia, Poder del Estado que por algo fue concebido como pétreo: para garantizar que el concepto de justicia no dependa del humor del partido que caiga en suerte en esta quiniela hermosa que hemos dado en llamar elecciones. Quizá, lo más llamativo, es cuán grande puede ser el rencor cuando alguien no resuelve sus traumas: a Cristina le decís que no, y te arma cinco cadenas nacionales, tres proyectos de ley, lanza una reforma en el Consejo de la Magistratura. Curiosamente, lo que más detestamos de la Justicia, es precisamente lo único que buscarán salvaguardar. O sea, esa sucursal de la Rosada denominada Comodoro Py. 


Por ejemplo, en el programa de ayer de Jorge Lanata, pusieron en video lo que muchos, en mayor o menor medida, ya sabíamos: la joda loca que han hecho con nuestra guita. No es nada que no se hablara hace tiempo, como la sobrefacturación de un 400% de la obra del tendido eléctrico de Puerto Madryn a Pico Truncado, o las tres inauguraciones del Hospital de Ciudad Evita, o los cinco anuncios de las represas Néstor Kirchner. Sin embargo, le pusieron un rostro -varios- un par de testimonios y ya con eso debería alcanzar para iniciar una investigación judicial. 

Hoy, Lilita llevó la denuncia a Comodoro Py, con tanta mala suerte que la Sala que debía sortear el Juzgado, resultó ser la Primera, conocida en los pasillos como la Sala Rosada. Como no son tiempos para andar apostando, el sorteo fue rápido y cayó en el Juzgado Federal n°7, exOyarbide, actual Sebastián Casanello, ex secretario de la misma sala que le asignó la causa, un muchacho tan, pero tan respetuoso de la independencia de poderes, que al tomar posesión de su cargo les aclaró a sus empleados que él era un juez proveniente del campo Nacional y Popular, jactándose de su pertenencia a La Cámpora. Asimismo, Casanello, rápido de reflejos, decidió que la causa la menejara Francisco Luena, de la Secretaria n°13, quien vino de la mano del nuevo Juez, proveniente del ministerio de Justicia de Alak. 


Estas son las cosas que hacen que uno se pregunte en qué carajo piensan los opositores cuando repiten que la reforma al Consejo de la Magistratura es para garantizarse la impunidad, cuando la tuvieron siempre garantizada, mejoraron la garantía al copar -sin concurso- de militantes las oficinas de la Procuración General, y seguirá estándolo mientras los juzgados federales seas la joda que hoy son.

Es la democracia que nos supimos conseguir: un Ejecutivo con ánimo aristocrático, un Legislativo en el que los Diputados y Senadores aún no se dieron cuenta que no son empleados administrativos de la Rosada, un Poder Judicial en el que cualquier cosa es posible y una oposición con miedo a ser gobierno. Ante este panorama, no tiene sustento pensar qué tendrá en cuenta Juanita, de Barrio Parque, o el Johnathan de González Catán a la hora de elegir su representante en el Consejo de la Magistratura. Si no vale la pena pensar a la hora de elegir legisladores ¿Para qué calentarse? 

Mientras tanto, a nosotros no nos queda otra que hacer lo que tenemos a nuestro alcance, aunque se limite a copar las calles, lo cual no es poca cosa. A pesar de la voluntad de cinco o seis adictos a la fama, con menos visión política que Alicia Kirchner puteando a los damnificados, que creen representar a millones de manifestantes, aunque siempre les falte uno para el equipo de futbol 5. A pesar de los que dicen ser la voz de los que no quieren tener a nadie que los represente -¿O por qué creen que la gente sale a la calle a protestar, de aburrida?- y terminan rogándole a los impresentables de la oposición para que hagan lo que nunca tuvieron ganas: hacer algo. Oposición impresentable entre los que hay uno, con conflicto de personalidad, al que también le mandaban dinero por kilo para que suba en las encuestas y divida al voto opositor.

A pesar de todos esos mamarrachos, con más delirios de grandeza que visión de liderazgo y más ganas de conseguir un lugarcito en alguna lista de diputados que de pelearla en serio, a nosotros nos queda seguir en la protesta, con la certeza de que lo hacemos por nosotros, no por ellos.

Lunes. El jueves salgo a la calle. Por que mi reclamo no tiene otro dueño que yo. 

miércoles, 3 de abril de 2013

La Década Nadada

Vivir en Argentina no es para cualquiera. Pagar revalúos fiscales todos los años para que, por si fuera poco, te empomen mes a mes con la inflación, no es algo que se pueda tolerar fácilmente. Que tus impuestos no sirvan para otra cosa que para mantener a la Asociación Ilícita que detenta el poder, mientras vos tenés que hacerte cargo del resto, si te da el cuero, es algo que, seguramente, el Consejo Cardenalicio Vaticano tuvo en cuenta a la hora de elegir al nuevo Sumo Pontífice. Como si todo esto no alcanzara, una lluvia "imprevista" te libra a tu suerte. 

No existen lluvias imprevistas. No son terremotos, son fenómenos meteorológicos que el ser humano estudia desde que se le ocurrió caminar en dos piernas. Lo que sí existe es la negligencia y el vaciamiento del Estado. Puedo discutir si La Plata necesita o no una mejora urgente en su sistema hídrico, si es tan excepcional la tormenta -nadie se plantea un sistema antisísmico en Buenos Aires, dado que hubo un sólo terremoto en siglos- pero no se pueden discutir otras cosas. 

Si algo dejó al desnudo el desastre de las últimas horas, es que en este país no existe una contraprestación en ese bendito contrato social entre ciudadanos que ceden sus libertades a un Estado a cambio de que este lo proteja de sucesos en función del bienestar común. Acá se paga por educación en los impuestos, y por educación privada para suplir lo que el Estado se niega a garantizar. Se abona por salud, y al mismo tiempo se sacrifica buena parte del salario para tener una calidad de vida digna para los parámetros del siglo XXI, dado que el Estado tampoco puede garantizar que uno entre a un hospital por una gripe y no salga con una septicemia. También se paga para que el Estado garantice nuestra integridad física y patrimonial, pero al que le da el cuero, se banca un buen sistema de seguros, cámaras y vigilancia privada, y al que no, se despide de la familia hasta para ir al almacén a buscar cien de mortadela. 

Hay cosas que, lamentablemente, no podemos financiar dos veces. Nadie puede tener su propio radar meteorológico en la terraza, ni mucho menos contar con una lancha de emergencia, un bombero en el garage, un bunker hidrífugo en el patio. Son cosas que no se piensan, porque para eso tenemos al Estado, para que se encargue de nuestra salud, mientras nosotros producimos para que el Estado exista. 

Sin embargo, el kirchnerismo ha roto su propia marca. Antes estaba más que claro que si tenías plata, te educabas, te curabas y llegabas con vida a tu casa. El que no tenía dinero, en cambio, moría de pestes anacrónicas en la guardia de un hospital, aprendía lo que podía en el sistema de enseñanza pública y podía morir en manos de un fumapaco o estrolado en un tren yendo a laburar, o sea, vivir como pobre, morir de pobre. Hoy, en cambio, hemos girado a un nuevo paradigma igualitario. No importa tu poder adquisitivo, el Estado se encargará de que mueras del mismo modo que te trató en vida: por abandono. Y poco importa tu poder adquisitvo, podés palmar por un corchazo en la cabeza antes de que te pidan el auto, incinerado porque se incendió la casilla de cartón en la que vivías con tus seis hijos, sus parejas y sus propios vástagos; o porque alguien pensó que no, que no era necesario tener un sistema de contención de catástrofes, si acá nunca pasó nada trágico. 

Un radar en Ezeiza no funciona. Ningún aparato estatal -sea Nación o Provincia- informa de la inminente tormenta ni aún cerca del desencadenamiento. Cuando quiere informarlo, ya no hay luz. La red de celulares, no existe. Y si existiera, los señores de ochenta años no son de andar boludeando en twitter. El agua los tapa, dos metros de mierda, líquidos extraños, ratas muertas, forros usados, pañales y botellas se te meten dentro de tu casa. Podrías morir ahogado en agua de lluvia, pero la municipalidad se encargó de que la reducción de basura consista en reducir la recolección. Si de pedo conseguiste pararte arriba de una mesita antes de que el agua termine de subir, te jodés: no tenés celulares que sirvan. Y aunque los tuvieras, el sistema de emergencias está colapsado. Si lograste sobrevivir -tenías un equipo de buceo a mano, por si las moscas- en cuanto el agua te bajó a la altura de las tetas, te sentís esperanzado en que te rescaten. 

Escuchás un lanchón, ves a Berni cargando a una vieja. Se van las cámaras, se va Berni. Oís un helicóptero y pensás que no todo está perdido. Se llevan a la vieja de Cristina. Encontrás una radio a pilas que anda, la prendés y te anoticias de que la mierda no te tapó a vos primero por gorila, sino que media ciudad se encuentra bajo el agua. Un vecino pasa en busca de sobrevivientes remando arriba de un cartel de Bruera que sobró de la campaña de 2011. Le pedís que llame a los bomberos. Te dice que aguantes a que lleguen los voluntarios de San Francisco Solano, dado que se prendió fuego la refinería de YPF. En frente, ves que logran abrirle la puerta a don Cacho quien, muy relajado, sale haciendo la plancha boca abajo. 

Te cansás de esperar, subís a la tabla de planchar, y decidís salvarte por tu cuenta. Mientras te preguntás si ese será el nuevo medio de transporte del que tanto habló el intendente, notás que saquean el supermercado del barrio. Justo pasa un cana flotando por razones físicas y te dice "pensar que querían que baje la panza". Le seguís la charla como si estuvieras en la pileta del club, te enterás que hay más de cuatrocientos pedidos de averiguación de paradero y que, por orden de la Fiscalía n°12, cesaron en la práctica de autopsias. Desde la copa de un árbol, doña Irma te cuenta que el intendente estuvo la noche anterior recorriendo los refugios de evacuados, con lo que te surge la duda de si habrá firmado un convenio con la municipalidad de Río de Janeiro o se teletransportó. Tomasito, el nieto de doña Irma, pasa nadando con flotadores en los brazos, y le preguntás si se suspendieron las clases. Tomasito no sabe de qué le hablás. 

Se escucha el ruido de un helicóptero y la gente rompe en llanto. Es ella, Cristina. Festejás que en Tolosa hay un desaparecido menos. La corriente ya te había depositado en un banquito de Plaza San Martín. Lográs acercarte a un móvil de TN y podés ver en pantalla a Cristina, con carita de circunstancia. Dice que ella sabe lo que es perder todo, porque cuando era chiquita se le inundó la casa. Te sentís esperanzado: podés llegar a ser multimillonario en un par de décadas. Scioli afirma que con la Presi discutieron cuál sería el orden de prioridades a adoptar. La culpa te invade por haber sido tan egoísta de pensar que la prioridad era garantizar la vida de los ciudadanos. 

Empieza a caer la noche y el agua ya bajó lo suficiente como para hacer pie, por lo que decidís emprender la vuelta. Al llegar a tu hogar suponés que ya pasó la municipalidad y se tomaron el trabajo de llevarse todo lo que ya no servía. Tenés tus serias dudas, dado que dejaron los libros. Abajo de una pila de papeles húmedos, encontrás el teléfono y llamás a tu hijo de Buenos Aires para avisarle que estás bien. Suena el tono y boludeás con los papeles. Encontrás un folleto de Scioli Gobernador en el que aparece un hospital de niños inundado de naranjas y pensás "cerca". Tu pibe te atiende y te cuenta que en ningún momento se preocupó, dado que en La Plata no tienen la desgracia de vivir con Macri de Jefe de Gobierno. Volvés al supermercado a comprar velas, esquivás a la gente que se lleva lo que tiene a su alcance de prepo y el cajero te pide cincuenta pesos por cuatro pedazos de parafina con mecha. Por un instante pensás que se merece el saqueo, mientras sacás el único billete seco que te quedó. No te lo acepta, es un Evita. 

Decidido a mandar todo a la mierda, buscás lo que quedó del nuevo DNI a prueba de agua, y te tomás el palo, en busca de algún amigo suertudo que te de cobijo por una noche. Llegás, te das una ducha, te ponés a mirar el noticiero y ves que el intendente llegó de Brasil por la mañana, que Scioli protegió a Cristina, que Cristina minimizó los daños y que los que más hicieron por los vecinos fueron los propios vecinos. 

Y así, mientras aguardás que algún funcionario afirme que si La Plata fuera una ciudad fantasma, no habría tantos muertos, notás que vivís defendiéndote por tu cuenta y con temor a las lluvias, te sentís en el paleolítico y tomás conciencia de que nada, absolutamente nada, detiene una campaña electoral. Finalmente, te vas a dormir en una colchoneta, con la incógnita de no saber a qué se referirá la Presi cada vez que habla de "la década ganada", aunque algo intuís.

Miércoles 3 de abril. Aún no entiendo cómo en el kirchnerismo no lanzaron la agrupación "La Lázaro Costa". 

Luz de Giro

Ayer, por suerte para todos, Cristina vino a traer un poco de luz a esta sociedad presa de las compañías eléctricas deficitarias, aunque un par de botes salvavidas y unos barrenadores no habrían venido mal, tampoco. Desde Puerto Madryn encabezó un acto en conmemoración al desembarco argentino en las Islas Malvinas. Divina, nos contó lo angustiada que la pasó en 1982 porque se corría la bola de que los ingleses bombardearan Río Gallegos para obligar a Argentina a doblegarse. Menos mal que nos relató esa historia, porque en Buenos Aires nunca estuvimos enterados del riesgo de un bombardeo, más allá del detalle de estar en guerra contra el Reino Unido. Luego, dedicó varios minutos a relatar el flagelo de tener a la guerra en el continente. Raro, sobretodo en boca de una mina que niega -y cuando puede, encana- a los soldados del TOAS que se encuentran de acampe ad eternum en la Plaza de Mayo, bajo el pretexto de que no combatieron. 

Así fue que, tras dedicarse a putear al Reino Unido por no querer sentarse a dialogar y, tras darle consejos económicos al Primer Ministro británico, nos contó que su ideal es el amor al prójimo y redefinió el concepto de Patria como el interés por el que tenemos al lado. Por último, citó una frase del exvivo expresidente: "Los especuladores no pasan a la historia". Néstor podrá caer en el olvido, pero es un precio que estuvo dispuesto a pagar a fuerza de comprar media patagonia y enriquecerse con la información confidencial del Banco Central.

Por primera vez en mucho tiempo quedó demostrado que el gobierno se sostiene sólo en la oratoria de Cristina, lo cual no es como para sentirse orgulloso. Casi un mes sin cadena nacional, sin discursos agresivos, ni pedidos angustiosos de ayuda, ni carita de estreñimiento mientras cuenta lo mal que la pasa porque Néstor aun vive. Un puñado de apariciones moderadas dio el pie a que prestáramos atención a quienes no dejan de hablar nunca, o sea, aquellos que se sienten con representatividad popular por el hecho de detentar algún privilegio -monetario- del Estado. Siempre estuvieron, pero es raro escucharlos sin una línea argumental que los aglutine, solos, ideológicamente en tarlipes.


Luis D´Elía, desde su local Einch Volk de González Catán, no pierde oportunidad de recordarnos a todos que el mundo será un mundo mucho mejor el día en que él vuelva al anonimato de puntero berreta del segundo cordón del conurbano bonaerense. Para demostrarlo, arroja visiones pascuales y afirma que "con el Papa Francisco y Daniel Scioli presidente, se indultará a todos los genocidas". En otra sintonía, Julián Domínguez -el exfuncionario de Menem presidente y de Ruckauf gobernador- aprovechó Semana Santa para convocar a la militancia pascual. No entendemos bien a qué quiso hacer referencia el dandy de Diputados, pero en algunas unidades básicas quisieron hacerle caso armando asado con vino mistela. Al borde del coma chocolatero, a María José Lubertino se le dio por arremeter contra los misóginos fabricantes de huevos Kinder, por entender que eso de hacer juguetes para nenes y para nenas, es discriminatorio, actitud con la que demostró que su vida sería menos amarga, si sus padres le hubieran regalado aquella casita de muñecas que pidió para Reyes en 1964. 

Por si fuera poco, a Diana Conti, en un lapsus de sobriedad, se le ocurrió afirmar que a Daniel Scioli no lo quieren echar, sino alinear, y que no le van a permitir al gobernador bonaerense que meta ni un sólo candidato en las listas de las próximas elecciones. Diana sostuvo su idea en que el gobernador no está en ese cargo por haber sacado más votos que Cristina, sino "porque nosotros lo pusimos". El tema es que cuando Diana Conti habla de "nosotros" no sabemos a cuál de sus espacios se refiere: si a su histórica militancia en el Partido Comunista Revolucionario, a sus años de funcionaria menemista, a su paso por la función pública con la Alianza, a su banca de suplencia a Alfonsín, o a esto que hace en el kirchnerismo. Así, quedó bien en claro que el oficialismo sufre la patología Cobos. Necesita un traidor dentro del sistema. Necesita que alguien puesto por ellos, sea el que les pone palos en la rueda, así se trate de un vicepresidente radical sin voz, o de un gobernador bonaerense sin sangre. 

Dentro de este esquema simpático, a los cráneos de Olivos se les ocurrió que Cristina debía profundizar su giro eclesiástico y, de paso, volverse el organismo de equilibrio entre una izquierda revoltosa -a la que pretendió pertenecer durante años- y el establishment capitalista -del que es socia vitalicia. El experimento arrancó la semana pasada, con sus declaraciones en Twitter, en las que acusaba a las agrupaciones de izquierda de provocar al pacifista Guillermo Moreno y a esa masa de chicos que fueron  a luchar contra la dictadura descolgando un cuadro de Lanata. 


En todo este delirio, no podían quedarse afuera los grandes baluartes de la pelotudez política, y decidieron imponer que los "Montoneros" están rearticulándose. Le metieron garra y hasta armaron una opereta mediática que prendió menos que un negro en el Ku Klux Klan. Son tres viejos aburridos, dos gatos avejentados con ganas de armar una mesitas, pegar unos afiches en barrios donde a duras penas saben quién fue Presidente antes de Cristina, y un par de cuarentones con voluntad para llevar banderas a algunas plazas del país. La reaparición de estos auténticos dinosaurios de una forma de hacer política que ya no tiene cabida en el mundo, no sólo hizo reir a varios -y asustar a otros tantos paranóicos- sino que disparó muchos interrogantes casi antropológicos. Y es que no todos los días se tiene la oportunidad de ver en acción una muestra tan palpable de a lo que puede llegar la pelotudez humana y cuánto pretenden hacernos creer el verso, cuando Firmenich Jr. concentra a los Camporitas de ultramar.

Todo parte de la idea ridícula de pensar que un grupo de pibes, ultracatólicos de triple apellido, rugbiers aburridos y chicas cansadas del Jockey Club, pudieron llevar adelante un intento de revolución a la cubana, y que la misma quedó plasmada, en parte -y para algunos- con el retorno de Perón en 1973. Poco importó lo que hicieron los zorros políticos mientras la muchachada distraía a la opinión pública jugando al TEG con la sociedad, pero hoy se recuerda aquellos años como "una etapa romántica, llena de ideales", como si fuera romántico entrenarse en resistencia de torturas y recibir descargas de 220v de tus propios compañeros, o la aceptación de la muerte de propios, enemigos y terceros inocentes, como factor de probabilidad. ¿Qué mecanismo perverso puede recordar con nostalgia quedarte esperando a tu hermano, hermana, novio o padre de tu hijo y enterarte que nunca más lo volverás a ver con vida, dormir con una .38 bajo la almohada o vivir huyendo?

Peor que un nostálgico, es el boludo que te habla en términos de juventud e ideales desde la experiencia de estar pisando los setenta años y seguir con los mismos mecanismos de pensamiento. Y es que el problema no son los ideales, sino la forma de exponerlos. Esa generación no podría haber hecho lo que hizo si el contexto internacional no fuera el adecuado. Hoy, en un contexto internacional que ha girado hacia el pensamiento de máximo beneficio personal en menor tiempo, siguen planteando la contradicción dialéctica, la distribución de la riqueza por sobre la generación de la misma, el apoyo incondicional por sobre el respeto ganado, el igualitarismo injusto por sobre la meritocracia. 

En el texto anterior me reía de Horacio González. ¿Cómo no reirme de un tipo que llegó a dar clases para 10 mil alumnos antes de los 30 años, y ahora se conforma con aislarse de la realidad en su grupo de jeropas intelectuales a quienes reune en las instalaciones de su puesto burocrático estatal? ¿Cómo no llorar de risa con todos ellos cuando los escucho reivindicar la lucha armada contra un sistema al cual han utilizado para volverse millonarios, sea con licitaciones, con subsidios, o con un carguito? 

Ya en aquel entonces, la mayoría de la sociedad les daba la espalda, pero al menos tenían espejos internacionales en los que sentirse reflejados, y varios seguidores que abrazaban la idea de una realidad sin explotados ni explotadores. El mundo ha cambiado y hoy se debate entre estados parásitos y el resto. En este contexto, la verdadera revolución ya no pasa por una sociedad igualitaria, sino por el deseo de no ser más todos lo mismo, sino que nos dejen llegar a dónde querramos, en función de nuestro mayor o menos esfuerzo, sin hacernos sentir culpables por ello, ni castigarnos por no estar a la altura de las circunstancias que un grupo de viejos borrachos -algunos con nostalgia adolescente y otros con arrepentimiento de no tener nada para contar sobre "aquellos años"- fijaron para tener un supuesto reconocimiento que nadie quiso darles ni entonces, ni ahora. 

En eso andan, en el desprecio a todo aquel que quiera hacer lo que ellos mismos hicieron: putear al gobierno y resistirse al sistema que los oprime. Se puede estar de acuerdo o no con la escala utilizada para medir "opresión", y por suerte el mecanismo de resistencia es un poquito más humano que el utilizado en otras épocas, pero nadie puede cuestionar que la gente se manifieste y putee. Pero no, se han convertido en revolucionarios conservadores, dueños de la única verdad y sin ganas de tolerar un cambio distinto al de ellos.

Y mientras algunos sostienen que a este gobierno no se lo puede putear, porque es Nacional y Popular, otros nos preguntamos desde cuándo tenemos que callarnos la boca y agachar la cabeza, sólo porque a esta gestión la apoyan algunos de los que pertenecieron a las juventudes politizadas revolucionarias. Si ellos combatieron a un sistema en el que cualquier laburante podía comprarse una casa en un par de años, tenía un auto en la puerta y podía planificar una familia sin mayores sobresaltos ¿Cómo no putearlos si justifican una realidad mucho peor de la que a ellos les resultó injustificable?

Mercoledì. Votar es humano, putear es divino.


(La próxima la seguimos con los vivos que se suman al quilombo para pegar una banca y salvarse)